fbpx

Los muertos y los vivos somos parientes cercanos

La cita que da título a este artículo, la tomo de una de mis últimas lecturas, que sea dicho de paso, la he disfrutado como hace mucho no disfrutaba una. Y no solamente por su facilidad, sino por la sorpresiva temática que trata. El libro en cuestión se titula: Una tumba con vistas. Historias y glorias de los cementerios (2023) del escritor escocés Peter Ross.

El libro trata acerca de la importancia y el rol que juegan los cementerios en nuestra vida una vez nos acercamos a ellos. De entre muchos conceptos que aparecen, ya sean de corte más autobiográfico como histórico, es evidente que existe una valoración a los mismos y a su natural desarrollo con el ser humano, empezando por todos los rituales y ceremonias que rodean el proceso de inhumación, hasta las emociones que desarrollamos durante los mismos procesos como la melancolía y el recuerdo.

Esta capacidad de recuerdo se trata de forma constante, pero hay una idea tratada en uno de los capítulos que versa sobre la dignidad de dar un nombre a las personas desaparecidas que, “sin una lápida, sin un nombre, se los olvida1”. Me pareció fascinante esa capacidad de relacionar al ser con la lápida y el recuerdo, pues no hay nada de falso en esta cita; pensemos solamente en el trato que se les dan a las tumbas a lo largo de un año (y especialmente el Día de los Muertos): la limpieza, el exorno floral, las velas, todo forma parte de un respeto, de un recuerdo querido y sentido hacia la persona fallecida.

Pero esto no es nuevo para nosotros, y sin duda encuadra muy bien con los postulados de la psicogeografía, disciplina que nació con la Internacional Situacionista2, y que hoy está sufriendo las consecuencias de un olvido académico, que parece que muchas editoriales y autores tratan de remediar. La psicogeografía trata de dar respuesta a cómo el entorno existente en el desarrollo de un ser humano influencia a este emocionalmente y en su comportamiento. Un ejemplo sería como la construcción arquitectónica de un hospital está planteada de tal modo que llega a inducir al malestar.

Los cementerios no son lugares extintos de esta ciencia, el recuerdo se hace una constante desde el primer momento en el que nos desplazamos a ellos. Se estructuran como grandes ciudades rodeadas por unos muros que lo delimitan del resto de la ciudad y que impiden ver lo que existen fuera de la misma, guardando un sincretismo e intimismo que apenas se consigue alejándonos de esos tabiques.

Al echar la vista al frente, todo parece casi paradisíaco: insectos, pájaros y algún que otro animal, viven en armonía con los paisajes verdes y coloridos que ofrecen los jardines y las flores. Junto a estos espacios, aparecen filas y filas de túmulos que dan nombre y recuerdo a aquellos que existieron. Dependiendo del poder adquisitivo, o de la cantidad que desees gastar en tu familiar, las sepulturas aparecen más o menos decoradas, con alegorías a los lados o, inclusive, pueden encontrarse dentro de panteones, como si de una casa se tratara.

Dejando a un lado las especificaciones estilísticas de las tumbas, resulta interesante el cómo aprendemos el lugar que ocupan nuestros seres en un espacio tan grande y sin señalizar cómo es un cementerio. Y aquí entra la psicogeografía para aportar parte de su mágica ciencia, la cual nos dicta que: “la gente que quiere acordarse de algo tiene que volver al lugar donde había sucedido3“. Suceso que tuvo un impacto emocional resquebrajarte. Una herida que de forma constante es abierta con tan solo recordar frases, olores o acciones que sucedieron en ese momento.

Esto podríamos compararlo con analogías urbanas a las que estamos más acostumbrados en la actualidad. Pensemos en los típicos espacios rurales, los cuales de golpe y porrazo son invadidos por una empresa inmobiliaria que modifica el terreno y destruye el paisaje al que estabas acostumbrado. Ocurre también a la inversa: un edificio muy antiguo que había respirado tantos siglos de historia es derruido para construir sobre el mismo un nuevo bloque mucho más moderno y “estético” para la ciudad.

Tanto en un ejemplo como en otro, la imagen a la que estábamos acostumbraos desaparece, pero de forma casi automática proyectamos mentalmente esos ya extintos espacios en los lugares que se lo han arrebatado, porque contaban una historia que iba unida a nuestra vida.

La mente recoge una serie de coordenadas ficticias que tienen que ver con el lugar, y las plasma en el continuo desarrollo de nuestras vidas. Por ello, los cementerios se asientan en nuestra sociedad como aquellos espacios irreductibles4 que no solamente funcionan con ánimo de despedida o de celebración de la vida, sino también de recuerdo hacia la persona y espacio en el que descansará eternamente. Pero, sobre todo, los camposantos consiguen hacernos mantener el recuerdo de que fuimos, somos y seguiremos siendo humanamente humanos.

Notas

[1] Ross, P. (2023). Una tumba con vistas. Historias y glorias de cementerios. Ed. Capitán Swing. p. 157.

[2] La Internacional Situacionista (IS) era una organización revolucionaria de artistas e intelectuales cuyo principal objetivo era el de liquidar la sociedad de clases en tanto que sistema opresivo y el de combatir el sistema ideológico contemporáneo de la civilización occidental: la llamada dominación capitalista y la dictadura de la mercancía [Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Internacional_Situacionista].

[3] Sinclair, I. (2023) Vivir con edificios y caminar con fantasmas. Ed. La Felguera. p. 55.

[4] Por lo menos por ahora.

La imagen de cabecera se utiliza de acuerdo a nuestros términos de uso de imágenes. Para más información, visite nuestros términos de uso.

Cita este artículo (APA): Salguero, L. (2024, 30 de junio). Los muertos y los vivos somos parientes cercanos. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/06/los-muertos-y-los-vivos

¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!

Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls o contenido desbloqueable por pasarela de pago.

Beneficios de la membresía:

Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.

Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.

Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.

O si lo prefieres, puedes hacernos una donación. Tu respaldo es vital para nosotros. Tu apoyo nos da la energía y el ánimo para continuar adelante.

¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!

#arquitectura, #arte, #geografía, #memoria, #muerte, #psicología
error: Content is protected !!