Artículo publicado originalmente el 03 de enero de 2015 en la versión anterior de Filosofía en la Red. El presente texto es una versión editada, corregida y revisada del original adaptándolo a los estándares actuales de la Plataforma.
Es muy habitual hablar de los diez mandamientos. Mucha gente, incluso atea, los menciona como un código moral universal válido también para los no creyentes. Pero eso es como tantas cosas que se dicen, pero sin pensarlas mucho. No analizaremos los diez mandamientos, solo repararemos en un par de ellos.
En realidad, casi nadie conoce los diez mandamientos ni sabe decirlos tal cuales. Y si hace el esfuerzo, posiblemente le ocurra que le falte uno y solo le salgan nueve. Y tiene su explicación: el mandamiento desaparecido y el inventado. Ahora lo explicaremos con más detalle. Pero pongamos antes dos simples ejemplos para introducir el tema.
En el año 2002, la plataforma “¡Basta Ya!1”, protestó contra la complacencia entonces de algunos obispos de Euskadi con el nacionalismo vasco. La forma de protesta fue recordarles a los obispos el quinto mandamiento: “No matarás”. El titular de El País2 era justo ese: “¡Basta Ya! recuerda a los obispos que ‘el quinto mandamiento es no matar’”. Sin embargo, es inexacto: el quinto mandamiento es “Honra a tu padre y a tu madre”. El de “No matarás” es el sexto.
El otro ejemplo es la letra de una canción del grupo de heavy metal Lujuria, llamada “Sin parar de pecar3” y que da título al disco del mismo nombre4. La canción hace un repaso de los diez mandamientos, y tras hablar de nueve de ellos, dice hacia el final: “Aún me queda otro que ni puedo recordar, pero estoy seguro, ¡en su contra he de pecar!”.
Hay una razón que explica estas dos anécdotas: por qué ¡Basta Ya! se equivocó en el orden de los mandamientos y por qué a Lujuria le falta uno de ellos, y que tiene que ver con nuestro contexto cultural católico. La iglesia católica ha alterado los diez mandamientos originales de la Biblia, de modo que ha hecho desaparecer uno de ellos (el segundo original) y ha inventado otro (el noveno católico). Veámoslo en detalle.
Los diez mandamientos están redactados en el libro de Éxodo 20, 2-17 y en el de Deuteronomio 5, 6-21, y básicamente son idénticos. Tradicionalmente, se han agrupado en dos grupos, siguiendo el resumen que hizo el propio Jesús de Nazaret:
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas5.
Los cuatro primeros mandamientos del Éxodo y de Deuteronomio se resumen en amar a Dios, y los seis siguientes en amar al prójimo. Pero el catolicismo en sus catecismos muestra otra cosa: el segundo mandamiento original ha desaparecido y en su lugar hay un mandamiento nuevo que en realidad es una duplicación, pero exagerada de otro de ellos, de forma que en su resumen, el mandamiento de amar a Dios solo agrupa a tres mandamientos y el de amar al prójimo a siete.
El segundo mandamiento, tal cual aparece en la Biblia, dice textualmente: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. Este mandamiento está desaparecido del listado católico. Y en su lugar, la Iglesia ha inventado un noveno mandamiento que dice: “No consentirás pensamientos ni deseos impuros”.
En la siguiente tabla están los diez mandamientos, tal cuales aparecen en la Biblia, y comparados con los del Catecismo de la Iglesia Católica6 (CEC), donde puede apreciarse claramente la diferencia entre los listados bíblicos y el católico:
| Ex 20, 2-17 | Dt 5, 6-21 | CEC | ||||
| Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. | 1° | Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. | Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. | Yo soy el Señor, tu Dios. Amarás a Dios sobre todas las cosas. | 1° | Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. |
| 2° | No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. | No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. | ||||
| 3° | No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano. | No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano. | No tomarás el Nombre de Dios en vano. | 2° | ||
| 4° | Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo, y lo santificó. | Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová, tu Dios, te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate de que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo. | Santificarás las fiestas. | 3° | ||
| Amarás a tu prójimo como a ti mismo | 5° | Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da. | Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová, tu Dios, te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da. | Honrarás a tu padre y a tu madre. | 4° | Amarás a tu prójimo como a ti mismo |
| 6° | No matarás. | No matarás. | No matarás | 5° | ||
| 7° | No cometerás adulterio. | No cometerás adulterio. | No cometerás actos impuros. | 6° | ||
| 8° | No hurtarás. | No hurtarás. | No robarás | 7° | ||
| 9° | No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. | No dirás falso testimonio contra tu prójimo. | No darás falsos testimonios ni mentiras. | 8° | ||
| No consentirás pensamientos ni deseos impuros. | 9° | |||||
| 10° | No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. | No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. | No codiciarás los bienes ajenos | 10° |
Como puede observarse, la iglesia católica ha fundido los dos primeros mandamientos originales en uno solo de: “Yo soy el Señor, tu Dios. Amarás a Dios sobre todas las cosas”, desapareciendo todas las referencias originales a la prohibición de hacer imágenes de cualquier cosa para inclinarse ante ellas. Al hacer esto, deja los diez mandamientos originales en solo nueve, por lo que se ha inventado uno nuevo que en su listado lo coloca como noveno: “No consentirás pensamientos ni deseos impuros”. Este mandamiento no es sino una duplicación del sexto mandamiento católico —no cometer actos impuros—, solo que llevado más allá todavía hasta prohibir ni siquiera pensar ni desear cosas impuras. Esta manipulación de los mandamientos tiene su explicación: en el catolicismo es muy importante el papel que juega la veneración de imágenes y reliquias de santos, vírgenes y cristos, las peregrinaciones a donde están expuestas, y las procesiones de Semana Santa en las que se pasean por las calles. El catolicismo perdería gran parte de su esencia y de apoyo popular si renunciara a estas imágenes, pese a que en la Biblia se prohíbe contundentemente hacer ese tipo de representaciones e inclinarse ante ellas como hacen los católicos. Por eso simplemente han hecho desaparecer este mandamiento de su listado. En su lugar, han duplicado el relativo a los actos impuros, prohibiendo además el mero pensar o desear esas cosas impuras. Esto se debe a la obsesión de la iglesia católica contra el sexo, pues no a otra cosa se refieren con lo de impureza. No les basta prohibir la masturbación o el sexo prematrimonial, sino que incluso censuran pensar o tener deseos sexuales.
El segundo mandamiento es tajante: prohíbe la realización de todo tipo de imágenes, concretando que ni de lo que está arriba en los cielos, ni en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, es decir, de ningún tipo de ser vivo —ya sea ave, animal terrestre o humano, o animal acuático—. También prohíbe el inclinarse ante ellas o servirlas, y advierte solemnemente en caso de incumplimiento: “porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. Este mandamiento no tiene más vuelta de hoja: prohibido hacer imágenes e inclinarse ante ellas y servirlas. Por si no está claro en la lista de los diez mandamientos, esta prohibición se repite en otros libros de la Biblia: “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová, vuestro Dios7”.
En el Catecismo de la Iglesia Católica se reconoce la prohibición de hacer imágenes, pero justifica su uso con unas pocas citas de un par de concilios y otra de Tomás de Aquino: el culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos8. En efecto, “el honor dado a una imagen se remonta al modelo original9”; “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado10”. El honor tributado a las imágenes sagradas es una «veneración respetuosa«, no una adoración, que solamente corresponde a Dios: «el culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es imagen11«.
La Iglesia Católica distingue entre adoración y veneración para indicar que la adoración solo es a Dios, y la veneración a la Virgen y los santos y sus imágenes respectivas. Hay que recordar que la iglesia cristiana alcanzó su máximo poder al establecerse como religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV. Esto no significó una ruptura total con las religiones y cultos paganos anteriores, sino que el cristianismo lo que hizo fue adaptarlos e integrarlos como parte suya. Si el cristianismo hubiera barrido con todas las religiones, creencias, fiestas y costumbres paganas anteriores para empezar de cero, jamás habría sido asumido por los pueblos paganos. Lo que hizo fue amoldarse a esas costumbres, solo que cambiándoles su significado original por otro cristiano, lo que permitía seguir manteniéndolas, pero barnizadas de cristianismo. De esta forma, los cristianos cambiaron las fiestas solares que se realizaban con motivo del solsticio de invierno y del equinoccio de primavera por la celebración de la Navidad y la Semana Santa respectivamente, y de igual forma sustituyeron los cultos paganos a ciertos dioses y diosas locales por cultos a diferentes cristos, vírgenes y santos en cada pueblo, cada uno de ellos con sus imágenes correspondientes.
En el mundo ortodoxo, la cuestión de las imágenes no ha sido siempre pacífica. En los siglos VIII y IX hubo durísimos conflictos entre quienes apoyaban el uso de imágenes y quienes eran contrarios, los llamados iconoclastas o destructores de imágenes, y que seguían a rajatabla el mandato divino de destruir las imágenes religiosas: “no te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas12”. Este conflicto dio lugar a varios concilios sobre la cuestión de las imágenes y al uso de la violencia de unos contra otros por este asunto. Finalmente, la iglesia ortodoxa admitió la utilización de imágenes en contra del segundo mandamiento.
En este sentido, los protestantes son más respetuosos de la Biblia —y más fundamentalistas— y por eso no tienen ninguna imagen en sus templos ni, por supuesto, celebran procesiones ni peregrinaciones como las de los católicos. Este fundamentalismo llevó a algunas ramas protestantes a no representar ni siquiera la imagen de Jesús, en tanto de dios y segunda persona de la trinidad, mientras que otras ramas no tienen inconveniente en representarlo en tanto que también tenía una naturaleza humana. Pero ninguna de las dos se atreve a representar a Dios mismo, igual que tampoco lo hacen los judíos ni los musulmanes.
Al eliminar el segundo mandamiento, el listado de la Iglesia Católica se queda con solo nueve: el tercer mandamiento original pasa a ser el segundo en el listado, el cuarto pasa a ser el tercero, etc., pero de seguir así, el décimo sería el noveno y faltaría uno. Para evitarlo, la Iglesia Católica se ha inventado un mandamiento que coloca entre el noveno y el décimo originales, y que en su listado es el noveno, de forma que mantiene la apariencia de diez mandamientos, aunque sean distintos de los que hay en la propia Biblia.
De este modo, el noveno mandamiento católico es un mandamiento imaginario. Y no solo imaginario porque no aparezca entre los diez mandamientos originales de la Biblia, sino porque además es un mandamiento repetido: en realidad, el noveno mandamiento católico es el sexto mandamiento católico pero llevado a un extremo imposible, y todo eso debido a dos razones: ocultar el segundo que prohíbe las imágenes, y la obsesión de la iglesia con el sexo.
El noveno mandamiento católico dice: «no consentirás pensamientos ni deseos impuros«, que viene a ser el sexto mandamiento, pero exacerbado. Este sexto decía: “no cometerás actos impuros”, pero el noveno eleva la exigencia de no cometer a ni siquiera pensar. El mandamiento original —el séptimo en la Biblia— dice simplemente: “no cometerás adulterio”. La Iglesia Católica transforma este mandamiento en el sexto de su listado, pero ahí dice: “no cometerás actos impuros”. Sin embargo, en el noveno, como hemos dicho, la prohibición es llevada al extremo: “no consentirás pensamientos ni deseos impuros”.
| Original (Ex 20, 14) | 6° mandamiento católico | 9° mandamiento católico |
| No cometerás adulterio | No cometerás actos impuros | No consentirás pensamientos ni deseos impuros. |
Finalmente, así vemos que lo que en la redacción bíblica original era un mandamiento principalmente jurídico que prohibía el adulterio, la Iglesia Católica lo transformó en uno de tipo moral que prohíbe todo tipo de sexualidad que no sea la encaminada a la reproducción, y que llega al límite de prohibir incluso todo tipo de pensamiento. Se trata, pues, de un mandamiento imposible de cumplir, ya que la naturaleza sexuada del ser humano hace que sintamos deseos sexuales, y reprimir esos deseos y pensamientos es algo absolutamente contra natura.
Notas
[1] ¡Basta Ya! fue una iniciativa ciudadana española (1998 – 2005) que en su formación unía a personas de diversas ideas políticas, con el triple propósito de oponerse al terrorismo en cualquiera de sus formas, apoyar a sus víctimas y defender el Estado de Derecho, la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía del País Vasco.
[2] Ormazabal, M. (2002, 9 de junio). ¡Basta Ya! recuerda a los obispos que «el quinto mandamiento es no matar». El País. Sitio web: https://elpais.com/diario/2002/06/10/espana/1023660004_850215.html
[3] Jose Adan. (2010, 16 de julio). LUJURIA – SIN PARAR DE PECAR [Video]. YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=WyA5ICl9BAA
[4] Wikipedia. Sin parar de pecar. Wikipedia. Sitio web: https://es.wikipedia.org/wiki/Sin_parar_de_pecar
[5] Mateo 22, 37-40).
[6] Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. (n.d.). sitio web: https://www.vatican.va/archive/compendium_ccc/documents/archive_2005_compendium-ccc_sp.html
[7] Levítico 26, 1.
[8] Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 2132.
[9] San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto, 18, 45.
[10] Concilio de Nicea II: DS 601; cf. Concilio de Trento: DS 1821-1825; Concilio Vaticano II: SC 125; LG 67.
[11] Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 81, a. 3, ad 3.
[12] Éxodo 23, 24.
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Artículo de:

Andrés Carmona (colaboración)
Licenciado en Filosofía y Antropología Social y Cultural. Profesor de Filosofía en un Instituto de Enseñanza Secundaria.
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