“Ojos que no ven, suceso no acaecido”. La violencia existente en los medios de comunicación

El pasado 19 de diciembre de 2023 se cumplieron siete años del asesinato al embajador ruso en Turquía, Andréi Karlov, a manos del policía turco Mevlüt Mert Altintas (Mert Altintas)1. Pero, ¿qué tiene de relevante este suceso histórico? Y todavía más importante, ¿qué relación existe con la filosofía? Pues más allá de lo que fue el suceso, resulta más significativo el medio por el cual se viralizó, pues Altintas fue muy suspicaz a la hora de elegir el cuándo y el dónde actuar para poder obtener un acontecimiento viralizante.

El contexto del suceso surgió del siguiente modo: Altintas se encontraba “protegiendo” al embajador ruso durante la inauguración de una exposición en un museo. Este se muestra en todo momento en segundo plano, en actitud seria y en estado de alerta, como un miembro de seguridad más. Por ello, las cámaras que cubrían el suceso no le enfocaron. Hasta que, bajo el grito de “Alá es grande”, Altintas propina varios disparos a Karlov, hasta la muerte. Aprovechándose de esta situación y de la atención mediática, Altintas, declara las justificaciones de su ataque, ligadas con la situación bélica de Siria.

Se aprecia, pues, una necesidad visual atencional que articula y precede al hecho delictivo. Por ello se plantearán algunas ideas para comprender como, en este caso, los actos terroristas tienen una ligazón existencial con la cultura visual y el poder que ejercen a través de los medios sobre la ciudadanía.

Atendiendo a las definiciones de la RAE acerca de lo que significa2 la palabra “terrorismo”, en dos de las tres definiciones aparecen los términos “dominación” e “infundir” seguido del término “terror”. Términos nada fútiles, pues nos transportan a otro vocablo que está necesariamente ligado con este tipo de actos, el poder.

El poder, definido por el historiador Luis Sala Almela, es:

Un concepto en abstracto que solo podemos percibir cuando existen unas consecuencias prácticas que unos agentes sociales poderosos llevan a cabo para obligar a otros a actuar en una determinada dirección3.

Naturalmente, las consecuencias prácticas es el atentado. Y la dirección, es el terror. ¿Pero cómo se proyecta ese poder en abstracto? Es decir, ¿cómo hacerlo extensible, o más importante, visible? La respuesta se encuentra en los medios de comunicación.

Lastimosamente, el suceso anteriormente relatado no resulta sorpresivo, pues existe una macabra familiarización con la visualización de este tipo de acontecimientos. La importancia en todos estos actos radica en el “origen” de los mismos. “Rastreando sobre los pasos” del terrorismo, todos confluyen en un mismo punto histórico, aquel fatídico 11 de septiembre del 20014, dónde todo el mundo presenció (a través de los medios de comunicación) como el segundo avión se estrellaba contra la segunda torre, con la consecuencia antes tratada, el terror. Este suceso fue analizado por el compositor alemán Karlheinz Stockhausen quien, en unas declaraciones más que polémicas (a la par que malinterpretadas), dijo que se trataba de la “obra de arte jamás realizada5”.

Retomando así la idea de medio-imagen-poder a la que hacíamos referencia en un inicio; es de especial mención que quienes mejor supieron dominar esta capacidad fueron, durante mucho tiempo, los miembros del Estado Islámico. En este sentido, multitud de personas (u organizaciones) han decidido adentrarse en los mass media por la vía criminal. Para ello solo necesitan salir equipados con sus armas, y más importante aún, con sus cámaras de video que reflejen (al mundo) el suceso que se está llevando a cabo. Pues son las pantallas las que permiten que la recepción del terror entre acto y ciudadanía funcione, más aún teniendo en cuenta que facilitan la viralización de dicha violencia6.

Esto se debe en parte a lo que Barthes ya vaticinaba, el cómo “la fotografía aplastaría con su tiranía las otras imágenes7”, refiriéndose a la pintura o grabados. Hoy la sociedad es heredera de este legado de una cultura subsumida en los mass media y en la viralización. Esto ha sido meditado y perfeccionado por estas organizaciones y personas, para así poder tener las máximas audiencias y reproducciones posibles. Ya lo dijo Susan Sontag: “fotografiar (en este caso grabar) es conferir o dotar importancia8” a aquello que estás captando.

Para actualizar y ejemplificar este tipo sucesos, a la par que corroboramos la existencia todavía hoy vigente de la relación “terrorismo-poder-cultura visual”, ponemos sobre la mesa lo que el fotógrafo español Alberto García-Alix denominó como “la democratización de la imagen”, que no es más que la capacidad que tiene la ciudadanía de poder grabar y fotografiar todo tipo de sucesos.

En 20199, en Christchurch, Nueva Zelanda, Brenton Harrison Tarrant entró en una mezquita en plena oración tiroteando a unas 90 personas, siendo 51 de ellas mortales. Todo el proceso fue retransmitido en directo en su cuenta de Facebook gracias a una cámara que tenía implementada en su fusil. Esto no lo hizo solamente para que la gente que le siguiera fuera espectadora de dicha atrocidad, sino para que pudiera existir un registro potencialmente viral que los medios pudieran utilizar para popularizarlo10, así como también los medios de comunicación. La huella que dejó Tarrant fue profunda, ya que durante varios días muchos medios internacionales se hacían eco del suceso, provocando temor y preocupación a la ciudadanía. Este suceso no fue percibido por todo el mundo por igual: muchas personas vieron en ello una forma de actuar y de mostrarse.  

Tanto es así que dos años más tarde11, en Estados Unidos, concretamente en Buffalo, un joven de 18 años llamado Payton Gendron entró armado a un supermercado disparando a todos los civiles (casi todos ellos de raza negra12), saldándose con 10 muertos y 3 heridos. Genfron, imitando el modus operandi de Brenton, llevaba una cámara implementada en el casco por la que se retransmitió todo el suceso en la plataforma “Twitch”.

Existe un elemento intrínseco en cada uno de estos actos: la presencia. El hecho de que existan los medios de comunicación ha hecho que se sepa lo que ocurre al rededor del mundo a golpe de clic. Naturalmente, hay noticias que ocupan más espacio del medio informativo que otras, por lo cual existe una selección de estas. Pero es evidente que todas aquellas que introducen la visualización del terror y el dramatismo, siempre ocupan un hueco en portada. Además, la dureza de las mismas ayudan a la captación de atención de la ciudadanía, que a su vez se traduce en visualizaciones para el medio informativo. Por ello anexan no solamente titulares amarillistas, sino también fotografías o videos de los sucesos con ánimo de suscitar la morbosidad del espectador.  

Sin duda alguna, la política de “aquello que no se graba no existe” está tomando cada vez derroteros más sombríos dónde lo único que impera es el documento gráfico (si bien virulento). Insensibilizando no solo a la sociedad sino a aquellos que cometen estos actos, pervirtiendo el límite de lo moral y permitiendo que, aquellos que quieran tener dicha popularidad, cometan una atrocidad peor a la precedente solamente para poder tener ese “hueco mediático”.

Notas

[1] BBC. (2016, 19 de diciembre). Matan a tiros al embajador de Rusia en Turquía en una galería de arte en Ankara. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38372534

[2] Asale, R. & Rae. (n.d.). terrorismo | Diccionario de la lengua española. «Diccionario De La Lengua Española» – Edición Del Tricentenario. https://dle.rae.es/terrorismo

[3] Salas, L. (2006). De la corte ducal a la corte real: los duques de Medina Sidonia, 1580-1670. Estrategias de poder nobiliario. (Tesis Doctoral). European University Institute, Florencia. p.13. https://cadmus.eui.eu/handle/1814/6592

[4] El Cronista. (2023, 11 de septiembre). A 22 años del atentado del 11 de septiembre: cómo fue el ataque a las Torres Gemelas. https://www.cronista.com/internacionales/a-22-anos-del-atentado-a-las-torres-gemelas/

[5] El propio compositor tuvo que aclarar las mimas declaraciones debido a la cantidad de críticas que le llegaron. Pues si bien no escogió correctamente las palabras por las cuales justificar su posición, él aludía a dos conceptos presentes en la historia del arte: la dramatización de la “obra”, que es capaz de suscitar al espectador una experiencia negativa; y al hecho de que ese mismo suceso supondría la construcción social de un imaginario del cual no podríamos desligarnos, muestra de ellos lo encontramos en la industria cinematográfica, especialmente la de Hollywood.

[6] Ruiz, J. (2022). Filosofía ante el desánimo. Ed. Booket. p. 190.

[7] Barthes, R. (2020). La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía. Ed. Paidós. Barcelona, 2020. p. 128.

[8] Sontang, S. (2014) Sobre la fotografía. Ed. Debolsillo. p. 36.

[9] BBC. (2019, 17 de marzo). Tiroteos en Nueva Zelanda: así fueron paso a paso los ataques contra dos mezquitas de Christchurch que dejaron al menos 50 muertos. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-47592845

[10] Aquí entran aspectos psicopatológicos que tienen que ver con el ansía del poder de la fama.

[11] Seisdedos, I. (2022, 15 de mayo). Un joven mata a tiros a 10 personas en un ataque racista en un supermercado de Búfalo. El País. https://elpais.com/internacional/2022-05-14/al-menos-ocho-muertos-en-un-tiroteo-en-un-supermercado-de-bufalo.html

[12] Ambos actos terroristas tienen un matiz ideológico de corte supremacista racial.

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Salguero, L. (2024, 05 de marzo). “Ojos que no ven, suceso no acaecido". La violencia existente en los medios de comunicación. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/03/la-violencia-existente-en-los-medios-de-comunicacion

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