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José Ortega y Gasset, fue un filósofo y ensayista español, continuador de la filosofía de Nietzsche. La obra Rebelión de las masas la escribe en el período de entreguerras y para Ortega las sociedades actuales se constituyen por la masa. Dos grandes movimientos de masa de la época son el fascismo y el comunismo.

Actualmente, vayamos donde vayamos, podemos encontrar los lugares públicos atiborrados de gente, a lo que Ortega y Gasset denomina aglomeración de las masas. Esto no se produce debido a un crecimiento de la población, sino a que la distribución ha cambiado. Esta aglomeración es lo que Ortega llama masa, que son aquellas personas que hacen lo que los demás hacen, por lo que se encuentran en multitudes y no serían personas cualificadas. Este término se opone al de minoría que son aquellos que sobresalen de los demás debido a sus cualidades y pueden ejercer una influencia en la sociedad. La masa surge con el capitalismo y la sociedad moderna, la cual tiene el valor fundamental de las sociedades burguesas, donde nadie quiere destacar y sobresale lo vulgar y el conformismo.

Cuando hablamos de masa, también podemos apreciar el término muchedumbre, el cual es cuantitativo y visual, y es parecido a la masa, pero en esta hablamos de lo cualitativo. La diferencia principal entre estos dos conceptos, es que la masa busca un líder, eligiendo así a quien más se parece a ellos, mientras que la muchedumbre no.

En esta obra, José Ortega y Gasset añade un nuevo punto de vista de la rebelión de las masas producida por la civilización europea tratando temas como la política, centrándose así en la importancia de que exista alguien en el mando de un Estado y lo que supondría que no lo hubiese, además de la importancia que tiene la opinión pública. Para él, la rebelión de las masas es un gran crecimiento que la vida humana ha experimentado, pero su otra cara causa terror, ya que la considera una desmoralización radical de la humanidad.

Sobre la opinión pública

El autor se sitúa en la Edad Moderna, época en la cual se produce la hegemonía europea, por ello Gasset señala que Europa manda a nivel mundial y el hecho de mandar surge por la opinión pública en las sociedades humanas. El filósofo empirista Hume insinúa que la historia consiste en demostrar cómo la soberanía de la opinión pública es lo que ha pesado siempre en las sociedades humanas. Hay que tener claro que mandar no es arrebatar el poder, por lo que el Estado es en verdad, el Estado de la opinión: una situación de equilibrio.

El problema está en que a veces la opinión pública no existe. Esta se trata de una sociedad dividida en grupos discordantes, que discrepan o se muestran en desacuerdo, cuya fuerza de opinión queda anulada entre sí, lo que no permite que se constituya un mando. Ese vacío que queda en el mando naturalmente da miedo, necesitamos que alguien nos dirija y ese hueco que deja la fuerza ausente de opinión pública se sustituye por la fuerza bruta. Aquí nos damos cuenta de que no se puede mandar contra la opinión pública, por lo que podríamos decir que mando significa prepotencia de opinión, y que, por lo tanto, según Gasset, también de un espíritu, y por esa regla de tres el mando es un poder espiritual. Esto lo podemos ver reflejado en los hechos históricos, todo mando primitivo tiene un carácter «sacro», que quiere decir sagrado, porque se funda en la religión. Para explicar esto mejor volvamos tiempo atrás hacia la Edad Media, donde el primer poder público que se forma en Europa, es la Iglesia, y de ella aprende el poder político, de ahí surge el Sacro Imperio Romano.

En tal fecha manda tal hombre, tal pueblo o tal grupo homogéneo de pueblos, y en tal fecha predomina en el mundo tal sistema de opiniones e ideas.

Ortega y Gasset

Gasset compara estas dos frases como semejantes: “en tal fecha manda tal hombre, tal pueblo o tal grupo homogéneo de pueblos” y “en tal fecha predomina en el mundo tal sistema de opiniones e ideas” y nos deja caer una pregunta con la cual más adelante nos mostrará la importancia de las opiniones ¿Cómo ha de entenderse este predominio? ¿Pero qué pasa cuando la opinión pública no existe? La mayor parte de las personas no tienen opinión, y es necesario que esta le venga de fuera a presión, para que la gente que no opina, opine. La opinión es muy importante, sin ella no habría historia y la convivencia entre nosotros sería un verdadero caos, por eso, como decía anteriormente, sin nadie que mande, reinaría el caos, y consecutivamente, todo desplazamiento del poder, es un cambio de opiniones, aquí podemos ver como claramente Gasset critica la anarquía. Para entender este concepto del mando y el caos, volvamos al principio, donde hablaba sobre el poder a nivel mundial que experimenta Europa, y comparémoslo con la Edad Media, época donde nadie mandaba en el mundo temporal y que representa un caos, una barbarie y un déficit de opinión, por lo que sin alguien al mando hay una desorganización y falta de opiniones, no habría un modelo a seguir.

Vivimos en una época en la que amamos, odiamos, ansiamos, nos desagrada algo y todo en gran medida, sin embargo, se opina poco, aun siendo de la opinión de lo que vive la humanidad, y por ello hay orden. El problema está, en que nos sumimos en la mediocridad del pensamiento colectivo, nos dejamos llevar por lo que piensa la mayoría, lo que vendría siendo según Gasset, la masa, y esto nos impide enriquecer nuestro espíritu y crecer intelectualmente.

Bibliografía

Ortega y Gasset, J. (1999). La rebelión de las masas (Capítulo 1). Austral.

Imagen | Pexels

Cite este artículo: Postigo, M. (2023, 20 de mayo). ¿Quién manda en el mundo? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/05/quien-manda-en-el-mundo
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por Maria Lucio

Estudiante de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Interesada también en filosofía, literatura y arte.

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