Filosofía de la violencia: ¿cómo podemos entender lo que deja la racionalidad?

La violencia es una fuerza que logra complicarnos la vida. Una filosofía de la violencia puede llevarnos a problematizar su existencia y llevarnos a una comprensión de esta. Generalmente en la historia de la filosofía no se suele tomar mucha importancia sobre este aspecto de la vida humana, recién en la época contemporánea se da lugar a un debate serio del asunto. Hegel, Karl Marx, Walter Benjamin y Carl Schmidt figuran como personajes que participan de este debate, pero es en Eric Weil en donde una teoría filosófica de la violencia adquiere un carácter más sólido en vez de concentrarse en una dinámica político-social de análisis. Desde esos momentos, es que varios pensadores contemporáneos como Hannah Arendt, René Girard, Judith Butler o Byung Chul-Han, por decir algunos nombres, han dedicado parte de sus estudios filosóficos al tema de la violencia. Este artículo pretende dar una breve historia y esquemática teórica sobre los principales puntos de una filosofía de la violencia.

La violencia en la política
y la sociedad

La discusión sobre qué es la violencia es uno de los asuntos más antiguos de los que se pueden hallar para la reflexión filosófica de las cosas. En ese entonces la cuestión de la guerra y seguridad del Estado se veían preocupados por el tema de la violencia. En la Política de Aristóteles se pueden ver este tipo de observaciones. En el primer tomo de la obra aristotélica, su autor argumenta que el orden de las Polis son mejor estructuradas que las sociedades de los bárbaros, ya que ellos no cuentan con una jerarquía fija y profunda1. Es por eso que la noción de bárbaro para los helenos equivalía al salvajismo, al caos y la violencia desenfrenada de la ley del más fuerte. Por lo tanto, el Estado griego tenía que ser autosuficiente y ser capaz de brindar la seguridad a sus ciudadanos compuestos por familias, aldeas y la ciudad. Thomas Hobbes sobre esta noción de la necesidad del Estado como garante de seguridad la verá como una vía totalmente racional, porque tanto nuestras pasiones como razonamientos son elementos totalmente humanos que expresan nuestras voluntades. El filósofo inglés afirmaba que las pasiones que nos inclinan a la paz son el temor a la muerte, el deseo de cosas necesarias para la vida y la esperanza de conseguirlas con el trabajo2. La guerra es de esas cosas que se quieren evitar por su violencia que perjudica a todos.

Pero también surge una contradicción de esta afirmación y es la siguiente: si para evitar que se ejerza violencia ante los ciudadanos de un Estado se debe hacer el uso de la violencia legítima. Con esto se apunta al problema de cómo abordar qué es la violencia legítima y cuál es la ilegítima dentro de un marco jurídico que se aplique al Estado. De este modo se formula una “eticidad” de la sociedad mediante el establecimiento de los valores morales que son tolerables. Es por ello que la delincuencia supone un acto más violento que una manifestación social. Pero nuevamente nos encontramos en el problema de delimitar esta violencia. Walter Benjamin, en su escrito Para una crítica de la violencia, argumenta que fácilmente el uso de la violencia legítima debe concederse en favor de aquellas leyes y derechos que los miembros del Estado hayan acordado como sus fines naturales personales3. Por lo que a la vez que la violencia puede ser un elemento negativo, también tiene la capacidad de controlar a los individuos que violan la integridad de otros. Un problema de esta visión es sobre el establecimiento de lo que es bueno o malo moralmente. Fácilmente, la prioridad de la seguridad ante la violencia inmanente se puede volver en una excusa barata populista para instaurar un régimen autoritario que puede deslegalizar derechos civiles esenciales como el poder del voto o el derecho a manifestarse.

Filosofía y violencia
en Eric Weil

El régimen alemán nazi dejo una herida mortal en la historia de Europa: el holocausto a grupos que no representan el ideal del ciudadano ario, el antisemitismo, la persecución a minorías sexuales y el uso militar de la fuerza alemana demostraron los mayores tipos de horrores que el humano podía cometer. Eric Weil, filósofo nacido en Alemania, pero luego nacionalizado francés, en 1933 anticipando el ascenso al poder de Hitler, decide escapar a París antes de que la ola de violencia incrementará debido a su origen judío. Sin embargo, ante la próxima invasión nazi de Francia, Weil se enlista en el ejército francés como Henri Dubois para combatir contra ellos. Cae prisionero de los alemanes, se convierte en el organizador de estos y además escribía para el periódico clandestino de esta prisión. La victoria aliada contra los nazis significó la liberación de Weil y los prisioneros. Este vuelve a París y empieza a terminar su tesis doctoral, Logique de la philosophie, inspirado por los eventos de la Segunda Guerra Mundial; para este pensador fueron demasiados importantes los hechos que experimento en ese periodo. La introducción de este libro tiene como título Filosofía y Violencia, en donde esboza una teoría que da a entender la pluralidad de los discursos de filosofía en la historia occidental que han sido sistematizados4. Sin duda, un proyecto ambicioso por su parte, pero no pretende crear una nueva filosofía, sino que a través del análisis de los discursos se pueda evidenciar una lógica del humano como discurso.

Entonces, ¿qué lugar tiene la violencia en este análisis? ¿Qué significado se le puede dar la violencia? ¿Qué lugar tiene, sobre todo, la filosofía en la violencia? Eric Weil en su Lógica de la filosofía argumentará usando de su lado uno de los presupuestos clásicos: el ser humano tiene razón. Si bien es difícil definirnos según las ciencias o la desde la propia filosofía, el hecho de que seamos capaces de razonar nos da una ventaja. Siempre estamos deseando, razonando y dando a entender nuestra voluntad. Pero esto se aplica para todos, en el sentido de que podemos tener nuestras razones y los otros las suyas. Weil pone como ejemplo la diferencia entre la razón del filósofo y la razón del hombre ordinario como muestra de que por más de que el primero dé a entender su punto de vista, el segundo no va a tener interés de escuchar lo que dice5. Aun así, el filósofo es sabio y valiente, pero teme por su vida y precisamente tiene miedo del miedo que provoca en gente que no entiende: precisamente, miedo a la violencia6. De este modo, donde siempre haya conocimiento filosófico, también hay violencia, miedo y miedo al miedo; pero no solo eso, además el ser humano dispuesto a filosofar debe tener coraje ante la violencia presente que le llevará la contraria.

La reflexión filosófica de la violencia
en lo contemporáneo

Eric Weil aparte de hacer una introducción detallada sobre el binomio filosofía/violencia en su obra Lógica de la filosofía, fue un académico que aporto demasiado a la comprensión de Hegel en el entorno francés. Según el autodenominado post-hegeliano kantiano, es el ser humano en acción el que logra cambiar su existencia a partir de la insatisfacción que le afecta y aqueja7. En este sentido, la violencia no es algo irracional, sino que empieza a adquirir su sentido. Antiguamente, la violencia se le atribuía como más natural a los bárbaros, pero llegados el momento de conflicto, los griegos también tenían que usar su fuerza para defenderse. En nuestro idioma español la palabra violencia deriva del vis y violens, siendo la primera asociada a la “fuerza” “poder” o “potencia“, mientras que la segunda a “impetuoso” o “furioso8. Tiene sentido decir que si nuestro mundo humano es un escenario de teatro, la violencia es el actor principal y el trasfondo sería la filosofía que desarrolla a las espaldas de la estrella de la obra. Es por ello que entendemos a la violencia no solo como la fuerza, sino el cómo se aplica: es su empleo sin apelación a la víctima y sin ninguna garantía de responsabilidad y moderación de quien sea que la ejerza9. Afirmar desconocimiento ante la violencia presente es una consideración débil porque se da a entender que quien la afirma no vive la realidad práctica.

Hannah Arendt en su texto Sobre la violencia sigue una misma línea de pensamiento. No es que la violencia o el poder sean cosas naturales, una manifestación vital, sino que estas pertenecen más al terreno de lo político, en lo humano, porque ahí se encuentra garantizada la facultad de acción, de poder comenzar algo nuevo10. Incluso en democracia, los peligros de la violencia siguen presentes según las decisiones que se tomen respecto al gobierno del Estado. Es por eso que el pensamiento filosófico, a pesar de ser contrario a la violencia, en su no-violencia adquiere la radical respuesta a aquello que le es contraria. Butler nos comenta que esto se refleja en la precondición del derecho de autodefensa, ya que considera que toda vida que es digna de protegerse debe hacer lo necesario para sobrevivir11. También en el carácter del duelo se puede observar esto, observando que las personan pueden duelar o recibir el atributo que les permite ser duelados solamente si la pérdida se reconoce12. Asimismo, en ciertos momentos, se escoge a un culpable, en donde el sacrificado actúa como una satisfacción para la violencia inmanente que hay en todos13. Lo que René Girard entiende como el chivo expiatorio en su obra La Violencia y lo Sagrado. Estamos rodeados de la violencia, pero a pesar de ello, la filosofía tiene su fuerza no-violenta.

Palabras finales

La reflexión filosófica sobre la violencia ha podido adquirir mayor análisis y carácter recién hace poco, pero ha sido un tema de discusión permanente en la historia de la filosofía. Resulta evidente, incluso sin reflexión crítica, que la violencia siempre ha estado, está y estará con nosotros, es más, se está siendo hecha siempre de algún modo. Byung-Chul Han en la introducción de su Topología de la Violencia lo deja más claro:

La violencia solo es proteica. Su forma de aparición varía según la constelación social. En la actualidad muta de visible en invisible, de frontal a viral, de directa a mediada, de real a virtual, de física a psíquica, de negativa en positiva y se retira a espacios subcutáneos, subcomunicativos, capilares y neuronales, de manera que pueden dar la impresión de que ha desaparecido […] Hoy en día, la violencia material deja lugar una violencia anónima, desubjetivizada y sistémica que se oculta como tal porque coincide con la propia sociedad.

(Han, 2018) p. 3

Una filosofía de la violencia nos puede brindar una mejor compresión del fenómeno que estudia. Al fin y al cabo, la filosofía como sabiduría conlleva la reflexión sobre la vida y lo que nos rodea, tanto en lo conceptual como en lo práctico de las cosas, y nuestras metas dentro de este mundo que habitamos y sentimos.

Notas

[1] Aristóteles. (2014). Política (M. García Valdés, Trad.; [2a. ed.,]). Gredos. Lib I, 1252b 3-8

[2] Hobbes, T. (2017). Leviatán. O la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil (M. Sánchez, Trad.). Fondo de Cultura Económica. Cap. XII, p. 119

[3] Benjamin, W. (1991). Iluminaciones IV (R. Blatt, Trad.). Taurus. Pp. 26

[4] Saldías, R. (2013). Filosofía y violencia. Del absoluto a la acción en la Lógica de la filosofía de Eric Weil. Ideas y Valores, LXII(153), 201–218. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=80929838010. Pp. 204

[5] Weil, É. (1985). Logique de la philosophie. Vrin. Pp. 12-16

[6] Ibíd. p. 20

[7] Saldías, R. (2013). Filosofía y violencia. Del absoluto a la acción en la Lógica de la filosofía de Eric Weil. Ideas y Valores, LXII(153), 201–218. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=80929838010. Pp. 214

[8] Violencia, etimología en: https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia#Etimolog%C3%ADa

[9] Millas, J. (1975). Las máscaras filosóficas de la violencia. Dilemas, 11, 3–20. Pp. 7

[11] Arendt, H. (2008). Sobre la violencia (G. Solana, Trad.). Alianza. Pp. 112

[11] Butler, J. (2021). La fuerza de la no violencia: La ética en lo político (M. P. Mayer, Trad.; 1a edición, enero de 2021). Paidós. Pp. 47

[12] Ibíd. Pp. 85

[13] Girard, R. (2006). La Violencia y lo Sagrado. Anagrama. Pp.12

Bibliografía

Han, B.-C. (2018). Topología de la violencia (P. Kuffer, Trad.). Ediciones Desligamiento.

Saldías, R. (2003). Notas sobre una estética de la violencia: La potencia creadora de la destrucción. Revista Mensaje, 52(524), 20–24. http://repositorio.uahurtado.cl/static/pages/docs/2003/n524_20.pdf

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Schenone, C. (2024, 21 de abril). Filosofía de la violencia: ¿cómo podemos entender lo que deja la racionalidad? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/04/entender-la-violencia-filosofia

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