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Luis Villoro suele ser más conocido por sus aportes en campos como epistemología, ética y política. No obstante, su filosofía de la religión, aunque no se le dedicara constantemente libros o artículos, es un interés latente a lo largo de su trayectoria. Inclusive, Ramírez considera que aquella reflexión sobre lo sagrado vuelve inteligible algunas tesis desarrolladas en sus demás aportes en las áreas mencionadas1. Por ello, esbozaremos una brevísima contextualización del aporte de Villoro en torno a la reflexión sobre la experiencia religiosa.

¿Qué es la religión?

Antes que nada, hay que aclarar a qué nos referimos con el término religión. La religión, según Grondin, se ha articulado como una experiencia de vida que reconoce en ella un trayecto dotado de sentido. Es una posible respuesta a las cuestiones por el sentido de la vida, pregunta que es transversal a la religión y a la filosofía2. El religioso optará por creer en un poder superior que da sentido, el laico apuesta por creer en la bondad humana, y el ateo niega la posibilidad de un sentido religioso transcendente, creíble y verificable3. Al existir diversas respuestas a esta pregunta, parece surgir la cuestión: ¿cuál es la experiencia fundante de la creencia del religioso?

Supongamos que admitimos la existencia de este sentido transcendente. Parece que la creencia, en este sentido, puede tener dos tergiversaciones, las cuales son producto de un mal uso de la razón. En primer lugar, de una falta de uso de la razón, se desprende el fanatismo, o superstitio, descrita por Cicerón: el supersticioso es aquel que está dispuesto a recitar todas las plegarias y a hacer todo sacrificio posible con la esperanza de que sus hijos sobrevivan4. Se trata de una relación económica: únicamente se le ofrece culto a aquello transcendente que da sentido a cambio de un beneficio. En segundo lugar, cuando la razón objetiva a lo Otro: recurre a la misma operación del entendimiento que utiliza para comprender y manejar los objetos en el mundo profano; convierte a Dios en concepto, en un objeto entre objetos, del cual puede predicársele atributos5.

Villoro
y la experiencia religiosa

Para hacer inteligible a la experiencia religiosa, Villoro divide al mundo en dos: empírico y vivido. Por un lado, en el mundo empírico se pueden verificar intersubjetiva y empíricamente las proposiciones de lo que Villoro llama un saber objetivo. El mundo vivido, por otro lado, puede ser objeto de otro tipo de conocimiento llamado conocimiento personal, y a este le corresponde la percepción de los valores; por ejemplo, los de la experiencia religiosa6. En él las cosas se dan directamente al sujeto, y se muestra mediante cualidades valorativas7.

El mundo vivido es lo profano, y en este mundo, se experimentan las cosas mismas como determinadas con conceptos que se pueden manejar para nuestros fines: estos establecen un corte dentro del espacio y el tiempo para enmarcar a un determinado objeto8. No obstante, hay otra modalidad de la razón que recupera el ámbito de lo sagrado. Sigue las siguientes condiciones:

1) no capta lo sagrado como un ente propiamente, habría que decir: no capta aquello que se presenta en el ámbito de lo sagrado como un ente;
2) solo asevera su existencia, más no puede decir en qué consiste;
3) no puede concebirlo sujeto a las reglas del entendimiento;
4) por tanto, únicamente puede decirse de Aquello, lo que no es9.

Villoro describe a lo sagrado como lo inusual, lo sorprendente e impredecible, lo incomprensible e inconmensurable y se presenta como “algo” en muchos ámbitos. Se destaca sobre el fondo de lo profano; porque manifiesta un valor inconmensurable10.

Lo Otro y lo sagrado

Metodológicamente hablando, nos parece más adecuado, aunque Villoro mismo no lo diga, diferenciar el ámbito de lo sagrado de lo Otro que se presenta en Aquel; Villoro constantemente los toma como sinónimos, y ello dificulta el análisis. Nos parece adecuada la corrección que Velasco hace de la fenomenología de la religión de Rudolf Otto, sobre la cual Villoro se basa11. La corrección consiste en lo siguiente: Velasco considera que el Misterio es el elemento estructural del ámbito de lo sagrado12. Con ello se logra diferenciar las notas subjetivas de la experiencia, con Aquello que se presenta en ella. En Villoro el Misterio nos parece equivalente a lo Otro.

El silencio de la razón

En el ámbito de lo religioso, creemos, Villoro considera que la razón calla para atender a lo radicalmente “Otro“: únicamente lo señala. Pues de Aquello no se puede hablar. Después de la experiencia, es necesario dar cuenta de ella, puesto que la razón comienza a dudar una vez abandona el ámbito de lo sagrado13. La experiencia funda una creencia, y esta es la base de todas las religiones. Esta creencia se resume en tres enunciados:

1) existe una realidad como plenitud de valor;
2) el valor más alto es esa realidad que no es un hecho u objeto, sino que se manifiesta en la totalidad de los hechos. Además, de que se contrapone a los caracteres de la experiencia ordinaria —lo profano—;
3) esa realidad se manifiesta como una actitud de desapego del yo y de interés en lo Otro14.

En síntesis, la razón, en contraste con lo profano y lo sagrado, parece presentar la siguiente dinámica:

1) la razón constituye objetos en el ámbito de lo profano;
2) la razón calla en la experiencia de lo Otro;
3) la razón constituye una creencia fundada en la experiencia vivida.

Notas

[1] Ramírez, T.(2011). Humanismo para una nueva época. Nuevos ensayos sobre el pensamiento de Luis Villoro. México: siglo xxi editores. 163-164

[2] Grondin, J.(2010). La filosofía de la religión. Barcelona: Herder. 13.

[3] Ibídem, pág. 14-15.

[4] Ibídem, pág. 91.

[5] Villoro, L. (2016). La significación del silencio y otros ensayos. Ciudad de México: FCE. 158.

[6] Ibídem, pág. 153.

[7] Ibídem, pág. 154.

[8] Ibídem, pág.

[9] Ibídem, pág. 160

[10] Ibídem, pág. 148-155.

[11] Trejo, R. (2016). “Prólogo. Luis Villoro entre Libros”, en La significación del silencio y otros ensayos. Ciudad de México: FCE, 2016. 29.

[12] Velasco, J. (1982). Introducción a la Fenomenología de la Religión. Madrid: Ediciones Cristiandad. 112.

[13] Villoro. Op. cit., 94.

[14] Ibídem, pág. 121-122.

Imagen | Pexels

Cita este artículo (APA): Lugo, J. (2024, 25 de febrero). Luis Villoro, filósofo de la religión. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/02/luis-villoro-filosofo-de-la-religion

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