Desde la teoría marxista se logra entender que nuestra libertad está encadenada a las condiciones materiales en las que nacemos y crecemos (estas condiciones se reflejan en la vida de los individuos pertenecientes a un grupo social y se ven como la capacidad de satisfacer sus necesidades como la comida, vivienda, educación, vestimenta, transporte, ocio, etc.) pero ¿cómo comprendemos la libertad desde el marxismo? Esta se entiende como la manera de vivir desarrollando nuestras facultades humanas, esto es, vivir sin un trabajo agotador, donde nuestras necesidades estén cubiertas y con suficiente tiempo para desarrollar libremente el poder del individuo, de sus talentos naturales o adquiridos.

El problema de la libertad

Entendemos, pues, que el problema de la libertad es un problema en el cual los individuos están encadenados a vender su fuerza de trabajo para poder existir, al vender dicha fuerza obtiene de esto medios de vida que convierte el trabajo una actividad vital para la existencia del mismo trabajador, que no es parte de la vida del trabajador debido a que su vida comienza después del trabajo, su vida empieza en el momento que su tiempo lo destina a desarrollar sus facultades humanas, por lo tanto, comprendemos que el individuo explotado trabaja para vivir.

Hasta este punto, podríamos deducir que el problema de la libertad es un problema de tiempo, lo cual no es incorrecto, pero si nos restringimos a este enfoque, estaremos minimizando la verdadera cuestión. La libertad no es simplemente un problema de tiempo que nos impide desarrollarnos, ni la mera reducción de la jornada laboral es suficiente. También es esencial que el salario real de cada trabajador aumente, junto con sus beneficios y, en consecuencia, sus derechos laborales. ¿Cómo podríamos potenciar el poder del individuo si no somos capaces de resolver nuestros problemas materiales que hacen vivir al trabajador en una constante ansiedad de no poder cubrir los gastos básicos para su existencia? Los propietarios no pueden seguir responsabilizando al trabajador, el explotado, de su propia miseria, y los explotadores no pueden seguir proponiendo soluciones metafísicas a problemas concretos.

Este tipo de soluciones no hacen más que perpetuar el malestar en el trabajador, el capitalismo crea las condiciones en las que se ven sofocados con excesivas jornadas laborales, disminución del salario real y grandes deudas que impiden al trabajador aspirar a una vida mejor. El objetivo del explotador es hacer responsable al explotado de su miseria para que no pueda revelarse en contra suya.

Estas condiciones creadas por el capitalismo serán las mismas que las lleven a su fin, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿qué sigue después? La respuesta no es tan fácil, pero desde el materialismo histórico es el comunismo.

Las clases dominantes pueden temblar ante una revolución comunista. los proletarios no tienen nada que perder más que sus cadenas. tienen, en cambio, un mundo por ganar1.

Capitalismo del malestar
y malestar del capitalismo

Las condiciones de miseria que causan una pésima forma de vida al trabajador serán las encargadas de causar su crisis, estas condiciones, este malestar provocado que ha permeado el reducido espacio fuera del trabajador para desarrollar su persona se ven reflejadas en su malestar físico y emocional del mismo. Este sentir es el causante del propio malestar del capitalismo que se ya se ve como causante de una crisis, que, al puro estilo de Gramsci lo entendemos como aquello que muere y no puede morir, y algo que nace y no puede terminar de nacer, eso naciente y eso moribundo es la crisis autoprovocada por el capitalismo.

Es ampliamente reconocido que abordar el tema de una crisis del capitalismo puede ser bastante complejo. A lo largo de su historia, ha habido numerosas crisis que han sido interpretadas como el principio de su fin. Sin embargo, estas crisis han servido principalmente para demostrar su notable habilidad para impedir la emergencia de alternativas, que aunque parecen próximas a manifestarse, siempre se postergan. Por lo tanto, debemos entender al capitalismo como una entidad eficiente en asimilar las problemáticas sociales y en conseguir la aceptación de sectores progresistas, quienes a pesar de su disconformidad, no buscan cambios profundos en el sistema político y económico.

Reconocimiento del mundo

Parte fundamental de la libertad se encuentra ligada al reconocimiento del mundo y de nuestras necesidades materiales, al reconocer el sistema dominante en el mundo, al reconocer el capitalismo como nuestro malestar ya somos más libres. Este entendimiento es el primer paso al despertar de los explotados de todo el mundo, este despertar, ese reconocimiento, esa comprensión, es aquello que nace, pero no termina de nacer, aquello en ese tiempo y en ese lugar es la revolución de los explotados en todos los sentidos por un mundo más justo.

Notas

[1] Marx, A 1971. Manifiesto del partido comunista. Editorial progreso.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo: Maldonado, Y. (2023, 04 de julio). La libertad bajo una óptica marxista. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/07/la-libertad-bajo-una-optica-marxista
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