En este artículo filosófico se pretende aplicar el método fenomenológico al hecho educativo como lo concibe el autor Paciano Fermoso en el artículo1 El modelo fenomenológico de investigación en pedagogía social (1988-89) expedido por la Universidad Autónoma de Barcelona.  

La pregunta en esta investigación es ¿cómo se vincula el método fenoménico con la educación? y ¿de qué manera?  Para ello habrá tres momentos en el texto; en el primero una breve explicación sobre la fenomenología husserliana y sus conceptos primarios retomados de Mauricio Ferraris en Historia de la Hermenéutica (2005); en la segunda parte se realizará una aplicación (piloto) teórica sobre los cuatro momentos fenoménicos (epojé negativa y positiva, ir a la cosa misma, dirigirse a la cosa misma e intuición eidética) en la educación; finalmente y, como lo establece Heidegger, se tratará de interpretar una nueva concepción educativa sobre los cimientos fenomenológicos que ayuden a la educación mexicana. 

A modo de introducción diré que el método fenomenológico sirve a la educación para replantearse el origen y fin del hecho educativo, este es, el individuo. De esto que permita una concentración detenida en el alumno mismo, su hacer y el querer hacer. Se precisa a modo husserliano que la educación ha de ser una actividad personal y radical, lo primero como un acto voluntario y, lo segundo partiendo de lo más básico, siendo constante y permanente, ya que se concede que la educación es una tarea interminable, pues el ser humano está en permanente construcción. En otras palabras, el yo es esencialmente un ser educativo que permite su transformación ideológica y conductual permanentemente si es su intención, con ello que se transforme su perspectiva sobre la verdad al estar fundada por las vivencias personales del sujeto. 

Hablando brevemente sobre Edmund Husserl (1859- 1938) sabemos que fue un filósofo y matemático alemán, fundador de la fenomenología trascendental, discípulo de Franz Brentano y Carl Stumpf.  Y en las Conferencias de París (1929) presenta la nueva fenomenología (la vieja siendo la cartesiana) que sería universal y absolutamente racional, está muy ligada con la epistemología, pues su objeto de estudio parte de las preguntas ¿cómo se conoce? y ¿qué se puede conocer?  

Ahora bien, se dice que la fenomenología es un método, un camino hacia la verdad de forma radical, es decir, con un compromiso personal y con pretensión a lo universal. Husserl niega que el principio de la comprensión del mundo sea el ego, aún menos que esto sea, como lo precisa Descartes, un saber apodíctico. En la fenomenología se admite la existencia ontológica del mundo natural, no obstante, su comprensión no debe ser ingenua (porque se nos da), sino que es ante todo un problema de validez, es decir, habría que re-pensar las cosas en su estructura esencial. 

De esta forma, la fenomenología pretendía instaurarse como una ciencia filosófica; filosofía primera al superar, como lo menciona Ferraris, la “filosofía de los profesores” dada por el neokantismo y pensadores como Kierkegaard, Marx y Nietzsche, pues como ya se dijo exigía ser un filósofo radical que se conduzca a lo esencial de las cosas por medio de la epojé (término que se expondrá luego). 

El método fenomenológico fue ideado como superación del psicologismo y del naturalismo. Husserl criticó al psicologismo (la lógica en la psicología; la lógica como rama de la psicología) y al naturalismo (subordinación del conocimiento a la realidad de la naturaleza física) en el prologómeno de sus Investigaciones Lógicas (1900). 

Dice Ferraris que Husserl “se propone a culminar la teoría clásica del conocimiento, superando su reducción en el historicismo y el positivismo” (Ferraris, M., 2005,p. 176). Esto es, que a la filosofía no se le viera solo como una metodología justificativa que se relaciona (condicionara) íntimamente como la visión del mundo, porque entonces no tendría posibilidades de poseer validez y universalidad plena. De ahí que conceda Ferraris que primero se emancipa la teoría del conocimiento del concepto “objetividad” de las ciencias. Es decir, al conocimiento se le brinda la posibilidad de llevarlo a juicio, de ponerlo en duda. Además, se pone como elemento sustancial del método fenomenológico a la intencionalidad, con ello se abre camino a la reflexión y autorreflexión filosófica. En otras palabras, se trata ahora de una actitud voluntariamente fenomenológica dirigida a la esencia de las cosas, de los hechos. De modo tal que el método fenomenológico es una ciencia ontológica eidética porque trata de la descripción de las esencias en la que se pretende, no una filosofía que tiene por objeto la irreflexión positivista, sino ante todo un estudio trascendental (metahistórico). 

Ahora bien, sobre la intencionalidad, Ferraris dice que en Filosofía de la aritmética (1891) de Husserl se muestra que los procedimientos matemáticos contienen una idealización de objetivación, pues se diferencian los ámbitos del sujeto y el objeto, como si el primero imprimiera la verdad al segundo. Pero, el caso es que el ser de las cosas está dado en el mundo, es decir, ya hay una realidad y, en todo caso el ser humano lo devela. Esto porque 1) el sujeto tiene la intencionalidad (voluntad) de hacerlo y 2) porque las cosas nos llaman, con ello que se termine la visión de que las cosas son entes pasivos y los humanos activos; siendo ambos activos. Algo importante por mencionar es que la intencionalidad no es una categoría, sino que se le debe tomar como una relación o posibilidad. Lo problemático en esto son los límites de posibilidad del conocimiento, ya que el sujeto tiene un horizonte del saber, pero que, no obstante, se pueden ampliar y estrechar a lo largo de la formación de vida educativa. 

Finalmente, la reducción fenomenológica se da en 2 sentidos. El primero como una epojé negativa donde se evitan los prejuicios, concepciones tradicionales, juicios de valor, descripciones accidentales, etc. La segunda epojé es positiva, en la que se mantiene una actitud de disposición para aprehender al fenómeno (no existencial, sino de la conciencia (pensamientos) esencial. Con esto, se deja de lado una visión ingenua de los fenómenos, para aspirar a un pensamiento trascendental con vistas al eidos, en donde nos volvamos sujetos trascendentales y, a su vez, sujetos intersubjetivos; todos capaces de lo mismo, porque todos (potencialmente) pensamos. 

Ahora bien, el segundo momento de este trabajo es a aplicación de la fenomenología a la educación a partir de 4 momentos. 

Epojé negativa: Liberación de prejuicios y suspender el juicio, con ello, los presupuestos teóricos en los que se ha envuelto la educación. Fermoso dice que se ha de renunciar a teorías de aprendizaje social, psicoanalíticas, cognitivas, interaccionismo simbólico, funcionalismo estructuralista, marxismos, teoría crítica y demás que estén a la base de la enseñanza. En suma, aspectos como teorías de clases sociales y concepciones capitalistas.  

Una vez dejado de lado todo tipo de concepciones en las que nos hemos desarrollado (educado), viene la:

Epojé positiva: Refiere a tener una actitud abierta para conocer a la cosa misma, en este caso, al hecho educativo. Resultado que la educación es una relación que se va forjando con los otros; hay un hecho educativo cuando hay 2 personas relacionándose interesadamente con vistas a abordar un tema específico. En otras palabras, la educación es el contacto voluntario con seres humanos; relaciones sociales con la familia, amigos y la educación formal, mediante el estímulo del uno en el otro. No obstante, habiendo en cada ámbito social metodologías propias de su naturaleza. Desde este sentido, no habría algo específico en una actividad para que sea educativa, ni una teoría, ni un espacio, sino solo la voluntad de instruirse. El hombre en sí mismo es un ente educativo en el que se modificar su conducta por los avances o retrocesos en sus contenidos mentales. En dichas ideas cognitivas habría que fijar especial atención para guiarlas de manera óptima, según el ser humano que se espera formar. 

Descripción o ir a la cosa misma: En este punto se debe pasar una lista analítica de los aspectos que intervienen en la socialización humana (tener al ser frente a los ojos), porque como ya se precisó la educación tiene su punto esencial en el hombre mismo. Con lo que se han de estudiar esferas del conocimiento que repercuten en él, tales como lo biológico, lo sociológico, lo psicológico, lo ético, lo antropológico, etc. De tal forma que se llegue a un desvelamiento específico y esencial del hombre como ser educante. 

Dirigirse a la cosa: Una vez repasadas las esferas del ser humano queda escuchar al ser y dejarse sorprender (pathos) ante lo que diga, lo que se encuentre. Podría ser mantener el asombro y emoción en cada acto educativo, ya que de todos se puede aprender, luego, reflexionar la vida individual y lo colectivo. En Hannah Arendt (1906- 1975) lo contrario sería la banalidad del ser. La banalidad refiere al uso común de las cosas y del ser mismo, que por su condición de ordinario se le proporciona una carencia de asombro, convirtiéndose en un útil más, en una cosa y ser utilitario que está lejos de ser fin (medios y fines kantianos) mismo. El pathos fenoménico nos invita a no dejar nunca el ser, a no ver el ser como una cosa ya acabada, ya hecha, ya dada, sino que en el asombro y en las vicisitudes del día a día se haga el ser. 

Intuición eidética: Lo esencial de la actividad educante es el ser humano. Eso no se debe tomar como una vaguedad, de hecho, Heidegger es quien nos ejemplifica que el ser es un tema serio y digno de análisis, porque entre otras cosas el ser ha de buscarse a sí mismo, de interiorizar, en suma, modificándose, lo cual lejos de ser una meta es una condición permanente de realización. 

La fenomenología es propuesta por el mismo Husserl como método universal y racional, además dice Fermoso que, en la actualidad la comunidad científica la reconocen como un saber científico por el rigor de su método analítico, pese a que no coincide con lo experimental que exigen las ciencias físico- naturales. De modo tal que la pedagogía pudiera servirse del método fenomenológico para reclamar la vuelta a las cosas mismas desde la conciencia del yo. Así, el pedagogo aplicaría el método fenomenológico en el alumno para comprenderlo e interpretarlo, poniendo interés en su contexto, personalidad, voluntad, aspiraciones, aspectos espacio-temporales de la socialización, emociones, y demás aspectos.  

Este tipo de acercamientos se han llevado a cabo en investigaciones psicológicas de Jean Piaget y desde 1914 Aloys Fischer acuñó el término pedagogía científica descriptiva para aplicar investigaciones fenomenológicas a la educación.

Recientemente, en la Ley General de la Educación2 (México) expedida por la Secretaría de Educación Pública (SEP) el lunes 30 de septiembre de 2019, concretamente en el capítulo 4°, artículo 18, apartados del quinto al séptimo, se establece que el Sistema Educativo Nacional deberá formar a los mexicanos y mexicanas en el pensamiento filosófico, histórico y humanístico; habilidades socioemocionales, como el desarrollo de la imaginación y la creatividad; y, el pensamiento crítico para analizar, cuestionar y valorar fenómenos, información, acciones e ideas problemáticas de la realidad social. Por lo que el método fenomenológico al ser capaz de desarrollar un alto grado de habilidades analíticas y de abstracción, sería un método pertinente que iría acorde a lo requerido legislativamente. Luego, en el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), propuesta dada por la SEP, se establecen una serie de objetivos a alcanzar, algunos de los cuales son:  

Desarrollar de manera armónica facultades, habilidades y destrezas del ser humano. 

Erradicar el neoliberalismo implantado en la educación, el cual solo comprende el individualismo, consumismo y tradicionalismo. 

Fomentar el humanismo social y el pensamiento crítico para la transformación y crecimiento de la sociedad con principios de solidaridad. 

Desarrollo del individuo requerido por la sociedad, con valores de respeto, responsabilidad, compromiso, que posean empatía con la sociedad y el medio ambiente que los rodea. 

Estas solo son algunas metas que busca la NEM, pero sin duda alguna el método fenomenológico podría decir y ofrecer diversos aportes, desde las habilidades del pensamiento analítico, crítica descriptiva a los modelos sociales y políticos en los que se ha instaurado la educación mexicana, hasta el desarrollo de la conciencia individual y colectivo, pues esto es a lo que aspira la fenomenología, es decir, al ser humano intersubjetivo. Pero, sobre todo, poniendo primordial énfasis en el alumno y sus posibilidades e intereses educantes. 

Considero que la aplicación del método fenomenológico a la educación puede llegar a vislumbrar un panorama eidético sobre 1) la importancia de analizar al sujeto que participa en la actividad educativa, de esto que se devele la voluntad e intencionalidad impresas en la educación para obtener un fin (desarrollo ideológico y obrar) adecuado a su individualidad y colectividad, 2) una nueva construcción de lo que es el hecho educativo que se adhiera a las necesidades de la sociedad mexicana y que son establecidas en la Ley General de Educación (2019), en donde se aspira a obtener habilidades del pensamiento filosófico, tales como, el análisis y la reflexión. Subyacente a esto se encuentra la construcción personal y voluntaria con vistas a un bien general para la sociedad en la que fenomenología puede ayudar sobremanera. 

Notas

[1] Fermoso, P. (1988- 89). El modelo fenomenológico de investigación en la pedagogía social. Universidad Autónoma de Barcelona. https://ddd.uab.cat/pub/educar/0211819Xn14-15/0211819Xn14-15p121.pdf 

[2] Secretaría de Educación Pública. (2019). Ley General de Educación. Diario oficial. http://201.147.98.8/dofdia/2019/sep19/pdf/30sep19_sep.pdf 

Bibliografía 

Ferraris, M. (2005). Historia de la hermenéutica. (original en 1988). Siglo XXI. Pp. 175-181. 

La nota oportuna gobierno de México. La Nueva Escuela Mexicana (NEM) 2022- 2023. Recuperado vía web el día 12 de noviembre de 2022. https://gobmx.org/nueva-escuela-mexicana/ 

Imagen | Pexels

Cite este artículo: Gómez, C. (2023, 28 de agosto). Acercamiento fenomenológico a la educación. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/acercamiento-fenomenologico-a-la-educacion

#Aprender-se, #Eidos, #Epojé, #Fenomenología Educativa, #filosofía de la educación, #husserl, #Nueva Escuela Mexicana, #SEP, #Transformación Personal

por Claudia Gómez

Estudiante de Filosofía en la Universidad de Guadalajara (México).

error: Content is protected !!