Ludwig Wittgenstein y la rama dorada de James George Frazer: apuntes sobre religión y filosofía

Wittgenstein, mencionado por John Searle [1994] en Actos de Habla como uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Inicialmente, incursionó en el campo de la arquitectura, donde desarrolló su capacidad para el pensamiento lógico. Posteriormente, se adentró en la filosofía, centrando su enfoque en la corriente analítica. Esta reflexión tiene como objetivo proporcionar una visión general de la filosofía de Wittgenstein sobre la religión y filosofía, en particular con relación a la obra La Rama Dorada de James George Frazer. Aunque existen limitaciones epistemológicas, el enfoque nos ayudará a comprender cómo Wittgenstein entendía la religión y la crítica al pensamiento teológico de Frazer.

El contexto de la obra
Tractatus Logico-Philosophicus

En 1921, Wittgenstein publicó su obra, el Tractatus Logico-Philosophicus, en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Las universidades de Europa atravesaban por una crisis de producción académica, pues los presupuestos destinados al sector educativo pasaron a financiar armas y la compra de municiones para derrotar a los frentes en combate (Bassols, 2017). La obra del filósofo se enfoca en cuestiones sobre lógica y semántica. Así, nos presenta el filósofo vienés al lenguaje como un sistema de símbolos de los cuales representan lo que se considera como real. Y, como vemos en las primeras páginas de su obra, Wittgenstein (1992) de que la realidad y lenguaje se corresponden, sin embargo, es una relación limitada por el mismo lenguaje. De allí que él mismo enuncia:

Hechos del mundo, pero los hechos, están más allá de las limitaciones de su enunciación.

Wittgenstein, 1992, p. 81.

Las contribuciones de Ludwig, [el primero] a la filosofía analítica, es referente a las proposiciones tautológicas o autorreferenciales: son proposiciones verdaderas si y solo si se dan en contextos determinados independientemente de la realidad que refieran, aunque, haciendo una precisión: si bien los enunciados tautológicos no tienen un significado que no diga nada sobre el estado de cosas; sirven para establecer relaciones lógicas entre proposiciones.

Así, por ejemplo: d o ~d, se sigue, que la proposición d es verdadera o bien [~ d]es verdadera. Ello en cualquier contexto.

Luego:

Si e entonces e ergo, no puede ser ~e siendo e [no es posible]. e, es e si y sólo si e sea idéntico a sí mismo [en el contexto en que todos los e sean e]. Es verdadera la proposición, pues simplemente establecen relaciones lógicas entre proposiciones.

Continuando con la filosofía de Ludwig Wittgenstein, este explicó su teoría que versa sobre la relación entre el lenguaje y los hechos del mundo. Para él, el lenguaje no debe ser solo entendido como una representación de la propia realidad, sino que es una posibilidad que ayuda a comprender y construir el mundo que habitamos. Así, el vienés consideró al lenguaje como una actividad que se desarrolla en un contexto social y cultural de donde surge el significado.

Ludwig Wittgenstein
y la rama dorada de Frazer

Siguiendo con el pensamiento del filósofo, ahora en cuestión religiosa, es un tema importante que amerita una reflexión y un debate entre teólogos y filósofos para la comprensión de un posible significado. Ludwig en su libro “Tractatus Logico-philosophicus” considera un punto de análisis la religión, el lenguaje y la realidad, por ejemplo: “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo1“, lo que nos muestra que el lenguaje que retrata hechos del mundo está limitado por la comprensión que tenemos sobre la realidad. En el caso de lo religioso significa que la comprensión dada por el lenguaje es limitada para expresar fenómenos de una naturaleza superior que están fuera de nuestro alcance. 

Aunado a ello, Wittgenstein refiere: “de lo que no se puede hablar hay que callar la boca2“. Implica que hay ciertas cosas que simplemente no pueden ser expresadas mediante el lenguaje, y en el caso de la religión, hay aspectos que escapan a la capacidad de este para ser expresados de manera clara y precisa.

Así, Wittgenstein también considera la idea del misterio en relación con la religión. En el Tractatus: “[…]lo que se refleja en el lenguaje no puede ser representado por él […]3“. Si se hace una reflexión sobre la cita, en religión hay ciertos aspectos que pueden ser intuidos o sentidos, pero que no pueden ser expresados mediante el lenguaje en definiciones claras. Es en este sentido que la religión tiene un carácter de misterio que no se puede comprender en su totalidad.

Ahora bien, el teólogo Frazer al escribir La Rama Dorada hace referencia a una teología de suma relevancia. Considera una tesis central en su libro y es la parte fundamental de su investigación: Las prácticas religiosas de cada sociedad; surgen como posibilidad de encontrar una cura o consuelo ante la propia muerte (Frazer, 2006, p. 9) De ello, se infiere que la religión surge como un frente a la muerte que además no es evitable, así la diferencia entre religiones versará sobre quiénes dan una mejor respuesta ante tal problema –como lo llegó a plantear Vico-. Wittgenstein criticó esta teoría de Frazer argumentado que no existe tal problema cuando del concepto “muerte” se trata, ya que, para nuestro autor, la muerte no resulta ser un problema que deba forzosamente tener una solución, sino que es un hecho que debemos aceptar precisamente porque la misma no forma parte de nuestra experiencia inmediata:

La muerte no es un evento de la vida. De la muerte no tenemos evidencia alguna. Si por eternidad no entendemos duración temporal infinita sino intemporalidad, entonces vive eternamente el que vive en el presente.

Tractatus, 6.4311

A manera de síntesis

En el contexto de la filosofía y la teología, las obras de Wittgenstein y Frazer tienen implicaciones importantes. La idea de que el lenguaje y la comprensión de la realidad están limitados tiene efectos para la religión, especialmente en lo que se refiere a la comprensión de Dios. Según Wittgenstein y Frazer, esta comprensión está condicionada por el lenguaje y la comprensión humana de la realidad que da cuenta en parte del misterio de la Revelación, pero no es suficiente. Frazer en la R.D. considerará que, si bien el lenguaje es limitado, uno de los métodos para estudiar teología será el lenguaje analógico, haciéndose necesario pero imposible (2006). Necesario, porque sin lenguaje no tenemos acceso a la realidad e imposible la cosificación del misterio.

Notas

[1] Tractatus, 5.6.

[2] Ibídem, 7.

[3] Ibídem, 4.121.

Bibliografía

Bassols, A. T. (2017). Explicando el Tractatus: Una introducción a la primera filosofía de Wittgenstein . Herder.

Frazer, J. G. (2006). La rama dorada. Alianza Editorial.

Searle, J. (1994). Actos de Habla. Plantea-Agostini

Wittgenstein, L. (1992). Observaciones a La Rama Dorada de Frazer.Tecnos Editorial.

Wittgenstein, L. (2021). Tractatus logico-philosophicus. Tecnos Editorial.

Artículo de:

Eric Rodríguez Ochoa (autor invitado):
Docente, escritor e investigador de la Lic. en Psicología Crítica.

Imagen | Wikipedia

Cite este artículo: Rodríguez, E. (2023, 30 de julio). Ludwig Wittgenstein y la rama dorada de James George Frazer: apuntes sobre religión y filosofía. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/07/ludwig-wittgenstein-y-la-rama-dorada-de-james-george-frazer
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