En la era de la información, la educación se ha convertido en un pilar fundamental de nuestra sociedad hipermoderna. La filosofía de la educación, como disciplina, se encuentra en constante evolución para abordar los desafíos y las oportunidades que nos presenta el siglo XXI. En este artículo, exploraremos cómo la filosofía de la educación se adapta a las demandas de una sociedad hipermoderna y cómo impacta en la formación de individuos en este contexto. Así como las posibilidades que se abren en torno a ella, considerando la época postpandemia. Pero, también es necesario mencionar que la tecnología en las últimas décadas ha potenciado el aspecto educativo, ampliando todas las posibilidades que hoy tenemos. En ese sentido, es importante colocar en el tapete las siguientes preguntas, ¿cuál es el papel de la educación en la sociedad hipermoderna? ¿Por qué la filosofía y educación están íntimamente unidas? y ¿Es necesaria una ciudadanía global para comprender educativamente al ser humano?

La educación
en la sociedad hipermoderna

La filosofía de la educación, en su esencia, se ocupa de cuestiones fundamentales relacionadas con la enseñanza y el aprendizaje. En un mundo impulsado por la tecnología, es de vital importancia considerar que la filosofía nos brinda herramientas para abordar esta pregunta, alentándonos a explorar las metas y valores que deben guiar la educación en el siglo XXI, donde los jóvenes y adultos están sometidos a la virtualidad dejando de lado la reflexión como medio fundamental para el desarrollo del pensamiento crítico. Asimismo, esta sociedad se caracteriza por la interconexión global, la información en tiempo real y la rápida evolución tecnológica. Esto plantea desafíos únicos para la educación y que se han visto potenciados en los últimos años. La filosofía de la educación nos insta a considerar cómo podemos preparar a las generaciones futuras para prosperar en este entorno dinámico, pero también abrasador, por lo que debemos estar atentos a los cambios de estructura digital que se nos presentan a diario.

[…] las pantallas abogan por conectar a las audiencias jóvenes entre sí. No lo hacen, en términos generales, con ánimo solidario, sino más bien como estrategia de mercado.

Bacher, 2009, p. 35

Por ello, la educación posmoderna simboliza una movilización de todos los actores educativos con la finalidad de resguardar aquello que hace de la educación un pilar fundamental para toda sociedad: el servicio. Pero no en el sentido del servilismo, sino para contrarrestar la agitada vida educativa posmoderna, que busca que todos estén sometidos a la virtualidad, dejando de lado el aspecto servicial de la educación.

Filosofía y Educación

Uno de los aspectos más apremiantes de la filosofía de la educación en el siglo XXI es la adaptación curricular. Las aulas deben ser lugares de aprendizaje activo y colaborativo, donde los estudiantes desarrollen habilidades críticas y resuelvan problemas del mundo real. La filosofía de la educación aboga por un enfoque centrado en el estudiante que fomente el pensamiento crítico y la creatividad. La filosofía y la educación están intrínsecamente relacionadas en el quehacer educativo-filosófico. La filosofía proporciona el marco conceptual para abordar cuestiones educativas, desde la ética en la enseñanza hasta la epistemología del aprendizaje. Al reflexionar sobre estas conexiones, los educadores pueden mejorar sus prácticas y promover un ambiente de aprendizaje enriquecedor, teniendo en cuenta las herramientas tecnológicas, pero sin dejar de lado nuestra humanidad frente a la virtualidad.

[…] el educador se entiende como un agente reflexivo y activo, o sea, alguien que no se limita a aplicar o ejecutar lo que otros determinan, sino que reflexiona sobre el sentido de lo que hace y en función de ello determina sus modos de actuación.

Jover et al., 2017, p. 43

Partiendo de aquellas reflexiones docentes, podrá conducir a sus estudiantes para que ejerciten el pensamiento crítico, a través de lo cotidiano, porque no se puede separar a la filosofía de lo que sucede en la calle, por el contrario, es desde esos aspectos básicos por los que el docente puede ejercitar junto a sus estudiantes, no como mero espectador, por el contrario, como parte de su propio aprendizaje. Todos los días van aprendiendo mutuamente y se van desarrollando como agentes activos del proceso de enseñanza-aprendizaje, sin dejar de lado las reflexiones en torno a la realidad.

Educación para
la ciudadanía global

En la sociedad hipermoderna, la educación debe trascender las fronteras nacionales y fomentar la ciudadanía global. Por ello, la filosofía de la educación nos recuerda la importancia de inculcar valores de tolerancia, respeto y responsabilidad social en los estudiantes, quienes tienen que reaprender y redescubrir los aspectos fundamentales de la socialización. Estos valores son esenciales para abordar los desafíos globales, como el cambio climático, la desigualdad, la intromisión de la virtualidad en la vida cotidiana. Todos estos desafíos se pueden llevar a cabo desde la filosofía y con mayor énfasis desde el pensamiento crítico para que se puedan formar ciudadanos comprometidos con la realidad y les enseñen a los estudiantes a leer su mundo, como diría Paulo Freire.

Como educadores somos políticos, hacemos política al hacer educación. Y si soñamos con la democracia debemos luchar día y noche por una escuela en la que hablemos a los educandos y con los educandos, para que escuchándolos podamos también ser oídos por ellos.

Freire, 2018, p. 114

Ser educador en el siglo XXI significa formar ciudadanos para el mundo, una sociedad impregnada de hiperconexiones digitales, que buscan condicionar nuestra libertad a elegir conscientemente por la aleatorización de los algoritmos, quienes leen nuestras preferencias y nos presentan el menú tecnológico con la finalidad de rendirnos ante ella. Por ello, hoy es una necesidad pensar y educar ciudadanos críticos, con capacidad para cuestionar y reflexionar en torno a la realidad, a todo aquello que lo enferma y empuja a ser consumidor de tecnología sin cuestionarla. Estamos ante un futuro enfermo, que camina hacia la devastación de la libertad del ser humano, por ello debemos educar para una ciudadanía global que permita que los estudiantes estén preparados para dar respuesta ante la ola tecnológica que se les presenta de forma impositiva.

Conclusión

En resumen, la filosofía de la educación nos brinda las herramientas filosóficas necesarias para comprender y abordar los desafíos y las oportunidades de la sociedad hipermoderna. Al incorporar estos principios en la educación del siglo XXI, podemos preparar a las generaciones futuras para navegar con éxito en este mundo en constante evolución. La educación es el faro que guía nuestro camino en la sociedad hipermoderna, y la filosofía de la educación nos proporciona la brújula para encontrar la dirección correcta sin perdernos en el horizonte virtual que cada vez se presenta como lo real.

Bibliografía

Bacher, S. (2009). Tatuados por los medios. Dilemas de la educación en la era digital. Paidós.

Freire, P. (2018). Cartas a quien pretende enseñar. Siglo XXI editores.

Jover et al. (2017). Una filosofía de la educación del siglo XXI. Editorial síntesis.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo (APA): Sosa, V. (2023, 19 de octubre). Filosofía de la educación para el siglo XXI. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/10/filosofia-de-la-educacion-en-el-siglo-xxi
#filosofía, #filosofía de la cultura, #filosofía de la educación, #reflexión, #Siglo XXI, #tecnología

por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

error: Content is protected !!