Hablar de la Antigua Grecia es hacerlo sobre la juventud temprana de la propia filosofía. En ese tiempo se andaba fraguando la estructura que habría de soportar el edificio del pensamiento occidental. Y con ella, con toda su contundencia, el diálogo giraba también en torno a la ética.
La ética griega consistió en hallar la excelencia de las personas. Es por lo anterior que la denominamos una ética de las virtudes, al provenir «virtud» del griego areté, que significa, de hecho, la excelencia de una cosa. La ética implicaba una meta, y esta era lograr la excelencia, alcanzar esa virtud. No había que mirarla únicamente como algo que uno debía hacer por rutina. Era una meta. Por eso hablamos de ella desde un planteamiento teleológico, que busca un determinado fin.
Del individuo a la comunidad
Aristóteles hace hincapié en esa noción del télos, del fin, pero reta al individualismo. Reta a la idea de que es el individuo, de manera individual, el que tiene una meta por alcanzar. No es el sujeto por sí solo quien tiene ese fin en sí mismo, sino que el sujeto solo puede ser entendido en comunidad. Parte de la concepción del humano como un ser social (o político1). Un ser que se completa en los demás, en comunidad. Un ser para el cual aquel fin no es otro que alcanzar la felicidad a través de la vida virtuosa. Pero es una vida dedicada a la consecución de las virtudes siempre con la mirada puesta en el conjunto de ciudadanos.
En el planteamiento moral de Aristóteles la virtud es práxis, una actividad práctica, que además define como saber escoger el término medio. Para él, la prudencia se ejemplifica mediante el «hombre prudente», el que es capaz de obrar basado en el término medio. Utilizar a un personaje como ejemplo para explicar la virtud es algo común en las explicaciones aristotélicas, quizá porque los textos que de él tenemos constituyen lecciones que daba a sus seguidores. Este concepto de «término medio» es, por otro lado, crucial en el planteamiento del filósofo y representa la definición clásica de toda la ética aristotélica. Si la vida feliz no se abandona al desorden de los deseos, de las pasiones, si está reglada por la razón, es gracias a él, al término medio, a la moderación. De ella ya antes que Aristóteles se hablaba en las famosas doctrinas de los Siete Sabios2.
Las virtudes
Para entender el término medio y la idea de virtud, es conveniente dedicar espacio a las cuatro virtudes más importantes históricamente. Las que después pasarán incluso a una interpretación cristiana. Estas son: prudencia, justicia, fortaleza, templanza. Las virtudes aristotélicas se clasifican en éticas (se originan mayormente por la costumbre, por los hábitos; ser virtuoso no consiste en realizar de vez en cuando un acto virtuoso, sino en serlo durante toda la vida), y virtudes dianoéticas (no se adquieren por la costumbre sino por la enseñanza, no exclusivamente teorética, también derivada de la experiencia). Dentro de esta clasificación, la prudencia, la regla del término medio, es una virtud dianoética y constituye la síntesis de todas las virtudes. Es la norma que manda buscar la medida y el término medio y que se encuentra personificada, como ya se ha indicado, en aquel personaje del hombre prudente (phrónimós). Este es a su vez es heredero del rey filósofo que buscaba Platón.
Quizá hoy, en el siglo XXI, una de las muchas cosas que llaman la atención de la ética de Aristóteles es ese entendimiento del ser humano en comunidad. Del ser humano político. Cabría investigar lo que, en la época, el Estagirita entendía por comunidad y quiénes cabían o no en ella. Pero, en cualquier caso, su planteamiento supone un reto para nuestro individualismo. Para la manera que tenemos de entender la felicidad hoy, que no es más que para uno y alguno que otro más. Nos hace reflexionar sobre nosotros mismos.
Notas
[1] FRAILE, Guillermo – Historia de la filosofía, Grecia y Roma (B.A.C. 2011), pág. 538.
[2] Los Siete Sabios: filósofos y legisladores de la antigua Grecia (Solón, Quilón, Tales, Bias, Cleóbulo, Periandro y Pittaco) que influyeron en ética y política.
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Artículo de:

Luis López Martín
Estudiante de Grado de Filosofía. Español residente en Inglaterra.
Cite este artículo (APA): López, L. (2023, 01 de junio). El término medio griego como reto al individualismo. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/06/el-termino-medio-como-reto-al-individualismo
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