Diálogo y valoración, un libro de José M. Ramírez (entrevista)

El presente texto se ciñe a nuestra política de brandend content. 

En “Diálogo y valoración: La hipótesis axiológica“, José M. Ramírez nos acompaña a través del laberinto de la comunicación humana, uno que se entrelaza en medio en una danza ininterrumpida de significados y percepciones. Este libro, aunque a priori pudiese parecer complejo, no es solo para académicos y especialistas en lingüística y semiología, sino que busca proporcionar una ventana abierta para aquellos que deseen aprender sobre nuestras palabras y cómo estas forman parte del tejido del ser.

Con un estilo amigable, pero formal, Ramírez profundiza en la complejidad de nuestros intercambios lingüísticos y de los juicios de valor a los que se encuentran sometidos. Cada conversación, lejos de ser un simple flujo de información, es un campo de batalla en el que se lucha por nuestras identidades, creencias y aspiraciones.

La “hipótesis axiológica” propuesta por el autor es, por tanto, un intento de enfoque teórico destinado a desentrañar la estructura de los valores y su consolidación en el diálogo. Un punto de vista que se acompaña de ejemplos cotidianos, analizados de manera adecuada y sencilla, para crear una obra llena de pasión por comprender la naturaleza humana.

Así pues, el libro nos invita a mirar de cerca y a repensar la manera en que nos relacionamos con el mundo. Ramírez no solo nos ofrece una perspectiva para examinar nuestras interacciones, sino también nos acompaña con una reflexión acerca del cómo podemos mejorar nuestra comunicación en una sociedad cada vez más polarizada.

Diálogo y valoración” es en resumen un llamado a apreciar lo que contienen nuestras diferencias y a encontrar en el diálogo un camino hacia un entendimiento más profundo y respetuoso. Y lo más interesante de todo es que este es uno de esos libros que, además de ser por su naturaleza un libro académico, se puede leer y se hace, más como una conversación con un amigo de antaño que con un profesor o investigador.

Filosofía en la Red, vía la sala de prensa de la Editorial La Vieja Factoría, y mediante un brandend contend, tuvo acceso a la edición digital del libro Diálogos y valoraciones: La hipótesis axiológica, así como la oportunidad de entrevistar, vía correo electrónico, al autor José M. Ramírez, doctor en ciencia del lenguaje y librepensador. Ojalá disfrutes la entrevista, y sobre todo, que ella te anime a adquirir el libro.

¿Qué motivó la creación de
Diálogo y valoración: La hipótesis axiológica?

En un libro puede haber muchas intenciones y motivaciones, pero creo que hay una que prima sobre todas las demás: proporcionar al lector una herramienta para la comprensión del mundo y nuestra acción en él. Me gusta ver este ensayo como una herramienta para el diálogo, el pensamiento crítico y la creatividad.

¿Cuál fue el mayor desafío
que enfrentaste al escribir este libro?

Diálogo y valoración es el fruto de más de veinte años de reflexión sobre los valores y de cinco de investigación científica. El mayor reto ha sido aportar pruebas que sostengan la existencia de más esferas de valor que las tres clásicas estudiadas por la filosofía: Verdad, Bien, Belleza. Sobre todo, argumentar de un modo consistente la existencia de la esfera de valor dialógica, la propia del diálogo, que en realidad abriga a todas las demás. Esto ha permitido cuestionar la pragmática universal de Jürgen Habermas y proponer un modelo de valoración más completo.

¿Qué parte del proceso de investigación
encontraste más gratificante?

Me apasiona la filosofía del lenguaje. Ahora bien, el análisis mismo de un texto, bucear en los valores que se esconden bajo la superficie, es un viaje a las bases del lenguaje y el pensamiento.

En términos sencillos, ¿cómo describirías
el concepto principal de tu libro
a alguien sin formación en filosofía o lingüística?

Cuando se habla de lingüística, se piensa de inmediato en palabras y gramática, en el léxico y en normas de uso, o quizás en los árboles sintácticos de Noam Chomsky. Ahora nos situamos en una visión contextual del lenguaje, una visión más englobadora. Pensemos que en realidad los seres humanos somos organismos inteligentes que intercambian significados en un ecosistema cultural. Nuestra mente tiene una base psíquica y fisiológica, y el ecosistema cultural tiene una base medioambiental, física y natural. Como organismos conscientes, nuestras palabras y textos actúan sobre el mundo. Este diálogo entre seres humanos está impregnado de imágenes del mundo, de valores, que son deseos, preferencias, modelos e ideales. Como decía el sociólogo Max Weber, los intereses impulsan el mundo, pero los valores pueden orientar el rumbo de estos intereses. Pienso que los principios de valor del diálogo, los valores que hacen posible el diálogo mismo, son la Semejanza y la Autonomía. En otras palabras, si el intercambio de significados es posible, es porque los interlocutores somos semejantes y autónomos.

¿Por qué alguien “no experto
debería acercarse a tu libro?

El lenguaje nos pertenece a todos. Es característico del ser humano. Este libro se dirige a cualquier lector culto interesado por el conocimiento. El lenguaje está presente en todas nuestras actividades, desde la filosofía hasta la ciencia, desde el periodismo hasta el arte o la medicina. Cada persona tendrá su motivación y podrá hacer su lectura y sacar sus propias conclusiones.

¿Qué le dirías a alguien que piensa
que los temas de tu libro son solo para académicos o expertos?

Soy lector de filosofía y de divulgación científica desde mi adolescencia. La actual tendencia tecnocrática de nuestras sociedades hipertecnológicas debe ser discutida. Está en juego la propia democracia. El experto debe estar al servicio de las personas. Vivimos en un mundo de nichos, de compartimentos estancos. Creo firmemente que debemos restaurar los puentes entre disciplinas y entre expertos y legos, renovar aquel viejo ideal ilustrado que inspiró la edición de la enciclopedia.

¿Cómo alguien sin tanto conocimiento filosófico-científico
podría acercarse a tu texto sin sufrir en el intento?

Entender conceptos que no son habituales en nuestro día a día es un reto y un estímulo. A los primeros lectores del libro, personas cercanas a mi entorno, los he animado a hojearlo, a leer los destacados y mirar las ilustraciones, a curiosear el índice y leer algún capítulo. Leer un libro es a veces parecido a un cortejo. Diálogo y valoración permite varios niveles de lectura.

¿Cuál crees que es la importancia
de entender la valoración en nuestras conversaciones diarias?

De un modo intuitivo, continuamente valoramos a nuestros interlocutores y el entorno, a nosotros mismos. Son valoraciones éticas, estéticas, epistémicas y de otros tipos. Entender los fundamentos del diálogo y la valoración nos permite mejorar el lenguaje y el pensamiento, desarrollar nuestros propios criterios para la comprensión y la acción, para la creatividad.

¿Hay algún capítulo o sección del libro
que consideres especialmente relevante
para el público general? ¿Por qué?

Puedo animar a leer en primer lugar el penúltimo capítulo, el séptimo, en el que defino y argumento la hipótesis valorativa o axiológica. Al final de este capítulo, intento argumentar que las democracias nacen de una cosmovisión humanista, una cultura que se basa en el diálogo y que precede al desarrollo de las instituciones democráticas.

A los amantes de la historia de la filosofía quizás les interese lo que desde la lingüística actual podemos decir sobre el debate entre dos filosofías rivales antiguas, las de Protágoras y Platón, que trato en el primer capítulo. Platón estaba equivocado.

¿Cómo crees que tu libro puede ayudar a las personas
a mejorar su forma de comunicarse con los demás?

En lingüística utilizamos a veces una expresión fea: “conciencia metalingüística”. Los buenos escritores, como los buenos hablantes, son personas con una conciencia de su propio uso del lenguaje.

¿Puedes darnos algún ejemplo práctico
que ayude a comprender mejor tus teorías?

Un ejemplo práctico es, por ejemplo, esta misma entrevista. Un filósofo entrevista a un lingüista y le pide, casi le empuja a expresar ideas complejas de un modo breve y sencillo en la forma, pero sin incurrir en la simplificación. Me estoy apoyando en una característica maravillosa del lenguaje, que es la sugerencia. La sugerencia reconoce la capacidad del lector para empezar a recrear en su mente conceptos complejos a partir de unas pocas palabras. Los destinatarios de esta entrevista son mis semejantes y a su vez son autónomos: tienen la capacidad de producir significado, imaginar y comprender. Y lo pueden cuestionar. El lector de esta entrevista ya está sacando sus propias conclusiones, que no tienen por qué coincidir con las mías.

¿Cómo se relaciona tu trabajo con situaciones cotidianas,
como las discusiones en redes sociales o los debates políticos?

El lenguaje en las redes sociales es objeto de muchos estudios. Son herramientas que, con todas sus carencias y problemáticas, han llegado para quedarse. Espero que mejoren en el futuro. Debemos ser conscientes de que las redes sociales, como Twitter X, Facebook o TikTok, limitan mucho el contexto de nuestras interacciones. Nos sobreexcitan. La parte positiva es que nos permiten contactar con personas con las que compartimos inquietudes e intereses.

En Diálogo y valoración no he desarrollado la pragmática humanista ni la teoría valorativa de las ideologías. Sí apunto su posibilidad. Un grupo institucional puede favorecer o restringir el diálogo y la valoración. Cualquier grupo institucional, incluidas las mismas democracias, está expuesto a una doble tendencia: una tendencia humanista, que favorece el diálogo y la valoración, y una tendencia ideológica, que los restringe. Es importante decir que en una democracia bien constituida los medios deben ser idénticos a los fines, como ya argumentó hace casi un siglo el filósofo John Dewey. Por ejemplo, intentar promover la igualdad de oportunidades entre grupos distintos mediante la vulneración de la igualdad de oportunidades de los individuos, además de absurdo, puede crear nuevas desigualdades.

¿En qué manera tu libro propone soluciones
o nuevas formas de entender los conflictos de valores?

Solemos pensar que los valores son propios de grupos sociales y culturales. Así, se habla de los valores de una confesión religiosa o de un partido político. En Diálogo y valoración argumento e intento aportar pruebas de que los valores no son ni objetivos ni subjetivos, ni propios de grupos sociales, sino interactivos, interaccionales. Es decir, que el valor no depende del grupo, sino de la actividad y nuestra interacción con el entorno. Por ejemplo, no hay valores propios de los grupos científicos. Cualquiera de nosotros puede hacer una investigación no formalizada en asuntos de lo más cotidiano. Me encuentro de pronto en el pasillo a oscuras de mi casa una silla, que me obstruye el paso. Mi primera reacción puede ser de molestia, porque he tropezado con ella. Pero de inmediato me pregunto por qué está ahí —pregunta de investigación—, apunto una hipótesis —alguien la ha utilizado para ponerse en pie sobre ella y cambiar una bombilla del techo—. Toco el interruptor —experimento— y compruebo que la bombilla, que no lucía desde hace días, ahora sí da luz. Los valores que prevalecen son los epistémicos, orientados a la búsqueda de la verdad, aunque también hay valores funcionales: para qué sirve una silla y cuál es la función de la bombilla.

¿Podrías explicar cómo la empatía
juega un rol en el diálogo y la valoración?

Tenemos la capacidad de ponernos en la piel del otro, de entender la intención y las ideas del otro, aunque no las compartamos, y de asistir al otro. Son tres tipos de empatía, que podemos llamar afectiva, cognitiva y social. Se ha constatado que cada una activa grupos distintos de neuronas, aunque suelen darse juntas en todas nuestras interacciones. Las tres se activan en un diálogo, aunque la más estudiada en lingüística es la cognitiva. Su carencia es una característica de los trastornos del espectro autista, pues impide entender la ironía o la negación de un concepto.

¿Cuál es el mensaje principal que esperas
que los lectores lleven consigo después de leer tu libro?

No lo sé. Por una parte, quizás, que la ciencia es una parte de la filosofía, una filosofía que sigue un método. Sobre todo, que somos seres que dialogan, que interactúan. O permite que lo diga con un aforismo:

La creatividad y la conciencia del individuo nacen en el diálogo: creación para el otro, conciencia de uno mismo ante un semejante que no es yo.

¿Cómo crees que tu libro puede influir en la forma
en que valoramos las opiniones y creencias de los demás?

Entender a los demás no significa estar de acuerdo con ellos. El debate es una variante necesaria del diálogo. Dialogando y debatiendo se aprende. Pulimos nuestros propios argumentos. Lo sabemos desde Heráclito, hace dos milenios y medio. Esa maravillosa intuición inspiró también a la primera democracia de la historia.

¿Cómo puede aplicarse tu hipótesis axiológica
en la educación o en el ambiente laboral?

La emoción implicada en la valoración ya se aplica en la enseñanza de segundas lenguas. El diálogo y su versión escénica, el teatro, son quizás los mejores métodos de enseñanza de segundas lenguas, después de la inmersión. Desconfiemos de esas aplicaciones informáticas que ofrecen milagros lingüísticos en quince días, pues utilizan modelos de lenguaje demasiado limitados. Algo parecido ocurre con la llamada Inteligencia Artificial, que se basa en un modelo muy reduccionista del lenguaje. Nos haríamos un favor a nosotros mismos si, en lugar de llamar a estas aplicaciones “Inteligencia Artificial“, las llamásemos “Asistente de Tareas“.

En cuanto al trabajo… en las democracias más avanzadas, hay una creciente demanda de más autonomía por parte del trabajador. La rutina del trabajo mecanizado y en serie es penoso y nos hace infelices. También se demanda avivar la interlocución entre gestión y representantes sindicales, así como la interlocución interna en el seno de cada organización. Nos gusta aprender. Disfrutamos conversando, aprendiendo y creando. Habría mucho que hablar sobre estas cuestiones. Favorecer canales y espacios de conversación entre trabajadores invita al aprendizaje continuo y puede mejorar la productividad.

¿Cómo ves el futuro del diálogo y la valoración
en nuestra sociedad globalizada y digitalmente conectada?

Hace poco he leído una reflexión de George Lakoff, un extraordinario lingüista cognitivo, que ha estudiado el efecto de las metáforas y los marcos cognitivos sobre nuestro pensamiento. Sostiene, provocadoramente, que la política es una guerra para controlar los cerebros. Me temo que en muchos casos es así. La hipótesis axiológica, en cambio, dibuja un marco flexible que permite el diálogo entre grupos y dentro de los grupos y favorece el desarrollo de las personas. Desde luego que no inventa nada nuevo, porque conduce a los principios de valor humanistas y del derecho internacional, aunque pienso que puede contribuir a clarificar su contenido.

¿Qué consejo le darías a alguien interesado en aprender más
sobre la valoración y el diálogo después de leer tu libro?

Que escuche a su alrededor. Que se abra al diálogo. Que lea, piense y debata. Al dialogar, aprendemos y crecemos. La realidad cultural se multiplica en el diálogo.

Finalmente, si pudieras resumir
la importancia de tu libro en una frase, ¿cuál sería?

Los seres humanos somos semejantes y autónomos. Iguales y libres.

Imágenes | La de cabecera fue tomada por el autor de la entrevista; las dos fotografías del escritor fueron cortesía de él y de la editorial, respectivamente.

Cita este artículo (APA): García, M. (2024, 20 de febrero). Diálogo y valoración, un libro de José M. Ramírez (entrevista). Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/02/dialogo-y-valoracion-jose-m-ramirez

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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