Es posible enseñar a filosofar a través de la historia de la filosofía

Mucho se habla de las distinciones entre el quehacer filosófico, la historia de la filosofía y la enseñanza de la filosofía. Siendo la primera la de mayor prestigio, la más deseable y para la que se suele reservar el título de “Filósofo”; porque a final de cuentas quienes se dedican a las otras dos son meros repetidores de lo que han dicho otros; o, peor aún, son quienes no pudieron ser filósofos por mérito propio y cumplen el dicho de que “quién no puede hacer, enseña”.

Este artículo pretende evidenciar que esto no es así, que entre las tres “disciplinas” dentro de la filosofía hay una estrecha relación y que, a partir de la enseñanza y aprendizaje de la historia de la filosofía también podemos iniciar nuestro quehacer filosófico.

La Unesco reconoce1 la importancia de la enseñanza de la filosofía para construir una sociedad más tolerante y respetuosa. Así que se da por hecho que aprender filosofía debe ayudar a los alumnos a pensar por sí mismos. Sin embargo, en muchas escuelas la materia de Filosofía se decanta hacia la historia, ¿y qué clase de historia de la filosofía se aborda en las escuelas? La doxográfica, donde se hace un recorrido neutro (o hasta donde pueda ser neutro algo en filosofía) y descriptivo, sin que haya una conexión real entre el contenido de la materia y los objetivos de autonomía y autosuficiencia que se pretenden alcanzar.

Enumerando una serie de autores y textos en una ordenada línea cronológica, los alumnos solo son recipientes de contenido. Abordar la historia de la filosofía de una manera doxográfica enseña los hitos de la disciplina, pero sin entender qué es lo que los convierte en hitos. En clase se aprende que Aristóteles es importante, pero no se termina de entender por qué es importante y qué tiene que ver con el aquí y el ahora.

¿Qué tiene que aportar este tipo de historia a los alumnos? ¿Qué narración es apropiada para comprender la injerencia de la filosofía en nuestras vidas? Queda un hueco en la metodología difícil de llenar y que fomenta la actitud generalizada de que la filosofía no sirve para nada. Hay claramente una desconexión entre lo que se hace en clase y lo que se pretender lograr si se asume lo señalado por la Unesco.

Una propuesta de fundamentos teóricos y metodológicos que permiten enseñar a filosofar a través de la historia de la filosofía es la que Iñigo Galzacorta adopta de Rorty: estudiar los hitos filosóficos desde el enfoque de la geistesgeschichtlich2. En esta corriente de historia de la filosofía hay una enmarcación del autor en su contexto histórico, pero también existe una narrativa que conecta con el presente y da como resultado da una especie de “moraleja” para nuestros tiempos. Por ejemplo: ¿qué tiene que ver la relación entre Platón y su polis con nuestras relaciones comunitarias?

A través de su metodología se cumplen tanto los planes de estudio como los objetivos que se tienen para los alumnos: ellos se relacionan con conceptos de índole filosófico presentes en su forma de vida (como la libertad, por ejemplo) y, a partir de ahí, entablan el diálogo con el autor, obra o etapa de la Filosofía.

¿Y no es el quehacer filosófico un diálogo entre lo que pensamos y lo que otros han pensado sobre el tema que ocupa la mente? Conectar el pasado con el presente es una actividad filosófica: entenderse a uno mismo y al mundo que le rodea a través de lo propio y lo ajeno.

Lo maravilloso de este enfoque es que no tiene por qué limitarse a alumnos estudiando en la escuela: en la medida en que cualquier persona tenga a su alcance la comprensión de que la filosofía es parte inexorable de sus vidas estará más abierta a conocer sus contenidos y tendrá la mente abierta para comprender sus aplicaciones. 

Si esto se hace a través de un profesor con la actitud y aptitud para asumir este enfoque de enseñanza-aprendizaje, queda claro que hacer filosofía, enseñar filosofía y aprender historia de la filosofía no es una cuestión de jerarquización de disciplinas, al contrario, es integrar estas actividades para, así sin más, filosofar.

Notas

[1] Día Mundial de la Filosofía. (2023). Unesco. https://www.unesco.org/es/days/philosophy

[2] Galzacorta, I. (2014). La enseñanza de la historia de la filosofía en la educación preuniversitaria: objetivos, realidades, ResearchGate. https://www.researchgate.net/publication/303922903_La_ensenanza_de_la_historia_de_la_filosofia_en_la_educacion_preuniversitaria_objetivos_realidades_propuestas

Imagen | Unsplash

Cite este artículo: Marin, R. (2023, 06 de octubre). Es posible enseñar a filosofar a través de la historia de la filosofía. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/10/enseñanza-historia-filosofia
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por Rebeca Marín

Mexicana. Licenciada en Filosofía. Sus temas favoritos son la epistemología, el trabajo y la aplicación de la filosofía en la cultura popular. Lee "la Fenomenología del espíritu" en su podcast Tras Hegel.

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