Filosofía estafadora y los sofistas contemporáneos

La filosofía es una disciplina que nos invita al cuestionamiento de las verdades impuestas o de ciertos conocimientos de carácter dogmáticos. Es el área de estudio en donde la búsqueda de respuestas es inútil, ya que esta se especializa en la tarea de la problematización. Filosofar es el arte de hacer las preguntas pertinentes que surjan de nuestros mayores enigmas.

Pero hay un peligro que todo filósofo o estudiante de filosofía que debe afrontar: el narcisismo intelectual. Al principio pareciese un tipo de problema no tan obvio e importante, sin embargo, este tipo de actitud puede llevar a muchas polémicas y confrontaciones innecesarias por el hecho de que personas con este comportamiento sufren del mal de tratar despectivamente a todo aquel no sabe más que ellos, en otras palabras, reducir al otro a un mero NPC1. A continuación presento algunas observaciones para identificar estos tipos de discursos.

Lógica inconsistente

Se suele caracterizar a los expertos en filosofía por su habilidad argumentativa, casi innata; después de todo, Aristóteles2 fue el primero de los pensadores en occidente que escribió sobre ella y la filosofía analítica es conocida por su énfasis en esta. Pero aquellos que te venden la idea de saberlo todo, pecan de inconsistencia lógica. Tienen una argumentación bastante sólida en términos lógicos al presentar sus ideas, pero el tema de las falacias abundan en sus discursos. Algunas de estas son fáciles de identificar si es que se les ha estudiado con la debida ayuda sobre el asunto. Nombraré un par, ya que enumerarlas todas requeriría de un libro extenso.

Por ejemplo: el falso dilema, que consiste en presentar dos opciones como buena y otra mala dentro de algún esquema limitado de elección. Si te dieran a escoger entre vivir en una sociedad capitalista con libertad de expresión o una sociedad comunista sin este derecho, ¿cuál escogerías? Tu respuesta ante estas situaciones debería ser la siguiente: ninguna. Se están dejando afuera muchos factores que puedan llevar a una sociedad particular a desarrollar sus propios sistemas políticos (recursos naturales, voluntad de los ciudadanos, contexto geo-político, culturas locales, etc.). Por lo que este tipo de argumento es una trampa mental.

Otras de estas son las falacias ad hominem3 y ad verecundiam4, las cuales encuentro que van demasiado de la mano en mucho de estos discursos engañosos. La primera se caracteriza no solo por ser un argumento, sino por constituir un ataque o acusación dirigida contra la persona o su contexto. Por ejemplo: “Paulo no puede dar su opinión sobre el trabajo debido a que es filósofo marxista”. Es una clara falacia, porque la correlación entre los dos puntos no desacredita la opinión de Paulo sobre las condiciones de trabajo de un cierto oficio o del trabajo en general. Mientras que a la segunda se le conoce mejor como falacia de autoridad, en donde la fortaleza de la validez del argumento reside solamente según lo que diga un experto. Un dicho como “la filosofía es un saber innecesario porque Marx y Engels dijeron que se necesita transformar el mundo, no pensarlo” es una apelación a la autoridad de estos pensadores en su calidad de activistas políticos. El argumento no nos dice por qué es que la filosofía ya no sirve, sino que más bien es un punto de vista de ellos. El estudio detenido de la naturaleza de las falacias en los discursos de estos intelectuales no ayudará a identificar su inconsistencia lógica.

La ciencia es más importante

Otra de las improntas de estos discursos de pretensión intelectual son la aparente primacía de la ciencia sobre la filosofía. Este argumento suele alinearse con lo que se denomina la primacía de las evidencias científicas sobre la especulación filosófica, ya que esta última no nos proporciona nuevos conocimientos sobre las cosas. La frase “la filosofía calla cuando la ciencia habla” es la mejor manera de definir dicho pensamiento, pero ¿qué tan callada debe estarla? Es cierto que los fines de una ciencia empírica difiere de los objetivos que la filosofía tiene; después de todo, esta se preocupa de traer la duda más que respuestas. ¿Aquello significa que la filosofía es un saber inútil? Según Aristóteles, así es, pero esto no significa que sea desechable del todo, porque a la vez el filósofo griego afirma que es de la más libre de todas las ciencias5. Concebir la filosofía como un saber inútil implica estar consciente de sus limitaciones frente a otras ciencias.

Entonces, la filosofía frente a otros tipos de conocimiento llega a ser algo complementario más que un saber ignorable. El molde cultural, origen y conceptualización de lo que se conoce como ciencia es un proceso ya bastante complejo de por sí. Thomas Kuhn nos habla de ello en su libro La estructura de las revoluciones científicas6. Suele suceder que aquellos que veneran a la ciencia como una entidad incuestionable, caen en el error de no reconocer los límites de esta misma. David Chalmers y Christof Koch en 1998 hicieron una apuesta en torno a los avances de la neurociencia para descubrir los misterios de la mente7. En pocas palabras, según el neurocientífico Koch, este enigma sería resuelto, mientras que el filósofo Chalmers, apostó que no. Hoy en día, el problema de la conciencia y su conexión con la mente a nivel neuronal sigue siendo un tema de estudio. En pocas palabras, filosofía y ciencia no deberían dejar de dialogar por nada del mundo.

La filosofía ha muerto

Otro de los argumentos que se suelen usar viene de la mano de lo que se habló en el apartado anterior: la filosofía como saber inútil ante la ciencia. Es cierto que aquellos que se especializan demasiado en ciencias del espíritu no saben mucho sobre cosas materiales, a su vez que los científicos naturales más especializados desconocen sobre los temas del humano y la responsabilidad8. Pero el problema central al que apunta esta gente radica en que la filosofía como saber no aporta nuevos conocimientos, nuevas evidencias de la realidad o información que nos ayude a entender el mundo.

Aquí se encuentra uno de los mayores errores en cuanto a la funcionalidad de la filosofía como saber, ya que términos como “ciencia” o “conocimiento concreto” no representan su definición más adecuada. En cambio, es más apropiado caracterizarla como una actitud o una forma de vivir la vida. La actitud filosófica queda mejor definida bajo las improntas socráticas de “solo sé que nada sé” o el “Sapere Aude!” kantiano: atreverse a pensar el mundo, sus complicaciones y tener la valentía de cuestionar ideas dogmáticas sobre la realidad.  

Falta de humildad epistémica

Otro rasgo característico de la gente que vende conocimientos abiertamente en esta época digital es su evidente falta de humildad epistémica. Con esta característica me refiero al comportamiento de las personas en su inhabilidad de aceptar que pueden estar equivocadas sobre algún asunto o la usurpación de ideas que no son suyas para hacerlas pasar como suyas. Ateos, marxistas, cristianos, liberales o progresistas (por mencionar algunas formas de pensamiento) que no son capaces de salirse del dogmatismo de sus ideas; y apenas son cuestionadas sus bases teóricas suelen ofenderse o tildar a todo aquel que le cuestione como enemigo declarado. Aparentemente, cuando sucede esto es cuando es mejor descartar el diálogo porque no se logra nada intentar convencer al otro de sus ideas.

Aparte de esa incapacidad de poder aceptar que están equivocados, también predominan actitudes como la pretensión de haber inventado una nueva forma de pensamiento cuando en realidad le han robado la idea a otro pensador influyente. Abundan aquellas personas que dicen profesar el “verdadero” marxismo o ser el primer maestro de la hermenéutica de la sospecha, o personajes que dicen haber conseguido profesar la verdadera doctrina del cristianismo o incluso haber superado toda idea de religión al habérselas ingeniado creando una nueva religión. Claro que estos personajes están dispuestos a enseñarnos sobre «sus iluminaciones«, pero siempre que obtengan dinero a cambio de indoctrinarte en sus ideas que salvarán a la humanidad de la mentalidad esclava.

Palabras finales

La filosofía del chantaje de estos nuevos intelectuales que creen haber reinventado la rueda del conocimiento tarde o temprano caen bajo lo que realmente son: un conocimiento estafador. Esta gente no será capaz de aceptar a alguien con ideas nuevas y que además se atreva a cuestionar sus ideales, ya que necesitan de esta dependencia intelectual que ellos mismo generan al vender sus pensamientos. Su lógica inconsistente nos demuestran que incurren demasiado en falacias. Su deslegitimación de la filosofía muestra que no comprenden lo que es la actitud filosófica. La priorización de la “ciencia” como si fuera una única institución universal devela que no entienden lo complejo que resulta el estudio de las cosas naturales. Y su falta de honestidad respecto a sus conocimientos revelan su débil temperamento intelectual, además del robo de ideas que toman de otros autores.

Por lo tanto, la invitación de este artículo es la siguiente: no acepten el yugo de un maestro simplemente porque sepa más que ustedes, sino por cómo este les invita a tener curiosidad por saber más. El dogmatismo en la búsqueda del conocimiento es un camino sin salida hacia un club selecto de “pensadores revolucionarios”. Una actitud filosófica ante la vida y el conocimiento de las cosas, más que una invitación al escepticismo nihilista, implica una búsqueda insaciable por saber más, de cuestionar lo que se toma por obvio.

Notas

[1] NPC = Non Playable Character (Terminología que significa «personaje no jugable». Últimamente se ha puesto de moda usar despectivamente esta palabra a todo aquel que presente pobreza de pensamiento o viva sin cuestionarse de las cosas que le suceden en su propio modo de vivir). Definición de NPC: Significado, ejemplos y autores. (s. f.). Recuperado el 16 de octubre de 2024, de https://definicionwiki.com/definicion-de-npc-significado-ejemplos-autores/

[2] Aristóteles (Candel Sanmartín, M., & Montoya, J.). (1994). Tratados de lógica (Órganon) I: Categorías, Tópicos, Sobre las refutaciones sofísticas (1st ed.). Gredos, Editorial, S.A. & —– (Candel Sanmartín, M.). (1995). Tratados de lógica (Órganon) (II): · Sobre la interpretación · Analíticos primeros · Analíticos segundos (1st ed). Gredos, Editorial, S.A.

[3] El argumento ad hominem es una falacia en la cual se ataca a la persona que presenta un argumento en lugar de refutar el contenido del argumento mismo. Este ataque desvía la atención y no responde a la validez lógica del planteamiento.

[4] La falacia ad verecundiam, o apelación a la autoridad, ocurre cuando se intenta validar un argumento citando la opinión de una figura de autoridad o experto, en lugar de proporcionar pruebas o razones lógicas que sustenten la afirmación.

[5] Aristóteles. (1990). Metafísica: Edición trilingüe (V. García Yebra, Trad.; 2. ed. revisada). Gredos. 982b 20 – 25.

[6] «La razón es clara. En la ciencia ocurre como en las manufacturas: el cambio de herramientas es una extravagancia que se reserva para las ocasiones que lo exigen. El significado de las crisis es que ofrecen un indicio de que ha llegado el momento de cambiar de herramientas». Cfr. Kuhn, T. S. (2012). La estructura de las revoluciones científicas (C. Solis, Trad.). Fondo de Cultura Económica. p. 94.

[7] Filósofo 1, científico 0: La apuesta sobre la consciencia que la ciencia perdió. (2023, 29 de julio). BBC News Mundo. Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/articles/c0j4nepwdnlo

[8] Heimenddahl, E. (with Von Weizsäcker, C. F., Gerlach, W., Wielan, W., Born, M., Günther, G., & Weiskopf, V. F.). (1969). Física y Filosofía. Diálogo de occidente (J. S. Iglesias Muñoz, Trad.). Ediciones Gudarrama. p. 157.

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Cita este artículo (APA): Schenone, C. (2024, 14 de noviembre). Filosofía estafadora y los sofistas contemporáneos. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/11/filosofias-falsas-reflexion

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