A lo largo del texto de Bíos1, de Juliana González Valenzuela, en el apartado “De la materia a la vida, de la vida a la libertad”, la autora se encarga de cuestionarse sobre cuál es nuestro lugar en el Universo, la evolución, la libertad, nuestros genes y también la armonía en los dualismos del ser humano. Pero es, al inicio del capítulo, que menciona una propuesta del filósofo alemán Peter Sloterdijk, donde el humanismo y la ética han fallado en “amansar” al hombre a lo largo de los años. Según este pensador, la salida queda más bien en lo que él denomina como una “antropotécnica”, que permita domesticar al Ser humano, así2:

[…] reemplazando la literatura por la tecnología, la ética por la genética; planificando los caracteres mediante una buena selección y crianza.

Esto mencionado en el texto me llamó la atención, porque me llevó, indudablemente, a cuestionarme qué consecuencias pueden nacer de una propuesta como tal, ¿de qué forma podemos tan siquiera decidir qué es lo “mejor? ¿De qué forma la genética puede ayudar a la ética? Si nos deshacemos de lo no deseado, ¿qué pasaría con la diversidad? ¿Qué hay de humano en lo que este autor propone? Quise entender este concepto un poco más, y fue así como, investigando más a fondo, encontré que Sloterdijk es al parecer un autor un tanto polémico.

El debate y su pensar

Avanzando más sobre la filosofía de Sloterdijk, él mismo introduciría en 1991 el término de la “antropotécnica3”, aunque después le dedicó una obra entera en el año 2009: “Tienes que cambiar tu vida4”. El pensador encuentra dos formas de ver la “antropotécnica”: como mejora del mundo, que es la que guarda relación con las tecnologías para el gobierno de las poblaciones; y la segunda, que es como mejora de uno mismo, que tiene que ver más con las tecnologías del yo, ya entra el adiestramiento y crianza de unos hombres por otros, o si no del individuo a partir de sí mismo. Descubre que para salvar la vida humana en el planeta tendremos que transformarnos a nosotros mismos, modificándonos técnicamente. Aunque él mismo asegura que no se trata de una selección eugenésica para escoger a “los mejores“, no he encontrado evidencia suficiente que respalde esta afirmación. Es ciertamente admirable cómo se aboga en su obra del 2009 por la defensa de la vida en la Tierra; sin embargo, resulta bastante controvertible el método propuesto para mejorar como humanidad. Numerosos pensadores estarían dispuestos a debatir la validez y adecuación de su filosofía.

Uno de los críticos más notables fue Jürgen Habermas, un contemporáneo suyo, expresó en 2001 en su obra “El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?“, reservas particularmente acerca de su enfoque en la “antropotécnica“, criticándola por sus matices eugenésicos y antihumanistas. Incluso llegó a señalar que dichas ideas despertaban oscuros recuerdos en algunos círculos intelectuales alemanes. Años después, en el 2009, de acuerdo a Santiago Castro-Gómez, el filósofo y sociólogo Axel Honneth también cuestionó su pensamiento, especialmente por percibir un aristocratismo elitista en su política; criticaba la postura de Sloterdijk sobre cómo el Estado alemán permite que los menos productivos vivan a expensas de los más productivos. Así, se revela que estamos ante un autor sumamente polémico, cuya filosofía ha suscitado considerable debate y escepticismo.

Personalmente, la propuesta me recordó en cierto momento al concepto de “mejoramiento” perseguido por el Partido Nacional Socialista Alemán, es decir, los nazis, con sus delirios de grandeza. De acuerdo a Adolfo Vásquez en su artículo “Las críticas de Habermas a Foucault y Sloterdijk; en torno al discurso filosófico de la modernidad y la teoría consensual“, Habermas también encontró paralelismos con este período y dirigió su crítica hacia este aspecto. Aunque mantenían una rivalidad evidente, criticando mutuamente sus trabajos, ambos filósofos tuvieron una acalorada discusión sobre los límites de la biotecnología y sus respectivas filosofías en general. Sloterdijk contraargumentó en una carta y en varias entrevistas mediáticas que la filosofía de Habermas parecía convertirse en una especie de religión civil, ideal para la sociedad alemana de la posguerra, y cuestionó por qué nadie la había criticado seriamente antes. Según él mismo nos lo dice en su obra “El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas”, las críticas a su propia filosofía se basan en fantasmas o espejismos que sus detractores intentan evocar del nacionalsocialismo, aún presentes en el inconsciente colectivo alemán. Además, Sloterdijk sostiene que la reacción negativa al uso de términos como “selección” o al concepto de crianza humana es previsible, aunque recalca que estos conceptos han sido parte de la filosofía desde Platón y que no deberíamos alarmarnos por su uso.

Por su parte, Habermas identificaba en su obra “El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?“, importantes alertas rojas en la propuesta que, a su juicio, no deberían ignorarse. Él sostiene que, si se seguía al pie de la letra, podría derivar en consecuencias tristemente familiares para Alemania. Aunque a Sloterdijk le pareció que aparentemente usara la vergüenza nacional para fundamentar sus críticas, consideró que es esencial cuestionarse los límites de la intervención tecnológica, especialmente en un contexto histórico marcado por delirios de grandeza sobre ser un “salvador”. No pretendo acusar a Sloterdijk de nazismo, especialmente cuando él mismo ha criticado las ideas nazis en obras propias como” En el mismo barco: Ensayo sobre la hiperpolítica”. Sin embargo, es crucial interrogar por qué sostiene que dicha técnica es una solución viable. Si tuviera que elegir un lado, no podría más que alinearme con Habermas, porque al leer la propuesta de Sloterdijk, no podía dejar de pensar en las posibles consecuencias catastróficas que podría acarrear. Las ideas de “selección” y “crianza” ya han mostrado sus efectos en el pasado, y la intención no es buscar la vergüenza, sino recordar y aprender de ella.

Una historia innegable

Indudablemente, al reflexionar sobre los terribles sucesos de la Segunda Guerra Mundial, nos resulta difícil comprender cómo ocurrieron tales horrores. No obstante, bajo la ideología nazi, existía una justificación para estos actos: creían firmemente que estaban haciendo lo correcto al buscar el “mejoramiento” de la raza humana, muchos de estos actos se llevaron a cabo con el apoyo de la tecnología. Un claro ejemplo de esto fueron los experimentos realizados en prisioneros dentro de los campos de concentración. Es interesante notar que de estas atrocidades surgiría el Código de Núremberg en 1947, el cual establece una serie de diez normas éticas para la experimentación en seres humanos. Este documento, resultado del juicio a varios médicos nazis, marca la primera vez que se estableció como requisito el obtener el Consentimiento Informado de los sujetos humanos involucrados. Pero, ¿por qué mencionar esto en relación con Sloterdijk? Porque, al igual que los nazis justificaban con base en la selección biológica misma sus abominables actos en nombre del mejoramiento humano, algunas críticas sugieren que las propuestas tecnológicas modernas podrían llevar a justificaciones similares.

Por eso, ante propuestas como las de Sloterdijk, es crucial reflexionar con un libro de historia en mano. No se trata de una caza de brujas, sino de una obligación histórica. Si avanzamos hacia políticas de selección y crianza, ¿quién nos impedirá caer en errores pasados? ¿Cómo distinguiremos entre una “buena” selección y una “mala“? No creo que este sea el camino adecuado, especialmente cuando la historia ya nos ha mostrado las terribles consecuencias de tales políticas. Pocas cosas nos frenan de despreciar lo que consideramos “no deseable“, una percepción altamente subjetiva. Incluso el uso de la tecnología en estos contextos es problemático. Es, sin duda, una línea muy delgada porque, después de todo, ¿quién será el nuevo Übermensch encargado de definir y dirigir estos procesos de crianza?

Notas

[1] González, J. (2017). Bíos. El cuerpo del alma y el alma del cuerpo. Fondo de la Cultura Económica y Universidad Nacional Autónoma de México.

[2] Ibídem. Pág. 49.

[3] Castro-Gómez, «Sobre el concepto de antropotécnica en Peter Sloterdijk», Revista de Estudios Sociales [En línea], 43 | agosto 2012, Publicado el 01 agosto 2012, consultado el 24 mayo 2024. URL: http://journals.openedition.org/revestudsoc/7127

[4] Casares, M (2012, 30 de marzo). Has de cambiar tu vida. El Español. Sitio web: https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/ensayo/20120330/cambiar-vida/19748425_0.html

Bibliografía

Vásquez, A. (2009). Las críticas de Habermas a Foucault y Sloterdijk; en torno al discurso filosófico de la modernidad y la teoría consensual. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences, Vol. 24 (4).

Imagen | Wikimedia

Cita este artículo (APA): Ortiz, M. (2024, 11 de junio). La antropotécnica: Habermas contra Sloterdijk. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/06/la-antropotecnica-habermas-contra-sloterdijk

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por Mayra Ortiz Franco

Estudiante de sexto semestre en la licenciatura de Filosofía en la Universidad de Guanajuato. Entusiasta de la estética, la música y la filosofía medieval. Integrante de la Red Mexicana de Mujeres Filósofas (ReMMuF).

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