La ironía de la soledad en la era de las redes sociales

Como parte de nuestra alianza con la "Revista Esfinge", publicamos "filosofía en el espejo", una columna que, bajo las perspectivas de sus responsables editoriales, reflexiona en relación a un tema específico.

La soledad en la filosofía, en ciertas ocasiones, se vincula con esos espacios o momentos de reflexión o trabajo en «esas preguntas» que han inquietado a la humanidad. Aunque los espacios de debate e intercambio de ideas son apreciados, es indudable que la esencia de la filosofía, la escritura, se produce en la soledad. En ese espacio personal de introspección se desvelan territorios de pensamiento que frecuentemente ni siquiera imaginamos que pudieran existir.

Pensadores como Nietzsche, Kierkegaard, Sartre, De Beauvoir, Camus y Pascal han reflexionado sobre la soledad, considerándola una parte esencial de la humanidad. Al margen de nuestra naturaleza social, somos también seres individuales que buscan satisfacción personal. Sin embargo, la aprobación y pertenencia a un grupo nos impulsa y nos sostiene. En esta contradicción entre lo individual y lo colectivo, radica parte de la esencia humana.

Esta dualidad de nuestra naturaleza, la solitaria y la social, se ve continuamente desafiada en el siglo actual. La media de amigos que podemos tener1 los humanos es de 148, aunque el número de contactos sociales puede llegar a 1500, y 500 serían personas a las que saludaríamos por la calle. Sin embargo, la intimidad está reservada para un círculo más reducido.

De esos 148 contactos, solo con 50 mantenemos una relación de amistad más estrecha. Y si hablamos de verdadera amistad, ese número se reduce a apenas 15 individuos, con matices. Estos números pueden parecer impersonales, pero son esenciales para entender cómo la tecnología ha transformado nuestras relaciones.

En la era de las redes sociales, los amigos-contactos pueden contarse por miles. A través de la tecnología, puedes estar en contacto con tus amigos del colegio o con personas que conociste en un concierto. Sin embargo, ¿cuántas de esas interacciones son genuinas? Aunque estas personas conozcan tus actividades diarias por tus publicaciones y tú conozcas las suyas, ¿realmente esa familiaridad te convierte en una parte de sus vidas?

A pesar de que Facebook, nacido en 2004, prometía conectar a las personas de formas nunca antes imaginadas, parece que, después de un contacto inicial, muchos de estos «amigos» quedan relegados a simples contactos, sin interacción real. Aunque estamos conectados con cientos o miles de personas, a menudo nos encontramos solos.

Esta soledad aumenta con la difuminación de los límites entre lo público y lo privado. Las redes sociales, aunque prometen conectarnos, a menudo nos distancian. Ya no compartimos nuestras vidas con los demás, sino que las publicamos para una audiencia. Un post, un equis tweet, una historia, se convierten en nuestras formas de comunicar, reduciendo nuestras interacciones a la mera distribución de información.

Es importante cuestionar si el reconocimiento que buscamos en las redes sociales —los «me gusta», los comentarios— son auténticos. ¿Un «like» puede equipararse a un verdadero gesto de amistad, o es simplemente un reflejo de nuestra búsqueda constante de validación de un colectivo al que decimos pertenecer, pero con el que no mantenemos una conexión real?

Hace años, en la época de los teléfonos fijos, había un refrán: «El teléfono se hizo para acortar distancias, no para alargar conversaciones». Tal vez deberíamos recordar este consejo. Sí, puede ser gratificante cuantificar un millón de amigos, como dice la canción de Roberto Carlos, pero no debemos limitarlos a una lista de contactos.

La verdadera amistad requiere una conexión más profunda. Requiere esfuerzo, tiempo y atención. Si nos perdemos en la multitud virtual, podemos encontrarnos solos en el mundo real. ¿De qué sirve un montón de «amigos» en la virtualidad si al final estás solo o sola en el «mundo real»?

Notas

El texto originalmente se publicó tanto en la versión impresa como digital del mes de septiembre de 2023 de la Revista Esfinge. 

[1] Alcalde, J. (01 de agosto, 2016). ¿Cuál es el número máximo de amigos que podemos tener? La Razón. Sitio web: https://www.larazon.es/lifestyle/la-razon-del-verano/no-hay-preguntas-tontas/cual-es-el-numero-maximo-de-amigos-que-podemos-tener-CH13272312/

Imagen | Pexels

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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