A lo largo del siglo XX el gobierno mexicano con el apoyo de los intelectuales de la época buscó formar una identidad en la que todos los ciudadanos fueran parte, para ello se valieron de la historia y tomaron desde los primeros rastros de seres humanos en América hasta su presente para formar una narración que englobara al grupo como un todo homogéneo con memoria colectiva y pasado en común. Esta homogeneización dejaría fuera a todos aquellos que no quisieran formar parte, que tuvieran características distintas ya sea por tradiciones o hasta físicas y también se dejarían afuera a quienes tuvieran una ideología distinta.

La idea de un México mestizo marcó significativamente a lo que hoy consideramos por nación y a pesar de los cambios realizados en las últimas décadas para modificar ese discurso, lo cierto es que está impregnado en nuestra educación, en las calles y forma de vida; nos enorgullece ser mexicanos, tener sangre mestiza y ser la raza de bronce sin percatarnos que esas ideas comenzaron desde antes de la Independencia de la Nueva España con el nacionalismo criollo y, por lo tanto, no es propio del pueblo como se ha querido mostrar.

El nacionalismo criollo

El nacionalismo criollo1 surgió en la segunda mitad del siglo XVIII en la Nueva España. Fue el resultado de la crisis identitaria criolla que si bien era una casta privilegiada dentro del virreinato, se encontraba siempre por debajo de los pobladores peninsulares; estos últimos eran quienes podían acceder a puestos altos dentro del gobierno y tenían a su cargo a criollos a pesar de la capacidad que este grupo tuviera para ocupar los mismos cargos.

Más allá de la política, los criollos tuvieron una ruptura con lo español y fijaron la vista en las riquezas culturales y naturales de la Nueva España; formaron una identidad propiamente novohispana que recuperó la riqueza cultural prehispánica, consolidó el culto mariano y se enorgulleció de la mezcolanza mexicana. Los futuros independentistas se formarían con esa misma ideología para después ponerla en práctica con la guerra de Independencia.

La búsqueda de una identidad propia implicó la exaltación del lugar donde nacieron, mostrando las riquezas naturales y culturales del territorio podrían mostrarse a sí mismos como superiores, puesto que pensaban que el lugar de nacimiento definía las características físicas e intelectuales que tendrían sus pobladores; si la tierra era fértil gracias al clima y había tesoros minerales por la bondadosa tierra, quería decir que eso mismo fortalecería el desarrollo intelectual y espiritual. Mientras tanto, los españoles no tenían esas condiciones, los criollos podían gobernarse a sí mismos, habían heredado lo mejor de su ascendencia española y dado el lugar en el que habían nacido, habían heredado los aspectos del desarrollo.

Crisis identitaria del
México postrevolucionario

Las mismas ideas que tuvieron los criollos novohispanos sobre el territorio y su influencia en la intelectualidad pasó a ser parte de un proyecto político-social y se adaptó a las nuevas necesidades. Terminando la Revolución Mexicana2 fue necesario crear un nuevo proyecto nacional que permitiera la unión en todos los aspectos, ya que la inestabilidad reinaba en todas las regiones del país.

Ya en el siglo XIX las ideas del mestizaje y del progreso se habían desarrollado en todas la áreas de estudio, la educación y el civismo fueron parte del plan de mejora; para el porfiriato el país se había afrancesado tomando las mejores características de Europa y adaptándolas, buscaron insertar a México en la historia mundial y demostrar que su nivel era tan alto como el de los países europeos. Regresando al siglo XX, con la Revolución, hubo una fractura con lo europeo y se puso la vista en una potencia más liberal y rica: Estados Unidos de Norteamérica, que también era un vecino peligroso. Al mismo tiempo, se resaltó el poder de lo mestizo, se vio en el arte, en la Universidad, en el estudio y rescate de lo prehispánico porque era ese pasado el que querían resaltar, el que los fortalecía. Se veía al mestizaje como el resultado de la unión de lo mejor del mundo prehispánico y del europeo, pero pronto lo prehispánico sería alabado mientras que lo europeo se iría despreciando un tanto con el fin de destacar lo nacional.

No todos somos ese México

A pesar de los intentos por crear una identidad consistente mediante el discurso histórico y que esta abarque a toda la población del país, no se ha logrado por una razón en específico, las particularidades. Este territorio nunca ha sido de una sola nación, se intentó fortalecer el discurso de un pueblo mesoamericano cuando Mesoamérica como concepto no contempla las diferencias de cada cultura; por otro lado, gran porcentaje de la población mexicana es más que mestiza, es el resultado de una gran mescolanza que tuvo lugar durante el virreinato por lo que tampoco las castas eran una clasificación fiel a la realidad.

No es posible la existencia de un grupo completamente homogéneo y mucho menos uno con el pasado histórico como el de México. Sería más fácil hablar de varios Méxicos o de distintos tipos de mexicanos porque el pasado tampoco es común para cada región; en el norte no tuvieron las mismas experiencias históricas como en el sur, en la Ciudad de México las experiencias fueron sumamente distintas a las del resto del país y en la actualidad, esas diferencias siguen existiendo aunque haya mayor número de similitudes que antes.

Conclusión

Hemos revisado en este texto algunos de los momentos más interesantes sobre la creación de identidad dentro del actual territorio mexicano. La intención es invitarlos a cuestionarse lo que entendemos por México y mexicanos así como a replantearse la historia que creemos tener en común, dado que una historia de élite o escrita por el gobierno no representa a la totalidad sino a partes convenientes. Es imposible crear una historia total, pero se podría hacer la labor de escribir un discurso histórico en el que se incluyan a más grupos que no sean parte del centro, al igual que dejar de estigmatizar a los grupos vulnerables.

Notas

[1] Una persona criolla en México se refiere a aquel individuo nacido en el país y que se identifica con la cultura, tradiciones y costumbres mexicanas. La criollidad mexicana abarca la herencia indígena, española y africana, fusionando elementos que dan forma a la identidad única de México y su gente.

[2] La Revolución Mexicana (1910-1920) fue un conflicto social y político que transformó la historia de México. Liderada por figuras como Emiliano Zapata y Pancho Villa, buscó derrocar al régimen dictatorial de Porfirio Díaz, promover la justicia social y establecer las bases de un México más inclusivo y democrático.

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Beatriz Alvarado (Fundadora y directora de la revista cultural La Memoria Errante):
Estudiante de Historia y Arte en el Instituto Cultural Helénico (ICH) y de Comunicación y medios en la Universidad Tecnológica de México (UNITEC). Se ha interesado por la difusión de la historia, el periodismo cultural y el estudio de la opinión pública.

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Cita este artículo (APA): Alvarado, B. (2023, 14 de julio). México: una historia heterogénea. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/07/mexico-una-historia-heterogenea
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por La Memoria Errante

La Memoria Errante (LME) es una revista cultural y digital que surgió en 2020 ante la necesidad de crear un espacio donde artistas y humanistas pudieran compartir sus creaciones fuera del mundo académico. Actualmente, cuenta con escritoras y escritores de distintas partes de la República Mexicana y América Latina. Tiene convocatorias abiertas a todo público y busca hacer promoción de la lectura y la escritura haciendo uso de las diferentes redes sociales.

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