Margaret Atwood nace en Ottawa, Ontario en 1939. Poeta, novelista, y crítica que figura entre los escritores con mayor reconocimiento internacional de su país. Su carrera como escritora comienza a temprana edad con el poemario Double Persephone. Y, posteriormente, su obra se disemina en novelas, colecciones de relatos breves, ensayos de crítica y literatura para niños que la convierten en uno de los principales referentes de la actualidad.

Obtiene gran reconocimiento por su novela La mujer comestible (1969) que relata las preocupaciones que enfrenta una mujer días antes de casarse, y el proceso que atraviesa en la afirmación de su propio yo y la desintegración de lo conocido. A esta novela le siguen otras como Resurgir (1972), Doña Oráculo (1976), Ojo de gato (1988), entre otras. Su trabajo la lleva a recibir el Premio Príncipe de Asturias en 2008 con una serie de relatos breves bajo el título Asesinato en la oscuridad.

Destaca por su ojo crítico a la sociedad contemporánea y, en especial, el análisis de la condición femenina y los derechos de la mujer. La temática de su obra varía entre la crítica y el realismo, igualmente pasa por la “ciencia ficción”, una categoría difícil de aceptar por parte de la autora porque define su obra en el marco de la posibilidad, es decir, los mundos que plantea no se alejan de su realización en nuestra realidad actual. Esto último es interesante porque, como ha señalado Gregory Claeys en su Dystopia: A Natural History: a Study of Modern Despotism, Its Antecedents, and Its Literary Diffractions, lo que distingue a esta autora es la capacidad de plantear mundos distópicos con un realismo tal que “pretende hacer comprender estos problemas en lugar de alejarnos aún más de ellos1”.

Claeys denomina esto “Principio Atwood”, esto es, que aquello que pudiera ser planteado inicialmente como ciencia ficción en realidad está anclado a hechos de nuestra realidad y planteados en su condición extrema y en los peores escenarios. Si bien no es inevitable que sucedan, su posibilidad es alarmante, de ahí su urgencia crítica. Efectivamente, estaríamos hablando de “ficción”, pero en términos de sucesos que hoy no serían posibles, incluida las tecnologías que no se han desarrollado todavía, pero que no se alejan de su posible realización porque el germen ya existe, está en construcción o es posible en teoría. Vemos en el Cuento de la criada, novela muy premiada y famosa, un ejemplo bastante agudo sobre esto, pues “no se encuentra más allá de los límites de lo plausible”.

La novela es una actualización del modelo totalitario que retrata una dictadura teocrática en la que se esclaviza a las mujeres y se las uniforma con tal de poder manipularlas y explotarlas de la manera más eficiente. El mecanismo por el que opera esta esclavitud se da a través de la división de las mujeres de acuerdo con su utilidad y se distinguen por su vestimenta. Las criadas van vestidas de un rojo intenso muy vistoso porque son ellas las fértiles que prometen salvaguardar la especie y deben ser las más “cuidadas” y vigiladas. Las sirvientas, las Marthas, se visten de verde, son mujeres fértiles, pero que ya son demasiado mayores para tener hijos y sirven para atender las necesidades de la élite que gobierna la República de Gileard, territorio que se independiza de Estados Unidos. Las econoesposas visten de distintos colores de acuerdo con la necesidad del momento; son esposas de hombres pobres y se ven obligadas a cumplir los roles de Martha y, si son fértiles, de criadas. Las esposas visten de azul, son mujeres infértiles y tienen por cometido criar a los hijos paridos por las Criadas; su lugar no es menos sometido, pues deben seguir a pies juntillas las reglas del Estado y del hombre de la casa. Por último, aparecen las mujeres ilegítimas que ponen en balance esta sociedad: las mujeres de Jezebels que están disponibles para satisfacer las necesidades sexuales de los hombres de altos cargos y las No-Mujeres, aquellas mujeres que nunca se casaron, viudas, feministas, lesbianas, monjas o disidentes e insurgentes. Ambas figuran como amenaza latente para aquellas mujeres que quisieran salirse de su lugar, además de la posibilidad de ser sometidas a adiestramientos violentos, tortura y ejecuciones.

Derivado de lo anterior, es interesante que se define a la escritora como feminista, aunque esto último habría que “tomarlo con pinzas”, pues se ha mostrado incómoda ante esta etiqueta, ya que no comulga con ciertas corrientes del movimiento feminista. Por ejemplo, fue cuestionada por el movimiento #MeToo en 2016 cuando la autora firma “una carta abierta reclamando el derecho a un proceso judicial justo del escritor Steven Galloway, quién había sido despedido de la Universidad de British Columbia tras ser acusado de agresión sexual2”. En ella, la escritora se posiciona frente al autoritarismo y la falta de legalidad en los procesos humanos, exigiendo justicia para los derechos de cualquier persona, incluidas las mujeres3.

No deja de ser impresionante que aun sin el apelativo en cuestión, Atwood es una gran defensora de los derechos de las mujeres, reflejado en sus novelas, como ya se ha mencionado, pero también en ensayos críticos como el que dirige en 2018 a la vicepresidenta de Argentina, Gabriela Michetti, cuando se declara en contra del aborto y presume la capacidad procreadora de las mujeres como “un don extraordinario que la vida nos dio4“. Ante el reclamo de la autora sobre la esclavitud que implica negarles a las mujeres la capacidad de elegir sobre su cuerpo, escribe un breve ensayo titulado ¿Un Estado esclavista? En él se lee:

Las mujeres que no pueden tomar la decisión sobre si tener o no bebés son esclavas, porque el Estado reclama como propiedad a sus cuerpos y al derecho a dictar el uso al que deben someterse sus cuerpos. […] Y si el Estado está tan interesado en los bebés, ¿por qué no honrar a las mujeres que tienen más bebés respetándolas y sacándolas de la pobreza? Si las mujeres prestan un servicio necesario al Estado —aunque en contra de su voluntad— seguramente se les debería pagar por su trabajo5.

Esto último es una muestra de que su posición sí busca defender los derechos de las mujeres, pero no se queda ahí, pues no aboga por ellos por encima de los derechos de cualquier otro.

Finalmente, habría que añadir que la escritura de Atwood libera cierta “esperanza” de que los mismos procesos violentos y el impacto mismo de la realidad a la que son sometidos sus personajes abren una veta dirigida a la reapropiación de sí mismos, ganancia que no siempre está disponible en nuestra realidad.

Notas

[1] Claeys, G. (2017) Dystopia: A Natural History : a Study of Modern Despotism, Its Antecedents, and Its Literary Diffractions. Great Britain: Oxford University Press.

[2] Díaz Valldespinós, A. (S.F.) MARGARET ATWOOD. En BPolitics-Monográfico 17-Pensadoras Feministas. Disponible en https://beersandpolitics.com/wp-content/uploads/2022/03/Margaret-Atwood-LAURA-D%C3%8DAZ-VALLDESPIN%C3%93S.pdf [Fecha de acceso 20 de febrero de 2024]

[3] Atwood, M. (2018) Am I a bad feminist? En SPECIAL TO THE GLOBE AND MAIL.     Disponible en https://www.theglobeandmail.com/opinion/am-i-a-bad-feminist/article37591823/ [Fecha de acceso 20 de febrero de 2024]

[4] Favant, B. (2018) Margaret Atwood le responde a Michetti: “¿Un Estado esclavista?” . En Uno Santa Fe. Disponible en https://www.unosantafe.com.ar/politica/margaret-atwood-le-responde-michetti-un-estado-esclavista-n2108676.html [fecha de acceso: 20 de febrero de 2024].

[5] Atwood, M. (2018b) A slave State?. En Uno Santa Fe. Disponible en https://www.unosantafe.com.ar/politica/margaret-atwood-le-responde-michetti-un-estado-esclavista-n2108676.html [fecha de acceso: 20 de febrero de 2024].

Bibliografía

Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). «Biografia de Margaret Atwood». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/atwood.htm [fecha de acceso: 20 de febrero de 2024].

Imagen | Wikipedia

Cita este artículo (APA): Téllez, E. (2024, 08 de marzo). Margaret Atwood: ni feminismos, ni mundos distópicos. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/03/biografia-margaret-atwood

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por Erika Tellez

Lic. en Filosofía (UCSJ) y egresada de la Maestría con especialidad en Estética (UNAM). Actualmente, docente en el Centro Universitario de Integración Humanística y en el Diplomado de Historia del Arte de la Universidad Anahuac. También, colabora en la Editorial Progreso como autora, revisora en el área de libros de texto de Bachillerato.

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