El lenguaje mesiánico de Walter Benjamin. Explorando el “Fragmento teológico-político”. Parte 2 de 4

En la primera entrega se exploraron las imágenes sobre el Reino de Dios y el Reino de lo profano en el Fragmento teológico-político, dando cuenta de Benjamin configura de manera distinta su relación. En esta segunda entrega, veremos la segunda temática que se presenta en este texto: la manera en que se enlazan estos dos reinos.

Vínculo de los reinos

Si una flecha indica dónde está la meta en la que actúa
la dynamis de lo profano, y otra nos indica la dirección
de la intensidad mesiánica, la búsqueda de la felicidad de
la humanidad en libertad se alejará de dicha dirección mesiánica;
pero así como una fuerza que recorre su camino puede promover
una fuerza en dirección contraria, también el orden profano
de lo profano puede promover la llegada del mesiánico Reino1.

Hasta aquí, Benjamin deja claro que lo profano no puede construirse sobre la idea del Reino de Dios, puesto que el Reino de Dios es una alteridad absoluta, una dislocación total del ahora y la posibilidad de la irrupción de esa alteridad. No es previsible, por lo tanto, no puede construirse nada sobre él; sin embargo, lo profano se construye sobre la idea de la felicidad y mediante esto puede trazar un vínculo con el Reino. La filosofía de la historia tiene por elemento esencial la relación de la felicidad con lo mesiánico. Su relación apunta hacia la posibilidad de ver que en todo acto de liberación se encuentra inscrita la felicidad como posibilidad de la promesa de que el Reino se cumpla, es decir, que el acto de liberación sea completo, esté acabado2.

Los actos humanos se dirigen hacia la felicidad y, al ser parte del mundo, sus actos también son efímeros y fugaces. El mundo y el hombre están a la espera de la redención como expectativa siempre renovada de que por fin sean consumados. Con otras palabras, la idea de felicidad, aspiración de todo acto en el mundo, es efímera y se espera que en algún momento sea para siempre.

De este modo se muestra la relación de lo mesiánico y la felicidad; sin embargo, esta relación es problemática porque como indica Benjamin a través de la imagen de las flechas, la dirección en la que actúa la fuerza de lo profano apunta hacia “la felicidad de la humanidad libre”; todo el potencial de los actos del mundo se dirigen hacia esta meta. Sin embargo, cuando se mueve en esta dirección, se aleja de la fuerza de lo mesiánico que apunta en otra dirección.

Pensemos en una imagen que se puede derivar de la imaginada por Benjamin: cuando una flecha es lanzada en cierta dirección se produce una fuerza x. Esta fuerza es ejercida contra otra que va en dirección contraria, por ejemplo, el aire. Podemos dar cuenta que hay un punto en el que ambas fuerzas se tocan y que la fuerza de una, la flecha, provoca la fuerza del otro, el aire. Si imaginamos esta flecha como lo profano y el aire como lo mesiánico, vemos que esta dirección en la que se dirige no se aleja de lo mesiánico, sino que genera su aparición. El potencial que tiene lo profano, que se dirige hacia la felicidad, siempre está dispuesto a generar tal fuerza.

Ahora bien, el contacto o correspondencia pequeño que hay entre estos dos reinos, el pequeñísimo punto en el que se tocan ambas fuerzas, se da a través del Mesías, quien es la fuerza que, aunque “débil3” porque es posibilidad siempre latente, aparece a cada instante en la historia con exigencia de realización sin garantía.

El Mesías no pertenece por completo al Reino de Dios, puede ponerse en contacto con lo profano, por ejemplo, en las Tesis Sobre el concepto de historia lo vemos con un doble matiz: por un lado, es la función que tiene el materialista histórico de leer de otro modo la historia y, por otro, la responsabilidad que tiene la generación actual con las generaciones del pasado que claman redención. El Mesías es el enlace entre los dos reinos, pues, como dice al inicio del Fragmento:

Es el Mesías mismo quien sin duda completa todo acontecer histórico, y esto en el sentido de que es él quien redime, quien completa y crea la relación del acontecer histórico con lo mesiánico mismo4.

El Mesías completa el acontecer histórico y pone en relación la historia y el Reino. De este modo, la historia solo podría relacionarse con el Reino a través de este medium y encontrar su acabamiento a través de él. El término medium no debemos entenderlo como medio, intermediario o transmisor, pues el Mesías no es un filtro, tampoco es un transmisor de algo; es medium en tanto que es él mismo la posibilidad del Reino. En este sentido, medium implica que el Mesías sea la redención misma.

Esta figura la encontramos de manera clara en el “Apéndice B” de las Tesis Sobre el concepto de historia como aquel por el que cada segundo es una puerta por la que puede entrar5. La redención es una concepción del futuro que no se puede predecir, pero que sí se puede anticipar en el instante. El Mesías es la configuración de esta anticipación pues “la venida del Mesías es para hoy; sin embargo, todavía no ha venido. No es todavía un buen Hoy6“.

El Mesías no solo es la posibilidad de lo porvenir sino la dislocación del tiempo que da lugar al cumplimiento de lo prometido. El Hoy se entiende como un “ahora o nunca”, es decir: es inminente y a la vez imprevisible de que el Mesías se presente, pero se exige en una espera impaciente que acontezca su aparición. Esta aparición debe ser respuesta a la catástrofe continua e ininterrumpida y a la injusticia que no cesa. Esta exigencia se da a cada instante y demanda que el instante se abra a la eternidad.

Por ello, es que el Mesías no puede ser otro que el que lleve a su realización la consumación y redima el mundo de lo profano. Si el mundo y el Reino están separados no es porque uno esté arriba y el otro abajo o uno antes y el otro después de manera consecutiva, sino que el Reino es aquello que está como un “todavía no” de este mundo. Es el mundo por venir, la promesa de completud de este mundo, como dice Rosenzweig. La aparición del Mesías trae consigo este mundo por venir, es quien da la bienvenida al Reino y, con ello, logra redimir el mundo de lo profano.

Notas

[1] Benjamin, W. (2007) “Fragmento teológico-político”. En Benjamin, W., Obras. Libro II/vol. 1. Madrid: Abada.

[2]Esta referencia apunta directamente al contenido de las Tesis Sobre el concepto de historia, ya que los conceptos de felicidad y lo mesiánico aparecen ahí para explicar la tarea que tiene, por un lado, el materialista histórico para con la historia y por otro, la tarea que tiene la generación actual con las generaciones del pasado de acabar lo comenzado por ellas y reparar su sufrimiento. (Cfr. “Tesis II” y “Tesis XVII” en Benjamin, 2005). Asimismo, se puede ver desde este momento que la categoría del Reino, a pesar de que no es descrita por Benjamin ni por Rosenzweig –quien le dedica gran parte de su Estrella– se puede trazar dentro del acabamiento, es decir, que se dibuja como una promesa de cumplimiento.

[3] En la “Tesis II” de las Tesis Sobre el concepto de historia, Benjamin señala que toda generación presente tiene una “débil fuerza mesiánica a la que el pasado tiene derecho de dirigir sus reclamos” (Benjamin, 2005, p. 18).

[4] Benjamin, W. (2007) “Fragmento teológico-político”. En Benjamin, W., Obras. Libro II/vol. 1. Madrid: Abada.

[5] Benjamin, 2005, p. 31.

[6] Rosenzweig, Franz, Gesammelte Schriften, 3, p. 91. En Bensussan, G. (2009) Franz Rosenzweig: Existencia y filosofía. Barcelona: Anthropos.

Bibliografía

Benjamin, W. (2007) “Fragmento teológico-político”. En Benjamin, W., Obras. Libro II/vol. 1. Madrid: Abada.

Benjamin, W. (2005) Tesis sobre el concepto de historia y otros fragmentos. México: Contrahistorias.

Bensussan, G. (2009) Franz Rosenzweig: Existencia y filosofía. Barcelona: Anthropos.

Imagen | Bing Creator

Cite este artículo (APA): Téllez, E. (2023, 19 de septiembre). El lenguaje mesiánico de Walter Benjamin. Explorando el “Fragmento teológico-político”. Parte 2 de 4. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/09/walter-benjamin-fragmento-teologico-politico
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por Erika Tellez

Lic. en Filosofía (UCSJ) y egresada de la Maestría con especialidad en Estética (UNAM). Actualmente, docente en el Centro Universitario de Integración Humanística y en el Diplomado de Historia del Arte de la Universidad Anahuac. También, colabora en la Editorial Progreso como autora, revisora en el área de libros de texto de Bachillerato.

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