El primer recuerdo de Miguel de Unamuno fue el de una bomba cayendo sobre el tejado de la casa de su vecino durante la última guerra carlista española. El filósofo y poeta nació en el conflicto. Unamuno fue un patriota español y uno de sus críticos más acérrimos; un vasco que también era español; un niño que quería ser santo católico; un filósofo que desconfiaba de la filosofía.

Miguel de Unamuno se despertó una noche de 1897 atormentado por sueños de caída hacia la nada. Unos meses antes, su hijo Raimundo había contraído meningitis. La enfermedad de Raimundo le incapacitó física y mentalmente. No se esperaba que viviera mucho tiempo. Unamuno no pudo evitar pensar que esta tragedia era culpa suya, un castigo divino por alejarse de su fe infantil y abrazar el racionalismo científico.

Aquella noche de 1897, Concha, la esposa de Unamuno, encontró a su marido sollozando. Le abrazó y le gritó: “¡Hijo mío!”. Años más tarde, Unamuno escribió sobre esta experiencia y el efecto duradero de esas dos palabras.

En un momento de suprema, de abismal angustia, desgarrada por un llanto sobrehumano, al verme en las garras del Ángel de la Nada, me gritó desde lo más hondo de su ser maternal, sobrehumano y divino: “¡Hijo mío!”. Descubrí entonces todo lo que Dios había hecho por mí en esta mujer, la madre de mis hijos, mi propia madre virgen… mi espejo de la santa, divina inconsciencia y eternidad.

Miguel de Unamuno (Del Sentimiento Trágico de la Vida, s.p)

Esta crisis de 1897 marcó la encrucijada del camino espiritual e intelectual de Miguel de Unamuno. El filósofo no construiría ningún sistema que eliminara su confusión interior. No daría la espalda al Ángel de la Nada. Al contrario, abrazará a este ángel como su esposa le había abrazado en su dolor. Miguel de Unamuno desarrollaría a partir de su pesadilla una desordenada y apasionada filosofía del conflicto, una filosofía de la tragedia. En definitiva, una filosofía de sí mismo.

Hace cien años, en 1913, Miguel de Unamuno publicó un libro titulado Del sentimiento trágico de la vida. Fue considerado —en su época— una obra maestra, una obra influyente de la primera filosofía existencialista. Pero El sentido trágico de la vida es más (o menos) que una obra de filosofía. Es un relato profundamente personal de la angustia de un hombre en la noche.

El libro comienza con una respuesta:

Soy un hombre; a ningún otro hombre considero extraño.

Miguel De Unamuno (Del Sentimiento Trágico de la Vida, s.p)

Las preguntas son las que nos hemos hecho desde los albores de la conciencia: ¿Quién soy? ¿Con qué fin existo? “Yo”, respondió Unamuno, “soy un hombre”. El hombre —la vida humana individual— era el principio de todo para Unamuno.

El hombre de carne y hueso; el hombre que nace, sufre y muere —sobre todo, que muere—; el hombre que come y bebe y juega y duerme y piensa y quiere; el hombre que es visto y oído; el hermano, el verdadero hermano.

Este hombre no debía confundirse con ese otro tipo de hombre: el Homo sapiens de Linneaus, o el bípedo sin plumas del filósofo estagirita, Aristóteles, o el contratista social de Rousseau.

Este otro tipo de hombre no es un hombre en absoluto. Es la idea de un hombre. Este hombre no tiene sexo, ni patria, ni pesadillas: este hombre es una abstracción. No, es el hombre real de carne y hueso el que preocupa a Unamuno. “Yo soy un hombre” es la respuesta y es también la pregunta. El hombre, escribió Unamuno, es “a la vez sujeto y objeto supremo de toda filosofía, quiéranlo o no ciertos autodenominados filósofos”. El hombre, y no las ideas. Al fin y al cabo, también los filósofos son de carne y hueso, nos recuerda Unamuno, les guste o no.

Bibliografía

Unamuno, M. (2020) Del sentimiento trágico de la vida y otros ensayos. Penguin Random House Grupo Editorial España, (s.p.)

Imagen | Pexels

Cita este artículo (APA): González, M. (2023, 08 de junio). El Unamuno filosófico. Parte 1 de 2. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/06/filosofo-miguel-de-unamuno
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por Mercedes González García

Estudiante de la carrera de Filosofía y de Educación Primaria por la Universidad de León de Castilla y León, España. Apasionada de la Filosofía y de la búsqueda de respuestas de las grandes incógnitas que han planteado la raza humana por el simple hecho de existir.

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