La verdad ha sido reemplazada por la posverdad. En 2016 el Diccionario de Oxford eligió la palabra Post-truth como la palabra del año1. El término es un neologismo que se refiere a la “distorsión deliberada de una realidad, manipulando creencias y emociones con el objetivo de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales.”2 Me gusta decir, a partir de esto, que la posverdad es la hipervalorización de los componentes emocionales en la construcción de la opinión pública. En los discursos políticos se hace muy evidente la influencia en el público cuando se hacen referencias a creencias personales o emociones. Por el contrario, si como público recibimos hechos objetivos y una acumulación de datos, el discurso nos parece más lejano y, por lo tanto, la influencia es menor.

El origen de la posverdad no tiene por qué ser único, de hecho, parece que es más bien la conjunción de dos motivos principales: la sensación de incertidumbre y la revolución epistémica moderna. Por un lado, los individuos ya no nos sentimos seguros respecto de la veracidad de los discursos políticos. Por otro lado, con la modernidad se produce un giro subjetivista, desencadenando lo que puede entenderse como una desvalorización de la verdad entendida en términos de objetividad. Lee McIntyre, autor de su obra Posverdad, niega que la verdad sea algo que ha perdido importancia, más bien ha perdido poder. Aclara que la posverdad no es la falsificación de hechos, sino un recurso de persuasión hacia ciertas creencias. El problema subyace en el vínculo tan estrecho que parece tener esta persuasión con la falsedad.

El desarrollo de este giro epistemológico hacia una verdad más subjetiva fue impulsado por el uso de las redes sociales como fuente de información. La primera y principal consecuencia de las redes sociales por parte de las autoridades es la desconfianza por parte del público. El carácter distorsionador que supone poner el foco en las creencias y emociones personales nubla la parte objetiva. Este es el motivo por el cual la posverdad es reconocida como “la mentira emotiva”. La cuestión ya no es quién dice la verdad, sino qué verdad interesa más. La falta de verificación, consecuencia del ritmo al que cambian las noticias, ha propiciado el carácter manipulador de los discursos. La competencia se encuentra entre tipos de “verdades“. Los influenciados se moverán al son de lo que aquellos jugadores del lenguaje (como los líderes políticos) muestren como lo verdadero. A través de la posverdad se puede llegar a crear una realidad ajustada a ella. Toda política basada en la dominación es amiga de esta nueva comunicación.

Plataformas como Twitter X demuestran cómo ha cambiado la transmisión del conocimiento. Como consecuencia hay una mayor diversidad de opiniones y ánimo para opinar un Trending Topic. Dentro de esta realidad nos interesa más la ruptura de dos famosos que una noticia científica. El problema radica en la aceptación por parte del público a ser manipulado por Fake news. Además, las redes han facilitado enormemente la divulgación de mentiras como si fueran verdad. Es evidente que este cambio de poder de la verdad puede influir seriamente en ámbitos como la educación y la libertad de expresión. Dentro de esta nueva manera de comunicar la verdad ¿Cómo educar a un niño en contra de la mentira? ¿Cómo evitar el perjuicio a terceros de un discurso falso?

El círculo de los propietarios de Internet se ha ampliado enormemente desde su nacimiento. Tanto que hoy en día todos tenemos a nuestra disposición mínimo un aparato electrónico con acceso a Internet. Cuando se genera por segundo tantísima información, Internet comienza a concentrar sus mensajes. El límite de caracteres de un tweet xeet o el uso de los hashtag son ejemplos de ello. De este modo aparece un nuevo lenguaje caracterizado por su espontaneidad y provocación. Cada día se puede observar cómo la espontaneidad va de la mano con la falta de cautela y, por lo tanto, el perjuicio a terceros.

“Hay que aceptar que los medios de comunicación que tenemos no están hechos para compartir narrativas complejas”, afirmó Anne Applebaum3. La autora se refería de este modo a la banalización de la comunicación como consecuencia de la posverdad. En la misma entrevista recordó un mensaje que decía “estadounidenses juntos“, el cual escuchó durante las elecciones de Estados Unidos. Dedujo entonces la importancia que estaba cobrando el juego del lenguaje para los demócratas estadounidenses. A través de esta frase se transmite la idea de unidad como refuerzo y solidaridad del país.

El cambio de comunicación en la esfera pública y el uso masivo de las redes sociales ha provocado una pérdida de confianza. No solo la verdad ha perdido poder, también los gobiernos. La gente está desarrollando un desarraigo de la política. El individualismo llevado a tal extremo desvanece el sentimiento de pertenencia a la comunidad. Desde esta perspectiva, la posverdad resulta ser una amenaza a la democracia. Quizá la aceptación de la diversidad social, incluso dentro de un mismo grupo o partido, implica asumir que no se puede consolidar una opinión pública tal y como Mill la entendía:

Pretender que todos los hombres de todos los tiempos seguirán pensando cosas diferentes y que, sin embargo, harán las mismas cosas, es una especulación dudosa. Sería fundar una sociedad no sobre la base de una comunión, ni aun de una convención, sino de una coincidencia4.

Notas

[1] Ver: https://languages.oup.com/word-of-the-year/2016/

[2] Real Academia Española (2021). Diccionario de la lengua española (edición del tricentenario) de https://dle.rae.es/posverdad

[3] Beaumont, E. H. (2021, septiembre). Los partidos mejor equipados para combatir a la extrema derecha son los de centroderecha. Ethic, Entrevistas, vol 28.

[4] Lippmann, W. (1964). La opinión pública. Argentina: Editorial Fabril, 26.

Bibliografía

Beaumont, E. H. (2021, septiembre). Los partidos mejor equipados para combatir a la extrema derecha son los de centroderecha. Ethic.

Lippmann, W. (1964). La opinión pública. Argentina: Editorial Fabril.

McIntyre, L. (2018). Posverdad. Madrid, España: Editorial Cátedra.

Mill, J. S. (1970). Sobre la libertad. Madrid, España: Editorial Alianza

Oxford Advanced Learner’s Dictionary, 2016

Real Academia Española (2021). Diccionario de la lengua española (edición del tricentenario) de https://dle.rae.es/posverdad.

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Francisco, C (2023, 21 de agosto). ¿Son las redes sociales un espacio para la verdad? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/redes-sociales-espacio-para-la-posverdad
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por Cristina Francisco López

Graduada en Filosofía, maestra en Crítica y Argumentación Filosófica. Actual doctoranda en Filosofía y Ciencias del Lenguaje en Madrid. Joven apasionada por la lectura y escritura.

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