1984 de George Orwell y su relación con la racionalidad universitaria. Parte 1 de 2

¿Cómo ha surgido el saber o racionalidad universitaria? Algunas de las ideas que sabemos es que somos herederos del saber del mundo antiguo griego, el cual ayudó al desarrollo del pensamiento cristiano, y este, a su vez, inspiró a la creación de la llamada Universidad.

Dicha institución ha transformado el quehacer de la búsqueda del conocimiento, su desarrollo y cómo este ha transformado a diversas civilizaciones. A este respecto, analizar 1984, de George Orwell, nos ayudará para encontrar una similitud frente al sistema estatal que describe la obra para compararlo con el trabajo que actualmente realiza la Universidad como institución encargada de la formación del hombre.

La Universidad y sus retos

Desde sus orígenes remotos, la Universidad se ha presentado como un sistema organizado donde se ha forjado un conjunto integral y completo de seres particulares que han constituido unirse en una colectividad determinada para cumplir un fin definitivo, la enseñanza y la educación.

En la Edad media el vocablo universitas, del cual se deriva la palabra española universidad, se empleó originalmente para designar a cualquier colectivo o corporación considerada para la enseñanza y educación; y cuando se usaba para designar a un complemento, se decía: universitas magistrorum et scholarium, que hace referencia a la totalidad del gremio de maestros y alumnos1.

Sin duda, la Universidad se presenta como una institución dedicada a la formación del hombre en su sociedad, dando origen de esta manera a la corporación de alumnos, con el fin de estudiar para obtener un grado académico para poder ocupar un alto puesto en su sociedad; o en otro caso, prepararse para ingresar al cuerpo de enseñantes dedicados a la investigación del conocimiento.

Sin embargo, debe de mencionarse que la Universidad como cuerpo había sido reconocida solo por las autoridades eclesiásticas para protegerla dado los intereses religiosos al conferirle un estatus jurídico y que mucho después habría sido reconocida como institución por la autoridad civil, en donde dicho reconocimiento ha dado origen al concepto actual de Universidad: agrupación de maestros y estudiantes dedicados a los estudios superiores. En este contexto, la Universidad ha creado un espacio de instrucción para todos, al forjarse como espacio general.

A este respecto, José Ortega y Gasset dice que la Universidad es la institución donde se recibe la enseñanza superior. Esto habla ser un lugar privilegiado, ya que el fin de esta es la enseñanza de las grandes disciplinas culturales. De esta manera es como la Universidad tiene la importancia histórica de ilustrar al hombre, enseñarle la cultura de su tiempo, es decir, es donde se cultiva el espíritu humano, donde el alumno recibe conocimiento, donde educa su carácter y desarrolla su inteligencia. También, que la enseñanza universitaria está integrada por tres funciones: transmitir la cultura, enseñanza de los profesionales y la investigación científica, y educativa de nuevos hombres de ciencia2.

Pero, por otro lado, hay una gran preocupación por tratar de entender cual es el trabajo de la Universidad a partir de los grandes cambios sociales y culturales que rigen nuestra sociedad. Edgar Morin señala que el modelo universitario del siglo XIX favorece a la fragmentación del conocimiento, los saberes y las disciplinas, desde estructuras académico-administrativas porque niegan la integración, la complejidad y la interdisciplinariedad del conocimiento contemporáneo. Morin insiste en que la Universidad de hoy en día deberá centrarse en la formación de un “ciudadano”, concentrado en pensar e interactuar con los nuevos problemas y epistemologías que plantea la sociedad actual.

También, señala que la Universidad deberá formar para la vida, el sentido, la pasión y la transformación del mundo3. En otras palabras, que el hombre tiene la necesidad de recibir una formación integral no solo en la ciencia, sino en el humanismo.

Crisis de la verdad

A modo de reflexión, cabe señalar la importancia del desarrollo del pensamiento científico y la noción de razón o el uso correcto de nuestra la racionalidad como universitarios, para así, comprender el valor por la búsqueda de la verdad. Ya que, en alguna medida, se debe tomar en cuenta que la actividad de las personas dentro de comunidad (comunidad universitaria) tienen una determinada identidad social o histórica.

Es así que, desde la conformación de la Universidad como institución educativa, se dio a la tarea de diseñar planes de estudio de acuerdo a las necesidades de los alumnos en formación y a los cambios de cada sociedad. Uno de los caminos que sigue rigiendo a dicha institución es el fomento al desarrollo del conocimiento del propio hombre y la búsqueda del conocimiento, pero propiamente del conocimiento científico.

Puesto que el ejercicio de la razón está en el uso correcto de la racionalidad, esta racionalidad también se ha entendido como un método, uno que en cuanto tal presupone ciertas capacidades de reflexión y de lenguaje y que está dirigido al dominio consciente de la realidad4.

De esta manera se entiende que la particularidad de la ciencia radica en el hecho que constituye el único sistema simbólico capaz de generar un conocimiento objetivo (certero) sobre los fenómenos del universo y del mundo. El carácter de científico otorgado a un tipo determinado de conocimiento es producto de un acto consciente e intencionado de búsqueda, de una explicación más objetiva de la realidad, pudiendo ser comprobada en cualquier parte del mundo, adquiriendo su carácter de universal5.

Así mismo, es importante reflexionar otra parte del conocimiento que está determinado por lo que las personas aceptan colectivamente: la veracidad de todo conocimiento en una comunidad social depende de las opiniones o contextos de las personas, ya que estas creencias o conocimientos según las circunstancias pueden ser cambiantes entre una comunidad y otra, ningún conocimiento sería objetivo o verdadero para una.  

En el uso de nuestra razón, en primera instancia, como lo que nos distingue de las especies del planeta, entendemos por razón aquella facultad6 de conceptuar, juzgar, ordenar, relacionar y estructurar nuestras ideas, pensamientos y conocimientos; o también como toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad, es decir, como aquella actividad del intelecto que nos permite comprender el mundo y nuestra realidad. Si bien el hombre no se limita a estar solo en el mundo, sino que en comunidad, trata de entenderlo y hacerlo más a su medida donde va surgiendo una construcción social, en donde los marcos conceptuales de cada persona quedan a flote.

Notas

[1] Acercamiento histórico filosófico de la Universidad. Pág. 133.

[2] Ortega y Gasset. (2001). Misión de la Universidad. Buenos. Pág.4

[3] Morin E. Los principios fundamentales de la educación del siglo xxi. Conversaciones con Edgar Morin. Pág.435.

[4] Ruano de la Fuente, Y. Racionalidad y Conciencia Trágica, La Modernidad Según Max Weber. Madrid: Editorial Trotta S.A., 1996. Pág. 62.    

[5] Camero, F. La investigación científica. Fontamara. Pág.157.

[6] Que puede ser entendida como facultad de captar las verdades que se ofrecen a nuestra mente como evidentes y, en moral, los primeros principios de la conducta buena y, por oposición, de la mala. «La Razón en el Derecho (Observaciones Preliminares)». En: doxa, Cuadernos de Filosofía del Derecho, n. 2, 1985. Pág. 23

Imagen | Dall-E

Cita este artículo (APA): Amezca, P. (2023, 18 de noviembre). 1984 de George Orwell y su relación con la racionalidad universitaria. Parte 1 de 2. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/11/george-orwell-y-su-relacion-con-la-racionalidad-universitaria
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por Paulina Amezcua

Licenciada en filosofía, Maestra MADEMS. Especialista en historia del arte por la UNAM.

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