Reseña de la 5th International Interdisciplinary Boredom Conference (2023). Parte 3 de 4

El presente texto es una difusión enviada por la Sociedad Internacional de Estudios de Aburrimiento. La reseña no es un branded content, sino una reseña de un evento que la Sociedad organiza. La autora que se ciñe a nuestra política de reseñas.

Erin Westgate
(University of Florida, EUA)
Why Boredom Is Interesting

Si entre todos los métodos de acercamiento al complejo fenómeno del aburrimiento podemos nombrar uno especialmente interesante, se trata sin duda alguna del Modelo de los Componentes Atencional y de Significado (The Meaning and Attentional Component Model [MAC]) (Westgate y Wilson, 2018). En su presentación, la Dra. Erin Westgate aborda cómo este es capaz de responder a cuestiones fundamentales relativas al aburrimiento, además de conectar y explicar las causas y consecuencias de este fenómeno. El MAC, explica Westgate, parte de una aproximación construccionista a la emoción, ya que considera el aburrimiento como una señal emocional que nos avisa acerca de nuestro estado y disposición ante la actividad que estamos realizando. Es así como nos puede indicar toda una variedad de datos fundamentales: desde si estamos involucrados o no en una actividad, hasta si esta posee realmente un valor significativo para nosotros. Para que se cumpla la primera premisa, tenemos que prestar atención a la actividad; esto es lo que los expertos del campo denominan componente atencional. La segunda, en cambio, constituye un requisito fundamental del componente de significado.

Estudiando cómo cambian unas y otras variables —las unas dependientes del componente atencional, las otras relacionadas con el componente de significado— obtenemos entonces toda una variedad de situaciones. Para que no haya aburrimientoo, mejor dicho, para que el sujeto experimente un nivel de aburrimiento bajo—, deben cumplirse dos condiciones: en primer lugar, el nivel de recursos debe coincidir con el nivel de demanda, pues solo de esa forma el individuo en cuestión estará en condiciones de prestar atención a la actividad que está desempeñando. Y, en segundo lugar —y no menos importante—, la actividad en cuestión debe resultar significativa para aquel que la desempeña. De no cumplirse esto último, estaríamos ante el tipo de aburrimiento que Westgate denomina Meaningless Boredom. En situaciones de baja estimulación o de sobre estimulación, los recursos y la demanda no coinciden, así que el sujeto en cuestión experimenta un aburrimiento atencional (Figura 1).

Figura 1. Captura de las tipologías de aburrimiento en función del componente de significado y del componente atencional.

Entre las causas del aburrimiento, Westgate lanzó una serie de predicciones que debían ser verificadas o refutadas por medio de estudios reales. La primera predicción (atención y significado producen aburrimiento de forma independiente) resultó ser verdadera, ya que hubo efectos principales de ambos componentes (Figura 2)1.

Figura 2. Captura de los resultados del primer estudio real: la primera hipótesis de partida se cumple.

La segunda predicción (déficits de atención y significado producen diferentes tipos de aburrimiento) también ha sido corroborada por los resultados empíricos. El aburrimiento atencional estaría entonces “caracterizado por la dificultad para concentrarse”, mientras que el aburrimiento “carente de significado” lo estaría “por sentimientos de agitación y tristeza”. Westgate y Wilson (2018) vieron que la atención y el significado producen aburrimiento independientemente, y que, además, no están altamente correlacionados; no interactúan (Figura 3).

Figura 3. Captura de pantalla del estudio de Westgate y Wilson (2018). 

No menos interesante fue verificar la hipótesis según la cual tanto un exceso como una escasez de estimulación pueden producir aburrimiento. La relación directa del aburrimiento con el proceso hace que, efectivamente, se obtenga una curva lineal: la función alcanza los valores máximos de aburrimiento cuando el nivel de exigencia es demasiado bajo o demasiado alto (disminuye la capacidad de atención del sujeto, lo que facilita que este experimente aburrimiento). Solo si las exigencias son las justas, el sujeto que realiza la actividad tiene la capacidad de mantener la atención necesaria como para no aburrirse.

Con el ánimo de esclarecer si acaso el aburrimiento puede ser malo —hasta el punto de incitar a alguien a hacerse daño a sí mismo o a otro—, Westgate llevó a cabo un estudio conjunto con Stefan Pfattheicher y otros colegas (2021) en el que hacían ver a algunos participantes un vídeo de veinte minutos bastante aburrido, mientras que a otros les ponían un documental interesante. El punto central del estudio era observar qué hacían los participantes mientras veían el vídeo (de ahí que, entre otras cosas, los participantes tuvieran permitido matar gusanos). Los resultados mostraron cómo aquellos que se aburrían tendían a matar gusanos con mayor frecuencia que aquellos que no se aburrían.

Sin embargo, aclara Westgate, el aburrimiento no siempre es malo: la respuesta al aburrimiento depende de su causa. Prueba de ello es que, si cambiamos de actividad para reducir el aburrimiento que nos ha causado la primera debido a su baja estimulación, la probabilidad de que escojamos una actividad interesante es muy alta. Si, por el contrario, la causa de nuestro aburrimiento hubiera sido un exceso de estimulación, entonces habríamos elegido, como nueva actividad, una que fuera simplemente disfrutable. A largo plazo, aclara Westgate, lo más beneficioso es haber elegido la actividad interesante: el hecho de haber aumentado previamente nuestro nivel de conocimientos nos permite encontrar estimulantes o interesantes algunas actividades que, de otro modo, seguramente nos aburrirían.

Panel de psicología

Sumana Sri
(Claremont Graduate University, EUA)
Boredom Experiences During the COVID-19 Lockdown

Con el fin de promover estrategias saludables y eficaces de reacción al aburrimiento, la Dra. Sumana Sri ha llevado a cabo un profundo análisis experimental que pretende arrojar luz sobre la influencia de factores individuales y contextuales en el proceso de regulación de las experiencias de aburrimiento actuales. Gracias a un estudio realizado durante la pandemia de la COVID-19 en Estados Unidos, Sri ha obtenido resultados esclarecedores en torno al tipo de estrategia de afrontamiento, el tipo de actividad realizada, la intensidad del aburrimiento y las propias disposiciones individuales. Del experimento se extraen conclusiones significativas como la siguiente: a la hora de lidiar con el aburrimiento, la mayoría de las personas hacen uso de estrategias conductuales, especialmente estrategias conductuales de evitación.

Esto quiere decir que, en lugar de persistir en aquello que nos aburre (puede ser que se trate de una tarea laboral), normalmente cambiamos de actividad; especialmente a una que nos calme o nos distraiga. Sin embargo, lo que Sri ha determinado es que el uso de estrategias de enfoque cognitivo resulta mucho más eficaces y saludables a la hora de hacer frente al aburrimiento. El sujeto que hace uso de este tipo de táctica sigue experimentando aburrimiento, pero cambia su manera de pensar, reevaluando neutralmente el hecho de estar aburrido e intentando mejorar, en la medida de lo posible, la calidad de sus experiencias (Figura 4).

Figura 4. Captura de los resultados experimentales del estudio. En rojo el porcentaje mayoritario: las estrategias conductuales de evitación son las más utilizadas como reacción al aburrimiento (46%).

James Danckert
(University of Waterloo, Canada)
Boredom as Information Processing: Revisiting Orin Klapp (1986)

James Danckert, profesor de la Universidad de Waterloo en Canadá, se interesa especialmente por el comportamiento del aburrimiento en función de la tasa de cambio de información, tal y como ya teorizara el sociólogo estadounidense Orin Klapp en su libro Overload and Boredom: Essays on the quality of life in the information society allá por la década de 1980. Y es que, en una sociedad como la nuestra, repleta de aluviones de información constantes, podemos verificar lo que la invitada especial Erin Westgate ya ha afirmado a lo largo de su presentación: el aburrimiento no solo se da cuando aquello que realizamos es excesivamente sencillo para nosotros, sino que también está presente cuando la actividad que nos ocupa nos resulta demasiado complicada y/o no podemos prestarle la atención que requiere. Lejos de lo que se pueda imaginar, las implicaciones de este tipo de trasfondo acelerado —una tasa alta de intercambio de información— no son siempre negativas: de acuerdo con la reciente investigación de Danckert, algunos modelos computacionales sugieren que un agente impulsado por el aburrimiento aprende mejor que uno movido por la curiosidad (Yu et al., 2019). En la misma línea, un estudio de Burda et. al (2018) obtuvo un resultado especialmente interesante: ante una pantalla que cambia de imagen cada dos o tres segundos, un agente impulsado por la curiosidad se quedaría parado delante de ella eternamente, mientras que un agente aburrido permanecería un tiempo finito delante de ella, cambiando de actividad en cuanto empezara a ser consciente del escaso significado que esta tiene para él. Tampoco deja de ser positiva la irrupción del aburrimiento a un ritmo bajo de cambio de información: entonces, el primero se convierte en una señal para explorar otras actividades (Gómez-Ramírez y Costa, 2017).

De ahí el afán del Dr. Danckert por investigar y analizar a fondo las relaciones e influencias entre el aburrimiento y este nuevo ritmo acelerado que define nuestro mundo contemporáneo:

Ni siquiera creo que Orin Klapp hubiera podido imaginar […] la gran cantidad de información disponible para nosotros en este momento, lo que implica la aparición de retos importantes a una tasa alta de cambio de información.

Figura 5
Figura 5. Captura del estudio de Burda et. al (2018). Reacción de un agente movido por la curiosidad frente a la de uno impulsado por el aburrimiento.

Vanessa Baaba Dadzie
(University of Waterloo, Canada)
Exploring Differences in the Relationship Between Boredom Proneness and the Feeling and Judgement of Agency

Como réplica a las investigaciones de Gorelik y Eastwood (2023), Vanessa Baaba Dadzie realiza en su investigación en torno al aburrimiento dos estudios que pretenden arrojar luz sobre la relación entre este y la “agencia” (del inglés agency). En el proceso va incluso más allá de Gorelik y Eastwood en la medida que “[sitúa] la agencia en el contexto de la autorregulación”: es decir, primero lo inserta en los contextos de autocontrol y regulación y, además, tiene en cuenta la autoeficacia como “medida de la confianza que uno tiene en su capacidad para lograr lo que se propone” (Baaba Dadzie, 2023). De ahí obtiene y verifica —en consonancia con los resultados de Gorelik y Eastwood— que la propensión al aburrimiento es tanto mayor cuanto menor sea el nivel de autoeficacia (y, en la misma medida, cuanto menor sea la agencia). De hecho, una agencia negativa suele estar vinculada de forma directa con desórdenes mentales como la depresión, y explica la dificultad que encuentran los sujetos que la padecen para participar o formar parte de actividades que les resulten significativas. Pero, además, los resultados concuerdan con teorías como la del modo regulador de Kruglanski, que distingue dos aproximaciones distintas a la hora de buscar objetivos —el enfoque de locomoción y el de evaluación— y en cuya caracterización encontramos parecidas correspondencias entre aburrimiento y pasividad. Al fin y al cabo, una agencia negativa se da con mucha mayor probabilidad en sujetos que, lejos de pasar a la acción, prefieren pensar con detenimiento las diferentes opciones, posibilidades e implicaciones de sus propias decisiones (Figura 6)2.

Figura 6. Captura del estudio que realizaron comprobando la relación negativa entre tendencia al aburrimiento y agencia.

Chantal Trudel
(University of Waterloo, Canada)
Connecting Interoception and Boredom Proneness: A Novel Finding

Como miembro activo del Danckert’s Lab de la Universidad de Waterloo, la Dra. Chantal Trudel trata de esclarecer y explorar en su nueva investigación la relación entre la propensión al aburrimiento y la interocepción. A partir de una serie de encuestas autoinformadas, Trudel ha concluido una correlación positiva entre la propensión al aburrimiento y la autoconciencia (r= 0,826, p < 0,001), así como entre el primero y el procesamiento interoceptivo (r= 0,767, p < 0,001). Si bien la propensión al aburrimiento también se encuentra relacionada con la conciencia de los propios estados corporales (r = 0,497, p < 0,001) y la precisión interoceptiva (r = 0,375, p < 0,001), para esta última los resultados sugieren una correlación más débil. Este hecho tiene consecuencias interesantes porque implica una situación un tanto paradójica: el sujeto propenso al aburrimiento presta mucha atención a sus estados internos y, sin embargo, demuestra una capacidad menor para representarlos con precisión. Habrá que esperar, no sin expectación, la llegada de los datos experimentales acerca de la precisión interoceptiva para poder conectar todas las piezas del puzzle (Figura 7).

Figura 7. Captura de la primera muestra de los resultados experimentales en torno a la relación entre tendencia al aburrimiento y autoconciencia y tendencia al aburrimiento y procesamiento interoceptivo.

Panel de filosofía
y miscelánea

Julia Köwitz García
(Complutense University of Madrid, Spain)
From Chronicled Situational Boredom to Deep Boredom

A partir de las prolíficas investigaciones de la Dra. Josefa Ros Velasco, Köwitz García enmarca una selección de obras de Georg Büchner —Leonce und Lena, Lenz, Woyzeck y, más superficialmente, Danton’s Tod— dentro del cosmos de los Estudios de Aburrimiento, encontrando en significativa parte de ellas el reflejo de un fenómeno real que tuvo lugar de forma masiva en la Alemania del siglo XIX: el paso de un aburrimiento situacional cronificado a uno de tipo profundo. Los lectores de aquella época, inmersos en el dolor de un aburrimiento profundo, disfrutaron entonces de un proceso de identificación y catarsis al ver reflejada en la literatura la tediosa pulsión de su tiempo. Y si algo ha de resaltarse como componente fundamental del proceso, se trata del doble componente reactivo del aburrimiento tal y como lo define Ros Velasco en La enfermedad del aburrimiento (2022).

El argumento de Köwitz es que, gracias a la dualidad del mismo, la imposibilidad de una revolución en territorio alemán —o lo que es lo mismo, lo inviable del acceso al segundo componente reactivo del aburrimiento, el paso a la acción— no se limita a inducir únicamente un estado de ánimo de desesperanza en el autor y sus lectores, sino que —y gracias al primer componente reactivo, el de la toma de conciencia— la fuerza y vigorosidad de la idea adquiere, incluso a pesar de la animadversión de Büchner hacia el idealismo alemán, una forma y significado superiores. En este cosmos, el primer componente reactivo del aburrimiento ha sublimado la Thelema y la ha convertido en Boulesis.

Lutz Niemann
(Charles University, Czech Republic)
Boredom and the Lived Body – Between Fullness and Emptiness

Con tintes nihilistas muy semejantes a los que posteriormente desarrollará la Dra. Goodstein en su presentación, Niemann esboza en su presentación una fenomenología del aburrimiento a partir del pensamiento de Heidegger, Merleau-Ponty, Lévinas y Sepp. Un exceso de apropiación de la alteridad mediada por los sentidos lleva al sujeto que sufre de aburrimiento a experimentar una pérdida específica de la realidad, habida cuenta de que este ya no vive, ya no percibe las experiencias de la alteridad real. Para no caer en el vacío debería existir un diálogo entre el yo y la plenitud del mundo, condición que, en todo caso, no se da en el aburrimiento profundo. Si el centro de gravedad de la identidad del yo pivota sobre una relación que en los casos de aburrimiento profundo no existe, la crisis de identidad del sujeto es inminente.

En su deseo de controlar la resistencia de la alteridad —lo real, según Sepp—, el ser humano dirige sus fuerzas y anhelos hacia la plenitud con el ánimo de convertir su campo de acción en una “domesticación espaciotemporal de la alteridad”. Y es que, en nuestra eterna disposición hacia el futuro —porque esto es algo que no podemos evitar, “lo humano […] va siempre por delante de sí mismo”, dice Heidegger— y circunscritos a una existencia que equivale a un movimiento dirigido, el aburrimiento se da precisamente cuando esa circulación continua se detiene o se frustra (citado en Niemann, 2023). Lo que viene a subrayar Niemann en el pensamiento de Heidegger es, precisamente, la importancia del aburrimiento como estado de ánimo: por su propia naturaleza, este posee la habilidad de revelarnos nuestra situación práctica en el mundo. Si el aburrimiento situacional aún es localizado, el aburrimiento profundo “se extiende a todo el mundo”: en él, el diálogo entre el yo y la alteridad se ha roto y el Dasein ha irrumpido en un mundo que ha dejado de hablarle. La aversión que experimenta el individuo deja de enfocarse en el mundo para dirigirse, tal y como afirma Lévinas, al ser mismo. Remárquese en este aspecto la importancia del contacto social, según Lévinas para la prevención del aburrimiento y la plenitud de la vida.

Morgan Heslop
(Massey University, New Zealand)
Lessons from the Bored Room: Applying Concepts of Boredom to Animals

Aún se sabe muy poco acerca de cómo entienden los animales la monotonía o el aburrimiento, cómo difiere entre especies y las diferentes formas de esta. Siendo esta la materia de estudio de la tesis Heslop, la investigadora deja claro desde un inicio la importancia fundamental de una máxima inquebrantable en las ciencias del bienestar: no se trata tanto de si los animales se aburren, sino de si lo pasan mal en determinadas situaciones que nosotros como seres humanos consideraríamos aburridas. Estamos acostumbrados a mantener a los animales en perreras, establos o jaulas en batería; y estos son entornos en los que se dan dos factores relacionados con el aburrimiento: el alto grado de monotonía y el bajo grado de libre albedrío. Lo que plantean las ciencias del bienestar aquí, por tanto, es que “tenemos el deber de garantizar que las formas en que mantenemos a los animales no les perjudican”. Sin embargo, la cuestión es compleja y nada sencilla de abordar; aún desconocemos si el aburrimiento es un problema de bienestar animal o si se trata más bien de un fenómeno propio de la experiencia humana (Figura 8).

Figura 8. Captura de la presentación de Heslop a propósito del Dawkins Bridge3.

Notas

[1] Esto tiene sentido, ya que la relación entre ambos componentes es aditiva: “la gente sentía el mayor aburrimiento cuando no era capaz de prestar atención (Y) cuando no le era nada significativo lo que estaba haciendo”).

[2] Este sería, lógicamente, un enfoque de evaluación.

[3] Permite inferir con un cierto grado de seguridad el estado mental —en este caso, de un animal— conociendo previamente una cantidad grande de indicadores de bienestar animal (el comportamiento, la psicología, el entorno, etc.).

Imágenes | Dall-E. Figuras 1 a 8 (capturas de pantalla de las conferencias mencionadas)

Artículo de:

Julia Köwitz García
Estudiante de Filología Alemana en la UCM. Apasionada por la literatura, la filosofía, la música y la física. Miembro de International Society of Boredom Studies.

Cite este artículo (APA): Köwitz, J. (2023, 30 de diciembre). Reseña de la 5th International Interdisciplinary Boredom Conference (2023). Parte 3 de 4. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/12/international-interdisciplinary-boredom-conference-2023

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por Sociedad Internacional de Estudios de Aburrimiento

La Sociedad Internacional de Estudios de Aburrimiento pretende promover y diseminar la investigación multidisciplinar sobre el aburrimiento. A través de una red de expertos, facilitamos el avance y la distribución del conocimiento sobre el fenómeno del aburrimiento, damos visibilidad y acceso a trabajos sobre el aburrimiento publicados por investigadores de todo el mundo y compartimos información sobre actividades relacionadas con el estudio del aburrimiento

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