Uno de los más grandes acontecimientos de los últimos tiempos ha sido, sin duda, la proclamación de la muerte del Dios cristiano. Una vez surgido este acontecimiento, lo que debería venir no es otra cosa que una absoluta destrucción de los valores morales tradicionales. La fe ha sido socavada y, por lo tanto, la moral europea, la cual ha crecido y nacido del cristianismo, debe ser completamente aniquilada.
Nietzsche, en su obra “La genealogía de la moral» (1887) muestra el surgimiento de los valores morales tradicionales, y la tragedia que suponen para Europa. Estos mismos, siendo constituidos por el cristianismo, significan la decadencia de la humanidad:
El sujeto (o para hablar de forma más popular, el alma) ha sido hasta ahora el mejor dogma de fe que ha habido en este mundo, quizá porque hizo posible para la inmensa mayoría de los mortales, a los débiles y los oprimidos de todo tipo, ese autoengaño sublime que consiste en interpretar la debilidad misma como libertad, como un mérito su ser de tal o cual forma1.
Por lo tanto, una vez proclamada la muerte de Dios, debemos acabar con la moral de la que él es autor.
No hay ningún Dios, así lo sentencia Nietzsche. La proclamación de la muerte Dios no significa otra cosa que la aparición de la nada sin fondo, la muerte de Dios es un derrumbamiento de todo lo que existe, la aparición de un vacío desolador. Este hecho solo significa para el hombre una caída mortal, y surge la pregunta acerca del sentido de la existencia: ¿hay un fin al que dirigir la vida?, ¿un para qué?, ¿hacia dónde nos dirigimos? Lo inevitable son las terribles consecuencias de lo que implica la muerte de Dios, y hay que tomar conciencia de ellas:
Después de muerto Buda, durante siglos se siguió exhibiendo su sombra en una cueva, una sombra horripilante, terrible. Dios está muerto: pero tal como es la especie de los hombres, probablemente seguirá habiendo durante milenios cuevas en las que se exhiba su sombra. Y nosotros, ¡Nosotros tenemos que vencer su sombra!2
No debemos creer en ningún fin último ni en ningún orden, sino que el mundo no es más que un eterno caos.
El superhombre tiene una importancia para Nietzsche de lo más destacable en lo que respecta la muerte de Dios. Aquel constituye todo lo que no está al alcance del hombre. El superhombre es el sentido de la tierra; este, al contrario que el otro, posee una tierra sin cielo, un mundo sin transmundo, y así, debe ocupar, tras la muerte de Dios, el puesto de Dios. El superhombre es fiel a la tierra, y con él se desvanecen todas las esperanzas ultraterrenas. A través del superhombre, se efectúa una crítica a los valores tradicionales y todo lo establecido. Nietzsche desata una gran crítica hacia los denigradores de la vida y del cuerpo, y muestra un elogio a la vida, a los gozos de la carne, un elogio de las naturalezas fuertes, un elogio de la inversión de los valores y un elogio a la voluntad de poder, poder que es el verdadero objetivo de la vida, a saber, las cosas vivientes buscan ejercer poder para crecer y llenarse de fortaleza, y así con el superhombre derrumba todos los pilares de la civilización europea.
@filosofiaenlared ¿Qué es el nihilismo? 🤔 Descubre cómo encontrar sentido en un mundo sin significado 🌍💡 #FilosofíaEnLaRed #Nihilismo #Nietzsche #Filosofía #Autoayuda #Reflexión ♬ sonido original – filosofía en la red
El nihilismo asume la muerte de Dios como un Dios anti-vida. El concepto de Dios no implica otra cosa que la contradicción de la vida, en vez de la glorificación de la misma. En el Dios cristiano se exalta la hostilidad a la vida, a la naturaleza, a la voluntad de vivir, y así Dios diviniza la nada, denigrando la vida terrena, algo que es incomprensible para Nietzsche, aquel filósofo que exalta la vida terrena como lo más preciado de todo. El nihilismo no es solo una manera de pensar, sino que la praxis es indispensable. La negación que implanta el nihilismo es solamente un tránsito hacia una nueva creación, el proceso de destrucción es una premisa para el proceso de creación, tal y como pasa con los valores morales, destruir los viejos valores por otros nuevos. Debemos reemplazar los valores metafísicos, morales y religiosos, los valores enemigos a la vida, por valores vitales y naturalistas, valores impulsores de la vida. La vida terrena es inagotable, al contrario de lo que muchos piensan, está en eterno nacimiento y muerte, en eterno retorno:
La voluntad de poder expresada y siempre de nuevo manifestada en la vida instintiva, en las funciones orgánicas, en todas las fuerzas activas, es en la práctica el principio metafísico fundamental del gran antimetafísico Nietzsche y su símbolo es Dioniso3.
El mundo no es otra cosa que un caos sin principio ni fin, no para de transformarse, envuelto por la nada, siendo esta su frontera. Es un mar de fuerzas tempestuosas y torrenciales, que eternamente retrocede en un flujo y reflujo de distintas formas. Es el eterno retorno.
El platonismo como
el comienzo del nihilismo
El mundo está en decadencia debido al predominio de los valores cristianos en el pensamiento europeo, y este declive comienza con la creación de la doctrina de los dos mundos en las obras de Sócrates y Platón. La dicotomía entre el mundo ideal y verdadero, frente al mundo sensible y aparente, se señala como el origen de esta decadencia humana, ya que el mundo suprasensible resulta inalcanzable. Este mundo muestra una falta de ser porque, debido a su naturaleza terrenal, el ser humano no puede acceder al mundo de las ideas, creando una fractura en el ser. Sin embargo, el nihilismo disuelve el mundo ideal, afirmando que solo existe un mundo, el que habitamos, y debemos glorificarlo como el verdadero y único.
Todo comienza con la postulación de un mundo inalcanzable para el hombre corriente. Al ser inalcanzable, no puede demostrarse su existencia de ninguna de las maneras, es imposible de prometer, por tanto, sucede de tal manera que: “la existencia humana se desenvuelve en el “más acá”, pero tiende hacia el “más allá”, el cual se vuelve objeto de promesa y de fe4”. Así, el mundo inalcanzable se convierte en consuelo y deber para el ser humano. No obstante, el nihilismo nos muestra que, al ser inalcanzable e indemostrable, no hay certeza alguna sobre ese mundo, por lo que la verdad no reside allí, sino aquí. La idea de un mundo suprasensible se vuelve inútil y superflua, dejando de existir tanto el mundo ideal como el aparente, quedando solo el mundo real del aquí y ahora. De esta manera, no existe la verdad absoluta, ya que no hay cosas en sí mismas que constituyan un mundo ideal. Con la destrucción del mundo suprasensible, se pueden abolir los valores tradicionales y dar paso a nuevos valores, reconociendo la voluntad de poder como el carácter fundamental de todo lo que existe. Solo el superhombre es capaz de soportar todo lo que enfrenta al ser humano.
Notas
[1] Nietzsche, F. (2017) La genealogía de la moral. Editorial Tecnos.
[2] Küng, H. (1979) ¿Existe Dios? Ediciones cristiandad.
[3] Ibídem.
[4] Volpi, F. El nihilismo. (2010). Editorial Biblos.
La imagen de cabecera se utiliza de acuerdo a nuestros términos de uso de imágenes. Para más información, visite nuestros términos de uso.
Artículo de:

Athenea Palero Lucas (autora invitada):
Estudiante de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.
Cita este artículo (APA): Palero, A. (2024, 07 de agosto). El nihilismo y Nietzsche. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/08/el-nihilismo-y-nietzsche
¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!
Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls (es decir, sin una barrera que te exija un pago para acceder al contenido).
Beneficios de la membresía:
• Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.
• Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.
• Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.
O si lo prefieres, puedes hacernos una donación. Tu respaldo es vital para nosotros. Tu apoyo nos da la energía y el ánimo para continuar adelante.
¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!
¿Te gustaría escribir para nosotros?
Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com
