Son muchas las aproximaciones que dentro de la filosofía se han hecho referentes al tema del amor. Desde Platón hasta contemporáneos como Zygmunt Bauman, los filósofos aportan ideas referentes a la cuestión. Otros intelectuales como José María Mardones dicen que el amor se ha visto violentado por la racionalidad de mercado del sistema económico. Mientras que para otros como Taylor y Han se vive la herida amorosa gracias al excesivo individualismo posmoderno. El presente es una aproximación más de entre tantas que hay en el asunto del amor. La tesis es la siguiente: el amor es pertenencia, no propiedad.

El mercado y el individualismo

Actualmente, se vive en una racionalidad de mercado. El sistema económico que impera en la actualidad se ha trasladado más allá del mundo de la economía. José María Mardones (1999) en su texto “Nueva espiritualidad” afirma que no solo nos hallamos en un mercado o sistema productivo capitalista, sino que esta racionalidad se ha trasladado incluso a un cambio de civilización. La sociedad está siendo penetrada profundamente por los valores y las actitudes del mercado, cuando se habla o se utiliza el término “racionalidad de mercado” es precisamente esto a lo que nos referimos. A la teoría de Mardones es aplicable este término, pues sostiene que el sistema económico y su poderoso influjo, impregna en ámbitos humanos totalmente ajenos a la economía como las relaciones interpersonales.

Asistimos a una mercantilización de la vida: las relaciones económicas influyen poderosamente en la forma de las relaciones humanas; los valores de la eficacia, la rentabilidad, el utilitarismo se expande por doquier y se traducen en actitudes de competitividad e individualismo consumista1.

Aunado a la cita anterior, es Charles Taylor quien en “Ética de la autenticidad” define las tres formas de malestar que podemos ver en la modernidad. Una de ellas es “el individualismo” que bien podría interpretarse como “exceso de individualismo” pues para Taylor la identidad es solamente definible, aparte de los otros lingüísticos, de la comunidad que rodea al sujeto. O bien, a la que dicho sujeto pertenece.

El mito del individualismo nos dice que todos somos amos. La libertad es ahora “no le debo nada a nadie”, “soy un hombre alfa o una mujer de alto valor”, “no tengo compromisos con nada ni con nadie” y probablemente el que mayor se difunde es “yo no le pertenezco a nadie”. Hace falta echarse un clavado en redes como TikTok y los discursos que se promueven en la misma para darse cuenta. Se vive precisamente en una confusión sobre lo que realmente significa pertenecer en un sentido mucho más amplio y humano. Se confunde, pues, el sentido de pertenencia con la propiedad.

Amar es pertenecer

Habiendo brindado esta información sobre la racionalidad de mercado y el individualismo, es posible trasladar esto a la teoría del amor, sobre el acto de amar, como amar, y sobre todo, del amor entre los seres humanos. Pero para esto es sumamente importante definir, cuando se trata de personas, lo que es la pertenencia, lo que significa pertenecer.

En una racionalidad de mercado, en donde los seres humanos son medios y no fines, es donde precisamente se da la confusión entre pertenencia y propiedad. Se confunde la pertenencia con la propiedad. No hay nada de malo en pertenecer, pertenecer no significa “ser propiedad de…” pertenecer significa “formar parte de…”. Pertenecer, significa formar parte de algo más grande que uno mismo, se pertenece a una causa más grande que uno mismo, que le da un sentido a la vida del sujeto.

Lo anterior proviene precisamente de la conocida pirámide de Maslow2. Es precisamente aquí en donde se encuentra la necesidad de pertenencia y en donde se hace la distinción de “pertenencia” y “propiedad”. Pertenecer significa, según Maslow, dar y recibir afecto, interacción social y conexión con los otros significativos. Pertenecer es en el sentido de Taylor rechazar ese exceso de individualismo que sumerge al sujeto en el sufrimiento y la falta de sentido.

Es en este sentido de pertenencia en donde es posible dar una definición al amor y precisamente recuperar la importancia de las relaciones sociales. No somos propiedad de quien amamos, amante y amado no son propiedad el uno del otro, ni viceversa, pero pertenecen el uno con el otro. Forman parte el uno del otro. Existe un sentido de pertenencia para con el otro. O bien, como añadiría Platón, pertenecen a la idea que les une. Y esto es aplicable en un sentido amplio, más allá de solamente las relaciones de pareja. Por poner varios ejemplos, un miembro de familia pertenece con su familia. Un padre o una madre de familia pertenece con sus hijos. Un profesor pertenece con sus alumnos. Y por supuesto que un marido pertenece con su cónyuge y viceversa. Es ese el sentido de pertenencia que es tan diferente al concepto de propiedad de la racionalidad de mercado.

El amor nos hace pertenecer sin posesión y darnos sin perdernos. Amar es crear algo juntos3.

Es Bauman quien elabora una crítica a la objetivación de las relaciones interpersonales, pues bajo esta confusión de propiedad y pertenencia se da el “amor líquido”, ese tipo de “amor” que busca ser propiedad de los otros, y que lleva a tener un “vínculo”, luego otro, luego otro, y otro, sin cumplir jamás con el sentido de pertenencia que es fundamental en “el arte de amar” como lo llama el gran Erich Fromm. Es ese tipo de amor que carece de trascendencia.

Precisamente en la pertenencia es en donde se funda el compromiso mutuo, la búsqueda de objetivos a largo plazo que caracterizan las relaciones sólidas y fuertes en un sentido de comunidad, construir y crear cultura en una unidad sólida, más allá de solo la relación entre dos sujetos, dos culturas diferentes, dos modos de vida que se unen y complementan para crear algo juntos, para trascender. Dos culturas que se pertenecen; es ese rechazo al exceso de individualismo y a esa racionalidad de mercado que critican autores como Bauman con términos cómo el de “amor líquido”.

El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar de su construcción. El amor está muy cercano a la trascendencia; es tan solo otro nombre del impulso creativo y, por lo tanto, está cargado de riesgos, ya que toda creación ignora siempre cuál será su producto final4.

Conclusión

A modo de conclusión breve, es importante hacer la siguiente distinción: el amor es pertenencia, no propiedad. Decía con sabiduría el gran Jean-Paul Sartre, que el amor nace de la libertad, pues de los objetos no es posible recibir amor, la propiedad bloquea la libertad porque la propiedad es para los objetos, no para las personas. La pertenencia, por otro lado, le da un sentido a la libertad del sujeto, es el sujeto mismo desde su autonomía quien decide pertenecer en aras de buscar y construir algo más grande que lo haga salirse de sí mismo, de su egoísmo. Libertad y pertenencia no son contrarios entre sí, en realidad son complementarios. Pertenecemos con quien amamos y al amor que nos tengamos.

Notas

[1] Mardones, J. (1999). “Nueva espiritualidad, sociedad moderna y cristianismo”. Cuadernos de Fe y Cultura.

[2] García-Allen, J. (2023). “Pirámide de Maslow: la jerarquía de las necesidades humanas. Psicología y Mente.” Psicología y Mente: https://psicologiaymente.com/psicologia/piramide-de-maslow

[3] Jodorowsky, A. [@alejodorowsky] (4 de septiembre del 2016.) El amor nos hace pertenecer sin posesión y darnos sin perdernos. Amar es crear algo juntos. Twitter. https://twitter.com/alejodorowsky/status/772430113522716672?lang=en

[4] Bauman, Z. (2005). “Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos”. Fondo de Cultura Económica: Argentina.

Bibliografía

Alcoberro, R. (2013). “Platón. Las respuestas más vigentes a las grandes preguntas sobre el conocimiento, la ética o la justicia”. EDITEC.

Fromm, E. (1977). “El arte de amar, una investigación sobre la naturaleza del amor” (1a. ed.). Buenos Aires: Paidós.

Taylor, C. (1992) “Ética de la Autenticidad” Ediciones Paidós.

Ramírez, L. (2020). “El sentimiento de posesión en el amor: Desde la mirada transpersonal” Psiconetwork: https://www.psiconetwork.com/el-sentimiento-de-posesion-en-el-amor-desde-la-mirada-transpersonal/#:~:text=Quiero%20iniciar%20este%20art%C3%ADculo%20con,objeto%20no%20puedo%20recibir%20amor%C2%BB.

Imagen | Nueva Tribuna

Cita este artículo (APA): Faz, E. (2024, 24 de febrero). El amor como pertenencia, no propiedad. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/02/el-amor-como-pertenencia-no-propiedad

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