Plotino, aunque no tan reconocido como Platón o Aristóteles, es un filósofo cuya obra logró establecer conexiones entre la Grecia Clásica y la Europa Medieval. Exploraremos cómo su pensamiento resonó incluso en la obra de autores mucho más tardíos, como J.R.R. Tolkien, demostrando la duradera influencia de sus ideas a lo largo de los siglos.

La obra del Tolkien

La obra de Tolkien conforma un universo literario, con ramificaciones en el cine o videojuegos, que abarca no solo una gran cantidad de temas y estilos, sino que también tiene una gran variedad de narraciones. Encontramos desde novelas más infantiles como El Hobbit, hasta obras más épicas como El Señor de los anillos. Pero también cuenta con un corpus más cosmológico como El Silmarillion, una colección de escritos que cuentan historias que abarcan desde los inicios de la creación de la Tierra Media hasta la creación del mítico anillo único. 

Es importante mencionar que El Silmarillion no fue publicado en vida de J.R.R. Tolkien. Fue su hijo, Christopher, quien en 1977 compiló y editó capítulos y escritos, a veces inconclusos, que su padre había utilizado como notas para sus novelas y cuentos. Parece que el material original no estaba destinado para la publicación, sino más bien como un repositorio de notas para mantener la coherencia entre sus obras. Entre las secciones destacadas de este libro se encuentra el primer capítulo, Ainulindalë o La música de los Ainur, que relata la creación de Eä, el universo equivalente al nuestro dentro del mundo de Tolkien. Esta pieza tiene resonancias de textos sagrados más que de una novela convencional. Joseph Pearce, un erudito de Tolkien, considera1 esta parte como “la más importante de El Silmarillion”, y argumenta que “este mito de la Creación es quizás el más significativo y hermoso de todo el mundo de Tolkien“.

En el en el siguiente capítulo, al inicio de Valaquenta, se puede leer un resumen para situar a los lectores de lo que sería esa creación2

En el principio Eru, el Único, que en la lengua élfica es llamado Ilúvatar, hizo a los Ainur de su pensamiento; y ellos hicieron una Gran Música delante de él […] Por tanto, Ilúvatar dio Ser a esta visión, y la puso en medio del Vacío, y el Fuego Secreto fue enviado para que ardiera en el corazón del Mundo; y se lo llamó Eä […] Entonces aquellos de entre los Ainur que así lo deseaban, se levantaron y entraron en el mundo en el principio del Tiempo; […] Entonces se vistieron con las galas de la Tierra, y allí descendieron y moraron. 

El intento de relación entre
la obra de Tolkien y el cristianismo

No es ningún secreto que uno de los objetivos de Tolkien era crear una mitología al estilo de las nórdicas, por lo que muchos de sus personajes están basados en dichas creencias. Aunque este origen pagano no fue obstáculo para que muchos autores cristianos quisieran llevar la obra de Tolkien a su terreno con la excusa de que el autor recibió una educación católica.  

Por ejemplo, Miguel Marqués Campo, afirma:

El hilo conductor de El Silmarillion y El Señor de los Anillos es una historia maravillosa de esperanza contra-toda-esperanza, y en este sentido viene a ser, pues, un preanuncio sublime del evangelio cristiano3.

Los autores cristianos que buscan establecer un paralelismo entre la cosmología de Tolkien y la teología cristiana suelen hacerlo a través de una interpretación al estilo de san Agustín de Hipona. En esta visión, la creación es entendida como una emanación de Dios, quien, asistido por sus ángeles, lleva a cabo el acto creador. Esta perspectiva facilita notablemente la comparación entre la cosmología agustiniana y la visión tolkieniana de Eru, el Único, con los Ainur desempeñando un rol similar al de los ángeles.

Plotino y cristianismo

La interpretación que san Agustín hace de la Creación se fundamenta en su lectura del evangelio a través del prisma del neoplatonismo, una corriente filosófica en la que se instruyó profundamente y que se basa en gran medida en las enseñanzas de Plotino. Este último es un filósofo que Antonio Dopazo describe meticulosamente en su obra4:

Un filósofo egipcio de nacimiento, griego de formación (su educación es impecablemente helénica) y romano de adscripción (pues Egipto era una provincia imperial). Esta “triple nacionalidad” no era rara en una época en la que el mundo antiguo vivía su particular “globalización” gracias al expansionismo de Roma, y sirve además para ubicar a Plotino en una encrucijada cultural que se ve reflejada de lleno en su pensamiento.

El pensamiento de Plotino se recopila en las Enéadas, una obra que, al igual que El Silmarillion de Tolkien, no fue editada por el autor sino por su discípulo Porfirio. Las Enéadas contienen los fundamentos neoplatónicos que más tarde adoptaría san Agustín en su teología. La cosmología de Plotino, descrita en estas escrituras, presenta una metafísica que, aunque más cercana a Platón, incorpora también ciertos rasgos aristotélicos. Esta amalgama de influencias la convierte en una síntesis perfecta de la visión helenística sobre el mundo y su creación.

Paralerismos entre la obra
de Plotino y la de Tolkien

Plotino postula que el origen de todo es el Uno, comparable al Eru de la mitología tolkieniana. Desde un punto de vista platónico, este Uno podría ser considerado la Idea del Bien, pero también posee características del primer motor aristotélico, al ser incausado. Este Uno es, por tanto, la fuente de toda existencia.

En la filosofía de Plotino, de este Uno emana la Inteligencia, no a través de un acto de creación como en la concepción judeocristiana —donde se crea algo distinto a sí mismo—, sino mediante un proceso llamado hipóstasis. Esta Inteligencia sería el equivalente, en términos platónicos, a las ideas más puras, como la Belleza o la Justicia. Reexaminando el relato de Tolkien, se puede ver una clara analogía entre la emanación de la Inteligencia en Plotino y la música de Eru con la creación de los Ainur.

La música que Eru crea con los Ainur desencadena otra canción, diferente, que da lugar al resto de la creación: el mundo y el Fuego Secreto que anima esa creación. Este proceso es comparable a la emanación del Alma en la filosofía de Plotino, que en la jerarquía platónica, estaría más próxima al mundo material. Además, esta Alma en las Enéadas parece actuar como motor del mundo, similar a cómo el Fuego Secreto impulsa la creación en la narrativa de Tolkien.

Por último, Plotino describe otra emanación que da origen a la materia, conformando así las almas que representan el Ser auténtico y pertenecen a nuestro plano de la realidad. Este plano es comparable al mundo material de Platón, pero sigue estando conectado a través de las hipóstasis con el Alma, la Inteligencia y el Uno. Esto se refleja claramente en la última canción de Eru como acto creativo, que da vida al resto de los seres, todos ellos de alguna manera aún vinculados a él.

Incluso en el Ainulindalë, observamos cómo Eru anticipa el retorno de su canción al final de los tiempos, un concepto que Plotino también parece esperar en sus Enéadas. Esta noción de retorno se encuentra en filosofías tan variadas como la de Aristóteles y el eterno retorno de Nietzsche, indicando un tema universal en el pensamiento filosófico.

No está claro si Tolkien conscientemente modeló La música de los Ainur siguiendo la obra de Plotino, dado que no hay referencias directas en sus escritos o correspondencia. Sin embargo, los ecos de las ideas de Plotino resuenan de una forma u otra en sus textos, sugiriendo una influencia implícita o una convergencia de pensamientos.

María Zambrano defendía que “la suerte de la razón del vencido es convertirse en semilla que germina en la tierra del vencedor5” Esta esperanza la vemos cumplida en la obra de Plotino, una obra que muchas historias y curriculums de Historia de la Filosofía han enterrado o camuflado a la sombra de Platón. Una obra que la teología cristiana lo ha subsumido bajo la obra de san Agustín. Pero al final, las tesis de Plotino terminan volviendo a germinar en obras tan distantes como la de Tolkien.

Notas

[1] Pearce, J. (2003). La creación de la Tierra Media: El mito detrás del hombre, Tolkien: hombre y mito. Barcelona, Ediciones Minotauro.

[2] Tolkien, J. R. R. (2014). El Silmarillion. Editorial Planeta.

[3] Márques, M. (2004, 05 de marzo). El catolicismo en Tolkien y en El Señor de los Anillos: una aproximación con afecto. Publicado en la página web de la Sociedad Tolkien Española. Sitio web: www.sociedadtolkien.org

[4] Dopazo, A. (2015). Plotino: La odisea del alma entre la eternidad y el tiempo. Barcelona, Batiscafo.

[5] Zambrano, M. (2020). El hombre y lo divino. Madrid, Alianza Editorial.

Imagen | Canva IA

Cita este artículo (APA): Juan, M. (2024, 01 de junio). Los ecos de Plotino en la obra de Tolkien. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/06/plotino-en-tolkien

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