Hablamos aquí sobre la filosofía de la mano de uno de los más influyentes e inspiradores filósofos del siglo XX.

Para comenzar a entenderlo, debemos tener presente que Deleuze expone como prioridad en su desarrollo intelectual que un filósofo primero tiene que estudiar la historia de la filosofía, y después empezar a desarrollarse por sí mismo. Más concretamente nos dice que hay que nutrirse de la construcción intelectual que el ser humano ha desarrollado en su historia epistemológica. Pero sin “pelearse con los filósofos”, que es una frase que me lanzaron a modo de consejo al comenzar mi carrera universitaria. No se trata de adherirse a las tesis de pensamiento desarrolladas, “repetir lo que dijo algún filósofo” como dice Deleuze en el texto que encontraremos al final del post. Se trata más bien de “conseguir una semejanza” por otros medios. Nutrirse, crecer, para ganar en tu propio mapa conceptual, nutrir tu capacidad de expresar lo que ya entendías o descubrir nuevos conceptos. La filosofía es eso. Aportar, crear.

Lo asemeja a una forma creativa de arte, como el pintor que pinta un cuadro o la bailarina que crea una danza. Para crear se necesita de una pulsión interior, un deseo de mostrar al mundo ese chispazo de verdad que nace y permanece latente en nuestro interior.

Porque la esencia que nutre de vida propia nuestra obra, según Deleuze, no está creada en el principio de los tiempos, ni es un fin al que llegar. La esencia se produce en lo que él llama devenir. Para lograrla hay que salirse de las guías establecidas, despojarse del individuo que hemos establecido en nuestra vida social y desarrollarnos desde la subjetividad. Es ser nómada, pero sin alejarse por completo de la sociedad. Dejar volar tu pureza, pero con un ojo siempre puesto en la razón por la que hacemos esto, que es dejar huella en la historia, hacerla mejor, crear más por y para la evolución del ser humano. Es una responsabilidad; primero nutrirse de la historia que el ser humano ha creado hasta nuestro nacimiento para después, dejándola un poco al lado, crear nuevos conceptos, unir nuevas verdades y seguir construyendo historia.

Rizoma como símil hacia su verdad

La verdad para Deleuze, no es algo que está ahí en el mundo de las ideas de Platón, y habría que traérselas al mundo terrenal. En eso está completamente en contra. Su pensamiento se acerca más a Nietzsche. Se trata de despojarse de las influencias, de las tensiones u opresiones, y crear verdades “atando cabos”, pues para él todo está conectado. Como un “rizoma”, donde el crecimiento es desordenado, el centro no está en ningún sitio y está en todos lados a la vez, donde todo lo creado y todo lo que perece pertenece al mismo cuerpo.

La absurda muerte

Por matizar el último mensaje que se nos muestra en el texto, en esta época nuestra se habla mucho de “la muerte de la filosofía”. Esto parece vacío de sentido. La filosofía es todo lo que somos, no podemos no serlo. Somos seres creativos, inventamos, profundizamos en los problemas y creamos soluciones. “Nadie puede hacerlo en su lugar”, dice Deleuze. Solo la filosofía nos lleva al camino de la evolución. Tan solo hay que despojarse, repito, de las cadenas que oprimen nuestra naturaleza, quitarse la máscara, salirse de las líneas establecidas y así, potenciar nuestra capacidad de reflexión y creatividad.

Respuesta de Gilles Deleuze en una entrevista1 sobre la filosofía:

La historia de la filosofía no es una disciplina particularmente reflexiva. Es como el arte del retrato en la pintura. Se trata de retratos mentales, conceptuales. Igual que en la pintura, hay que conseguir una semejanza con el retratado, pero por medios desemejantes, por medios diferentes: hay que producir un semblante, no reproducirlo (lo que significaría conformarse con repetir lo que tal filósofo dijo). Los filósofos aportan conceptos nuevos, los exponen, pero no dicen, o no dicen del todo los problemas a los que tales conceptos responden…

La historia de la filosofía no debe decir lo que ya dijo un filósofo, sino aquello que está necesariamente sobreentendido en su filosofía, lo que no decía y que, sin embargo, está presente en lo que decía.

La filosofía consiste siempre en inventar conceptos. Nunca me han preocupado la superación de la metafísica o la muerte de la filosofía. La filosofía tiene una función que sigue siendo plenamente actual, crear conceptos. Nadie puede hacerlo en su lugar.

Nota

[1] Deleuze, “Sobre la filosofía” en Conversaciones, pp. 216-217.

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Almansa, F. (2023, 29 de junio). Sobre la filosofía con Gilles Deleuze. https://filosofiaenlared.com/2023/06/sobre-la-filosofia-gilles-deleuze

Artículo de:

Francisco Almansa (autor invitado)
En el corazón de Castilla la Mancha. Emprendedor y amante de la naturaleza, lleva su propio negocio de venta de frutas y verduras, mientras cursa un grado en Filosofía.

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por autores invitados

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