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Disclaimer: La perspectiva desde la que abordo la pregunta de este texto, por más que esté construida desde las ideas de otrxs, pensadorxs, compañerxs y familiares, no puede más que estar limitada y por ello, la reconozco como una perspectiva posible más que determinante.

A fin de poder responder a la cuestión que nos atañe, lo primero es definir qué entendemos por reflexión. De acuerdo con1 el Diccionario de la Lengua española de la Real Academia Española, el verbo reflexionar refiere al pensar, detenida y atentamente, sobre algún asunto específico. Hay que señalar que aunque la filosofía ha estado relacionada con la reflexión, no solamente la filosofía reflexiona. Las ciencias, tanto exactas, como sociales, las humanidades e incluso las artes, reflexionan sobre los tópicos y problemas que les son propios de su campo. Así, la reflexión que hace la filosofía solo es una reflexión que se inserta dentro del campo de reflexiones pertinentes para resolver determinada cuestión. Supongamos que un artista desea realizar obras bellas, y aunque es consciente que para ello ha de dominar la técnica, no tiene idea de cómo ir más allá de la técnica. Su pregunta lo llevará a investigar lo que se ha dicho sobre la belleza, así como cuáles artistas, temas y representaciones antes de él han sido considerados bellos. Que la reflexión sea posible desde más de una disciplina nos obliga a señalar, entonces, cuáles han de ser las especificidades de una reflexión que se diga filosófica.

Ya dijimos que la reflexión consiste en la operación de pensar detenida y atentamente sobre un objeto, tema o problema que nos preocupa. Esta reflexión detenida ha caracterizado a la filosofía desde sus inicios, recordemos la insistencia con que Platón escribió sobre las Ideas como arquetipos de la realidad o la pulcritud con que Kant describió las facultades del pensamiento en su Crítica de la Razón Pura. Pensando en la historia de la Filosofía, en general, y en la práctica que he tenido la oportunidad de desempeñar en la divulgación de la filosofía, en espacios académicos y extraacadémicos, pasaré a ofrecer una lista de las características que considero necesarias para hablar de una reflexión filosófica.

Indaga, de manera crítica, las posibles respuestas a sus preguntas. Es decir, no se queda en aquello que ha sido dicho previamente como respuesta suficiente, sino que, críticamente, enfoca las respuestas ofrecidas en el pasado, para señalar sus supuestos o exhibir sus flaquezas.

Cuestiona, desde un enfoque disciplinar, con miras a mostrar lo dado por supuesto. En su quehacer, la reflexión filosófica se vale de un conjunto de disciplinas pertenecientes a su campo. Podemos decir que las principales disciplinas filosóficas son la lógica, la estética, la ontología, la metafísica, la ética, la filosofía política, las filosofías aplicadas (de la mente, del arte, de las ciencias, etc.), la historia de la filosofía y de las ideas y la epistemología. Cuando se reflexiona desde alguna de estas disciplinas se intenta mostrar los hechos, a fin de poder desarrollar una reflexión crítica sobre cómo son los hechos y cuáles son los supuestos que se interponen en nuestra interpretación de los mismos.

Muestra los problemas implícitos en la cotidianidad y desarrolla una reflexión conceptual sobre los mismos. En consonancia con lo anterior, me gustaría señalar cómo para Platón uno de los problemas políticos y sociales más preocupantes era la puesta en duda de los discursos políticos por las retóricas tramposas de la sofística. A su vez, para Kant, el problema era ¿cuáles son los límites y alcances de la facultad de pensamiento humano? Finalmente, para Hegel el problema era ¿cómo es que el pensamiento evoluciona desde y hacia sí mismo, pero progresando técnica y científicamente en cada momento de la historia? Todos estos problemas son tratados por los autores desde sus perspectivas y a través del establecimiento de un conjunto o sistema de conceptos que sirven para dar cuenta de la realidad en sus obras magnas: los Diálogos, la Crítica de la Razón Pura y la Fenomenología del Espíritu. Así, la historia de la Filosofía muestra cómo esta ha expresado su pensamiento de manera escrita, dejando un camino de pensamiento posible en torno a las problemáticas estudiadas. Esta reflexión escrita contiene, regularmente, un conjunto de conceptos o nociones que sirven como herramientas conceptuales para el desarrollo del problema abordado.

Explicita los puentes entre lo concreto y lo abstracto, a fin de dar cuenta de ambos. En el mismo tenor que el punto anterior, tenemos que decir que la reflexión filosófica reflexiona sobre problemas concretos valiéndose de conceptos, que no siempre son concretos. La abstracción de los problemas cotidianos hecha por la filosofía tiene como objetivo poder reflexionar sobre ellos de una forma depurada de pensamientos posteriores, buscando dejar a las cosas mostrarse por sí mismas. Ya decía Aristóteles, en su Metafísica, que la filosofía es “una ciencia de lo que es, en tanto que algo que es”, planteamiento que, por más abstracto que parezca, señala precisamente a lo más concreto de cualquier cosa, que la cosa es. 

Plantea sus problemas con rigor conceptual y/o metodológico, valiéndose de herramientas lógicas y conceptuales. Ya hemos mencionado reiteradas veces a Kant y a Hegel, pues sus pensamientos son ejemplos de pensamientos sistemáticos construidos alrededor de ideas que les sirven de núcleo. Del mismo modo que ellos, cada filósofo posee un conjunto de herramientas conceptuales y epistemológicas que incluyen, pero no se limitan a, la lectura e interpretación de textos, la aplicación de lógicas (semánticas o difusas), el uso de las reglas proposicionales de esta en el discurso, la investigación rigurosa de las fuentes pertinentes para tratar el tema y la disposición a cambiar las metodologías establecidas con miras a adecuarse mejor al problema tratado.

Establece horizontes interpretativos desde los cuales aportar a la explicación colectiva del mundo.  La reflexión filosófica no es como la científica, ya que no se centra en resultados cuantificables, ni en la reproducción de experimentos, es decir, no apunta a regularidades matemáticas. Las regularidades que le importan a la filosofía tienen que ver con las diferentes perspectivas desde las que se ha ofrecido respuestas a las grandes preguntas de la existencia humana. Corrientes como el existencialismo, el vitalismo, la fenomenología o el idealismo coexisten dentro del campo de la reflexión filosófica, a pesar de que los supuestos de una pueda postura puedan contradecir explícitamente los de otra.

Admite la diversidad como primera vía de acercamiento a los problemas, buscando extraer de dicha diversidad alguna regularidad o uniformidad que sirva para explicar el orden de las cosas. Si bien la reflexión filosófica ha de partir siempre de un horizonte plural en el que se consideren, de forma crítica, la mayor cantidad de perspectivas previas en torno al tema que nos interesa abordar, dicha pluralidad ha de ir a dar siempre a planteamientos más concretos que nos permitan asir el problema de una forma más práctica. Conceptos como espíritu en Hegel, o conato en Spinoza, tienen esta función. A su vez, estos conceptos se vuelven parte central del sistema de dichos pensadores, dado que les sirven de manera efectiva para la exposición y comprensión de sus planteamientos en torno a los problemas abordados.  

Si bien la lista presentada no es, ni pretende ser, exhaustiva, sí nos muestra un panorama general desde el cual formar un criterio para evaluar la relevancia filosófica de una determinada reflexión. En aras de una publicitación de la filosofía, se suele decir que todo aquel que piensa es capaz de desarrollar una reflexión filosófica y cabría matizar dicha afirmación. El que todos pensemos nos hace capaces de desarrollar una reflexión filosófica, pero el de hecho desarrollarla, requiere que nuestras capacidades se dispongan a la tarea de reflexionar crítica, seria y filosóficamente sobre el tema. En ese sentido, y al igual que con la cocina o el deporte, el que todos seamos capaces de hacerlo, no significa que de facto lo podamos realizar y más aún sin una mediación de la disposición. En ese sentido, la reflexión filosófica es siempre una decisión que ha de tomarse, dispuesta a la colectividad y al enfrentamiento con la otredad, ya desde la presencia, ya desde la lectura. Finalmente, es necesario señalar que las cualidades arriba enunciadas no constituyen una lista de preceptos que han de cumplirse de forma obligatoria, sino un conjunto de rasgos, extraídos de la historia de la Filosofía, que sirvan de guía para evaluar, en un primer momento, si una reflexión resulta, o no, filosófica.

Pero ¿cómo es que hemos de lograr tal abordaje en la cotidianidad y/o fuera de los espacios académicos?, y más considerando que en el día a día los espacios para detenernos a reflexionar son más bien escasos, pues el ritmo citadino nos suele consumir en ocupaciones y preocupaciones. Así, lo primero necesario es encontrar dichos espacios para poder reflexionar, sea en público, sea en privado. De la misma forma, es necesario recurrir a las discusiones previas que resulten pertinentes a fin de tener un mejor contexto de acercamiento al problema. Identificar el tipo de enfoque disciplinar que requiere la cuestión, o si son varios, tenerlos bien claros. Por ejemplo, no es lo mismo pensar en la vida y la muerte desde la filosofía, que desde la psicología, o desde la biología, o desde la anatomía; en ese sentido, es necesario identificar a cuál o cuáles de las disciplinas filosóficas atañe nuestro problema o pregunta a fin de avanzar disciplinalmente en dicho terreno. Una cosa más que es necesaria es el poder comprender y manejar los conceptos establecidos por la tradición que resultan necesarios para la discusión, así como poderlos llevar en términos accesibles a aquellos ajenos a la disciplina. Finalmente, la clarificación conceptual ofrece también una vía desde la cual poder construir una reflexión que se atenga a lo filosófico en un sentido riguroso y acudiendo al transcurso histórico de la disciplina como fuente de germinación de pensamientos que busquen ser originales.

A modo de cierre, y de invitación a la propia reflexión, me gustaría traer a cuento una analogía que precise la función que veo en que toda reflexión filosófica recurra a los textos previos de la tradición como terreno necesario e ineludible de partida:

Un pordiosero escarbaba en un chiquero, maldiciendo su suerte arrojando guijarros. Quiso la fortuna que entre los desechos cayera un diamante de incalculable valor. El vagabundo tomándolo entre sus dedos por un instante lo observó, luego con pausada entonación exclamó: ¿De qué sirves linda piedrecilla, si con tu fastuosa presencia el hambre no mitigas?

A fin de poder discernir la pertinencia, relevancia y actualidad o vigencia de una discusión o pensamiento, es ineludible recurrir a la tradición. De haber conocido el valor del diamante, establecido por la tradición, el hombre habría cambiado de suerte, pero su falta de contexto lo llevó a desechar una oportunidad invaluable. En ese mismo sentido, la reflexión filosófica no puede prescindir de conocer a cabalidad lo dicho por la tradición filosófica para poder discernir el valor de los pensamientos antes de atreverse a desecharlos meramente por ser “demasiado académicos”, sin un acercamiento crítico a los mismos. Recurrir a la tradición precedente no puede tener como fin una repetición estéril de lo ya dicho, sino que ha de apostar por la realización de abordajes que realmente resulten críticos y ofrezcan un pensamiento que aporte a las discusiones filosóficas de la tradición desde nuevas perspectivas. El filósofo no reflexiona con el fin de aumentar su acervo de conocimientos o de ser un mero comentador de la tradición establecida, sino que reúne, desde la pluralidad dejada por el transcurso histórico de la filosofía, los pensamientos relevantes que lo lleven a poder ofrecer respuestas o problematizaciones concretas a las preguntas que le atañen y que, a través de la reflexión filosófica, busca resolver.

Notas

[1] Ver: https://dle.rae.es/reflexi%C3%B3n

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Pérez, S. (2024, 27 de marzo). ¿Qué es la reflexión filosófica? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/03/que-es-la-reflexion-filosofica

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por Saúl P. Quiroz

Licenciado en Filosofía con formación en Estética e Historia del Arte (UNAM). Ha sido profesor adjunto en las clases de Historia de la Filosofía y Metafísica a cargo del Dr. Ricardo Horneffer. Interesado en la ontología, la fenomenología, el vitalismo, la estética, la lógica y la teoría, crítica y práctica de las artes. Con formación en Crítica de Arte (MUAC), Curaduría (Museo Tamayo) y Museología (CCUT).

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