Margaret Cavendish (1623-1673) nació en Colchester, Reino Unido. También fue conocida por su título nobiliario como duquesa de Newcastle. Cavendish fue una autora prolífera que cultivó, al modo de los grandes del Renacimiento como da Vinci o modernos como Leibniz, tanto las ciencias como las artes: filósofa, poeta, dramaturga, científica; y, por supuesto, aristócrata inglesa. Característica para nada irrelevante, ya que fue precisamente esta la que le permitió, tan solo en parte, sortear las trabas que tenían las mujeres en el siglo XVII para pertenecer al acervo de los “hombres” ilustres de la época. Al igual que todo genio que se preste, Cavendish era una persona autodidacta con una feroz curiosidad que le llevó a pasar largas jornadas en las bibliotecas privadas de Inglaterra leyendo sobre cuestiones que, en teoría, no podían interesar a una dama, porque dichos conocimientos no estaban dirigidos al cuidado del hogar.

De carácter fuerte, demostró una gran independencia de criterio en numerosos momentos de su vida. Fue de las primeras mujeres en acudir a una reunión de la Royal Society de Londres, gracias en parte a que su hermano John era uno de sus padres fundadores. Asimismo, no solo escribía libros —ya de suyo extraño entre las mujeres de la época–—, sino que firmaba sus obras con su nombre y apellidos. Otras mujeres antes que ella habían podido escribir, pero siempre en nombre de otro, con pseudónimo, nunca con el suyo propio. Y lo cierto es que Margaret Cavendish pudo firmar con su nombre, no solo por cabezonería suya de hacerlo para visibilizar las obras escritas por la mano de una mujer —que también—, sino sobre todo por la posición privilegiada que tenía al ser la princesa del ducado de Newcastle. Dicha posición social le permitió convencer a bibliotecas y universidades que publicaran sus libros —porque estos percibían generosas donaciones a cambio por parte de Cavendish—. Y, menos mal que pudo publicar, ya que si no nos habríamos perdido unas dos decenas de obras suyas, tanto de poesía y novela, como de filosofía natural, etc.

Dentro del corpus de la obra de Cavendish encontramos la que se considera su contribución más notable: The Blazing World (1666). En dicha novela de ficción, que está a caballo entre la utopía y la novela de ciencia ficción, la autora entremezcla ficción y realidad, imaginación y conocimientos de filosofía natural (física) de la época. No por menos, en la reimpresión de 1668 se imprimió junto con su obra Observations upon Experimental Philosophy (1668), el cual es más propiamente un ensayo y es donde realiza críticas con profundo interés, tanto para su tiempo como para la actualidad, sobre la supuesta naturaleza inmaterial de lo mental. Según argumenta Cavendish, lo inmaterial no puede mover a lo material, luego lo mental, si es considerado aquello que causa el movimiento del cuerpo, debe de tener la misma naturaleza material que este último. Asimismo, también escribió otras obras como The life of William (1667), una biografía de su esposo, William Cavendish; Grounds of Natural Philosophy (1668); así como otros libros de poemas, su autobiografía A True Relation (1656), la correspondencia suya donde debate sobre el Leviatán de Hobbes, etc.

Después de una vida de claros y oscuros (exilio que le separó de su tan querida hermana), murió repentinamente un 16 de diciembre de 1673, a la corta edad de 50 años. Cavendish afirmó una vez que:

Las mujeres viven como Murciélagos o Búhos, trabajan como Bestias y mueren como Gusanos,

Gilbert, M. p. 77

Desde luego, nuestra autora trabajó como una bestia, pero tuvo la suerte de no vivir tan en las sombras como sus compañeras de generación, y de morir con honores como solo lo hacían los personajes importantes.

Margaret Cavendish murió con el apodo de “mad Margaret”, a saber, la “loca Margaret”. Pero, a pesar de las excentricidades que tenía (y que motivó el surgimiento en la sociedad inglesa de dicho apelativo), la mayor locura de nuestra aristócrata fue ser una mujer no solo con habitación, sino también con nombre propio.

Bibliografía

Gilbert, Sandra. M; Gubar, Susan (1998). La loca del desván: la escritora y la imaginación literaria del siglo XIX. Universidad de Valencia. Feminismos. Cátedra.

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Laura Senis Villacé (autora invitada):
Estudiante de filosofía de la Universidad de Valladolid y de física en la UNED. Sus intereses van desde la música y el cine, hasta la filosofía y las ciencias naturales y sociales.

Cita este artículo (APA): Senis, L. (2024, 08 de marzo). Margaret Cavendish, una pensadora con nombre propio. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/03/margaret-cavendish-biografia

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