El aprendizaje de la filosofía y el pensamiento crítico

El presente artículo pertenece a la cuarta conferencia de nuestro evento anual en honor a la filosofía: la FILOCONF 2022, llevado a cabo 18 al 20 de noviembre de 2022. Puedes revivir todo el evento en nuestro canal de YouTube.

En la sociedad actual, urge nuevas formas de aprendizaje que puedan responder a las diversas coyunturas en que el mundo se ve sumido. La educación, desde siempre ha sido el arma más poderosa de las sociedades, incluso muchos aspirantes al gobierno la siguen usando para atraer al pueblo, porque quien controla la educación de un país, vigila a su vez al pueblo que desea gobernar; por eso, muchos gobernantes han optado por dejar en la ignorancia al pueblo para que este no aprenda a defender sus derechos, con la finalidad de ser controlados por el poder de turno, ya que, un pueblo que lee y piensa es peligroso frente a cualquiera que pretenda vulnerarlo. Los ciudadanos pensantes son capaces de darse cuenta de las falsedades que pretenden hacernos pensar como verdaderas.   

Frente a todo esto, resalta la importancia de la filosofía dentro del contexto actual, porque hoy más que nunca, la filosofía puede darnos luces respecto hacia dónde estamos caminando dentro del campo de la educación y como sociedad.

Ahora bien, uno de los aspectos que ha causado cierta controversia es el planteamiento de Kant (2010) a través de la Crítica de la razón pura, donde sostiene que «… no es posible aprender filosofía […] solo se puede aprender a filosofar, es decir, a ejercitar el talento de la razón […]1». Esta problemática ha colocado en el tapete ese aspecto que nos conduce a través del pensamiento crítico. Sin embargo, es importante que podamos aclarar ambos aspectos a los cuales se refiere Kant; es verdad que, el aprendizaje de la filosofía está sujeto a la memorización de teorías, pensamientos y explicaciones «No sabe ni juzga más que en la medida de lo que le ha sido dado […]2». Pero el aprendizaje de las diversas teorías filosóficas no implica que el estudiante esté filosofando, por ello, es necesario partir del pensamiento de los filósofos anteriores, para que se pueda encender el diálogo y el debate filosófico, pero teniendo en cuenta que «[…] la capacidad imitadora no es una facultad productora3». En tal sentido, debemos elaborar un sistema filosófico que permita aprender a filosofar con ideas que respondan a las problemáticas de nuestro siglo, pero que, a la vez, trasciendan el espacio-tiempo.

Para que los estudiantes puedan llegar a ejercitar su pensamiento crítico, es importante que primero aprendan filosofía, considerando dentro de ella el nivel histórico del filósofo, así como las teorías que ha planteado y los debates en los que se ha visto envuelto, pues hay una clara necesidad de la historia de la filosofía para tener claro el horizonte hacia donde se quiere llegar. Es verdad que, para tener la altura del filósofo las ideas deben fluir de forma natural, debe haber un constante ejercicio de la razón que le permita generar nuevos planteamientos que respondan a diversos aspectos de la sociedad, es decir:

[…] el filósofo está dedicado a los siguientes quehaceres o tareas: a) Una reflexión crítica sobre el conocimiento y la acción, b) Una concepción del mundo como totalidad y c) Una orientación racional, universal, de la existencia4.

Pero está claro que dentro de la escuela no se pretende que los estudiantes sean filósofos, sino que al menos en esa etapa escolar tengan ese contacto con los filósofos, de manera que puedan iniciarse en la reflexión crítica.

Por este motivo, la etapa más idónea para que la persona se pueda iniciar en la filosofía, es la escolar; de esta manera podrá llegar a cultivar el pensamiento crítico, del cual hablaremos más adelante, pero por el momento es importante aclarar que, el aprendizaje de la historia de la filosofía es una necesidad, la cual debería ser parte del plan curricular de la educación básica. Esto sería un primer contacto con la filosofía en la que el estudiante reciba una educación filosófica basada en la historia de la filosofía, pero en los primeros años de la educación secundaria. Sin embargo, no podemos dejar de lado a la educación primaria, dado que también es el momento en que se puede ejercitar el pensamiento filosófico, pero a través de otros textos, dependiendo de la edad de los menores; ese sería un primer acercamiento tal como se ha desarrollado en diversos países de Latinoamérica y Europa: textos como del proyecto Noria, en la que se plantea diversos cuentos para trabajar el pensamiento reflexivo y creativo con niños, todo esto de acuerdo con su edad. Por otro, los libros de Matthew Lipman, que a base de novelas nos introducen a la reflexión crítica y preguntarnos por el sentido de la vida, la realidad, entre otros. Ambas series van desde la etapa preescolar hasta la adolescencia.

En ese sentido, hay mucho material que es necesario explorar, con la finalidad de que nuestros estudiantes vayan familiarizándose con la filosofía. La gran mayoría de estos textos se pueden usar durante la primaria y otros, en los dos primeros años de la educación secundaria, para continuar con la reflexión iniciada en la primaria, pero también se puede empezar con la historia de la filosofía, que permita una introducción más reflexiva del pensamiento filosófico, acompañado a esto, los estudiantes no solo podrían aprender la historia de la filosofía, sino que también vayan reflexionando conjuntamente a los filósofos que estén estudiando; para ello es importante que los estudiantes puedan ir profundizando en la educación filosófica. Ya en el tercer año de secundaria y aprovechando el ímpetu de los adolescentes, se puede realizar un quiebre cognitivo entre lo que implica la reflexión filosófica desde el cuento y/o la novela que anteriormente han pensado, y la reflexión de los filósofos que han precedido durante algunos puntos clave de la historia de la filosofía. Y en los dos últimos años de la educación secundaria, los estudiantes empezarían con reflexiones cotidianas sobre ética, política, moral, la vida, la muerte, entre otros. Es el momento idóneo para que los estudiantes puedan empezar a plantearse reflexiones propias y de carácter filosófico, claro está, que este aspecto de las reflexiones no estaría sujeto únicamente a esos grados específicos, por el contrario, habrá estudiantes que empiecen desde antes con este tipo de reflexiones. A través de este caminar, se estaría desarrollando el pensamiento crítico de forma implícita, pero que llegaría a su punto máximo en los últimos años de la secundaria.

Frente a lo anteriormente sostenido, en palabras de Salazar Bondy, dice que:

Por eso decimos que en una cumplida educación filosófica se alcanza el ideal de la pedagogía de la actividad y la libertad que hemos llamado educación suscitadora5.

Una educación que implique el desarrollo y la formación de la persona desde sus primeros años de educación primaria; una educación que permita desarrollar la capacidad del pensamiento crítico, pero siempre teniendo en cuenta que «La filosofía es un saber histórico6». En ese sentido, la educación filosófica debería partir desde la historia de la filosofía como punto clave, pues no se podría considerar que los estudiantes empiecen a reflexionar de forma crítica obviando el proceso histórico de la filosofía. A tal efecto, «La búsqueda de la verdad es inseparable del movimiento de la historia. La verdad no se logra sino por la necesaria mediación de la tradición7». Observar la tradición es importante para que los estudiantes aprendan el origen del pensamiento filosófico de los autores con los que, luego ellos debatirán. De manera que, en algún momento las reflexiones planteadas por los estudiantes pasarán también a formar parte de la historia de la filosofía, dependiendo del alcance y trascendencia de esta.

Por consiguiente, la figura del docente de filosofía es muy importante, porque como dice Salazar Bondy:

[…] debe cultivar la reflexión crítica, el rigor, el orden y el sistematismo del pensamiento, la capacidad de penetración e iluminación de la realidad, que son rasgos esenciales del filosofar8.

De manera que el docente sea el artífice de la producción filosófica del estudiante, quien seguramente irá desde lo más básico hasta alcanzar el desarrollo de su pensamiento crítico a través del análisis de los textos y de sus propias reflexiones, así como de las reflexiones colectivas con sus pares. La reflexión no puede ser en solitario, al contrario, se necesita del otro para que pueda llegar a ser más fructífera a su edad, dado el ímpetu socializador que tienen debido a la adolescencia, pero también es necesario reconocer que muchos adolescentes son apáticos, esto constituye un reto para la educación filosófica, pero no es imposible generar frutos de carácter filosófico. En ese caso, la filosofía nos invita a pensar más allá del pensamiento, es así como Li Carrillo nos dice que:

A diferencia de otras disciplinas, la filosofía no es un saber ya hecho, sino un saber que se hace y se rehace constantemente. En este sentido, la filosofía no es positiva; no es conjunto de resultados, sino un conjunto de problemas, cuya formulación misma es distinta según las épocas9.

Y como cada época responde a sus propias problemáticas, la filosofía es una respuesta a las convulsiones sociales, políticas, económicas y educativas de nuestro siglo. Conviene entonces que los estudiantes desarrollen la capacidad para pensar y hacer frente a la sociedad que nos impulsa únicamente a ser lacayos del consumismo, tratando de vender emociones inexistentes para apartarnos de la realidad. En fin, la sociedad no quiere ciudadanos pensantes, por ello la escuela es el lugar ideal para revolucionarse y educar a una nueva generación de personas que puedan pensar por sí mismas y con libertad.

Pensamiento crítico
y filosofía

Desde siempre, el pensamiento crítico es parte de la filosofía, así que toda actividad filosófica apunta al desarrollo del pensamiento. Ahora bien, en el plano académico es una constante, pero en el ámbito escolar se ve limitado debido a las diversas materias que ocupan mayor interés que el desarrollar el pensamiento crítico por medio de la filosofía. Esto ha dado como resultado ciudadanos fácilmente manipulables por los medios, que están atrapados por la inactividad mental que implica muchas veces las redes, sobre todo, cuando estas no son utilizadas como es debido, pero en la actualidad sucede lo contrario, hay un consumo excesivo de redes sociales, con tal de conseguir un “me gusta” o “me encanta”, pero en el fondo, muchas personas están buscando atención, pues cuando no consiguen atención en las redes, caen en depresión y se sienten tristes, pensando que nadie les quiere, pero esto es un engaño que muchas veces nos plantea las redes sociales, suscitando una especie de violencia contra nosotros mismos. De esta forma, Han sostiene que

La violencia parte no solo de la negatividad, sino también de la positividad, no únicamente de lo otro o de lo extraño, sino también de lo idéntico10.

Por esta razón, para Byung-Chul Han, en la sociedad actual la figura del otro va desapareciendo, porque la otredad implica cuestionamiento, y a muchas personas no les gusta ser cuestionadas o llevadas hasta el plano de la problematización, ya que están dejando de lado la capacidad de pensar por sí mismos, sino que prefieren que otros piensen, y eso es muy peligroso, referido a entregar nuestra libertad de pensar a otras personas. Y esto históricamente ha sido un rotundo fracaso. Asimismo, la educación filosófica es una alternativa conveniente que puede partir desde la educación primaria, para que los niños aprendan a pensar. En este caso, Nomen sostiene que:   

Los enigmas y la magia están presentes en el mundo, en cada una de las preguntas que los niños y niñas se hacen alrededor de por qué el mundo es como es o, incluso, de por qué el mundo es. Cada momento es una ocasión para entender y para juzgar, cada instante propone una pregunta que mueve la curiosidad de los más pequeños. A menudo, sin embargo, los adultos estamos tan atareados que no tenemos tiempo de explorar estas preguntas que podrían ser la semilla del pensamiento crítico de nuestros hijos, de nuestros alumnos11.

De ahí, la imperiosa necesidad de la formación del pensamiento crítico no solo en la escuela sino también desde casa, pues ella es la base fundamental para el desarrollo de la persona en sí. El colegio por sí solo no podría darse tremendo basto para tamaña empresa, pero la realidad es así; por ello la escuela debe asumir también la tarea que debiera iniciarse en el hogar: formar el pensamiento crítico de los niños. Pues «El mundo de los niños se va ensanchando, es cierto. Pero es un proceso lento. A veces, el mundo de los adultos se va empequeñeciendo de tan atareados que estamos12». Y es verdad que los adultos hemos perdido esa capacidad de asombro y de curiosidad que los niños lo tienen de manera natural; por ende es importante aprovechar ese pequeño tránsito de la vida infantil para formarlos. Y es aquí donde surge la pregunta: ¿Quién podría estar capacitado para formar estudiantes en el pensamiento crítico en la educación primaria? Yo pienso que los más indicados son los docentes de filosofía que posean ese carisma esencial para tratar con los menores, y que puedan llegar a ellos utilizando diversos textos de filosofía para niños, y así se puedan iniciar en esta aventura del pensar.

Comenzando en la primaria, los estudiantes podrán haber desarrollado a través de toda su vida estudiantil el pensamiento crítico, de forma que esto les sirva para enfrentarse a la vida. «Es necesario educar en la libertad para después poder enfrentarnos a ella13». Ya que educar en la libertad implica ir contra el mundo que nos indica siempre el camino a seguir, donde muchas veces las enemistades crecen, porque se piensa que una persona que empieza a pensar libremente es sumamente peligrosa y no tardará la censura no solo por parte de muchos maestros ultratradicionalistas, que piensan que son los dueños absolutos del conocimiento, y, por otro lado, la escuela; que lejos de defender el libre pensamiento con contenido crítico, la veta. Finalmente, el gobierno, dado que no hay nada más peligroso para cualquier poder de turno, que el que los jóvenes comiencen a cuestionarse por el sistema que trata de aplastarlos a través de sus mecanismos de consumo masivo. De esta manera, el pensamiento crítico aparece como una forma de revolución educativa, pero debemos dejar de lado todos los prejuicios que tenemos con relación a la filosofía, así como los prejuicios subjetivos que invocan dejar a otras materias la activación del pensamiento crítico.

Es a través de la filosofía que se puede activar el pensamiento crítico, por medio de la reflexión, el análisis, la problematización y la creatividad. Nuestros hijos y estudiantes están viviendo momentos cruciales en la educación, porque está en crisis. Hoy, más que en otras décadas, estamos asistiendo a graves problemas mentales y angustias emocionales que sufren nuestros niños y jóvenes; pero la solución no está en la pantalla de los programas de televisión o en las redes sociales porque lo único que buscan es alejarnos de la realidad y cuando lo hacemos, bebemos como una droga que al despertar nos encontramos nuevamente con la realidad que nos aplasta y buscamos otras alternativas para escapar de ella, y en el fondo, las personas no quieren enfrentar la realidad, sino seguir creándose falsas imágenes en lo profundo de su propia caverna, creyendo que todo lo virtual le solucionará los problemas vitales de su existencia. Y cada vez es más frecuente encontrarnos en estos escenarios donde niños y jóvenes, también adultos, están sumergidos en la depresión, angustia, ataques de ansiedad y el sinsentido de su vida, pues de alguna manera la sociedad nos sigue arrancando la poca esperanza que tenemos como humanidad. Frente a lo anteriormente dicho, Ruiz sostiene que:

Una de las ideas de fondo que conlleva educar con el pensamiento crítico y la meditación a medio plazo es ayudar a que nuestros alumnos e hijos se vayan formando poco a poco una cosmovisión realista y equilibrada del mundo en el que viven o que vayan cambiando la que han adquirido sin apenas supervisión nuestra14.

Así pues, los estudiantes sean educados en la realidad que les toca vivir, sin apasionamientos o alejados de ella; por tal razón, la educación es un factor muy importante, pero que también debe estar al servicio de las minorías alejadas, porque muchas veces se entiende que solo pueden alcanzar una educación de calidad los que tienen dinero, mientras que los demás solo reciben las sobras de una sociedad excluyente, una educación reciclada. Pero la educación filosófica debe llegar a todos por igual, porque:

[…] la educación filosófica tiende a realizar normalmente los valores de una educación para la libertad, es decir, de una educación cabalmente socializadora y personificadora15.

Por lo cual, se puede afirmar que el pensamiento crítico está inmerso dentro de la filosofía a través de una educación filosófica, que permita el desarrollo del nuevo ciudadano, una persona pensante de su realidad y consciente de ella, en la que el docente de filosofía ayude a los estudiantes a alcanzar la madurez mental requerida a lo largo de toda su educación, pero también, una educación para la libertad como ya se mencionó anteriormente. 

Hay que resaltar que la filosofía requiere de un método didáctico que permita alcanzar los objetivos que se ha propuesto: que es educar filosóficamente a los estudiantes de todas las edades, ya Salazar Bondy nos traza el camino sobre el método, al sostener lo siguiente:

El método didáctico en filosofía no es totalmente independiente del método del conocimiento porque siendo la filosofía un acto y no pudiendo enseñarse resultados filosóficos solo cabe educar en la reflexión, es decir, enseñar a filosofar. Y filosofar es justamente la aplicación del método filosófico en su condición de singular y cambiante16.

Enseñar a nuestros estudiantes a pensar por sí mismos, que reflexionen y se cuestionen todo lo que esté a su alcance. Y bien, desde la primaria se puede llevar a cabo este ejercicio filosófico, así como también, a mantener el asombro y la curiosidad de manera constante, pues el asombro es una capacidad con la que nacen todos los niños, pero que a lo largo de su vida va desapareciendo hasta llegar al punto en que ya nada los asombra, todo les parece obvio. Lo mismo sucede con la curiosidad, por ello, a los estudiantes se les debe plantear diferentes problemáticas y que ellos a su vez puedan crear diversas soluciones, asimismo, a cuestionarse sobre el mundo que les rodea, no dar por sentado lo que se le enseña en la escuela, sino que sea el primer atisbo para seguir preguntándose y cuestionando todo lo que aparenta ser incuestionable. En palabras de Ruiz:

Una de las manifestaciones culturales que está empezando a invadir los modelos de vida de nuestros niños-adolescentes es la pérdida del asombro. No cesa de reclamarse la necesidad de educar en la creatividad, en el pensamiento creativo, en potenciar una especie de pensamiento divergente con el que el niño sea capaz de dar múltiples respuestas a un problema17.

Ante los constantes estímulos a los que están expuestos nuestros estudiantes, es necesario activar el pensamiento crítico para que no se dejen embaucar por este mundo tecnologizado, porque no todo se debe a la tecnología, sino que también es importante desarrollar el pensamiento desde las edades tempranas. Por otro lado, la tecnología es fría y contraria a nuestra humanidad, necesitamos que se apueste más por las áreas de las humanidades; sin embargo, es lamentable que desde el ministerio de educación se les dé más peso a las áreas que responden al mundo laboral que aquellas que tienen como principal preocupación al hombre, tanto en su estructura social, política y económica. Por lo tanto, nuestros estudiantes que se inserten a la educación filosófica aprenderán a discernir en torno a estos rasgos coyunturales y desarrolle una preocupación constante hacia el estudio del hombre, en sus múltiples dimensiones. No hay que dejar que los niños pierdan su capacidad de asombro, de lo contrario estarán condenados a ser adultos sumisos ante cualquier injusticia y fácilmente manipulables. Que los estudiantes adopten una filosofía de vida, que les permita orientar o reorientar su existencia y su posición en la sociedad, porque:

No se trata de hacer pequeños filósofos entre los elegidos, sino de educar la vertiente filosófica de nuestra inteligencia, considerándola como un conjunto de habilidades que mejoran con la repetición, con el entrenamiento adecuado18.

Es decir, la filosofía debería formar parte de la vida de las personas, en consecuencia, decía Kant que no se enseña filosofía, sino a filosofar, y la vida se convierte así en un constante filosofar, no como filósofos profesionales sino como filósofos prácticos, que despierten constantemente esa capacidad de preguntarse y de vivir bien, pero sin dejar de desarrollar nuestro pensamiento creativo y la capacidad de resolución de problemas. Hoy más que nunca necesitamos de la filosofía, ya hemos vivido al margen de ella y vemos el desastre que se ha generado a nivel global, ya es hora de reincorporarla como parte de nuestro quehacer cotidiano.

Es el momento oportuno de que la filosofía regrese no solo a los colegios, sino a todos los ámbitos de la vida de las personas, donde la vida misma sea un constante filosofar sobre lo que nos rodea. En palabras de Han, denuncia que: «La actual sociedad de la supervivencia, que absolutiza lo sano, elimina justamente lo bello19». Como sociedad, hemos vuelto hacia la caverna o quizá nunca salimos de ahí, y hemos pasado el tiempo pensando que habíamos dejado de observar las imágenes de la pared para contemplar la verdadera belleza. Pero no fue así, porque en este mundo tan cambiante no hay tiempo para la contemplación ni para la reflexión, por el contrario, la sociedad exige cada vez más estudiantes rápidos y productivos capaces de entrar en competencia sin cuestionamientos ni debate, simplemente sumisos. En efecto, hay también un culto al cuerpo de manera hedonista, llevando al extremo los cuidados de este, pero que, sin una educación filosófica de manera adecuada, las personas terminarán creyendo que las falsas imágenes son verdaderas.

Finalmente, la filosofía es la respuesta más acertada a nuestro siglo, necesitamos más filosofía para desarrollar el pensamiento crítico, creativo y autónomo, para que los estudiantes no se dejen embaucar por la sociedad que solo busca estimular el consumo, pero deja de lado lo más importante: el pensamiento crítico.

Notas

[1] KrV. A 838 / B 866.

[2] Kant, KrV. A 836 / B 864.

[3] Ibídem.

[4] Salazar, A. (1967). Didáctica de la filosofía. P. 19. Lima: Arica.

[5] Salazar, A. (1967). Didáctica de la filosofía. P. 20. Lima: Arica.

[6] Li Carrillo, V. (2008). La enseñanza de la filosofía. P. 43. Lima: Fondo Editorial de la UIGV.

[7] Ibídem.

[8] Salazar, A. (1967). Didáctica de la filosofía. P. 47. Lima: Arica.

[9] Li Carrillo, V. (2008). La enseñanza de la filosofía. P. 99. Lima: Fondo Editorial de la UIGV.

[10] Han, B-Ch. (2021). La sociedad del cansancio. P. 19. España: Herder.

[11] Nomen, J. (2019). El niño filósofo: como enseñar a los niños a pensar por sí mismos. P. 33. Barcelona: Arpa.

[12] Nomen, J. (2019). El niño filósofo: como enseñar a los niños a pensar por sí mismos. P. 37. Barcelona: Arpa.

[13] Ruiz, J. (2019). El arte de pensar para niños: la generación que cambiará el mundo. P. 66. España: Ediciones Toromítico.

[14] Ruiz, J. C. (2019). El arte de pensar para niños: la generación que cambiará el mundo. P. 169. España: Ediciones Toromítico.

[15] Salazar, A. (1967). Didáctica de la filosofía. P. 40. Lima: Arica.

[16] Salazar, A. (1967). Didáctica de la filosofía. P. 95. Lima: Arica.

[17] Ruiz, J. (2019). El arte de pensar para niños: la generación que cambiará el mundo. P. 81. España: Ediciones Toromítico.

[18] Nomen, J. (2019). El niño filósofo: como enseñar a los niños a pensar por sí mismos. P. 66. Barcelona: Arpa.

[19] Han, B-Ch. (2021). La sociedad del cansancio. P. 111. España: Herder.

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Cita este artículo (APA): Sosa, V. (2023, 07 de octubre). El aprendizaje de la filosofía y el pensamiento crítico. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/10/aprendizaje-filosofia
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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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