La filosofía de la redención de Philipp Mainländer

En la noche del 1 de abril de 1876, el joven Philipp Batz, con tan solo 34 años, de pie sobre los ejemplares destacados de su obra filosófica recién publicada, se ahorcó. Algunos pensaron que Batz estaba loco, otros dijeron que había estado deprimido. Pero su suicidio, planeado desde hacía tiempo, fue también un acto de convicción desde su filosofía. En esta época en el que el pesimismo se encontraba en sus momentos álgidos, Batz fue quizá el pesimista más radical de todos. Al igual que todos los pesimistas, predicaba que la vida es sufrimiento y que no vale la pena vivirla. Sin embargo, a diferencia de los demás, no solo enseñaba el pesimismo, sino que era su modo de vida y constituyeron los que serían sus principios ascéticos la base de su conducta. Solo él estaba dispuesto a llevar el pesimismo hasta sus últimas consecuencias: el suicidio.

Die Philosophie der Erlösung fue su obra maestra, publicada por primera vez en 1876, pocos días después de anunciada su muerte. Esta obra constituye la exposición de una cosmovisión completa, que contiene una epistemología, una metafísica, una estética, una física, una ética y una política. Todos estos elementos del libro apoyan su evangelio subyacente: que la salvación de la miseria de la vida solo está en la muerte, que es la nada. Batz estaba seguro de que su sistema era la culminación de toda la filosofía. Afirmaba que combinaba en una sola visión, en un todo orgánico perfecto, todas las verdades esenciales del idealismo y el realismo, el monismo y el pluralismo, el cristianismo y el budismo…

La muerte de Dios

El objetivo primordial de la obra de Batz era explicar las doctrinas cardinales del cristianismo –la mayor de las religiones del mundo– sobre una base secular o racional. Su soteriología puede describirse como paganismo cristianizado o cristianismo paganizado. Aprendemos que el significado esotérico de todas las verdades esenciales del cristianismo –la encarnación, la trinidad, la resurrección– es que el sufrimiento de la vida solo se redime en la muerte, que es la paz de la nada absoluta. Que la muerte es la nada es, por supuesto, lo que enseñaba el pagano Epicuro; pero es también, nos dice Batz, lo que Cristo realmente quiso decir. En el curso de la explicación de la doctrina cristiana, nos introduce un tema muy moderno y redivivo: la muerte de Dios. Mainländer popularizó el tema antes que Nietzsche, aunque Batz es quien le da un significado mucho más metafísico.

Además de la idea de muerte de Dios, la filosofía de Batz contiene otra doctrina emblemática, una que no es menos importante que la anterior. Se trata de su idea del deseo de muerte, es decir, que el esfuerzo interior de todos los seres, el objetivo final de toda su actividad, es la muerte.

Batz postula y nos quiere mostrar que, en el fondo, todos anhelamos la nada absoluta. La voluntad ciega y sin rumbo que el mismo postula resulta, al fin y al cabo, tener una meta: la muerte. Batz admite que en todos nosotros existe un instinto de autoconservación, lo que él llamaría deseo de vida, pero insiste en que, si reflexionamos, este deseo de vida es en realidad solo el medio para la muerte. Queremos vivir solo para morir. Mainländer afirma que este anhelo de muerte no solo lo encontramos en cada una de las personas, sino que es tratado como un proceso al que también sometido la historia, cuyo único y último objetivo es la muerte.

El alma de la filosofía de Mainländer reside en su “evangelio” de redención. Esta filosofía de la redención puede resumirse en dos premisas básicas:

(1) Que la redención o liberación solo llega con la muerte;

(2) que la muerte consiste en la nada, la aniquilación completa. La totalidad de la obra de Mainländer se basa en dar una explicación y defender estas dos proposiciones básicas.

Fundamental para el evangelio de Mainländer es el pesimismo del alemán Arthur Schopenhauer. Tanto es así que, Mainländer hace suya la sombría doctrina de Schopenhauer aceptando su tesis central: que la nada es mejor que el ser, que la existencia es peor que la no existencia.

Y aprueba su justificación: que la vida es sufrimiento. Si calculamos todos los placeres y las penas de esta vida, descubriremos que, en conjunto, las penas superan con creces a los placeres.

Este hecho fundamental de la existencia humana — la primacía del sufrimiento, la preponderancia del dolor sobre el placer— significa que necesitamos redención, alguna forma de liberación. La liberación del sufrimiento, insiste Mainländer, llega solo con la muerte. Puesto que la muerte extingue todo deseo, destruye todo sufrimiento, que tiene su origen en la frustración del deseo.

Aunque Mainländer insiste en que la redención solo llega con el hecho de la muerte, también piensa que contemplar este hecho –afrontar la realidad de la muerte y aceptar su próxima aniquilación– nos proporciona la actitud adecuada para soportar el dolor y el sufrimiento de la vida. Si tenemos firmemente presente que la muerte es la nada, si somos plenamente conscientes de que nuestra existencia termina en la aniquilación, nos acercaremos a la tranquilidad y serenidad predicadas por el sabio estoico y el místico cristiano. Nos daremos cuenta de que ya nada en el mundo importa realmente, de modo que aceptaremos todo lo que nos suceda con ecuanimidad. Las últimas líneas del texto principal de Philosophie der Erlösung expresan esta enseñanza con total claridad:

El sabio mira a los ojos, con firmeza y alegría, a la nada absoluta1

Aunque el evangelio de la redención de Mainländer tiene grandes deudas con Schopenhauer, solo entendemos su motivación y su propósito si reconocemos que es una reacción contra él. Mainländer elogia a Schopenhauer por su doctrina de la negación de la voluntad de vivir, que según él debería ser la base de la ética.

Pero Schopenhauer, argumenta, compromete este importante principio al aferrarse a una doctrina de inmortalidad y vida después de la muerte. Sostuvo que existe en todos una voluntad cósmica, y aunque el individuo es destruido por la muerte, esta voluntad cósmica permanece y es eterna. Es como si nunca escapáramos a la voluntad cósmica y nunca encontráramos la verdadera aniquilación. Estamos en sus garras incluso en la muerte, porque nuestra individualidad se disuelve en ella. Schopenhauer consideraba este núcleo eterno en cada individuo como una fuente de consuelo metafísico, una prueba de existencia eterna contra el hecho de la muerte. Para Mainländer, sin embargo, esta creencia en la inmortalidad es solo un autoengaño, una traición a la doctrina de la autorrenuncia, que exige una negación completa de la voluntad en todas sus formas. La única voluntad que existe, insiste Mainländer, es la voluntad individual, de modo que cuando esa voluntad muere no queda nada. Si queremos alcanzar la completa tranquilidad y compostura ante la muerte, entonces tenemos que darnos cuenta de que la nada triunfa totalmente, sin dejar rastro de la voluntad. Solo cuando la voluntad muere, total, entera y completamente, se produce la liberación.

Mainländer creía que su filosofía de la redención había llegado en un momento oportuno, cómo la solución al problema más urgente al que se enfrentaba la humanidad moderna. Este problema provenía de una terrible tensión en el alma del hombre contemporáneo: por un lado, una profunda necesidad de religión; por otro, una pérdida de fe religiosa. Dado que el sufrimiento es el destino eterno de la humanidad, y sigue existiendo la necesidad de librarse de él, pero las creencias religiosas que utilizaba la sociedad pasada ya no eran suficientes para el hombre contemporáneo educado. Ya nadie creía en la existencia de un cielo más allá de la tierra donde un Dios paternal recompensaba a los virtuosos y castigaba a los malvados. De ahí que Mainländer viera el propósito de su filosofía como la formulación de una doctrina moderna de la redención, una doctrina que debía ser completamente coherente con la cosmovisión naturalista de la ciencia moderna. Su filosofía, se enorgullecía de decir, sería:

El primer intento de fundamentar las verdades esenciales de la salvación sobre la base de la naturaleza2

Notas

[1] Mainländer, P. (2014). Die Philosophie der Erlösung. p. 358. Hanse.

[2] Mainländer, P. (2014). Die Philosophie der Erlösung. p. 223. Hanse.

Imagen | Pexels

Cita este artículo (APA): González, M. (2023, 01 de agosto). La filosofía de la redención de Philipp Mainländer. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/la-filosofia-de-la-redencion-de-philipp-mainlander
#Mainlander, #panteísmo, #Pesimismo, #Redencion, #reflexiones

por Mercedes González García

Estudiante de la carrera de Filosofía y de Educación Primaria por la Universidad de León de Castilla y León, España. Apasionada de la Filosofía y de la búsqueda de respuestas de las grandes incógnitas que han planteado la raza humana por el simple hecho de existir.

error: Content is protected !!