La historia del nacimiento de Jesús es un relato venerado en múltiples culturas y tradiciones, ocupando un lugar central en la fe cristiana y también presentando significado en el Islam. Estos relatos, aunque compartiendo un personaje central, se distinguen en su narrativa y simbolismo, reflejando las diferencias teológicas y culturales entre ambas religiones. Este breve análisis busca explorar y comparar la versión cristiana según el Evangelio de Lucas con la versión islámica presente en el Corán, seguido de una exégesis que profundiza en las interpretaciones y significados inherentes a estas narrativas. A través de este estudio, no solo se resaltan las singularidades de cada relato, sino que también se ilumina el valor y la riqueza que estas diferencias aportan al entendimiento intercultural y espiritual.

El nacimiento de Jesús 
en Lucas (2, 1-21)1 

1 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.

2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.

3 Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

4 José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,

5 para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

6 Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;

7 y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

8 En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.

9 De pronto, se les apareció el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,

10 pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:

11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

12 Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

13 Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

14 «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él».

15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado».

16 Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.

17 Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño,

18 y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores.

19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.

20 Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

21 Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

El nacimiento de Jesús 
en el Corán (19:22-33)2

22 Así pues, lo concibió y se retiró con él a un lugar distante.

23 Y los dolores del parto le condujeron al tronco de una palmera. Dijo: «¡Ojalá hubiese muerto antes de esto, y hubiese sido una cosa olvidada, totalmente olvidada!».

24 (Una voz) la llamó por debajo de ella: «¡No te entristezcas! Tu Señor ha puesto un arroyo a tus pies.

25 Y sacude hacia ti el tronco de la palmera: caerán dátiles maduros y frescos sobre ti».

26 Así que come, bebe y que se te alegren tus ojos. Si vieses a alguna persona, di (por señas): «He hecho voto de silencio al Misericordioso, por lo que no puedo hablar con ningún ser humano hoy».

27 Regresó con su gente, llevándole. Exclamaron: «¡Oh María! ¡Sin duda has hecho una cosa inesperada y extraña!

28 ¡Oh, hermana de Aarón! Tu padre nunca ha sido un hombre malvado ni tu madre fue incasta».

29 María lo señaló (al bebé, queriendo decir que deberían preguntarle). Gritaron: «¿Cómo vamos a hablar con aquel que está en la cuna, un bebé?».

30 (El bebé) dijo: «Sin duda soy ‘abdullah (un siervo de Dios). Él (ya ha decretado que) me va a dar el Libro (el Evangelio) y hacer de mí un Profeta.

31 Y me ha hecho bendito (y un medio de Sus bendiciones para la gente) dondequiera que esté, y Él me ha encomendado la Oración (Salat) y la Limosna Purificadora Prescrita (Zakah, y que encomiende lo mismo a los demás) mientras viva.

32 Y (me ha hecho) obediente hacia mi madre, y no me ha hecho revoltoso ni rebelde.

33 Por lo tanto, la paz sea sobre mí en el día en que nací, el día de mi muerte y el día en que seré resucitado».

34 Ese era Jesús, el hijo de María, en palabras de la verdad sobre la cual (los judíos y los cristianos) han dudado (y discutido entre ellos y con los demás).

Exégesis

Cristiana

En la tradición cristiana, el relato del nacimiento de Jesús es un elemento central de la fe, enfocado en la humildad y humanidad de Jesús. El Evangelio de Lucas presenta un Jesús nacido en circunstancias humildes: en un establo, y colocado en un pesebre; un símbolo de sencillez y accesibilidad. Este relato resalta la idea de Dios haciéndose humano, con un enfoque en la vulnerabilidad y humildad. La visita de los pastores, personas humildes y de baja posición social, refuerza la noción de que Jesús vino para todos, especialmente para los marginados y desfavorecidos. La narrativa bíblica también enfatiza la intervención divina a través de ángeles, anunciando el nacimiento a los pastores y glorificando a Dios, vinculando el evento con un propósito divino más amplio y la promesa de salvación.

Musulmana

En el Islam, por el contrario, el nacimiento de Jesús, conocido como Isa, es también un evento milagroso, pero con diferencias significativas. El Corán presenta a María como una figura central, destacando su pureza y su sorpresa ante el milagroso nacimiento virginal. La narración coránica pone énfasis en la capacidad milagrosa de Jesús para hablar desde la cuna, un acto que sirve para defender a su madre de las acusaciones de la gente y establecer su profecía desde el nacimiento. Este relato subraya la protección y el cuidado divino, así como la importancia de Jesús como uno de los grandes profetas del Islam. La ausencia de figuras como los pastores y la estrella de Belén en el Corán refleja un enfoque diferente, más centrado en el milagro de la virginidad de María y la misión profética de Jesús.

Conclusión

La exploración de los relatos del nacimiento de Jesús en el cristianismo y el islam revela no solo diferencias narrativas, sino también profundas divergencias teológicas y culturales. Estas diferencias son un reflejo de los distintos prismas a través de los cuales cada religión interpreta lo divino y su interacción con la humanidad. Más allá de las diferencias, estos relatos comparten una búsqueda común de lo sagrado y lo trascendental, demostrando cómo distintas tradiciones pueden enriquecer nuestra comprensión global de lo espiritual. Este análisis no solo proporciona una visión más matizada de estas dos grandes religiones, sino que también busca fomenta el diálogo interreligioso y el respeto mutuo, aspectos esenciales en un mundo cada vez más interconectado y diverso.

Notas

[1] El libro del Pueblo de Dios – IntraText. (n.d.). https://www.vatican.va/archive/ESL0506/_PVK.HTM

[2] Ünal, A. (n.d.). Sura 19 Maryam (María) – svida.com – El Significado de la Vida. https://www.svida.com/coran/el-sagrado-coran-y-su-interpretacion-comentada/688-sura-19-maryam-maria

Imagen | Dall-E

Cite este artículo: García, M. (2023, 24 de diciembre). Las dos versiones del nacimiento de Jesús. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/12/las-dos-versiones-del-nacimiento-de-jesus
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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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