Religión: su relación con el cuidado personal y social

La capacidad de razonar le ha permitido al ser humano un desarrollo tan elevado que, poco a poco, muchos elementos e instintos de supervivencia se han ido desvaneciendo, siendo sustituidos por nuevas metodologías de adaptación al ambiente mayormente artificiales. Sin embargo, hay aspectos que no pueden ser completamente eliminados, ya que seguimos siendo seres naturales y biológicos. Esto tiene implicaciones en nuestro comportamiento, incluyendo factores genéticos y ciertos instintos que persisten, motivados por la necesidad de supervivencia.

A lo largo de los años, el ser humano se ha ido distanciando gradualmente de la naturaleza, creando elementos mediante la razón para procurar el bienestar de la sociedad y garantizar la supervivencia de la especie. La herramienta clave en este proceso es la razón, que incluye el desarrollo de las culturas. Aunque popularmente este concepto se asocia principalmente con festividades y rituales, también abarca aspectos de la cotidianidad, la cosmovisión y los comportamientos dentro de la sociedad en la que se desarrolla.

Un elemento que forma parte de muchas culturas es la religión, destacando el hecho de que a lo largo de la historia se han desarrollado diversas en todo el mundo, algunas más dominantes que otras, pero todas tienen algo en común: influye en la cotidianidad de quienes forman parte de ellas. 

En las religiones hay ritualidad, costumbres, fiestas, perspectivas acerca de la realidad, explicaciones acerca de la creación del mundo, etc. Un elemento característico enlazado con la filosofía es la moralidad y la ética; las religiones del mundo —independientemente de su estructura— cuentan con esta característica. Idealmente, se establecen normas que no solo agracian a la divinidad o al elemento central de dicha religión, sino también, procuran el bienestar de quienes forman parte del movimiento, buscando principalmente un bienestar general. 

Históricamente, existen numerosos registros de eventos que contravienen lo anteriormente mencionado, ya que la imposición ha estado marcada por hechos violentos que han afectado a millones de personas. Este es un hecho innegable. Sin embargo, al indagar en las bases, como las sagradas escrituras o la constitución de las religiones, es posible encontrar que el punto clave no es solo el acercamiento a lo “divino” o a la “espiritualidad” en cuestión, sino también el fortalecimiento de la comunidad. A su manera, las religiones establecen reglas destinadas a proteger la integridad del ser humano, cada una dentro de su propio contexto, lo que contribuye significativamente a la regulación del comportamiento de las personas.

La religión ocupa un lugar importante en la vida de millones de personas, al punto de integrarse en su cotidianidad y personalidad. Esto se refleja incluso en su cosmovisión y en la manera en que perciben la vida misma. Ante las diversas complicaciones de la vida, el ser humano, idealmente, recurre a la razón para actuar en consecuencia, buscando una solución que proteja tanto a sí mismo como a los demás. Una de estas alternativas puede hallarse en la religiosidad, cuestionando si sus decisiones y acciones son coherentes con los principios de su fe. En ocasiones, esto implica incluso sacrificarse para cumplir con sus obligaciones religiosas, las cuales suelen estar vinculadas al bien común.

Las religiones no reemplazan la ética ni la legalidad de cada país, ciudad o comunidad, pero pueden servir como un complemento en la regulación del comportamiento, aunque solo en ciertos aspectos y situaciones. Esto debe hacerse respetando las creencias y recordando que el objetivo de la legalidad, la ética e, idealmente, de las religiones, es promover el bienestar de todas o la mayoría de las personas, independientemente de su religión o incluso si no pertenecen a ninguna.

Es importante señalar que, al igual que en muchas otras instituciones, dentro de las religiones también existen personas que distorsionan sus principios con el objetivo de obtener beneficios personales. Esta dinámica responde, en parte, a una necesidad de poder inherente al ser humano, que ha evolucionado como un mecanismo de supervivencia adaptable incluso al uso de la razón. Sin embargo, el enfoque central debe ser el uso de la razón complementado con la empatía y un análisis profundo de las circunstancias, explorando alternativas y soluciones. Este proceso puede estar, o no, acompañado por la religiosidad y la espiritualidad, dependiendo del contexto y las creencias personales.

No es necesario pertenecer a una religión para desarrollar una regulación de comportamiento alternativa a la legalidad, la ética y la empatía. Muchas personas simplemente actúan de manera correcta por otros motivos, incluyendo el empleo de la razón, incluso cuando los instintos parecen dominar en ciertas circunstancias. Sin embargo, también existen situaciones en las que ni la legalidad ni la afiliación religiosa logran evitar acciones que atentan contra el bienestar común o incluso contra la propia persona. En última instancia, dentro de la sociedad, no importa si se pertenece o no a una religión, sino cómo las acciones afectan a los demás y a uno o una misma.

La religión es esencial para millones de personas en todo el mundo. Más allá del comportamiento influenciado por la noción de recompensa y castigo, su significado radica en una necesidad más profunda: creer en algo que trascienda lo perceptible por los sentidos, encontrar respuestas para aquello que la ciencia no puede explicar, o simplemente aferrarse a lo que está más allá de lo humano, otorgando un sentido a la vida. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, lejos de las creencias, lo realmente crucial son las acciones: proteger la integridad propia y la de los demás.

La imagen de cabecera se utiliza de acuerdo con nuestros términos de uso de imágenes. Para más información, visite nuestros términos de uso.

Cita este artículo (APA): Martínez, K. (2025, 22 de enero). Religión: su relación con el cuidado personal y social. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/01/el-papel-de-la-religion-en-la-moral

¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!

Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls.

Beneficios de la membresía:

• Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.

• Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.

• Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.

• Grupo de WhatsApp: un grupo privado para platicar, debatir y compartir de forma más cercana y directa.

O si lo prefieres, puedes hacernos una donación. Tu respaldo es vital para nosotros. Tu apoyo nos da la energía y el ánimo para continuar adelante.

💖 Donaciones 💖

España y el resto del mundo: https://donate.stripe.com/aEU28rfBCbag1VK9AC

México: https://donate.stripe.com/3cs8wP1KMa6c9oc5kn

🏦 Transferencia bancaria 🏦

España (IBAN): ES5868930001790000133394 [Nickel]

México (CLABE): 138580000017882412 [ABC Capital]

¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!

Artículo de:

Filosofía en la red mujer con blazer azul y collar dorado, rostro y expresión serena, fondo blanco limpio, cultura y pensamiento filosófico.

Kenya Martínez (colaboración):
Egresada de la carrera de filosofía.