Obi-Wan Kenobi y la ira de transición como la culminación Jedi

Sin duda alguna, la propuesta que la filósofa estadounidense Martha Craven Nussbaum da en su obra “La ira y el perdón. Resentimiento, generosidad, justicia1” sobre los sentires aquí mencionados es una que llama la atención hoy en día. Sobre todo, cuando hemos de admitir que las emociones son una parte fundamental de nuestro existir como seres humanos de carne y hueso, no solo seres puramente racionales.

Pero, para comenzar, ¿qué es la ira? La autora retoma aquí el concepto del filósofo griego Aristóteles, donde la pone como una emoción compleja que tiene una mezcla de dolor y placer, pero que también necesita un grado de pensamiento casual y cierto entendimiento acerca de lo que es correcto o incorrecto. La autora nos lo dice, somos propensos a la ira cuando sentimos inseguridad o una falta de control cuando algunas de nuestras metas se han atacado, y en la medida en que esperamos o queremos mantener el control.

La ira a lo largo de la historia

Aunque a lo largo de la historia se mantiene la definición aristotélica, la ira tiende a tener una connotación negativa, como se puede ver para el filósofo Séneca, que al final del libro primero en su libro “Sobre la ira”, pasa a explicar que la ira no tiene una utilidad, pues no puede ser gobernada por la razón. De cierta manera, los orientales también rechazaban tajantemente la ira como Séneca, en especial el budismo. Pero no siempre todos los autores pensaban así, pues el romano contrapone su punto de vista contra el anteriormente mencionado Aristóteles, que hace un importante hincapié en que la ira es necesaria siempre y cuando sea dominada por la razón. El filósofo griego lo enuncia claramente, piensa que tanto el buen temple como la mansedumbre se encuentran en medio de la ira y la insensibilidad a la misma. También encuentra que incluso puede ser una energía muy poderosa, pues en puntos parece ser constructiva y puede ser vinculada con la esperanza.

Es aquí, con Aristóteles, donde nuestra autora en cuestión encuentra tierra firme, ya que se cuestiona, ¿cómo tener una ira “sana”? Esto será lo que Nussbaum llama: “la ira de transición”; cuando la persona tiene esta mentalidad, lo que se desea es la justicia y la hermandad después de que se cometió el daño, surge una esperanza compasiva. La pregunta esencial ahora pasa a ser una donde hemos de cuestionarnos cómo es posible pagar esta deuda causada por la ira sin caer en la humillación. Es entonces que la transición comienza a ocurrir en serio cuando la búsqueda va hacia un futuro en nombre de la justicia, donde se busca honrar nuestras obligaciones. En el texto, la autora da como ejemplo al activista afroamericano Martin Luther King, y en su discurso ejemplifica las fases de esta ira de transición. Sin embargo, para este ensayo quiero proponer a mi propio ejemplo, a un personaje quizás un poco no esperado cuando pensamos en la ira: Obi-Wan Kenobi de la saga Star Wars. Pero ¿cómo es que Kenobi puede sentir ira y seguir siendo uno de los mejores Jedis en la historia de Star Wars?

El Caballero del Deber

El personaje Obi-Wan Kenobi es vital para la saga de Star Wars. Cuando era apenas un infante fue separado de su familia por la Orden Jedi, ya que él era un usuario sensible a la fuerza. Pero, volvamos a lo básico, ¿qué es la fuerza? En palabras del propio Obi-Wan cuando ya era un maestro, se lo define a Luke Skywalker en la primera película estrenada en los cines. Aunque en realidad es el Episodio IV, “Una Nueva Esperanza”, de 1977:

La fuerza es lo que le da al Jedi su poder. Es un campo de energía creado por todos los seres vivos. Nos rodea y nos penetra, une la galaxia.

(Lucas, 0:34:39)

La Orden Jedi se dedicaría el estudio del lado luminoso de la fuerza y a la protección de los inocentes. Caracterizados por el uso de los sables de luz, y las habilidades que tienen en la fuerza, serán los guardianes de la paz y la justicia de la República Galáctica antes del alzamiento del Imperio. El código Jedi es uno muy simple y complejo a la vez. Los caballeros tenían prohibido los lazos de la familia y el amor romántico, tampoco tenían permitido matar a oponentes desarmados ni buscar venganza. Y, además, debían de vivir según estos cinco preceptos:

No hay emoción, hay paz.

No hay ignorancia, hay conocimiento.

No hay pasión, hay serenidad.

No hay caos, hay armonía.

No hay muerte, existe la Fuerza.

(Wallace, 2014, p.7)

Estas reglas estaban propuestas para evitar que los Jedis cayeran al lado oscuro de la fuerza, y se convirtieran en lo que se conoce como Sith, que son la antítesis de la Orden. Pero, continuemos con la Orden Jedi, que es la que más nos incumbe. Veremos que cuenta con tres pilares fundamentales en ella: la fuerza, el conocimiento y la autodisciplina. Es en esta Orden precisamente donde nuestro personaje angular, Obi-Wan, se desenvolverá toda su vida. Sin embargo, era un joven sumamente inquieto, aunque apegado a la Orden. No sería hasta la llegada de un singular maestro, que era un tanto cuestionado en la orden, Qui-Gon Jinn, que encontraría a un mentor. Aunque en un inicio no se llevarían bien, con el tiempo se convertirían inseparables, teniendo una relación como de un padre e hijo.

Pero todo daría un terrible giro cuando Qui-Gon fuese asesinado por el aprendiz Sith Darth Maul, ya que ellos estaban en una misión en el planeta Naboo. En su último aliento, su maestro le rogaría a Obi-Wan que entrenara al niño que acababan de descubrir, Anakin Skywalker, quien él creía que era el Elegido de una profecía antigua de la Fuerza. Kenobi, con el corazón destrozado, aceptaría, y es aquí donde su destino cambia para siempre. Durante el entrenamiento de Anakin, él siempre daría todo por él, incluso más que la Orden. Kenobi sería un reconocido general en las Guerras Clon, y estas llegarían a un abrupto fin con la Orden 66, donde los Jedi serían asesinados en su mayoría. Y todo esto por la traición de su más grande amigo: Anakin, quien había caído al lado oscuro. Él estaba casado en “secreto”, aunque su maestro lo intuía. Sin embargo, él lo perdió absolutamente todo: su hogar, a sus hermanos, su aprendiz. Y, aun así, nunca consideró tan siquiera el lado oscuro, mejor depositó todas sus esperanzas en los hijos de su antiguo amigo, Luke y Leia.

Pero cuando realmente vemos brillar la fortaleza de Obi-Wan sería en su complicada relación con su némesis, Darth Maul. Él asesinó a su maestro, su figura paterna, le arrebató la posibilidad de un futuro diferente, uno que él pudiese elegir. Y, además, como vemos en la serie animada Clone Wars, Maul asesina al antiguo interés romántico de Kenobi, la duquesa Satine Kryze. Quien incluso el mismo Obi-Wan le llega a confesar que si se lo hubiese pedido él hubiera abandonado la orden por ella. Cuando ella muere lo hace en sus brazos, y nunca, ni una vez, se ve tentado por el lado oscuro. Años más tarde, cuando él está en Tatooine, cuidando de Luke, Maul va por él para asesinarlo, pero Obi-Wan ni siquiera reacciona a sus provocaciones:

-(Maul): Mira cómo has terminado. Una rata en el desierto.

-(Obi-Wan): Mira todo lo que he superado.

-(Maul): He venido a matarte, pero quizás sería peor dejarte aquí, pudriéndote en tu miseria.

-(Obi-Wan): Si crees que tu poder de acabar con otras vidas es lo que te define, un deseo de dominar, de poseer, entonces no eres nada.

(Filoni, 2017, 0:17:30)

Es aquí precisamente donde creo que vemos el punto clave de Kenobi, quiero ponerlo en inglés, porque creo que su traducción no le hace justicia:

Look what I have risen above – Mira lo que he superado

(Filoni, 2017, 0:17:30)

Una y otra vez, Obi-Wan ha sido más que su ira, no porque no la sintiese, sino porque la transformó en algo mejor. Más tarde, Maul le cuestiona qué hace ahí, y le pregunta si está protegiendo a alguien, y se da cuenta que está ahí por Luke. El Jedi se da cuenta que debe de pelear, y enciende su sable de luz. Primero con una postura agresiva, de ira, pero después con una defensiva, de transición. Y con tan solo tres movimientos derrota a su adversario, con honor y sin más rodeos. Cuando Maul cae, lo hace en sus brazos, como su amada duquesa lo hizo, y Obi-Wan se toma el tiempo de sostenerlo y escuchar sus últimas palabras. Su enemigo le pregunta si a quien protege es el elegido, a lo que le responde que sí, y Maul, en su último aliento, le dice: “Él nos vengará”. A ambos, porque sabe que Kenobi ha perdido tanto como él mismo. Y a su gran adversario lo sostiene entre sus brazos, le cierra sus ojos con suavidad y le da un entierro digno. Porque eso es lo que se ha de hacer con una ira de transición, avanzar hacia una versión mejor de nosotros. Cuando me pregunto qué debería de hacer, me pregunto qué haría Obi-Wan Kenobi, y quizás de esa forma no esté errando tanto. Como Nussbaum bien nos lo dice:

Él es más fuerte que su ira, y eso forma parte de lo que lo vuelve a alguien verdaderamente heroico.

(2018, p.53)

Notas

[1] Nussbaum, M. C. (2018). La ira y el perdón: Resentimiento, Generosidad, Justicia. México: FCE.

Bibliografía

Eberl, J., et al. (2016). Obi-Wan Kenobi. En Universo Star Wars (pp. 20–21). Dorling Kindersley.

Filoni, D. (Productor y guionista) (18/03/2017). Twin Suns. (Temporada 3, episodio 20). [Episodio de serie de televisión]. En Filoni, D., Kinberg, S. & Weisman, G. (Productores ejecutivos) Star Wars Rebels. Lucasfilm Animation.

Lucas, G. (1977). Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza [DVD]. LucasFilm Ltd. & TM. United States.

Séneca (2007) Sobre la Ira. Libro Primero. (pp. 1–13). Barcelona: Artemisa Ediciones.

Nussbaum, M. (2018). II: La ira: debilidad, venganza, ultraje. En La ira y el perdón. Resentimiento, generosidad, justicia (pp. 35-99). México: FCE.

Nussbaum, M. (2018). III: El perdón, una genealogía. En La ira y el perdón. Resentimiento, generosidad, justicia (pp. 100-150). México: FCE.

Wallace, D. (2014). The jedi path: A Manual for students of the force (Ortiz, M. Trad.). Chronicle Books.

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Ortiz, M. (2024, 05 de enero). Obi-Wan Kenobi y la ira de transición como la culminación Jedi. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/01/la-ira-de-transicion-obi-wan-kenobi

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por Mayra Ortiz Franco

Estudiante de sexto semestre en la licenciatura de Filosofía en la Universidad de Guanajuato. Entusiasta de la estética, la música y la filosofía medieval. Integrante de la Red Mexicana de Mujeres Filósofas (ReMMuF).

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