Una ciudad antigua debajo de Roma: visitando las catacumbas de Priscilla

El presente artículo es una traducción de Esther M. Martín Sánchez del texto Una ciudad antigua debajo de Roma: visitando las catacumbas de Priscilla, de Ki, que ha sido traducido con autorización de la World History Encyclopedia como parte de la alianza de colaboración que tenemos con ellos. 

Cualquier visitante de Roma querrá ver y explorar los sitios históricos y culturales populares: el Coliseo, el Foro, la Fontana de Trevi y, por supuesto, el Vaticano. Pero una gran parte de la historia antigua de la ciudad en realidad se encuentra bajo tierra, en los túneles revestidos de tumbas o catacumbas que se entretejen bajo las calles de Roma.

La ciudad cuenta con más de 40 catacumbas que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros y nos hablan de las costumbres y tradiciones funerarias de los antiguos romanos y los primeros cristianos. Muchas están abiertas al público, incluidas las Catacumbas de Priscila.

Los arqueólogos usaron la palabra catacumba para describir los extensos cementerios subterráneos y cubículos o pequeñas habitaciones que se encuentran a lo largo de sus galerías y pasajes. También se piensa que catacumba se refiere a un lugar cercano a la Vía Apia llamado Catacumbus, que significa “cerca de los huecos”.

Las catacumbas fueron talladas en toba, una piedra volcánica suave y porosa que es sorprendentemente fuerte. Desde principios del siglo II hasta el siglo V d.C., los fossores o trabajadores especializados construyeron estas maravillas subterráneas que se convirtieron en el lugar de descanso final para muchos mártires cristianos, así como para ciudadanos judíos y paganos.

Las necrópolis subterráneas de Roma cayeron en el olvido durante la Edad Media debido a la práctica de bloquear las entradas para evitar el robo por parte de los cazadores de reliquias. Fueron redescubiertas en el siglo XVI d.C. cuando el arqueólogo nacido en Malta, Antonio Bosio (1576 – 1629 d.C.), se dio cuenta de la importancia de una entrada con la que tropezó a lo largo de Vía Salaria en 1578.

La Toba a veces se conoce como Travertino y es ideal para la excavación

En 1593, Bosio descendió al laberinto de las Catacumbas de Domitila, lo que lo convirtió en la primera persona en explorar sistemáticamente las catacumbas de Roma. Se lo ha llamado el “Colón de las catacumbas”, y su libro Roma Sotterranea, que se publicó póstumamente en 1632, estableció la disciplina de la arqueología cristiana. Desafortunadamente, algunas de las catacumbas que exploró han sido destruidas desde entonces.

¿Por qué se construyeron las catacumbas?

En el siglo II d.C., Roma enfrentaba el doble problema de la sobrepoblación y la escasez de tierras. La ciudad se estaba construyendo hacia arriba y muchos edificios tenían cuatro o cinco pisos de altura. Los entierros no estaban permitidos dentro de las murallas de la ciudad y los primeros cristianos no estaban de acuerdo con la costumbre pagana de incinerar los cuerpos de los difuntos, por lo que los cementerios subterráneos comunales ofrecieron una solución práctica.

Como la toba era blanda, resultaba relativamente fácil construir catacumbas con varios niveles. Se podían construir cementerios subterráneos con una altura de hasta cinco metros y con miles de nichos o lóculos horizontales para acomodar los cuerpos. Los lóculos estaban apilados uno encima del otro en las paredes de toba.

Para los ciudadanos romanos adinerados, se podían excavar cubículos para enterrar a una familia junta. Dentro de los cubículos, las tumbas empotradas en la pared podrían decorarse con frescos.

Unas de las primeras catacumbas redescubiertas en el siglo XVI, y también unas de las más antiguas, son precisamente las Catacumbas de Priscila. Estas catacumbas son conocidas como regina catacumbarum, o la reina de las catacumbas, por la gran cantidad de mártires y papas enterrados allí.

Las catacumbas de Priscila

Las Catacumbas de Priscila es el cementerio paleocristiano mejor conservado de Roma y fue excavado originalmente entre los siglos II y V d.C. Están ubicadas debajo del extenso parque Villa Ada en la Vía Salaria, una antigua carretera que sale de Roma hacia el norte.

La entrada moderna a estas catacumbas es por una escalera de caracol de mármol en el convento de las Hermanas Benedictinas de Priscila. Priscila fue una rica mujer noble cristiana (siglo I d.C.), benefactora de la comunidad cristiana y donó la tierra, originalmente una cantera de toba, bajo la cual se excavaron las catacumbas.

Priscila era la esposa del cónsul romano, Manio Acilio Glabrión (91 d.C.), y madre del senador romano san Pudente. Se dice que los tres fueron mártires cristianos: Glabrión se vio obligado a luchar contra un león por orden del emperador Domiciano (que reinó de 81-96 d.C.) y luego fue ejecutado; san Pudente fue martirizado bajo Nerón (que reinó de 54-68 d.C.), y Priscila también fue martirizada por su fe cristiana y enterrada en el terreno que ahora ocupa el convento.

Vía Salaria significa camino de la sal y las Catacumbas de Priscila están ubicadas en la Vía Salaría, 430

En el año 313, el emperador Constantino emitió el Edicto de Milán, que estableció de forma permanente la tolerancia religiosa para el cristianismo. Desde el siglo IV d.C., hubo un gran deseo de ser enterrado con los mártires en las catacumbas. El papa Marcelino (pontífice de 296-304) yace en las catacumbas de Priscila, otra víctima de la persecución bajo Diocleciano, junto con Pudenciana, hija de san Pudente. Aunque se ha sugerido que Pudenciana se refiere a la casa de Pudente, más que a un mártir cristiano específico.

Iconografía cristiana primitiva

Las catacumbas de Priscila son una red de túneles tenuemente iluminados que se extienden a lo largo de ocho kilómetros por debajo del parque Villa Ada. Alrededor de 40.000 tumbas están apiladas y, en algunos puntos, estas catacumbas alcanzan los tres pisos.

Después de bajar por la escalera de mármol, lo primero que se nota es el aire fresco y mohoso al entrar en un estrecho pasadizo que conduce a las catacumbas. Los techos son bajos y el piso de tierra es áspero en algunos lugares. Las bombillas están colgadas a lo largo del techo y se sabe que se encienden y apagan. De hecho, la corriente eléctrica puede interrumpirse, dejándolo todo en la oscuridad total, ¡una sensación bastante espeluznante! Si no le gustan los espacios reducidos, entonces quizás sea mejor que disfrute de un día en el hermoso parque Villa Ada.

No hay cuerpos ni huesos en el primer nivel de estas catacumbas. A mediados del siglo XVII, tanto el papa Inocencio X (pontífice de 1644-1655) como Clemente IX (pontífice de 1667-1669) enviaron cazadores de tesoros para saquear las tumbas. No fueron tan minuciosos como quizás se esperaba, porque se encontró un gran camafeo de ónix blanco y marrón en el tercer piso en 2018. El camafeo data del siglo IV d.C. y muestra el perfil de una mujer con un vestido bordado y drapeado.

En el primer nivel, los lóculos vacíos están a la izquierda y derecha de los pasillos, de los cuales los nichos más pequeños son para los niños. A veces, los pasillos son tan estrechos que sus hombros tocarán las paredes de toba en ambos lados.

Los lóculos eran el tipo de tumba más común y eran principalmente para los pobres. Los cuerposse colocaban dentro de ellos, envueltos en una mortaja y rociados con cal para retrasar el proceso normal de descomposición y controlar los olores. Luego, la tumba se tapiaba con mármol, baldosas de terracota o yeso.

También en este nivel se encuentran los cubicula y arcosolia, así como las tumbas de los mártires. El arte cristiano más antiguo se puede encontrar aquí, ya que hay muchas inscripciones en piedra marcadas con la palabra griega para pez, Ichthys, un símbolo utilizado por los primeros cristianos. Ichthys es un acrónimo, una palabra formada a partir de las primeras letras de varias palabras, y significa “Jesucristo Salvador, el Hijo de Dios”. También encontrará muchas inscripciones conmovedoras dejadas por los ciudadanos comunes de Roma en memoria de un ser querido fallecido. Una de esas inscripciones dice: “Eras un hijo dulce”.

A lo largo de los pasillos y túneles, también hay nichos que habrían contenido lámparas de aceite para iluminar el camino de los trabajadores y las familias visitantes.

Se pueden ver escenas bíblicas en algunas de las paredes y techos, particularmente en una cámara cuadrada llamada Capella Greca o la Capilla Griega, conocida por sus pinturas de estilo pompeyano, imitación de mármol y estuco. La Capilla Griega tiene tres nichos para sarcófagos y un asiento largo para banquetes funerarios, que se celebraban en las tumbas en honor de los muertos. Estas fiestas se llamaban refrigeria o ágape.

Hay un fresco controvertido en esta capilla que data de la primera mitad del siglo II d.C. Fractio Panis (o “Fracción del Pan”) es el nombre de esta rica ilustración que muestra siete figuras sentadas en una larga mesa cargada de pan y pescado. El fresco se encuentra en la cara del arco sobre la tumba del altar y recuerda a La Última Cena. Durante mucho tiempo se ha supuesto que las figuras representadas son masculinas, pero recientemente, Nicola Denzey Lewis, profesora de estudios religiosos en la Universidad Brown de Rhode Island, ha puesto en duda esto.

Denzey Lewis sugiere que las figuras visten ropas femeninas y que la figura del medio dirige una ceremonia religiosa o un banquete fúnebre. Esto implicaría que las mujeres desempeñaron un papel más importante en la Iglesia primitiva de lo que se suponía anteriormente.

También se cree que las catacumbas de Priscila tienen un fresco de la Virgen María del siglo III d.C., que se considera la pintura mariana más antigua conocida que aún existe. Datado entre los años 230-240, el fresco representa a María, que parece estar amamantando al niño Jesús en su regazo. Es la única imagen mariana anterior al Concilio de Éfeso del 431, que reconoció oficialmente a María como la madre de Dios.

Una de las escenas más informativas es la de El Buen Pastor (en torno al año 225). Conocemos la imagen de Cristo como humilde pastor o protector que vela por su rebaño, ya que es parte consolidada del arte cristiano. Pero también hay imágenes precristianas que muestran a un hombre con una cabra o un carnero colgado de sus hombros. Los primeros cristianos adaptaron estas imágenes, y en una cúpula poco profunda de un techo en las catacumbas de Priscila, verá esta adaptación temprana en una gran pintura que muestra a Cristo rodeado de tres cabras. Lleva una de las cabras sobre sus hombros y se ha sugerido que el pintor estaba familiarizado con la escultura romana porque la postura de Cristo es conocida como contrapposto. Este término se refiere a una postura en la que una pierna sostiene todo el peso del cuerpo y la otra pierna está relajada, mientras que las caderas y los hombros descansan en ángulos opuestos, dando una ligera curva en S al torso. Una pintura o representación de un hombre que lleva una cabra o un carnero se conoce como crióforo o krióforo.

La pintura del Buen Pastor también muestra imágenes del paraíso con dos palomas agarrando ramas de olivo (que representan la paz y el Espíritu Santo) y el pavo real, que era un símbolo cristiano primitivo de resurrección, renovación e inmortalidad. La antigua leyenda decía que la carne de un pavo real no se descomponía y, por lo tanto, representaba la vida eterna.

Este arte cristiano primitivo se centró en las enseñanzas de Cristo y adaptó del arte pagano la noción de un pastor que cuida su rebaño. Es solo a partir del siglo IV que comenzamos a ver obras de arte que muestran la crucifixión y resurrección de Cristo.

La parada final en cualquier visita a las catacumbas de Priscila es el Cubículo de la Mujer Velada. En esta sala, hay un fresco (250 d.C.) en una pared trasera que muestra a una mujer que lleva un vestido de un rico color púrpura y un velo, con las manos levantadas en la posición que usan los sacerdotes para el culto público. La prenda es similar a una túnica litúrgica y una vez más plantea el tema del papel de las mujeres sacerdotes en la iglesia primitiva.

¿Cómo llegar a las catacumbas de Priscila?

Hay varias formas de llegar a estas hermosas y pacíficas catacumbas. Puede viajar en metro en la línea B desde Stazione Termini (Estación Termini) y detenerse en Annibaliano. Hay solo unos minutos a pie desde la estación hasta las catacumbas de Priscila.

Si desea pasar un día, puede viajar a Bolonia, que es la tercera parada de la línea B de metro desde Termini. No la confunda con la ciudad de Bolonia en el norte de Italia. Eche un vistazo alrededor de la ciudad y a su piazza o plaza antes de caminar aproximadamente 4 kilómetros (2,5 millas) a través de Circonvallazione Nomentana hasta las catacumbas.

Para viajar en autobús, tomaría las líneas 86, 92 y 310 desde Termini; o 63 desde Piazza Venezia / Largo Argentina / Barberini.

No está permitido tomar fotos en las catacumbas y debe tener en cuenta las dos palabras importantes en el letrero a la entrada de las Catacumbas de Priscila: Silenzio y Rispetto. Silencio y Respeto.

Haga un tour virtual

Sin embargo, no es necesario ir a Roma. Puedes disfrutar de un recorrido virtual por las Catacumbas de Priscila, gracias a Google Maps.

Bibliografía

Denzey, N. The Bone Gatherers. Beacon Press, 2008.

Grabar, A. Christian Iconography. Princeton University Press, 1968.

Green, B. Christianity in Ancient Rome. T&T Clark, 2010.

Pergola, P. Roman Catacombs – Past and Present (Past & Present). Vision Srl, 1994.

Stevenson, J. The Catacombs. T. Nelson, 1985.

Artículo original de:

Kim Martins:
Escritora independiente que reside en Nueva Zelanda. Es licenciada (con honores) en Historia y tiene una maestría en la Ciencia del Caos y la Complejidad. Le interesan especialmente las fábulas y la mitología, así como la exploración del mundo antiguo.

Traducido por:

Esther M. Martín Sánchez (Filosofía en la Red):
Grado en Estudios de Asia Oriental por la Universidad de Sevilla. Especialista en Fenomenología de las Religiones de Japón y China, y gran amante de todo lo relacionado con cuestiones lingüísticas y culturales.

Imágenes | World History Encyclopedia 1, 2, 3, 4, 5, 6

El presente artículo es una traducción de Esther M. Martín Sánchez del texto Una ciudad antigua debajo de Roma: visitando las catacumbas de Priscilla, de Ki, que ha sido traducido con autorización de la World History Encyclopedia como parte de la alianza de colaboración que tenemos con ellos. 
#catacumbas, #cementerio, #cristianismo, #historia, #Priscila, #Roma

por World History Encyclopedia

World History Encyclopedia es la enciclopedia de historia más leída del mundo, publicada por una organización sin fines de lucro con la misión de involucrar a las personas con el patrimonio cultural y mejorar la educación histórica en todo el mundo. La publicación sigue los estándares académicos, pero está escrita de manera fácil de leer, pensando en los estudiantes y el público en general, y se hace cumplir mediante un riguroso proceso de revisión. Es recomendado por numerosas instituciones, incluidas la Universidad de Oxford y el School Library Journal, y es el ganador del premio .eu Web para la educación.

error: Content is protected !!