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La interminable búsqueda del alma ha sido, quizás, uno de los vacíos más existenciales que amenazado a la raza humana, no en balde ha sido uno de los problemas fundamentales de la metafísica de todos los tiempos. Ni siquiera la violencia epistémica ejercida por el racionalismo y cientifismo que han caracterizado a la modernidad occidental pudo negar que cuando se habla del alma y una posible vida después de la muerte, hay que remontarse hasta los orígenes mismos de la humanidad.

Desde que el fuego domesticó al hombre paleantrópido separándose así de su antecesor zoológico (y estamos hablando de 60000-30000 aC), ya habían aparecido los primeros ritos mágico-religiosos1 en torno al alma y su viaje después de la muerte, puesto que los cazadores primitivos tenían la creencia de que “…el hombre puede transformarse en animal, y a la inversa; que las almas de los muertos pueden entrar en el cuerpo de los animales; finalmente, que existen relaciones misteriosas entre una persona y un animal individual2“. En otras palabras, desde que el hombre comenzó a ser Homo faber, también pasó a ser Homo ludens y religiosus.

Aun haciendo tabula rasa de las culturas y civilizaciones no occidentales3 como ha pretendido el eurocentrismo, se puede ignorar las formas de hierofanías y misticismo de las que partieron los antiguos griegos para llegar a la filosofía. ¿De dónde tomaría Platón su concepción del alma sino del Orfismo y el Pitagorismo, siendo estos últimos deudores de la cultura egipcia y sus costumbres funerarias? Y aun sin tomar en cuenta esas influencias ¿no son acaso los presocráticos deudores de las teogonías y cosmogonías?

Es fácil desembarazarse del término psique y pretender hacer una lectura positivista que equipare el alma a la mente y la mente a un epifenómeno; sin embargo, ninguna cultura o civilización careció de una concepción del alma y su inmortalidad, si es cierto lo que decía Kant que allí donde exista el hombre siempre habrá una metafísica sino como ciencia sí como disposición humana4, a no ser que se produzca el triste espectáculo del que hablaba Hegel de un pueblo sin metafísica5, de un pueblo sin alma y religión.

Adviértase que aun en pleno proceso de ilustración y racionalismo europeo, contrario a lo que la historiografía tradicional de la ciencia nos ha inculcado, no cesaron de surgir corrientes y doctrinas espirituales en torno al alma que convivieron e influenciaron a la ciencia moderna, como es el caso de la magia y la alquimia, erróneamente separadas del ámbito y el ambiente intelectual de los siglos XVII y XVIII6. En este sentido, cabe recordar la gran influencia que generara los escritos alquímicos de un Paracelso y el Neoplatonismo en la conformación del método físico-matemático, y que la figura que coronaba a la primera revolución científica en occidente, Isaac Newton, se nutrió de profecías, magia espiritual y brujería7. Y de este mismo ambiente intelectual y vital, pero ya en el siglo XIX, se nutrirían hermandades espirituales como los Masones y Rosacruces, y surgiría con Helena Blavatsky la Teosofía como una síntesis de Ciencia, Filosofía y Religión, de igual modo que el Espiritismo Científico daría lugar no solo a una síntesis, sino también a un cruce entre diversas prácticas espirituales.

Comienza de esta forma el largo trecho que pretende cursar la doctrina de los Espírita de Allan Kardec. Como la idea platónica del alma que en el mundo de las ideas es sumamente perfecta, y en su perfección es luz, es pura sabiduría, la forma y la esencia del mundo. Pero ya Platón lo decía, el alma cae, se extravía, se extraña, y de la nada, sale del cuerpo de una mujer. Y yerra.

Así, extraviados, encontramos en las calles de la Habana las más peculiares formas de representación religiosas. Ollas en las esquinas con cabezas de cerdos, un puesto de viandas a los pies del Baobab que nos prestó la naturaleza, cordones rojos que le miden las cinturas a las palmas. Cruces de todas las índoles: pervertidas, invertidas, divertidas, todas. Triángulos, escuadras y compáses del gran arquitecto por medio de una ciudad que sus cimientos no parecen a aguantar otro aguacero. No es imposible que a cualquiera se le pierda el alma en La Habana.

Sin embargo, existe un credo que a veces puede superar la angustia de los referentes: El espiritismo cruzado. Pero sería pertinente asomarse a qué es el Espiritismo “clásico” –que se le dice clásico, no porque sea anterior, sino porque viene del mundo blanco y frío-, para poder comprender lo extrañamente disidente de las ideas del espiritismo cruzado.

El Espiritismo surge a mediados del siglo XIX en Francia por los escritos de Hippolyte Leon Denizard Rivail, pedagogo y filósofo francés, más conocido como Allan Kardec. Entre las obras más importantes de Kardec se encuentran: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médium, El Evangelio según el Espiritismo y otras. La primera edición del Libro de los Espíritus fue publicado en Francia en 1857 y rápidamente se convirtió en texto básico del naciente movimiento espiritista a nivel mundial. Distinguimos dos grandes vertientes dentro del espiritismo. Una es la tradicional, ortodoxa, más ajustada a la doctrina de Kardec, sistematizador de esta expresión religiosa con pretensiones científicas, en la que la palabra escrita tiene un gran valor comunicativo y formativo. La otra es la forma surgida en la sociedad cubana con aportes de otras expresiones religiosas y una orientación hacia la vida cotidiana8.

Según Allan Kardec, el “mesías” y creador –o al menos, el mayor divulgador de la doctrina Espírita– el espiritismo es la “nueva ciencia que viene a revelar a los hombres, con pruebas irrecusables, la existencia y la naturaleza del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal9“. Es decir, el espiritismo kardeciano se presenta como glándula pineal que viene a imbricar el mundo de las ideas con el mundo de la materia, y lo hace a través de los espíritus. Estos espíritus tienen al menos ocho niveles diferentes, y están al alcance de todos, sin embargo, solo en proceso mediúmnicos se puede acceder a un diálogo con estos espacios.

En este sentido, supera la relación de Descartes con el mundo, pues es posible acceder al mundo intermedio.

Ahora bien, el Espiritismo Kardeciano no se aleja de las doctrinas cristianas, sino que pretende reforzar y explicar tanto la existencia de Cristo, como la omnipotencia de Dios. Pretende también establecerse como una forma superior de acercarse al Espíritu Santo, puesto que es su guía, aunque solo puede dialogar con otros espíritus, como el de Julio Cesar, o Napoleón, o de grandes hombres blancos y europeos.

Así pues, el Espiritismo Kardeciano persigue la memoria de alguno de sus preferidos filósofos como son Sócrates y Platón. Así, dirá Kardec:

Sócrates, de la misma forma que Cristo, nada escribió, o por lo menos no dejó ningún escrito; como él, murió como los criminales, víctima del fanatismo, por haber atacado las creencias tradicionales, y colocado la virtud real sobre la hipocresía y el simulacro de las formas; en una palabra, por haber combatido los prejuicios religiosos. Así como Jesús fue acusado por los fariseos de corromper al pueblo con sus enseñanzas, también él fue acusado por los fariseos de su tiempo, porque los ha habido en todas las épocas, de corromper a la juventud[…]10.

No obstante, quizás parezca poco seria la cuestión del Espiritismo Kardeciano, sin embargo, es pertinente recordar que es contemporánea con el espíritu Feuerbachiano de crítica a la religión, y a la esencia del cristianismo. Es decir, esto es un síntoma más de la necesidad de una teología que se explicara diferente.

Y con ese mismo rumbo aparece en Cuba esto que se ha dado en llamar Espiritismo Cruzado. No hay una fecha precisa, y, de hecho, sus practicantes más ilustrados reconocen que las prácticas del Espiritismo Cruzado se remontan a los principios mismos de las creencias que se cruzan. Es preciso, pues destacar que este es una imbricación entre cristianismo –mayormente catolicismo-, Regla de Osha, y Palo Monte11. No obstante, el doctor Fernando Ortiz parece reconocer a Amalia Domingo Soler, catalana contemporánea de la segunda mitad del siglo XIX, quien divulga el espiritismo Kacrdeciano en Cuba; el cual fue rápidamente a parar a las filas del Ejército Libertador, a los intelectuales, y también a los esclavos12.

Si bien mantuvo altos y bajos el espiritismo como institución dentro de las fronteras de la isla, a la altura de 1963 contaban con más de cuatro mil adeptos oficiales; y aunque después mermaron los números, en el año 1987, los espiritistas científicos habaneros desarrollan un sistema para facilitar la conexión mediúmnica en cinco planos bien diferenciados: doctrinal, psicológico, psíquico, psicofísico y metafísico. Siendo el primero de estos “el más recurrido por los practicantes, este es un proceso que ayuda a cambiar la mentalidad de las personas que acuden al centro espiritual, y de los seres que estas portan, al tratar de elevarlos si son espíritus atrasados13“.

La evidencia entonces nos lleva a la conclusión de que el espiritismo, en sus diferentes manifestaciones, ha tenido una fuerza longeva dentro del imaginario y consciente colectivo. Esto más allá de las conocidas y falsables posturas ateas que se han sostenido a viva voz en la isla por más de 50 años, y que hoy ya no resuenan.

Conclusiones parciales

Es importante recalcar que la entrevista a las fuentes vivas que practican esta religión es de vital importancia, en primer lugar, porque existe muy poca bibliografía que referencie fuentes primarias sobre el tema. En segundo, porque en los tiempos que corren se ha podido observar que los criterios sobre el tema entre los practicantes son diversos, y algunas veces contradictorias. Por otro lado, al tener multiplicidad de referencias religiosas, no existen textos canónicos que puedan considerarse como patrones estrictamente, más allá de la Biblia católica –que, aun así, está sometida a una interpretación espiritista, y sujeta a ciertos cambios en sus estructuras-.

Así pues, una de las primeras conclusiones es sobre lo que significa el templo y lo sagrado. Puede verse claramente la diferencia con el esquema, tanto cristiano, como del Kardeciano, puesto que interpretan lo sagrado no como algo que es emanado de una instancia superior, preestablecido, dado por definición. Más bien, lo sagrado y así también el templo, son objetos de la devoción y la fe, y que, solo obrando a través de esto, entre estructuras rituales y simbólicas, los espacios, los objetos, las imágenes, estatuillas, vasos, platos, copas, el agua, lo inanimado en general, se anima, se hace sagrado. Es la práctica cotidiana de la fe quien sacramenta el mundo.

Por otro lado, es importante notar las condiciones en las que surge esta expresión religiosa. Esto así porque su contexto determina su forma, y se pudiera decir, su episteme. Si bien, en el caso Kardeciano, es una obligación estructurar su discurso a través del catolicismo, ya para el Espiritismo Cruzado es preciso sobrepasar, enriquecer esos límites. Precisamente por esas mismas condiciones que restringen las formas de dicha cosa espiritismo cruzado, podemos decir –como se dice de la filosofía cubana de mediados del siglo XVIII– que es un saber electivo. Porque, si bien parte de referentes que provienen de múltiples contextos, pretenden responder a un sujeto que está enmarcado en un ambiente cultural específico, que además su angustia es tratada de manera diferente, y que necesita dialogar con su vida propia y cotidiana.

Notas

[1] Véase en Eliade. M. Historia de las creencias y las ideas religiosas I: De la Edad de Piedra a los Misterios de Eleusis. Barcelona: Paidós, 1999.  Capítulo I: En el principio… Comportamiento mágico-religioso de los paleantrópidos. Pp. 23-54.

[2] Ídem. Pp. 28-29. 

[3] Y para hacerlo habría que olvidar la historia de las ideas y creencias religiosas de miles de años: las religiones mesopotámicas y del antiguo Egipto, a los hititas y cananeos, a la joven Israel y el pentateuco de Moisés hasta llegar al cristianismo primitivo que más tarde sería occidentalizado, la religión indoeuropea con los rituales y tradiciones que narran los Vedas hasta los Upanishads que constituyen toda una filosofía de la iluminación; habría que olvidar al Budismo, al taoísmo chino y el milenario origen del I Ching, al chamanismo y la alquimia presente en todos los tiempos, la sabiduría y mística precolombina… En fin, la lista del olvido y las ausencias nunca haría justicia a una verdad presente en todos los tiempos.

[4] Kant, I. Crítica de la Razón Pura. Crítica de la Razón Práctica. La Habana: Ciencias Sociales ICL, 1973. Pág. 43

[5] Hegel, J.G.F. Ciencia de la Lógica. 2T. Ediciones Solar y Hachette, Argentina, 1968. Pág. 26.

[6] Un ejemplo claro son los intentos de los astrónomos de la época de crear una astrología consistente

[7] Véase Webster, C. De Paracelso a Newton. La magia en la creación de la ciencia moderna (Primera ed.). Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1988.    

[8] Maldonado López, B. (2017) “EL MUERTO HACE AL SANTO. Estudio etnográfico sobre la Santería y otros cultos de posesión en Bahía Honda (Artemisa, Cuba).” Tesis Doctoral, UNESCO.

[9] Kardec, A. (2014) “El evangelio según el espiritismo”, Ed. Mensaje Fraternal: Venezuela. Pág. 27

[10] Ídem. pág. 18

[11] Aunque siempre se contamina de muchísimas otras referencias, puesto que está en función de las capacidades mediúmnicas del médium. Cf. Bolívar, N., et. Al. (2013) “Corrientes espirituales en Cuba”, Ed. José Martí, pág. 42-43.

[12] Bolívar, N., et. Al. (2013) “Corrientes espirituales en Cuba”, Ed. José Martí, pág. 35-36.

[13] Idem. pág. 40-41.

Imagen | Unsplash

Artículo de:

Nestor Alejandro Fleitas Hernández (autor de Filosofía en la Red):
Graduado de filosofía, docente en la Universidad de la Habana. Le dedica mucho tiempo a los libros, las guitarras y las cámaras. Vivo en la La Habana.

Yosnier Rojas Capote (autor invitado):
Profesor Asistente del Departamento de Filosofía Especialidad de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de la Habana. Maestrante de la Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad de la Habana.

Cite este artículo: Capote, Y. & Fleitas, N. (2023, 11 de noviembre). ¿Qué es lo que cruza el Espiritismo Cruzado? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/11/el-espiritismo-cruzado
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por autores invitados

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