La vida en la Tierra está regida por la ley de las primeras impresiones. La supervivencia de todas las especies, desde la célula más primitiva hasta el ingeniero más prestigioso de Harvard, está condicionada por estas. Necesitamos detectar el peligro para hacerle frente, y la intuición es un buen aliado para conseguir nuestro objetivo. Se han necesitado millones de años de evolución para poder perfeccionar la técnica y ser capaz de distinguir, con un margen de error casi inexistente, lo que podría y lo que no poner en riesgo nuestra vida.

Y superficialmente parece que funciona. La Humanidad y todas las especies que habitan nuestro planeta han superado las dificultades que miles de años les han puesto por delante: glaciaciones, enfermedades, sequías… Por ello, la intuición se ha convertido en una característica innata que favorece la supervivencia de la especie. Sin embargo, con la capitalización de la sociedad, esta destreza parece dar lugar a otra consecuencia que no es tan beneficiosa.

¿Qué es el efecto halo?

La aparición del efecto halo, término acuñado por Edward Thorndike, se remonta a la ley de las primeras impresiones, a la intuición innata. Se trata1 de un sesgo cognitivo que favorece a aquellos que cumplen unas determinadas características, normalmente físicas. La intuición nos engaña y nos obliga a pensar no solo que aquello que cumple los estrictos estándares no nos hará daño, sino que incluso puede sernos beneficioso y viceversa. Nuestra conducta, guiada por la primera impresión, actúa en consecuencia y, a veces, esto se vuelve en nuestra contra. Aunque nuestra supervivencia ya no corre tanto riesgo, debido a las características de la sociedad moderna, otros aspectos de nuestra vida sí pueden peligrar (trabajo, educación, familia…).

Pongamos un ejemplo. Un hombre de mediana edad licenciado en Economía y con amplia experiencia en el sector se encuentra en búsqueda de trabajo. Una empresa contacta con él y le ofrece un puesto complementario a su formación académica. Debido a que lleva varios años en paro, sus ingresos son mínimos y su vestimenta el día de la entrevista es una camiseta vieja y desteñida. Tampoco ha podido acudir en los últimos 10 años al dentista, lo cual queda reflejado en su dentadura. Cuando este hombre abandona la sala, aparece un hombre joven y apuesto. Trae consigo un traje acorde a la ocasión y es físicamente muy atractivo. Sin embargo, hace menos de un año que finalizó la carrera universitaria de Economía y no tiene experiencia en el sector.

¿Cuál será el candidato principal al puesto? Pues, lamentablemente, el efecto halo guiará la decisión del entrevistador el cual se dejará llevar por la primera impresión y descartará de inmediato al hombre de mediana edad a pesar de que está más cualificado para el puesto.

Eso es el efecto halo y sus consecuencias pueden ser desgarradoras. Aunque este ejemplo solo refleja el ámbito laboral, lo cierto es que el efecto se aplica a todos los ámbitos de la vida humana. A consecuencia de ello, miles de personas sufren discriminación mientras otras gozan de oportunidades a veces mal merecidas.

Conclusión

El engaño de las primeras impresiones perjudica a la sociedad entera. Aquellos individuos que no presenten de manera innata las características que se valoran positivamente actuarán en busca de la modificación de su propia apariencia física. Se someterán a dietas restrictivas, cirugías estéticas, miles de productos “milagrosos”… Todo con la finalidad de que el efecto halo funcione a su favor. Mientras tanto, las personas que sí cumplen los rasgos son sometidas a una gran presión; las expectativas que ponen los demás sobre ellos son altísimas y, a veces, inalcanzables. No parece coincidencia que la exaltación de la belleza y el engaño de las primeras impresiones haya coincidido históricamente con el aumento exponencial de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, los Trastornos Dismórficos Corporales y los Trastornos de Ansiedad.

Las primeras impresiones nos engañan y debemos ser conscientes y críticos con ello. ¿Realmente existen características que suponen un “peligro” para nuestra supervivencia o es nuestra cognición guiándonos hacia un error fatal? Solo respondiendo a esa pregunta desde la razón, seremos completamente libres y “no juzgaremos a un libro por su portada”.

Notas

[1] Efecto halo. En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_halo

Bibliografía

Jáuregui Lobera, I., López Polo, I. M., Montaña González, M. T. y Morales Millán, M. T. (2008). Percepción de la obesidad en jóvenes universitarios y pacientes con trastornos de la conducta alimentaria. Nutrición hospitalaria23(3), 226-233.

Imagen I Generada con Canva IA

Cite este artículo (APA): María, M. (2023, 23 de agosto). El engaño de las primeras impresiones. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/el-efecto-halo
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por Míriam María Vázquez

Actualmente, estudiante del grado de psicología en la UAM, aunque vive en Guadalajara, España. Apasionada por la escritura desde que tengo uso de razón y enamorada de la divulgación desde que conocí este pequeño mundo del conocimiento.

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