Hegel: su filosofía última como resultado y consolidación del espíritu como absoluto

Georg Wilhelm Friedrich Hegel, nacido el 27 de agosto de 1770 en la ciudad de Stuttgart, Alemania, fue uno de los filósofos más importantes e influyentes en el idealismo y la tradicional filosófica en general. Su importancia radica en haber consolidado el sistema filosófico que se conoce como idealismo absoluto, donde se compactan algunas nociones principales como”espíritu“, “dialéctica” y “conciencia“, las cuales hacen parte de un engranaje teórico elaborado, minuciosamente por Hegel, para la edificación de dicho sistema.

En este texto, pretendo exponer, grosso modo, la manera en la cual Hegel presenta su sistema filosófico como una filosofía última que es, a su vez, resultado. Será un escrito donde trataré brevemente de mostrar cómo Hegel concibe la historia a través del movimiento dialéctico, donde el espíritu avanza hacia el saber absoluto, no sin antes haber pasado por los senderos de las filosofías y pensamientos del pasado que han forjado y alimentado su transitar hacia su destino.

En ese sentido, entender el desarrollo del espíritu como columna vertebral del pensamiento hegeliano y la consolidación de su filosofía, nos permite comprender cómo este ha discurrido a lo largo de la historia en un ejercicio dialéctico que es puro movimiento. El espíritu del que aquí hablamos es un espíritu como totalidad, unidad, infinitud; es la unidad viviente de lo múltiple que se encuentra en un constante devenir que lo lleva a conocerse a sí mismo, a ser objeto de sí y para sí. El espíritu es pensamiento que se piensa. Partiendo de esto se comprende entonces, que el espíritu es progreso, es evolución hacia el encuentro consigo mismo, donde el resultado es el concepto: a saber, aprehenderse a sí mismo como un todo. 

Este quehacer del espíritu se desenvuelve dentro de la dialéctica, pues el espíritu mismo se manifiesta por medio de esta en un movimiento que es tanto lineal como circular, ya que avanza y a su vez, es retorno a sí mismo. La dialéctica es, entonces, pensamiento y movimiento. De esta forma, la dialéctica hegeliana busca comprender en su totalidad a la realidad y esto solo se consigue en el marco del devenir de la historia universal. Dentro de este proceso dialéctico en la historia, se enfrentan las disparidades y posteriormente se resuelven para llegar a una síntesis superior.

De esta manera, Hegel concibe la historia como una manifestación del movimiento dialéctico donde el espíritu avanza hacia el saber absoluto. Esto es evidente a lo largo de las diferentes filosofías que se han generado en cada etapa del desarrollo histórico, pues dentro de cada filosofía subyace una sucesión necesaria que acarrea todo un proceso racional y espiritual donde el espíritu absoluto deviene en pensamiento entre dichas disparidades y contradicciones para alcanzar la reconciliación y entenderse como unidad. 

Así pues, cada filosofía que ha existido representa el devenir del espíritu en su progreso, pues incluso, menciona Hegel, allí donde aparecen a un tiempo mismo varias filosofías, son distintos lados que forman una totalidad, en la que aquellas se basan; su unilateralidad es la que hace que las unas sean refutadas por las otras1.

Dicho esto, encontramos entonces, que dentro de este desarrollo dialéctico, Hegel intenta llevar a cabo la encomiable tarea de ayudar a que la filosofía pase de ser solo un amor por el saber a convertirse en un saber real. Esto implicaría, entonces, que su filosofía sea para el espíritu absoluto una culminación en su arduo trabajo que, en retrospectiva, ha sido lento, pero constante, pues como mencionamos, las filosofías anteriores han sido parte del proceso necesario del espíritu, y por ende, no deben ser desechadas, sino comprendidas como una parte de la revelación del espíritu. 

La filosofía última, que es la propuesta por Hegel, es entonces la filosofía que concibe las filosofías anteriores como momentos del espíritu en su devenir. La filosofía última contiene, por tanto, a las anteriores, resume dentro de sí todas las fases anteriores: es el producto y el resultado de todas las que le preceden2. De esta manera, la filosofía última es resultado porque para el espíritu es su último momento, su culmen en la autoconciencia donde mira su propio discurrir a lo largo de la historia y logra concebirse como absoluto.

Notas

[1] Hegel, G. W. F. (1955). Lecciones sobre la historia de la filosofía. Fondo de cultura económica. Pág. 514.

[2] Ibídem. Pág. 518

Bibliografía

Hegel, G.W.F. (1966). Fenomenología del espíritu (Primera edición en español). Fondo
de cultura económica.

Imagen | Canva IA

Cite este artículo: Tapasco, L. (2024, 17 de febrero). Hegel: su filosofía última como resultado y consolidación del espíritu como absoluto. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/02/hegel-su-filosofia-ultima

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