Lo que empezó siendo una denuncia por un beso1 en el Mundial de Fútbol femenino de 20232 se ha convertido en la hipérbole de la carencia del sentido común en este tipo de esferas, a nivel estructural, cultural y social. Un espectáculo bochornoso.

Tras ver el discurso de Rubiales3, presidente de la Real Federación Española de Fútbol al momento de escribir estas líneas, ha quedado muy claro de qué va el tema.

Escribo porque no encuentro la manera de sacarme esto del pecho.

Todo esto no va de un beso.

De lo que estamos hablando es de la incapacidad, a nivel sistémico, de pensar que las mujeres no somos objetos y que no estamos para servir los caprichos emocionales ni sexuales de nadie. Sea hombre o mujer.

Se dice que Rubiales es la punta del iceberg de personas que tienen esa mentalidad retrógrada y casposa. Igualmente, este beso es la punta de iceberg de acciones y reacciones machistas completamente automáticas, que se dan en nuestra sociedad todos los días.

En su discurso, Rubiales ha usado varios argumentos. Que si fue un beso consentido, que si él también se daría ese beso con sus hijas (cuestión que a mi juicio debería ser investigada), que si es una campaña de acoso y derribo específicamente diseñada contra él.

Unido a estas referencias, no ha dudado en convertir y elevar su casuística personal a una cuestión completamente política, en la que se ha posicionado a nivel ideológico. Un discurso populista perfecto en contra de las feministas (de “esa lacra”), en contra del Ministerio de Igualdad, en contra de “todo sabe en el mundo del fútbol quién”, etc.

Básicamente, la descripción emocional y completamente hilada de un grupo de poder en contra, sobre el que él, como héroe, defiende el sentido común y la razón. O, al menos, ese es su discurso.

Es deplorable ver como una persona con supuestamente tanta trayectoria (”la mejor”, como él mismo refiere) se acoge al victimismo, a la falacia, al sentimentalismo y, en definitiva, al populismo, para defender un acto reprochable.

Por no hablar del recurso a la promoción económica: en su propio discurso ha declarado que está mediando para que dos personas del staff de la selección femenina de fútbol sean elevados en sus funciones y ganen un sueldo bastante suculento. ¿Sabes cómo se llama eso? Compra y venta de intereses por dinero. Tú me apoyas, yo te promociono. Así de fácil.

¿Y el machismo estructural? Y ese desdén por la mujer.

Todos estos son síntomas de que el feminismo se necesita más que nunca.

Y aquí respondo a las objeciones.

La primera objeción sería la siguiente: “Jenni se tenía que haber defendido”. Ella admitió que no le gustaba lo que había pasado.

Ahora bien: ¿acaso no nos hemos criado en un país en el que nuestras abuelas y madres nos decían que si un hombre venía, que te tenías que defender, pero que si no podías con él, que te “dejaras hacer” para que terminara rápido?

Al igual que llevar minifalda no justifica ningún tipo de agresión, la falta de respuesta de Jenni no es sinónimo de consentimiento.

En todo caso, es sinónimo de lo que nos ha pasado muchas veces a las mujeres españolas por el tipo de valores que hemos mamado desde pequeñas. Precisamente, lo que dijo Jenni en el vestuario: “¡No me ha gustado! pero, ¿qué hago?4“.

Nos han enseñado que no tenemos voz, que no tenemos que rechistar, que tienes que agradar y aguantar lo que te echen. Nos han inculcado que es normal tener miedo caminando por la noche y, que si te pasa algo, es por tu culpa. Precisamente por esto, el feminismo se necesita más que nunca.

La segunda objeción respondería al siguiente argumento, formulado de una manera realmente sencilla y, por qué no decirlo, simplista: “Es solo un pico”.

No. Fue un beso. Rubiales aprovechó el abrazo mutuo, agarró con las dos manos la cara de Jenni y le besó. Ella dejó de abrazarle y en cuanto terminó el beso se fue. Si hubiera sido consentido, hubiera habido una mirada, un mínimo intercambio de palabras, un halo de complicidad, pero nada. No hubo nada de eso. Él le besó y Jenni se fue.

Fue un beso en un lugar que no correspondía, de una forma que no correspondía y, sobre todo, es la punta del iceberg de un tipo de talante misógino, sin justificación. Fue un beso no consentido, tal y como la propia Jenni ha explicado en un comunicado5. Por cierto, este es un comunicado que ha sido presentado por su sindicato y que ha sido apoyado por todas y cada una de las jugadoras de la selección.

¿Cómo puede ser que el propio Rubiales haya dicho que ese tipo de beso fue el que daría a sus hijas? ¿Cómo puede ser que Rubiales haya dicho en su discurso que si compras un boleto de lotería a medias con tu vecina y ganáis el premio, a lo mejor te das más que un beso o una caricia? La euforia no justifica un beso, ni una caricia, ni un polvo. No justifica nada.

Somos personas, no animales.

Como mujer me siento compungida y completamente devastada. Y déjame decirte algo: si piensas que todo esto es por un beso, no te has enterado de nada. Esto tiene que ver con la perpetuación de la mujer en su rol sumiso, complaciente y atento a los deseos de los hombres. Parece que somos utensilios, lugares de desahogo, entretenimiento y ornamentación. Dicho de forma simple, objetos.

Bienvenido al mundo real: las mujeres somos sujetos, personas. Basta ya de justificar actos reprochables recurriendo a sentimentalismos baratos. ¿Qué hay que hacer para que esto se entienda?

Esto que ha ocurrido en España ha sido objeto de todo tipo de noticieros o, como diríamos nosotros, informativos6. Y no es para menos. ¿Cómo puede ser que en pleno siglo XXI se esté defendiendo tan abiertamente, y con ese desparpajo, una desigualdad tan burda? ¿Cómo puede ser que se haya negado a dimitir el autor de los hechos y, no solo eso, sino que se haya defendido con ese sentimentalismo tan grosero?

Y lo peor de todo, como española me avergüenzo no solo de las palabras, actitud y actos del propio Rubiales, sino de todas aquellas personas que le aplauden en su discurso o señalan a Jenni como la única culpable, simplificando un tema tan complejo como este. Parece que obvian el abuso de poder cometido, porque sí, el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rubiales, tiene más poder que una jugadora de la selección, Jenni.

Repito: esto no va de un beso. El beso es el síntoma de que en España necesitamos una educación a la medida de nuestros valores. Una educación en la que a las personas, indistintamente de su género y sexo, se les enseñe las normas básicas de convivencia ciudadana, inteligencia emocional y, sobre todo, se les enseñe a respetar los derechos humanos.

Esta reivindicación no es baladí. Esta no es una cuestión de preferencia política o ideológica: es el respeto, a todos los niveles, de una gran parte de la población, llamada “mujeres”. No es una cuestión política, repito, es una cuestión de derechos humanos básicos, que puedan garantizar una convivencia armónica y segura para todos y todas.

Cabe mencionar que Rubiales no solo ha sido objeto de críticas por el beso a Jenni, sino también por su celebración burda7 y tan comentada. Rubiales se encontraba en el palco, concretamente, sentado al lado de la Reina Leticia y su hija, la infanta Leonor. Cuando la jugadora anotó el gol, él no encontró mejor celebración que gritar, levantar los brazos y, por supuesto, tocarse los genitales.

La relación de su aparato reproductor masculino con su euforia, es decir, con la celebración por la consecución de un objetivo no es más que, de nuevo, otra señal de masculinidad tóxica, de identificación de los atributos masculinos con el poder, con lo sexual, con aquello que se impone, sin pensar si hacer ese gesto es adecuado, sobre todo, teniendo en cuenta que estaba cerca de la Reina y delante de millones de personas.

Rubiales ha pedido disculpas por este gesto, tocarse los genitales, pero no por el beso a Jenni. Que el lector juzgue si hay coherencia en esta conducta.

Por el momento, la única esperanza que tengo es la Ley. Dado que el amarillismo impera en los dos extremos de la balanza, no veo conveniente entrar en el debate tan tensionado que cada vez se repite más en nuestro país: “sí, yo he hecho x, pero tú más”. Es claro que ni el sentimentalismo de unos y otros, ni los reproches entre uno y otros son fructíferos. Al revés, son tierra yerma.

Como española confío en las leyes y regulaciones de mi país y, también, en los profesionales que educamos a la población. El respeto y acatamiento de las leyes y la educación son las dos vacunas frente a este tipo de acciones, actitudes y reacciones tan propias de cuentos distópicos que, inocentemente, creímos superados.

Hoy ha sido un día de no retorno para todos los españoles y, sobre todo, para las españolas.

A todas las mujeres y hombres: me atrevo a daros un par de consejos.

Quizá la mejor idea sea rodearnos de hombres y mujeres que sí entienden esto. Por fortuna, yo lo tengo.

Quizá lo mejor es educar a nuestras familias y a nuestros hijos y a nuestras hijas para que lo asuman desde pequeños. De esta manera, podríamos cortar de una vez esta lacra machista (porque esto sí es una lacra).

Mientras, chicas, creo que tendremos que ser más duras, más tajantes y más osadas. Tendremos que desaprender, liberándonos del paradigma de la mujer sumisa y asustada. Porque sí, creíamos haberlo superado, pero este evento ha confirmado que queda mucho por hacer.

Que no tengamos miedo a plantarlos. Que no tengamos miedo a gritar que no y a poner límites de forma tosca y tajante, a riesgo de que nos llamen lunáticas o histéricas.

Por último y, por el aprecio que os tengo, no descartéis la defensa personal.

Notas

[1] Sánchez, L. (2023, agosto 20). El beso viral de Luis Rubiales con Jenni Hermoso durante la celebración de España. Estadio Deportivo. https://www.estadiodeportivo.com/futbol/selecciones/beso-viral-luis-rubiales-con-jenni-hermoso-durante-celebracion-espana-20230820-426242.html

[2] La Copa Mundial Femenina de la FIFA Australia/Nueva Zelanda 2023™ fue la novena edición de la Copa Mundial Femenina de Fútbol organizada por la FIFA, en la que la selección española de fútbol resultó campeona. Se llevó a cabo en Australia y Nueva Zelanda, siendo la primera vez que una candidatura conjunta gana la sede de un mundial femenino, y la primera oportunidad en la que se realiza la copa en el continente oceánico. Contó con la participación de 32 selecciones.

[3] Diario Público. (2023, agosto 25). El discurso completo de Luis Rubiales ante la Asamblea de la RFEF: “No voy a dimitir” [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=TZ4He7K1WR8

[4] Epv. (2023, agosto 20). La reacción de Jenni Hermoso al beso de Luis Rubiales [Video]. El País. https://elpais.com/deportes/mundial-futbol-femenino/2023-08-20/video-jenni-hermoso-tras-el-beso-de-rubiales-que-hago-yo-no-me-ha-gustado-eh.html

[5] Ver: https://twitter.com/Jennihermoso/status/1695149241889403233

[6] El País (2023, agosto 26). Luis Rubiales, últimas noticias y reacciones, en directo. https://elpais.com/deportes/futbol/2023-08-26/luis-rubiales-y-jenni-hermoso-ultimas-noticias-y-reacciones-en-directo.html

[7] Agencia AP. (2023, agosto 24). La FIFA abre un proceso disciplinario a Luis Rubiales por su conducta en la celebración de España tras proclamarse campeonas en el Mundial. ClaroSports. https://www.clarosports.com/futbol/futbol-femenil/mundial-femenil/la-fifa-abre-un-proceso-disciplinario-a-luis-rubiales-por-su-conducta-en-los-festejos-del-titulo-del-mundial-femenino-de-espana/

Imagen | Público [Amanda Perobelli – Reuters son las titulares del copyright de la imagen; la imagen se usa bajo el entendido del fair use, con fines ilustrativos].

Cita este artículo (APA): Carapeto, L. (2023, 26 de agosto). Esto no va de un beso. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/esto-no-va-de-un-beso
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