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¿Las empresas sujetos de derechos humanos?

Los derechos humanos han sido analizados por las distintas corrientes de la filosofía del derecho, es decir, desde una perspectiva ius naturalista o bien ius positivista, y a partir de la posguerra (Segunda Guerra Mundial) se analiza desde la corriente post positivista o también conocida como neoconstitucionalismo.

Los derechos surgen en la vida social con el objetivo de proteger a los individuos, entiendo estos como personas físicas o naturales frente al poderoso que resultaba ser el monarca o el designado por este para ejercer el poder. Estos derechos en una etapa previa al derecho positivo, a saber el derecho legislado, se consideraban como límite del poder y le estaban otorgados por la naturaleza, teniendo, el poderoso que respetarlos en todos sus mandatos (Peces-Barba Martínez, 2005).

Una vez que surge el estado moderno constitucional, bajo una visión iuspositivista, el sistema de la vida pública se basa generalmente en un estado organizado por división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), el cual diseña los pesos y contrapesos entre los facultades públicas por medio de la constitución y las normas que de ella deriven. Bajo esta mirada, los derechos ya no se conciben como meramente naturales, sino que para poder acceder a la protección de estos es necesario que sean reconocidos por el estado en una norma, es decir, que si algún derecho no se encuentra contemplado en la legislación, ese derecho es simplemente inexistente para los individuos; dejando de lado cualquier cuestión moral que no fuera del formal proceso legislativo, tergiversándose por consecuencia el objetivo principal de estos, ya que el poderoso podría gestionar el desconocimiento de derechos a su antojo para evitar respectarlos y por consecuencia actuar sin restricción alguna, resultando esta percepción bastante peligrosa.

Las atrocidades provocadas en la Segunda Guerra Mundial orillaron a repensar las formas en que se concibe al derecho, y en como las ideologías ius positivistas cuyos formalismos jurídicos avalaron decisiones que violentaron sin duda alguna los derechos humanos de las personas, por lo que en aras de evitar que un suceso como el ocurrido se repitiera, los filósofos del derecho se ven en la necesidad de dar respuesta a la interrogante ¿Qué es el derecho?: ¿es el resultado de las normas que se crean en un proceso formal llamado legislación?

Por lo anterior, no podía dejarse a la legislación como única fuente de los derechos humanos, y entonces fue necesario considerar que las cuestiones morales también podrían ser parte del derecho, por lo que pensadores del derecho como Ronald Dworkin y Robert Alexy lo denominaron los principios del derecho, conceptualizado al derecho como el conjunto de normas y principios, englobando así preceptos morales que vayan dirigidas a resguardar la dignidad humana y las normas formales.

En esa tesitura, los derechos humanos tradicionalmente van dirigidos a los individuos, a las personas denominadas naturales o físicas; sin embargo, en plena época del mundo globalizado, en la que la actividades mercantiles dirigen muchas de las políticas globales, la sociedad se transforma para adaptarse en gran medida a los pactos comerciales y a las nuevas formas de intercambios de mercancías y servicios, siendo necesaria la constitución de entes ficticios que en el derecho se le denominan empresas o sociedades mercantiles, que no son otra cosa que un conjunto de personas físicas o individuos que persiguen un fin mercantil en específico; y es aquí donde surge la pregunta: ¿estas nuevas formas de agruparse o asociarse son entes sujetos de los derechos humanos? Partiendo de la idea en que los derechos humanos surgieron y que se ha tratado de ilustrar en párrafos previos.

Pues bien, aventurándose a una posible respuesta, los estudiosos del derecho, Ignacio de Casas y Fernando M. Toller (Casas y Toller, 2016), a fin de proteger a las personas morales o sociedades conformados por individuos, proponen un principio denominado “principio de legitimación por conexidad” que parte de la idea de que si bien los individuos-personas físicas son quienes de manera tradicional, directa y natural son sujetos de la protección de los derechos humanos, en ese mismo sentido, las personas morales, ya que estas al ser en última instancia entes formados por personas naturales o físicas, sería contrario a la lógica que fueran excluidas de la protección de estos derechos solamente porque optaron por asociarse y forma un grupo para realizar una actividad en específico, en lugar de hacer dicha actividad o perseguir determinado fin de manera individual. En ese sentido, algunos tribunales tanto en México como en Latinoamérica, se han atrevido a emitir resoluciones en las que las personas morales sean protegidos en los derechos humanos que sea ad hoc a su naturaleza, es decir que, si se trata de una empresa que comercializa determinado producto, pues se le respetarán los derechos humanos de conformidad con el objeto con el cual se creó dicha empresa, por poner un ejemplo, el derecho al libre cumplimiento de su actividad, o bien su derecho a la impartición de justicia, o bien a la propiedad; sería absurdo aducir un derecho que le sería propio a un individuo como el derecho a la libre reproducción.

En conclusión, las personas morales son sujetos de los derechos humanos que le son propios por su naturaleza jurídica, es decir, aquellos derechos que le permitan cumplir con el objeto para el cual fueron creadas, y son sujetos de la titularidad de los derecho en virtud de que las mismas se conforman en última instancia por personas físicas que son los sujetos que tradicionalmente de los derechos humanos.

Bibliografía

Peces-Barba Martínez, G. (2005). Lecciones de Derechos Fundamentales. Madrid: Dykinson.

Toller, I. C. (2016). Los derechos humanos de las Personas Jurídicas. México: Porrúa.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo: Mariscal, B. (2023, 19 de junio). ¿Las empresas sujetos de derechos humanos? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/06/las-empresas-sujetos-de-derechos-humanos
#derechos humanos, #filosofía del derecho, #personas morales

por Brenda Mariscal

Abogada (Universidad de Guadalajara, México); doctoranda en Derecho por la misma universidad. Con interés natural por la investigación en las humanidades y con el ímpetu de compartir el conocimiento de manera universal. A su vez, es asesor jurídico y docente universitario.

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