En el siguiente texto el autor se va a encargar de explicar la relación que existe entre el hombre y la trascendencia a través de la obra de arte, buscando su esencia, como llega al él. El autor explica cómo la obra de arte tiene un papel importante en la vida y el pensamiento del hombre. En su escrito, otorga diferentes categorías que completan la mirada de la obra de arte y cómo afecta la vida y el pensamiento del hombre. 

En primer lugar, propone la categoría de La Pregunta en la cual sucede, con cualquier persona que haya entrado en contacto con las obras de arte por un determinado tiempo. En consecuencia, esto es cuando, es la pregunta de que es esa cosa extraña, siendo irreal y operante al mismo tiempo. Siendo tan ausente de la vida cotidiana pero a la vez, entrando en contacto con lo más íntimo del hombre. También es tan superflua frente a todos los criterios prácticos e impredecibles, para cualquiera que haya entrado en contacto al menos por una vez.

Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, 
Los Mitos Cthulhu (Periferia, 1975)

En esta obra, que busca reflejar la esencia de “La llamada de Cthulhu” de H.P. Lovecraft, se narra la muerte de un distinguido profesor de la Universidad Brown en Providence, y el análisis de los documentos con los que trabajaba. Estos contienen un informe sobre un ataque de una secta. La investigación sobre esta secta revela pistas del terrorífico ente que veneran: Cthulhu. Esta entidad, que supuestamente arribó junto a sus seguidores extraterrestres desde el cosmos millones de años antes de la aparición del ser humano, yace ahora en un sueño profundo en su ciudad subacuática, R’lyeh. Dicha ciudad emergió porque “las estrellas eran propicias” y había llegado el momento del despertar de Cthulhu y sus criaturas. A través de este lienzo, los artistas intentan capturar la prosa de Lovecraft, provocando asombro y desconcierto en quienes lo observan. De este modo, este tipo de obra oscura desafía al espectador, llevándolo a reflexiones filosóficas y existenciales que van más allá de las simples intenciones del autor. En efecto, hallamos una conexión con la denominada “categoría plateada“. Quien se enfrenta a ella se ve inmerso en un océano de incertidumbre, sintiendo desconcierto y dificultad para interpretar su significado, dada su naturaleza inusual e irreal. Sin embargo, conecta con lo más profundo del ser, con esa faceta que busca visualizar lo oscuro y lo siniestro, quedando así fascinado por la obra sin poder delimitar una definición precisa.

En segundo lugar, se encuentra el “Encuentro y configuración“, donde un hombre con habilidades pictóricas identifica un objeto real, ya sea un árbol, un animal o una figura humana. No solo se siente atraído por sus líneas, colores o movimientos, sino que percibe un mensaje en ellos, reconociendo la capacidad del objeto de revelar su verdadera esencia. Esta percepción despierta en el artista una intensa energía y disposición para actuar. Así, inspirado por lo que observa en el exterior, se dispone a recrearlo. Como resultado, se produce una victoria del artista sobre la naturaleza: se convierte en creador. Aunque lo que tiene delante pueda parecer indeterminado e imperfecto, siente la urgencia de avanzar. Así, al capturar la esencia del objeto, el artista se conecta profundamente con él, fenómeno que se manifiesta con especial frecuencia en la literatura.

Final del año

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.

La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil,
algo que no encontró lo que buscaba.

Este poema del renombrado Jorge Luis Borges aborda un tema que nos toca a todos de maneras diversas: el cierre de un año, momento que marca el final de un capítulo en nuestras vidas. Es tiempo de recuento y reflexión, donde los recuerdos resurgen al ponderar lo acontecido. Borges examina en su poesía cómo ese tránsito, ese breve momento en que cambiamos de año, nos confronta con nuestra pequeñez ante el inexorable paso del tiempo. Invoca al río de Heráclito para meditar sobre la efímera naturaleza del tiempo; quisiéramos retener al menos una gota de ese fluir, pero se desliza entre nuestros dedos. Esta inevitable fugacidad provoca en el ser humano una sensación de pérdida, de algo que se desvanece mientras intentamos aferrarnos a ello.

Por otro lado, tenemos “La totalidad de la existencia“, que sugiere que toda obra de arte es una entidad completa, englobando la esencia de la naturaleza y la vida humana. Existe, además, una fusión entre el objeto retratado y el observador, evidenciando así un proceso evocador.

En mi opinión, algo similar ocurre al escuchar el disco “Clics modernos1” de Charly García. Cada canción del álbum tiene un profundo significado, abordando temas de una sociedad que recién emergía del dominio militar para abrazar la democracia. Este disco revela profundidades que no son inmediatamente aparentes. Posee una resonancia evocadora entre el contenido y el oyente que se toma el tiempo de entenderlo. El arte a menudo ofrece más de lo que inicialmente percibimos, y en el caso de este álbum, va más allá de lo que simplemente se escucha. Al ser Charly un artista nacional, uno se conecta de manera diferente, comprendiendo el contexto en el que fue creado. Sus letras plasman una dicotomía entre lo que es social o gubernamentalmente aceptado y lo que no lo es.

Luego se encuentra la categoría de Lo ético y la belleza la cual en donde hay una conexión entre la obra de arte y la moral. Adentrándose el autor en esto, este menciona a la tragedia antigua, donde el espectador experimenta una catarsis o purificación. El arte es comunicación y la belleza no es una ornamentación superpuesta que se añade cuando todo lo demás está hecho. En la obra todo es forma, como sucede en el arte clásico griego. La estética en la antigüedad va de la mano de Platón y Aristóteles quiénes son los que formulan los principales postulados sobre la belleza, argumentos que son recuperados en el Renacimiento. Por eso me parece adecuado mencionar a la obra “la escuela de Atenas” del autor Rafael Sanzio, siendo una de sus pinturas más destacadas. Se encuentra en el museo de la Ciudad del Vaticano y en la pintura se encuentra hasta el mismo Rafael siendo así una obra ficticia, ya que es mucho posterior que Platón y Aristóteles.

La imagen central ilustra a Platón y Aristóteles, y además de transmitir los ideales de belleza antiguos, también nos expresa las posturas de los filósofos. Para el ateniense, la belleza está por encima del mundo sensible y se relaciona con el mundo inteligible, por eso la posición de su mano. Las cosas de este mundo participan en mayor o menor grado de la idea de belleza, que es la belleza absoluta.

Como reacción a este postulado aparecerá la concepción aristotélica que considerará que la belleza a está en las cosas mismas, es decir, la belleza es una manifestación corpórea, por esto es que el autor lo coloca a Aristóteles señalando al lado contrario que Platón. El artista no dejó datos al azar, y la obra en sí nos comunica el estereotipo de belleza de la edad antigua: aquella constituía en una cualidad de que algo se muestre grato a la vista. A esta cualidad se la llamó armonía, euritmia y pathos, o incluso “apolínea”, expresando mesura, todo lo contrario a lo dionisiaco.

En el último lugar se encuentra la categoría de La promesa donde el autor afirma que la obra de arte surge del anhelo. Toda obra lleva consigo un esbozo de promesa, donde lo representado no queda solo en la irrealidad si no que abre las puertas para un nuevo mundo. De esta manera la obra se disfruta, pero también se comparte un encuentro con lo que sintió el creador con la cosa, se entra en el espacio que se establece y se vive ese mundo. El mismo Guardini afirma que toda obra de arte que sea auténtica es por esencia escatológica y refiere al mundo hacia algo venidero. Es por esto que encuentro una relación con lo religioso.

Hay una imagen es perteneciente al artista argentino Raul Soldi, que realizó estos frescos en la Iglesia Santa Ana ubicada en Glew, Buenos Aires. Lo novedoso en la obra es que se relata la vida de la santa pero en diversos lugares de Glew. Por ejemplo: el nacimiento de la Virgen tiene lugar en el patio de la misma iglesia, y en lo alto del mural esta la casa de los Calvo, que fueron casi los fundadores del pueblo. También se descubren los molinos de viento, la biblioteca del pueblo y hasta la fachada de la capilla. Y no solo fueron inmortalizados lugares si no personajes: el fraile, el párroco, y el monaguillo de ese entonces, entre otros.

Es transversal a todas las categorías el hecho de hacerse parte de la obra, y sentir que los dos mundos se unen en uno solo, y más teniendo en cuenta estos detalles del artista.

En palabras del mismo Guardini: “entro en el espacio que ahí se establece y vivo en ese mundo más puro que surge“. Es este el caso, es decir, que uno al tener contacto con esta obra, hay una promesa por parte del mismo artista y también por parte de la Santa.

Notas

[1] Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Clics_modernos

Artículo de:

Sol Maria Catolino Carísimo (autora invitada):
De Buenos Aires, Argentina. Profesora de filosofía egresada del instituto Pbro. A. M. Sáenz y lic. en filosofía en la UCALP de la ciudad de la Plata.

Cite este artículo: Catolino, S. (2023, 13 de septiembre). La esencia de la obra de arte por Romano Guardini. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/09/la-esencia-de-la-obra-de-arte-por-romano-guardini
#arte, #Guardini, #reflexión

por autores invitados

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