Lo que caracteriza a los seres vivos de los seres inertes son tres funciones básicas: nutrición, relación y reproducción1. De que se cumplan o no estas funciones depende la supervivencia de los organismos. Por lo tanto, la evolución ha desarrollado modos de ejecutarlas que distan mucho de una especie a otra. Las plantas, por ejemplo, son seres autótrofos: son capaces de generar su propio alimento. Otros, como los humanos, somos heterótrofos, y debemos alimentarnos de otros seres vivos para poder sobrevivir.
Nutrición y alimentación
Una de las funciones básicas de los seres vivos, como hemos visto, es la nutrición, pero esta también tiene mucho que ver con el concepto de alimentación. Aunque en la sociedad los conceptos de nutrición y alimentación suelen usarse indistintamente, hay una clara diferencia entre ambos.
Se entiende por nutrición2 el conjunto de procesos por los que un ser vivo utiliza, transforma e incorpora los alimentos a su organismo para, más tarde, eliminar los productos de deshecho que estos generan. Por otra parte, la alimentación es el acto mediante el cual se introduce en el organismo, normalmente por la boca, los distintos alimentos que sirven de sustento. Del estudio de la primera se encargan las ciencias biomédicas, mientras que de la segunda, al tratarse de conducta, es la psicología la que lo explora.
Ante una señal biológica, como lo es el hambre o la sed, los seres vivos nos alimentamos. Así, a través de la nutrición, se obtiene la energía que se necesita para el resto de las actividades diarias. Esto no es distinto en el ser humano, pero nosotros tenemos una peculiaridad.
Imagina que tienes un perro al que das de comer tres veces al día. Llenas su cuenco del pienso que acabas de comprar en el supermercado y tu perro, con la señal de hambre ya activada, devora la comida. En pocos minutos todos los gránulos han desaparecido y el cachorro te mira como si te estuviera pidiendo que le des más. Ante la compasión que sientes por él, añades otro puñado al cuenco y en pocos segundos, ha desaparecido.
Y es que los animales comen hasta saciarse. Tienden a ingerir la mayor cantidad de alimento posible hasta que la señal de hambre haya desaparecido. Realmente, los humanos también tenemos esta capacidad y muchas veces hacemos uso de ella. Sin embargo, el uso de lenguaje, que es lo que nos diferencia del resto de seres vivos3, también tiene un papel muy importante en la conducta de alimentarse.
Lenguaje y alimentación
El lenguaje nos sirve a los humanos no solo para comunicarnos con otras personas, sino también para dirigir y regular la propia conducta. Los pensamientos, aunque no son accesibles para el resto de las personas, también son lenguaje y modulan en gran parte lo que hacemos.
La alimentación, al estar tan presente en el día a día, no está exenta de esto. Los humanos nos relacionamos con la comida a través de nuestro lenguaje. Aun teniendo presente la señal biológica, las personas podemos decidir si queremos o no alimentarnos y en qué medida. Incluso, podemos decidir qué alimento es el que preferimos elegir. Detrás de todo esto está el lenguaje; por ejemplo, es común pensar: “tengo hambre, pero no voy a terminarme el plato que si no engordo”.
Detrás de este tipo de pensamientos existe una industria y una sociedad que los fomenta para vender productos de adelgazamiento. Es difícil normalizar la diversidad corporal en una sociedad en la que se vende que la delgadez equivale a éxito, belleza y apoyo social. Así que no te sientas culpable si alguna vez has pensado algo así, todos lo hemos hecho.
Tener una buena relación con la comida es fundamental, ya no solo para obtener los nutrientes que el cuerpo necesita, sino también para no acabar desarrollando problemas psicológicos. Aunque los trastornos más característicos son los Trastornos de la Conducta Alimentaria —también llamados TCA—, una mala relación con la comida puede afectar a otros muchos ámbitos: como las relaciones sociales que están muy vinculadas con la conducta de alimentarse.
La alimentación y las relaciones sociales
a lo largo de la historia
La comida, a lo largo de la historia, ha sido clave para la formación de sociedades complejas. Los primeros antecesores del ser humano actual se reunían alrededor de una hoguera para compartir las piezas que habían cazado esa misma tarde. Colaboraban para arrastrar la carne sobrante a sitios donde se conservara mejor e, incluso, trabajan en equipo para producir y cosechar verduras, frutas y hortalizas.
No tardaron en aparecer los banquetes ligados a festejar y celebrar las buenas cosechas, donde todos los miembros de la tribu participaban activamente. Este ritual ha llegado hasta nuestros días: nos reunimos con nuestros seres queridos para celebrar cumpleaños, bautizos, bodas, etc. Los eventos especiales se festejan con aquellos que apreciamos, y el elemento que está presente en ellos siempre es la comida. En muchas ocasiones, son las propias personas que acuden al evento las que se ofrecen a cocinar. Esto no es más que otra muestra de cuidado que las personas manifestamos a través de la comida.
Actualmente, aunque muchas personas comen solas por sus horarios de trabajo o escuela, otras muchas se agrupan alrededor de una mesa llena de comida. Mientras se lleva a cabo la conducta de alimentarse, se establece una conversación donde se tocan temas que generan un fuerte vínculo entre los allí presentes: ¿qué tal la cita con el médico?, ¿qué opinas de esto que me dijo mi primo?; seguro que puedes salir adelante, estoy aquí contigo; son comentarios comunes en estas situaciones. Favorecen el establecimiento de lo que los seres humanos necesitamos, casi como el respirar: las redes de apoyo.
Muchas veces utilizamos la comida como un medio más que como un fin. Comemos sin la presencia de la señal biológica, únicamente porque el que está a nuestro lado también está comiendo; compartimos un momento vulnerable con él, y es un “momento vulnerable” porque durante la prehistoria —y aun para los animales en libertad— el acto de comer aumentaba la probabilidad de que una presa se abalanzase ante ti y pierdas la vida. Aunque para nosotros esta situación ya no supone una amenaza real, hemos heredado de nuestros antepasados la necesidad de cuidar y proteger al otro. Y, sin duda, no hay nada más vinculante que el cuidado.
En conclusión
La comida está en todas partes y es capaz de mediar en las relaciones sociales. En ocasiones es sinónimo de sufrimiento: su mala gestión puede ayudar a desarrollar problemas físicos, psicológicos e, incluso, sociales. Pero no olvidemos que también es fuente de placer, cuidados, vinculación y redes de apoyo.
Así que, recuerda: la próxima vez que alguien se ofrezca a ir a comprar el pan por ti —entre otras muchas cosas—, agradéceselo. Esa persona, más que ayudarte a que estés bien nutrido y que tengas energía para todo el día, te está demostrando que te quiere.
Notas
[1] Fernández, L. (31 de mayo de 2024). Funciones vitales de los seres vivos. Ecología verde. https://www.ecologiaverde.com/funciones-vitales-de-los-seres-vivos-2766.html
[2] Guía de Alimentación y Salud UNED: Guía de nutrición. (n.d.). UNED. Sitio web: https://www2.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/guia_nutricion/index
[3] ACyV. (2022, 21 de marzo). 8 cosas importantes que nos diferencian del resto de animales del planeta. El Confidencial. Sitio web: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2022-03-21/top-cosas-diferencian-resto-animales-planeta_3392490/
Bibliografía
Llorenç (24 de mayo de 2024). La conexión social y la comida: un vínculo inseparable. Qué cocina Peter. Sitio web: https://www.quecocinepeter.com/blog/la-conexion-social-y-la-comida-un-vinculo-inseparable/
La imagen de cabecera se utiliza de acuerdo con nuestros términos de uso de imágenes. Para más información, visite nuestros términos de uso.
Cita este artículo (APA): María, M. (2024, 6 de diciembre). Más que nutrirse: cómo la comida conecta, cuida y transforma. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2024/11/la-comida-conecta-cuida-transforma/
¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!
Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls.
Beneficios de la membresía:
• Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.
• Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.
• Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.
• Grupo de WhatsApp: un grupo privado para platicar, debatir y compartir de forma más cercana y directa.
O si lo prefieres, puedes hacernos una donación. Tu respaldo es vital para nosotros. Tu apoyo nos da la energía y el ánimo para continuar adelante.
💖 Donaciones 💖
España y el resto del mundo: https://donate.stripe.com/aEU28rfBCbag1VK9AC
México: https://donate.stripe.com/3cs8wP1KMa6c9oc5kn
🏦 Transferencia bancaria 🏦
España (IBAN): ES5868930001790000133394 [Nickel]
México (CLABE): 138580000017882412 [ABC Capital]
¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!
Psicóloga por la Universidad Autónoma de Madrid y estudiante del Máster en Psicología General Sanitaria. Escritora y divulgadora científica apasionada por el fascinante mundo de la psicología.
