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Con la llegada de Threads, han pasado muchas cosas. Por mucho que se le critique a Zuckerberg, el clon descarado de Twitter ha impactado mediáticamente, quizá por estar ligada a Instagram (que junto a WhatsApp, les guste o no a muchos, es de los músculos más fuertes de Meta), pero ha logrado generar ruido y atención. Falta ver si en unos meses seguirá viva o no: en el mundo de Internet las “nuevas apps” o proyectos son más un salto de fe, que una apuesta segura.

Pero todo esto trae muchas reflexiones de por medio.

Una de ellas es analizar el efecto borrego, ese en el cual muchas y muchos han caído a crearse una cuenta solo por seguir a la masa crítica: gente que nunca había usado/entendido Twitter, le ha dado una “oportunidad” al microblogging para no quedarse fuera del trend. Y, al estar tan vinculada a Instagram, esto fue casi un acto reflejo sin mucha reflexión de por medio.

En otro escenario, estamos los creadores de contenido, las marcas, famosos, etc. Aquellos que necesitamos estar donde la gente está porque lo que hacemos lo demanda. No podemos darnos el lujo de no tener presencia en redes. Hace algunos años se decía que “si no tenías una página web no existías“; ahora esto ha virado hacia no tener –y no subir– contenido a redes sociales: tienes estar en ellas para existir en el imaginario colectivo.

Aunque, ¿realmente necesitamos otra red social?

Y más, una que no aporta nada, sino que replica lo que otra ya hace. Reflexionaré desde mis dos perspectivas: la de “creador de contenido” y la de usuario “normal“. En ambos casos, te doy el spoiler: no necesitamos otra red social, pero indaguemos un poco.

Como creador de contenido, la aparición de Threds implica más trabajo: se le tiene que dedicar tiempo para “entenderla” (por más parecida a Twitter que esta sea) y, sobre todo, requiere “atención” y creación de contenido específico. Te doy un ejemplo: Twitter y Facebook e incluso Instagram (con sus aristas) permite programar contenido. Es imposible –e insanoestar subiendo material manualmente todo el tiempo, y para ello hay herramientas que te permiten gestionar y programar tu contenido. De momento eso no se puede hacer con Threads, de hecho, no tiene versión web, por lo cual “para estar ahí” requieres subir manualmente tu contenido, lo que genera un trabajo adicional y estar más pegado a tu teléfono. Sí, probablemente, si esta red pega, eventualmente habrá herramientas para creadores y marcas, pero mientras eso llega… el trabajo se acumula.

Otra cosa:

Se dice, y es claro, que Threads copia a Twitter, pero hay algo que no se puede copiar, al menos no por medio de código: los usuarios. La gente que usa Facebook no es la misma que usa Instagram (por más que ambas pertenezcan a Meta); así mismo, la gente de Twitter no se parece a los usuarios de TikTok. Cada plataforma es única en los humanos –y bots– que alberga, y esto vuelve en un arte la gestión –y el éxito o fracaso– en una red social. Por eso muchas veces un perfil tiene más seguidores o interacción en uno u otro lugar. Cada red tiene su nicho, y evidentemente, “adaptar” el microblogging a los usuarios de Instagram nos trae, a los creadores de contenido, un trabajo adicional. Y, también, quizá esa “adaptación” puede ser algo que no funcione o, que en un escenario más apocalíptico para los creadores, no genere conversión en clics o visualizaciones. Al final del día, la estrategia de la mayoría de los perfiles no es tener más seguidores, sino llevarlos a nuestra página web, o que compren contenido, o que vayan a un canal de YouTube monetizado, etc.

Por otra parte, como “usuario normal“, meterme a otra red social realmente me da flojera. Sí, cree mi perfil en Threads porque “debo” dado lo que hago en Internet, pero ¿necesito consumir más contenido? Ya estamos saturados de estímulos y material, y sumarle “otra cosa” la cual consultar y estar pendiente, ¿es sano? Y más si muchas cuentas lo que van a hacer, es lo típico: subir lo mismo que en otras plataformas. ¿Para qué verlo 2, 3, 4 veces?

¿Sumarle otro @yo a mis perfiles es interesante? Creo que no. Y no es que “apueste” por Twitter o que lo prefiera; realmente mi “perfil de usuario” en redes sociales se ha reducido muchísimo. Genero, no consmo, y genero en el perfil de Filosofía en la Red, y no en el mío. Pero, aun así, en este limbo social mío, imaginar tener más notificaciones de las ya existentes, me asusta, me abruma y me aburre.

Sí, podemos decir que es bueno que haya competencia y que “monopolizar” el microblogging no es bueno (aunque antes de Threads, han surgido cosas como Mastodon y BlueSky), o que las políticas de Elon Musk y sus acciones recientes (y por reciente, aplica a cualquier momento, actual, pasado o futuro) son poco amigables con los usuarios de Twitter, pero ¿por qué no apostar a que cada quien haga lo suyo: Twitter con sus tuits, Facebook y sus artículos, Instagram con sus imágenes y TikTok con sus vídeos? Así, como usuario, yo decido en qué nicho estar y no me interconecto con cosas que quizá no van conmigo, o que simplemente, no quiero consumir o generar.

Estamos, en todo lo digital, frente al escenario planteado por Barry Schwartz con su paradoja de la elección1. Poco a poco las empresas en su afán por competir –ojo: competir entre ellas, no tanto en empeñarse por ofrecernos un mejor contenido o servicio– nos saturan de opciones y nos abruman, nos asfixian y, claro, nos hacen más dependientes a un aparato llamado smartphone.

La llegada de Threads sin duda confirma algo: las modas o el efecto borrego, siguen siendo elementos muy poderosos. Y, a pesar de pertenecer a un personaje tan mediático y controvertido como Mark Zuckerberg, vemos cómo las cuestiones de privacidad y de dependencia de nuestro móvil sigue siendo algo que tristemente dejamos de lado por unirnos a una mayoría.

Falta ver varias cosas, y probablemente esta reflexión pierda algo de vigencia con los días, pero aún no hemos visto el efecto que cause con su arribo a Europa (que por cuestiones legislativas no llegó en su lanzamiento2) y, principalmente, que mantenga el impulso. Mark se ha vanagloriado de un crecimiento y adopción exponencial3… pero como todo, lo importante no es llegar, sino mantenerse.

Pero, aun así, no necesitamos -o no necesitábamos- una nueva red social. Ya tenemos suficiente con las que existen –o existían– como para sumarle algo más. Ojalá no fuéramos tan predecibles, ojalá no reaccionáramos a las modas, ojalá pensáramos dos o tres veces dónde estar en Internet.

Notas

[1] Schwartz, B. (2004). The Paradox of Choice: Why More Is Less. New York, NY: Ecco.

[2] Guarneros, F. (2023, julio 6). Threads no está disponible en la Unión Europea y esta es la razón. Expansión. https://expansion.mx/tecnologia/2023/07/06/threads-union-europea-no-disponible

[3] Redacción. (2023, julio 7). Threads de Zuckerberg capta 70 millones de usuarios tras solo un día en el mercado. Forbes México. https://www.forbes.com.mx/threads-capta-millones-usuarios-dia-mercado/

Imagen | Google Play Store

Cita este artículo (APA): Garcia, M. (2023, 10 de julio). ¿Necesitamos otra red social? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/07/threads-no-necesitamos-otra-red-social
#instagram, #internet, #meta, #red social, #threads, #twitter

por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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