Ernst Cassirer (1874) fue un filósofo alemán y judío. Se doctoró en Descartes y adscribió al neokantismo antes de exiliarse durante la Alemania Nazi. Su influencia kantiana fue determinante para su pensamiento, aunque extrapoló algunos de sus ideales. Para Cassirer, la crítica de la razón era la crítica de la cultura, reflejando así su especial interés por los aspectos culturales y su expresión a través de los individuos. Podemos encontrar en sus obras una versión antropológica de las ideas de Kant.

En El mito del Estado encontramos un capítulo titulado La técnica de los mitos políticos modernos1. Este es una metáfora de las actuaciones y las repercusiones que tienen los políticos más influyentes de los países. Dada la situación del autor, muchas de las cuestiones remiten sobre el nazismo que Hitler difundió por Alemania. En términos generales, para Cassirer, un mito político se refería a la creencia colectiva en las narrativas presentadas por figuras políticas. Además, implicaba a individuos comprometidos en seguir una serie de rituales y conductas específicas y uniformes.

Teniendo en cuenta que él había convivido con el régimen nazi, puedo aventurarme a decir que el mito político por excelencia es el nazismo, personificado en Hitler. La magia de este tipo de políticos es su técnica. Los mitos políticos utilizan el lenguaje de una manera mágica de tal modo que no cabe duda sobre sus palabras, la autoridad que ejercen está por encima de la ley, es la ley suprema. Cassirer lo comparó con la magia, ya que al principio no muestran una técnica violenta, sino que su poder se ejerce con la expansión de creencias. Es imprescindible para su éxito que la masa de población a la que remiten se desprenda de su mayor carga: la libertad.

La libertad es una noción complicada. Para Cassirer se la podía entender de dos modos: o bien como libertad política, o bien como libertad ética.

En sentido ético, un hombre es un agente libre cuando estos motivos dependen de su juicio y de su propia convicción sobre lo que sea el deber moral2.

El individuo se siente cargado por esta responsabilidad. Parece entonces una liberación entregar la libertad a quien prometa resolver cualquier conflicto social. Sin embargo, no siempre el individuo actúa de este modo. La condición necesaria para que aparezca un mito político de esta envergadura es una situación social de desesperanza y crisis total. Solamente entonces se desvanecen los deseos de la población y aparece un individuo poderoso y prometedor, capaz de hacerse con la libertad de todos como por arte de magia.

Cassirer escribió indignado sobre la magia de Hitler para conseguir ese poder y apoyo social. Hay que tener en cuenta que la magia es una práctica irracional que envuelve la imaginación de las personas. Por lo tanto, pese a hablar dulcemente de “mitos políticos” se está criticando la técnica provechosa de los políticos para imponer ideales ante una población vulnerable.

Al final del capítulo mencionado anteriormente aparece una reflexión acerca de cómo la filosofía puede salvar a la sociedad del peligro que suponen los mitos políticos para la cultura. Hegel como representante de la corriente moderna renunció a la efectividad de la filosofía para interferir en cuestiones políticas, un error según Cassirer por su pasividad. Platón, al contrario, fue un político activo socialmente que se antepuso a su tiempo histórico para pensar lo que todavía no se había pensado. ¿Se ha perdido ese interés y ambición con la modernidad?

Cassirer consideraba que solo si se conoce plenamente aquello contra lo que se quiere luchar se podrá ganar la batalla. Antes de proponer soluciones se debe conocer su génesis.

Conocerlo no significa solo conocer sus defectos y debilidades; significa conocer sus fuerzas3.

Cuando esto se alcanza, entonces la filosofía está en condiciones de abolir un mito. El mito juega con la imaginación y la filosofía (aunque no en todas sus disciplinas), es decir, con la exaltación de la razón como la facultad humana más elevada.

Resulta evidente el juego de ambivalencia entre idealismo y racionalidad que está presente en la metáfora del mito político, en contraposición con la tradición o libertad política frente a la libertad moral. El político es quien a través del lenguaje se empodera de ideas. Lo importante en él es la convicción y no tanto el contenido. La tradición, por su parte, muestra a la sociedad como un grupo de individuos libres que toman decisiones bajo su propio consentimiento y raciocinio. La filosofía ha sido muchas veces enemiga de la mitología por su irracionalismo y, por lo tanto, de la magia como técnica despreciable. Cassirer representa dicha enemistad y mostró el carácter terrorífico que despertaba en él como filósofo.

Para Cassirer esta crítica hacia los mitos políticos representaba el dolor judío y de los grupos sociales amenazados ante situaciones como la alemana. Muchos filósofos en época de guerra o régimen político autoritario y restrictivo se han visto obligados a exiliarse. Gracias a todos los que escribieron sus críticas hoy se defiende con más ímpetu la libertad no solo ética, sino también política. Es posible una defensa de la tradición no como una cultura cerrada, sino como una historia social compartida que acepta cambios en el pensamiento y “rituales“, sin que tengan que ser impuestos por un humano que se considere moral e intelectualmente superior o poderoso.

A partir de esta reflexión me pregunto si los mitos políticos en la actualidad están representados por individuos que están al cargo de un Estado o si también pudiesen estar representados, por ejemplo, por algoritmos en Internet o por sistemas socioeconómicos como el capitalismo. Al fin y al cabo, ambos ejemplos ejercen su magia influyendo en nuestras creencias y dificultando nuestra claridad o determinación racional. Si bien es cierto que la violencia o abuso de poder que podemos identificar en estos casos no es tan física o corporal como la que puede ejercerse a partir de una figura política, considero violenta la relación entre cada uno de nosotros y los algoritmos o el capitalismo. Y tú, ¿consideras que podría darse este paralelismo?

Notas

Cassirer, E. (1946). El mito del Estado. La técnica de los mitos políticos modernos (327-350). Fondo de Cultura Económica

íbid. pág.: 340

íbid. pág.: 350

Imagen | Picryl

Cita este artículo (APA): Francisco, C (2023, 29 de octubre). El mito del Estado por Ernst Cassirer. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/10/el-mito-del-estado-por-ernst-cassirer

Formas de apoyarnos

La más importante: seguirnos en redes sociales, pero sobre todo: leer y compartir nuestro contenido. Recuerda: filosofiaenlared.com publica artículos inéditos todos los días.

Pero además, puedes hacerlo mediante…

Στοά, el newsletter de Filosofía en la Red, y aunque es de distribución es gratuita, contamos con una sección de suscriptores de pago que brinda acceso anticipado a algunos de nuestros contenidos, entre otras cosas.

También puedes apoyarnos en la plataforma buy me coffee: cualquier aporte, por “pequeño que tú sientas que sea”, nos permite seguir llevando la filosofía a todo el mundo de habla hispana.

Así mismo, puedes adquirir nuestras publicaciones en formato físico por medio de Amazon (Revistas y Anuarios) o, si vives en Norteamérica, tenemos playeras de Filosofía en la Red.

¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!

#antropología filosófica, #Cassirer, #Ernst Cassirer, #libertad ética, #libertad política, #mito político

por Cristina Francisco López

Graduada en Filosofía, maestra en Crítica y Argumentación Filosófica. Actual doctoranda en Filosofía y Ciencias del Lenguaje en Madrid. Joven apasionada por la lectura y escritura.

error: Content is protected !!