¿Si hubiéramos nacido hace 10, 50, 100 o 1000 años, nuestra vida hubiera sido igual? Seguramente no. No hubiéramos contado con los mismos inventos, ni con los mismos estudios, trabajos o zonas de ocio, puede que incluso ni con los mismos derechos. Hacer un viaje de 400 km en 4 horas con un coche hubiera sido complicado de realizar hace 200 años, por ejemplo. En cada momento disponemos de unas posibilidades históricas diferentes. No son las mismas posibilidades las que recibe una persona nacida en el imperio romano, que en el siglo XXI, y esas posibilidades también nos configuran, nos hacen ser lo que somos, pues solo podremos ser y hacer aquello que se nos esté posibilitado hacer y ser. No podemos hacer que nuestro coche vuele, aunque quizá esta sea una posibilidad que tengan las personas en el futuro. Resulta patente que el momento histórico presente, en el que cada cual se encuentra, influirá en gran medida sobre su persona. 

Este importante papel que juega la historia en nuestras vidas lo supo ver muy bien el filósofo español, Xavier Zubiri. Para él, el ser humano es naturaleza e historia, es un conjunto de caracteres biológicos que constituyen nuestras potencias, es decir, lo que físicamente podemos hacer (correr, saltar, abrazar…) pero, también es un hacerse, un decidir en función de las posibilidades históricas que le han sido entregadas. Por eso la vida humana se diferencia de la vida del resto de animales. ¿Por qué no son iguales la vida de una persona y la de, por ejemplo, un gato? Ambos nos movemos, crecemos, nos alimentamos, nos protegemos… pero la vida del gato se encuentra mucho más enclasada que la nuestra, en el sentido que su cuerpo tiene las respuestas a ejecutar dadas de antemano por medio del instinto animal. El gato solo cuenta con las potencias de sus características físicas. Si tiene hambre, busca alimento; si tiene frío, busca un refugio; si se siente amenazado, bufa. Su vida está cerrada alrededor de todos las respuestas que puede ejecutar ante los estímulos. Unas respuestas determinadas por sus características físicas, pues, por ejemplo, es gracias a sus cuatro patas por lo que puede correr, pero no volar. La vida animal se hace desde y con los caracteres psicorgánicos que posea, pero, ¿qué hay de la vida humana? ¿Estamos nosotros también encerrados en este esquema de estímulo-respuesta? La vida humana no se ejecuta solo a partir de las características físicas que tenemos, sino también a partir de nuestras posibilidades.

Nuestra vida es una vida montada sobre la opción, para nosotros vivir implica estar decidiendo entre las opciones que se presentan ante nosotros. Al resto de animales no les aparecen opciones entre las que elegir, tan solo se les muestra la vía del instinto, de tal forma que su vida parte de cero, como si no hubiera habido ningún otro animal antes de ellos. Pero la vida humana dista mucho de partir de cero, por el contrario, parte de unas posibilidades históricas que serán diferentes en función de lo que haya sucedido antes de cada cual. Si un judío nace en la Alemania de 1940, no tendrá la misma posibilidad de seguir con vida que uno que nació en 1990. Sin embargo, a un gato le resulta indiferente nacer en 1940 o en 1990.  En el ser humano, más allá de su aspecto individual (sus diferencias respecto a los otros) y de su aspecto social (su convivencia en sociedad), tiene un aspecto histórico en tanto que continuador. Siempre tendremos un “venir de” y un “ir hacia”, siempre tendremos un carácter histórico.

Pero este carácter histórico no puede ser entendido de cualquier manera. Cuando Zubiri sostiene que el ser humano es también historia, no solo características biológicas, no se refiere a la historia como mero proceso, sin más, porque tipos de procesos hay muchos. Tampoco la entiende como un proceso de transmisión genética por el que los progenitores transmiten sus caracteres psicorgánicos a sus descendientes. Sin duda tal transmisión genética acontece en la historia, pero a cada nuevo individuo no solo se le transmite genes, sino que además se le entrega un modo de estar en la realidad. No es igual el modo de estar en el mundo que recibe alguien nacido ahora en el siglo XXI, que alguien nacido en el siglo IV a. C. Tendrá diferentes creencias religiosas, diferentes estudios, distintas concepciones de la mujer y de los esclavos, distintos conocimientos… Cuando nuestros padres nos dan la vida no solos nos dan un cuerpo físico, sino que también nos entregan una manera de estar en el mundo. Esta entrega, de traditio, es la tradición.

Porque es tradición, es por lo que la vida humana no comienza en cero. Comienza siempre montada sobre un modo de estar en la realidad que le ha sido entregada. Y esto es formalmente la historia: tener un modo de estar en la realidad entregado por el progenitor.

Zubiri, 2006, p.76

Con tradición no nos referimos aquí a las fiestas del pueblo, sino a la entrega de una forma de estar en el mundo, la cual es un principio de posibilitación. Esto quiere decir que si se nos entrega una forma de vivir cuando nacemos no es para que nos encerremos en ella, sino para que la tomemos como apoyo y decidamos a partir de esa forma de vivir si la mantenemos, la rechazamos, la transformamos… De esta manera se nos posibilita configurar nuestra propia forma de estar en la realidad. Por eso, para Zubiri la historia es un proceso de posibilitación. Y con base en las posibilidades actuales, podemos inventar nuevas posibilidades. Una mujer nacida en una época en la que no tenían acceso al voto, a pesar de que no tuviera la posibilidad de ejercer tal derecho, puede que quizás sí tuviera la opción de reivindicarlo y, en caso de obtener tal derecho, estaría generando nuevas posibilidades.

El progenitor entrega a sus descendientes un modo de estar en la realidad, pero como principio de posibilidades, esto es, para que aquellos descendientes, apoyados precisamente en el modo recibido, determinen su modo de estar en la realidad optando por aceptarlo, rechazarlo, modificarlo, etc.

Zubiri, 2006, p.89

La historia no es sino la recepción de la tradición, de las posibilidades que nos entrega el momento histórico actual en función de la forma de vivir que nos sea dada. Constantemente estamos eligiendo entre lo que podemos hacer. E incluso a veces hacemos que sea posible lo que en un comienzo no podíamos hacer. No elegimos el contexto histórico en el que nacemos, no elegimos la tradición, esto es, la forma de vivir que nos es asignada cuando llegamos al mundo; pero sí depende de nosotros decidir cómo actuamos frente a ella. Este es el importante recordatorio que nos deja Zubiri: tenemos que ser conscientes de nuestras posibilidades, para así saber qué podemos hacer y qué queda fuera de nuestro alcance, y elegir entre ellas, pues en esa elección se configura nuestra propia manera de vivir. Que la historia sea un proceso de posibilitación no es, sino reconocer que cada cual tiene la capacidad y la responsabilidad de ser el arquitecto de su propia manera de vivir.

Bibliografía

Zubiri, X. (2006). Tres dimensiones del ser humano: individual, social, histórica. Alianza.

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Quirós, A. (2023, 20 de agosto). Somos nuestras posibilidades. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/somos-nuestras-posibilidades
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por Ainara Quirós Castro

Madrileña. Estudiante de primer curso de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Interesada en la interconexión con mis estudios anteriores enfocados a las ciencias (química, biología, física...). Intentando transmitir "mi sorpresa" a través de la filosofía vinculándola con aspectos de nuestro día a día.

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