La realidad de muchos niños y jóvenes de hoy en día es que están constantemente expuestos a las pantallas del dispositivo electrónico. Es una pena observar que hasta los adultos están desarrollando diversas adicciones que corresponden al uso de la virtualidad, cuando se supone que somos quienes debemos tener la suficiente cordura para hacer frente a este fenómeno. Mientras hace algunas décadas suponíamos que la escuela era el lugar seguro para que nuestros alumnos aprendan a desarrollarse como personas, hoy se ha convertido en un nido tecnológico donde nuestros niños están expuestos al consumo masivo de virtualidad; y es que, en el mundo de la postpandemia, se ha normalizado que tanto alumnos como adultos estén sujetos a este tipo de relación, pero ¿qué tan saludable son estas exposiciones?, ¿acaso lo que nos ofrece la sociedad actual es una panacea al mundo agitado en que vivimos? Hoy asistimos a una gran caverna virtual en que todos hemos sido arrojados de manera deliberada, lo que en otrora solo simbolizaba una alegoría platónica, hoy se ha materializado. Estamos viviendo en mundo en que la percepción de la realidad no es la misma que las demás personas van percibiendo.

El mundo escolar

En nuestra sociedad orientada hacia la rapidez y la eficiencia, es fundamental que los docentes estén equipados con una variedad de herramientas para manejar los riesgos asociados a la vida digital. Sin embargo, el desafío no se limita a esto. La educación virtual, a menudo dirigida por los intereses de grandes corporaciones, promueve un modelo de consumo constante entre niños y jóvenes. Este enfoque pone en riesgo la salud mental de los estudiantes, pues favorece un sistema educativo que, al incentivar el consumo, también expone a los alumnos a las adicciones relacionadas con el uso excesivo de pantallas.

En otras palabras, nos están provocando adicciones para que luego nos vendan el fármaco que supuestamente nos sacará de este desasosiego; pero como diría Platón: “todo esto es solo apariencia“. La tecnología ha minado el camino a la problematización y solo va buscando aceptación a ciegas a un mundo irreal, donde la educación solo busque que se obedezca sin reclamo y sin reflexión. De ahí la necesidad de la ardua preparación de nuestros docentes, quienes no debe estigmatizar a la tecnología, sino, por el contrario, deben usarla para que esta sirva de vehículo o herramienta y así llegar a los estudiantes, de forma que paulatinamente vayan conduciéndolos hacia fuera de la caverna digital, pero no será fácil. El mundo del consumo también tiene sus trampas.

Escuelas digitales

Hoy en día hay una profunda necesidad de volver a la educación con el papel y el lápiz porque le hemos trasladado nuestra capacidad de pensar, reflexionar y problematizar al mundo de las pantallas. En ese sentido, varios países de Europa, entre ellas Francia1, comenzó a retirar los dispositivos electrónicos de las aulas y dar paso a los libros de texto. Es ampliamente reconocido que lo que no se utiliza eventualmente se deteriora, y ciertamente muchos hemos dejado de usar nuestra creatividad, delegando esa facultad a la tecnología. Tanto es así que la Inteligencia Artificial puede materializar nuestras ideas en cuestión de segundos. A pesar de que las escuelas digitales predominan hoy en día, en aquellos lugares donde la tecnología es limitada o inexistente, todavía se practica la escritura a mano, se realizan cálculos mentales y se dibuja sobre papel.

No podemos solo embriagarnos ante la novedad de la Inteligencia Artificial, sino que es necesaria la refundación de la escuela. Que no se olvide de que su principal propósito es formar estudiantes pensantes, con capacidad para afrontar a un mundo que solo busca su esclavitud mental. Hay que despertar a las nuevas generaciones y advertir sobre los peligros que trae consigo una educación netamente virtual donde no hay contacto humano. Se nos está aplicando aquella frase de Julio César, divide y vencerás. Al estar alejados unos de otros vamos perdiendo algo de nuestra humanidad. Pues nos han vendido la idea de que estamos cerca, pero la realidad nos muestra la lejanía con la que nos encontramos unos de otros.

El papel de la filosofía

La sociedad actual busca que las personas no piensen, que solo se actúe sin reflexión alguna. De ahí la marginación hacia la filosofía y a las humanidades en general. Por eso, en el siglo de las pantallas digitales, es tarea del filósofo pensar desde una perspectiva humanista, pero que no solo se quede en el pensar, sino llevar a la práctica la filosofía, sacarla de su escondite academicista y devolverla al lugar en que ella se desarrolló: la calle. Pero también es verdad la resistencia de una sociedad antihumana, que solo busca sus propios intereses capitalistas y no el bien común de los estudiantes.

La filosofía debe actuar frente al sinsabor de la sociedad actual. Es necesario ingresar a las aulas y formar estudiantes pensantes y con capacidad de pensamiento crítico, creativos y reflexivos. Que no estén de acuerdo con todo, sino que problematicen en un mundo digitalizado, que hagan un alto para reflexionar sobre sus acciones y las posibles consecuencias de estas. Necesitamos docentes de filosofía que no estén cegados por las ideologías contemporáneas, para que puedan ayudar a los alumnos a salir de su propia ceguera y así pueda contemplar fuera de esta caverna digital el mundo que le rodea.

Notas

[1] Álvarez, R. (2018, 02 de agosto). Francia es el primer país del mundo en prohibir los smartphones en los colegios de estudiantes menores. Xataka. https://www.xataka.com/moviles/francia-sera-primer-pais-mundo-prohibir-smartphones-colegios-estudiantes-menores-15-nos

Bibliografía

Carpio, A. (2021). Principios de filosofía. Una introducción a su problemática. Paidós.

Han, Byung-Chul (2020). Hiperculturalidad. Herder.

Han, Byung-Chul (2022). La sociedad de la transparencia. Herder.

Robinson, K. (2015). Escuelas creativas. Penguin Random House.

Imagen | Pixabay

Cita este artículo (APA): Sosa, V. (2024, 15 de mayo). Entre el mundo digital y la escuela. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/05/entre-el-mundo-digital-y-la-escuela

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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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