El uso del término λóγος [lógos] que hace Heráclito presenta dificultades de traducción, ya que no responde a un solo sentido y no significa lo mismo en todas sus apariciones. Los fragmentos en que aparece el término son: B1, B2, B31b, B39, B45, B50, B72, B87, B108 y B115. Parte de la complejidad que rodea el λóγος en Heráclito reside en el uso “místico” o “metafórico” que hace del lenguaje todo: a partir de una claridad en la imagen mental, tradujo en símbolos y alegorías muchas de sus intuiciones filosóficas. El término, en sus apariciones, suele tener connotaciones que parecen diferir entre sí, haciendo imposible establecer una traducción unívoca y única para todas sus apariciones en los fragmentos. Aún más, la traducción de λóγος como “discurso” o “palabras” en el sentido literal, si bien podría tener algún sentido al inicio de B1, su segunda aparición en ese mismo fragmento muestra cómo se vuelve necesaria la aparición de un sentido que no se limite a lo meramente lingüístico, pues, no es posible que “todas las cosas” acontezcan según la “palabra” o “discurso” de Heráclito.

Esta multiplicidad de sentidos posibles obliga a una revisión de las diversas lecturas que existen del término con miras a extraer las intuiciones filosóficas que atraviesan el pensamiento de Heráclito de Éfeso. Así, con miras a arrojar alguna luz sobre las lecturas existentes sobre el λóγος heraclíteo, abajo se hace un breve listado de las interpretaciones que se ha dado al término λóγος a lo largo de la Historia de la Filosofía más reciente, revisadas por Mondolfo. Ninguna interpretación puede resultar definitiva, pero permiten mostrar líneas de pensamiento de manera clara que aparecen contenidas en los fragmentos heraclíteos. Estas solo son notas que no pretenden, ni podrían, sustituir la lectura de las fuentes citadas.

Líneas de lectura

Frei Damião Berge introduce la pregunta por la divergencia en el sentido del término λóγος respecto de sus usos comunes, partiendo del hecho que en B1 aparece ἐπέων [hepéoon], que es el plural del término ἔπος [hépos] que significa palabra. Aunque posteriormente ἔπος se asociaría a la poesía épica, los pitagóricos utilizaban indistintamente λóγος y ἔπος en su contexto, en el que referían a los “sagrados discursos” o “palabras áureas”, estos usos pudieron influenciar en Heráclito para usar λóγος para referir a algo contenido en su discurso, y que habla como el oráculo y la sibila (B92, B93). Desde esta distinción, Berge apoya la interpretación ontológica de este, pues afirma que “el logos es el lenguaje o discurso que revela la Φύσις [physis] de todas las cosas, regla y fuerza directiva de todo, verdad absoluta, eterna e independiente de toda inteligencia humana, contenido y norma de todos los seres1”. Así, interpreta el λóγος como el discurso que devela la racionalidad inherente a la physis.

Por su parte, Karl Reinhardt propuso una interpretación lógica del término, en la que negaba toda interpretación ontológica o cosmológica y reducía la extensión del término, negándole cualquier universalidad y reduciéndolo al marco de lo subjetivo. El λóγος, afirma: “no es la ley del mundo, ni el intelecto cósmico, ni siquiera un principio divino, sino la necesidad de pensamiento, la ley lógica2”; es decir, una cierta disposición del pensamiento que, aunque rige desde lo subjetivo, tiene cierto carácter universal. Otra interpretación considerada canónica es la de John Burnet, quien en su Early Greek Philosophy interpreta λóγος como el discurso heraclíteo, es decir, el ‘discurso’ o ‘palabra’ que Heráclito enunció. No obstante, el uso que se le da al término en B50 hace imposible que su traducción sea llanamente el discurso de Heráclito —como propone Burnet—, pues distingue entre su discurso y este λóγος —“no escuchando a mí sino al λóγος” (B50). Esta distancia hizo posible la interpretación de Diels que ve en el logos heraclíteo “la norma eterna que subyace a los fenómenos”, es decir, una especie de razón cosmológica, y por ello ontológica, que no es lo mismo que el discurso particular de Heráclito. Una lectura detenida de los fragmentos B1, B2, B31b, B45, B50, B72, y B115 deja ver como el λóγος, entendido como palabra o discurso, toma significaciones universales para convertirse en una clase de legislación o razón. Es claro que en dichos fragmentos la interpretación como “palabra” o “discurso“, parece insuficiente, en contraposición a B87 y B108, en donde el sentido literal de “discurso” es el requerido por el contexto del fragmento. Las lecturas que entienden el λóγος como esta legislación universal son denominadas lecturas ontológicas, por el carácter metafísico que confieren al λóγος.

Partiendo de la interpretación ontológica de Diels, que ve en el λóγος una norma universal que subyace a los fenómenos, y conjugando B1, B2, B113 y B114, Olof Gigon afirma en Los orígenes de la filosofía griega que λóγος es “la verdad, la clave de la comprensión de la realidad universal, la ley de la existencia cósmica: ley divina que sirve de arquetipo a las leyes humanas”, conjugando así el problema cosmológico con el problema ético, pues este λóγος, no solo rige el comportamiento del universo, sino que también sirve de criterio al comportamiento humano, como sugiere B2. En esta interpretación de corte ético coincide Werner Jaeger que interpreta este λóγος a partir de B72 y en B114, de donde deriva el aspecto ético que conecta la ley divina con la ley humana. Este λóγος ético busca sacar de su letargo a aquellos que estando dormidos se encierran en su mundo particular (B89), a fin de hacerles reconocer lo común (B1, B2, y B72). Podríamos entender esta lectura como una lectura ético-epistémica del término. Por su parte, Charles Kahn en sus comentarios a los fragmentos heraclíteos, establece que el significado de λóγος es “El discurso de Heráclito, la naturaleza (racional) del propio lenguaje, la estructura de la psyché y el principio universal según el cual todas las cosas acontecen“, dejando su lectura abierta en cuanto a lo ético y cargándola hacia lo ontológico.

Geoffrey Stephen Kirk interpreta el término desde la lectura de B1, B2, B114 y B50, relacionándolo con los significados que λóγος tenía en tiempos de Heráclito: resolución, orden o fórmula. Esta concepción la habría extraído Heráclito a priori a partir de la exigencia de una unidad subyacente del mundo. Al ser una resolución universal, resultaría “común a todos” en un sentido más amplio e imperativo que cualquier ley humana, y solo en la observancia de este λóγος, el hombre convivía en paz con la physis. Kirk encuentra en esta interpretación del λóγος heraclíteo el germen estoico de la actitud de vivir de acuerdo con la naturaleza, misma que viene a sustituir la noción de la divinidad, con la noción de un orden real subyacente a la naturaleza. Kirk opta por no traducir λóγος a fin de rescatar la polisemia del término, y de evitar el problema de traducirlo con un sentido unívoco. Aclara que, aunque no lo traduce, el término “debe interpretarse como la fórmula unificadora o el método proporcional de ordenamiento de las cosas, aquello que casi podría denominarse su plan estructural, tanto individual como en su conjunto“. Desde esta formulación, relaciona el significado de λóγος con su sentido técnico, de ser “medida o proporción“. A esta noción de fórmula o regla unificadora de las cosas, añade la noción de ordenamiento proporcional y medida, identificando al logos con el fuego entendido como ἀρχή [arje] o materia originaria del universo. Al ser el λóγος una ley común y factor constitutivo de las cosas que implica la medida y la proporción, contiene dentro de sí la unidad de los opuestos, siendo así el λóγος la comprensión de dicha unidad de los opuestos como legislación universal.

A fin de abarcar un panorama que retrotraiga las discusiones de los autores arriba enlistados, revisaremos la lectura de Enrique Hülsz del λóγος heraclíteo. Afirma que el término expresa la primera idea en el escrito originario de Heráclito, pues no solo aparece en el primer fragmento, sino que el propio fragmento gira en torno a “este logos“. El problema que representa el logos es mostrar la racionalidad que atraviesa todas las cosas (B41), su modo de ser y de su alcance. Este alcance está relacionado de manera íntima con la descripción fundamental de la racionalidad que atraviesa todas las cosas —lectura ontológica—, racionalidad que a su vez conforma el imperativo ético por excelencia para el hombre y que se aleja de ser un discurso particular. B50 muestra una clara autoconciencia de este λóγος que cristaliza una nueva categoría filosófica, ya que Heráclito distingue entre su λóγος o discurso propio y el λóγος del cual está hablando en su discurso. Esto muestra cómo el λóγος en Heráclito no era algo dado por sentado, sino justamente aquello que era el problema, pues pasaba desapercibido por la mayoría de los hombres. Así, aunque su valor reside en ser uno de los pilares del pensamiento de Heráclito, no lo es únicamente como una categoría o concepto, sino como un problema que aviva el pensamiento en torno al devenir desarrollado por el oscuro.

A pesar de lo múltiple de las interpretaciones de los fragmentos heraclíteos, algo en lo que todas coinciden es en señalar la complejidad semántica del término. Así, lo justo es reconocer que en esta polisemia caben los sentidos ontológico, lógico, lingüístico e incluso el ético y, por consecuencia, el político. Estas notas no buscan establecer una interpretación del sentido último del término, sino mostrar caminos de pensamiento que han sido abordados a lo largo de la Historia de la Filosofía en torno al λóγος de Heráclito.

Notas

[1] Cfr. Berge F., O logos heraclítico, 41 y ss.

[2] Reinhardt K., Parmenides und die Geschichte der griechische Philosophie

Bibliografía

Berge, F (1969), O logos heraclítico

Reinhardt, K (1916) Parménides und die Geschicte der Griechischen Philosophie

Kahn, C (1979) The art and thought of Heraclitus

Kirk, G (1954) Heraclitus: The cosmic fragments

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Pérez, S. (2023, 21 de noviembre). El logos en Heráclito: su polisemia. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/11/el-logos-en-heraclito-su-polisemia
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por Saúl P. Quiroz

Licenciado en Filosofía con formación en Estética e Historia del Arte (UNAM). Ha sido profesor adjunto en las clases de Historia de la Filosofía y Metafísica a cargo del Dr. Ricardo Horneffer. Interesado en la ontología, la fenomenología, el vitalismo, la estética, la lógica y la teoría, crítica y práctica de las artes. Con formación en Crítica de Arte (MUAC), Curaduría (Museo Tamayo) y Museología (CCUT).

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