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La filósofa Gertrude Elizabeth Margaret Anscombe nació en Irlanda el 18 de marzo de 1919 y murió en Cambridge el 5 de enero de 2001. Anscombe legó un profundo impacto en la filosofía. Su legado sigue resonando aún en la actualidad, lo que refleja un trabajo filosófico de gran influencia. Daremos una breve semblanza filosófica de su persona, trabajo y personalidad en su honor. Se notará rápidamente el carácter vehemente de la filósofa.

Su vida

Elizabeth fue hija de Allen Wells Anscombe y de Gertrude Elizabeth Anscombe, quienes fueron británicos pese a vivir en Irlanda cuando Elizabeth nació. Teniendo solamente 12 años, se convertiría al catolicismo. Asistió al Sydenham High School, del cual se gradúa en 1937. Luego, estudiaría gracias a una beca en St. Hugh’s College, Oxford. En su primer año, recibió instrucción de un dominico para confirmarse en la fe católica. En este colegio estudió humanidades y filosofía, más tarde se graduó con honores en 1941. Se casaría en ese mismo año con el filósofo Peter Geach (1916-2013), quien compartía su misma fe. Tuvieron tres hijos y cuatro hijas.

Estos dos hechos, su conversión y su relación con Geach, marcarían notablemente su desarrollo intelectual, y sin estos hechos no es posible comprender su filosofía. Después se movería al Newnham College, Cambridge. Aquí obtuvo una beca de investigación, lo que impulsaría sus investigaciones filosóficas. En Cambridge conoció a Ludwig Wittgenstein, pues asistió a sus clases. Ella se volvería una gran amiga de él, y, después de su muerte en 1951, se encargaría de la traducción al inglés de sus obras. Se publica en 1953 su traducción inglesa de las Investigaciones filosóficas, traducción que es un clásico1.

En 1946 vuelve a Oxford, en donde se le ofreció un puesto de investigación en el Somerville College, y más tarde en 1964 fue designada para una beca de enseñanza en ese lugar. En 1970 tomaría la cátedra de filosofía en Cambridge, cátedra que antes ocupaba Wittgenstein. Permaneció en la Universidad de Cambridge hasta su retiro en 1986. No obstante, aun después de retirarse, seguiría produciendo trabajo filosófico original.

Anscombe no estaba exenta de crear polémicas. Por ejemplo, en 1948, leería un ensayo en contra de un argumento ofrecido por C. S. Lewis en su libro Miracles, en el Club Socrático de Oxford. Él asistió a la reunión, y sus críticas le llevaron a reescribir el capítulo donde presentaba su argumento. Otro caso más conocido es cuando, en 1956, se opuso públicamente (con su panfleto «Mr. Truman’s Degree») a la decisión de la Universidad de Oxford de otorgarle un título honorífico al presidente Harry Truman, a quien consideraba como un asesino por la muerte intencional de inocentes en Hiroshima y Nagasaki.

Además, sus visiones sobre la moral sexual fueron tajantemente rechazadas, provocaron un rechazo vehemente. En efecto, ella se oponía al matrimonio homosexual, al aborto e incluso la contracepción. En su ensayo «Contraception and Chastity» defiende las enseñanzas de la Iglesia católica a este respecto. No es de sorprender que haya protestado afuera de las clínicas de aborto en Inglaterra, siendo en dos ocasiones arrestada por ello. Por todo eso, se puede decir que «Elizabeth era una persona sin miedo y se preocupaba poco de la opinión pública2».

Su legado filosófico

Anscombe publicó, además de traducciones, aproximadamente 70 papers, 48 de los cuales fueron difundidos en tres volúmenes posteriormente (The Collected Papers of G. E. M. Anscombe), dos libros de forma individual (An Introduction to Wittgenstein’s Tractatus y, acaso el más importante, Intention) y una parte de un libro en colaboración con Peter Geach (Three Philosophers). Con tan solo esto vemos lo prolífica que fue, y no es sorprendente que la Oxford Royale Academy la considere como una de las pensadoras más relevantes de Oxford.

En Intention dilucida el concepto de intención y, por extensión, de la acción intencional, de la diferencia entre acción intencional, acción racional y comportamiento no-racional. El filósofo Donald Davidson ha afirmado que este libro es una de las mayores contribuciones en torno a la teoría de la acción desde Aristóteles.

De forma muy simple, en esta obra sostiene que el concepto de intención es clave para una correcta comprensión del ser humano como un agente racional y, lo que es más importante, para una buena filosofía moral. En efecto, Anscombe aplica su concepto de intención a la evaluación de la acción moral humana, de tal modo que la intención de una acción moral condiciona significativamente su valor moral.

Su comprensión de la importancia de la intención en la filosofía moral se plasma en su ensayo más influyente: «Modern Moral Philosophy». En este, acuña el término de consecuencialismo para la teoría moral (distintivamente moderna) que sostiene que no hay diferencia moral alguna entre los efectos de una acción moral intencionada y los efectos no-intencionados de las acciones morales; la intención no importa a la hora de hacer una evaluación moral, sino sus efectos. Asegura que, para poder hacer afirmaciones adecuadas del deber, se ha de regresar a una teología moral y a la noción antigua de virtud para que tengan sentido.

La falta de esta base (más la falta de una adecuada filosofía de la psicología) es la razón por la cual los filósofos modernos no hayan encontrado manera de dilucidar el concepto de deber moral, según ella. Como el consecuencialismo yerra en este aspecto (y en otros), la consecuencia más natural para la ética moderna es desechar la noción de deber y de lo moralmente correcto e incorrecto, pues estas descansan en las antiguas nociones morales que fueron rechazadas en la modernidad.

Su paper influiría notablemente en lo que actualmente se llama ética de las virtudes, ya que ella rechazó tajantemente las dos filosofías morales más populares de la época: el consecuencialismo y el deontologismo. Filósofas como Philippa Foot y Rosalind Hursthouse, y filósofos de la talla de Alasdair MacIntyre, han seguido estas sugerencias, quienes reintrodujeron nuevamente la noción de virtud en la filosofía moral contemporánea.

En otros asuntos en los que trabajó principalmente fue en la naturaleza de la causalidad. Una de las motivaciones que la llevaron a abordar esta cuestión fue el comprender la libertad humana y, por extensión, la moralidad humana. Es destacable su capacidad de enfocar y tratar los dispares problemas filosóficos, lo que quizá se deba a la unidad de su pensamiento, que es producto de su fe católica.

En su ensayo «Causation and Determination» reta la explicación de David Hume de la causalidad al distinguir entre la causalidad y la determinación. Brevemente, para Hume, la relación causa-efecto o es necesaria o se establece a través de alguna ley. Niega que dicha relación sea necesaria, ya que un efecto no es hasta que sucede, y no siempre puede ser determinado de antemano.

Esta distinción la aplica a las acciones humanas, lo que admite que estas sean indeterminadas pese a ser causadas. Esto significa que no se puede predecir o determinar con antelación una acción en concreto. No obstante, admite que esto no es suficiente para establecer por completo la libertad humana.

Conclusión

Podemos decir que la impresionante capacidad de Anscombe de relacionar problemas que, a primera vista, no están relacionados o vinculados, es fruto de su cosmovisión religiosa. Ese modo sistemático de tratar cuestiones filosóficas refleja la profunda unidad de su pensamiento, el cual se arraigó, en última instancia, en su fe.

Además, es justamente esta fe la que le impulsó a sostener posturas totalmente impopulares para su tiempo (y para el nuestro), pero, pese a eso, ella nunca calló o sintió «miedo» de la opinión ajena. Todo lo contrario. Por todo esto, y pese a ser influenciada por diversos filósofos (como Frege, Wittgenstein, Geach, Tomás de Aquino, etc.), Elizabeth Anscombe es, quizá, una de las pensadoras más originales de los últimos tiempos.

Notas

[1] También tradujo otras obras de Wittgenstein: Remarks on the Foundations of Mathematics, Notebooks 1914-1916, Zettel, Philosophical Remarks, On Certainty y Remarks on the Philosophy of Psychology I.

[2] Teichman, J. (2002). Gertrude Elizabeth Margaret Anscombe 1919-2001. Proceedings Of The British Academy, 115, 31-50.

Bibliografía

Richter, D. (s. f.). Anscombe, G. E. M. Internet Encyclopedia Of Philosophy. https://iep.utm.edu/anscombe/

Wiland, E., & Driver, J. (2022). Gertrude Elizabeth Margaret Anscombe. The Stanford Encyclopedia Of Philosophy. https://plato.stanford.edu/entries/anscombe/

Imagen | Wikipedia

Cita este artículo (APA): Arce, E. (2024, 08 de marzo). Elizabeth Anscombe, la filósofa de Oxford. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/03/elizabeth-anscombe-quien-fue

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