No tengo dudas que mi libro favorito de Charles Dickens es Grandes esperanzas1, pues en algún momento, tal como nos pasó a muchos con la saga de Harry Potter2, deseamos encontrarnos en los zapatos de sus protagonistas; y yo, así como Pip, deseaba ser una gran esperanza —o expectativa, como señala el título en inglés, Great Expectations—. Creo que el éxito radica precisamente en esa sensación que, para algunos, despierta el deseo de ponerse en el lugar de quienes dirigen la historia, de ser el héroe o el elegido. Quizá el paso de las generaciones esté continuamente marcado por esta añoranza, mientras no hacemos más que sustituir rostros e ideas que alimentan las ilusiones, en su mayoría, creadas por otros. En mi caso y por fortuna, el paso del tiempo me ha hecho abandonar este pensamiento y vivir lo mejor que pueda con las circunstancias y decisiones que tomo; es decir, hacer lo que pueda con lo que hicieron de mí3.
Sin embargo, la reflexión sobre las esperanzas y expectativas no ha desaparecido del todo. Quiero creer que ha madurado, y Dickens me ha acompañado en ese proceso. A través de sus personajes, surge ahora otra inquietud que, al igual que las aventuras de Pip, gira en torno al amor. Parto entonces de otra trama fundamental en la historia y, sin ánimo de arruinar sorpresas, planteo una segunda cuestión aún vinculada a las expectativas: ¿cuál de los amores de Pip era más auténtico?, ¿el que sentía por Joe, su maestro y casi figura paterna, cuando lo veía como alguien perfecto, o el que profesaba a Stella, esa desconocida que lo hacía sentirse inferior, pero al mismo tiempo lo motivaba a cambiar?
Explico: Pip, un huérfano de padre, había sido acogido desde bebé por su hermana y el esposo de esta, Joe, el herrero, quienes hicieron lo mejor para criarlo y para quien esperaban un futuro como aprendiz del oficio. Tras una serie de circunstancias, ante las cuales les invito leer la obra, Pip conoce a Stella en la casa de la señora Havisham; entendemos, una jovencita hermosa, pero con un comportamiento despreciable, la que en sus breves y escasos encuentros con el muchacho se las arregla para hacerlo dudar de todo lo que es: desde su figura, sus modos, hasta sus zapatos, como despreciables y vulgares. Estos pensamientos son algo de lo que Pip no era consciente; él esperaba, no con resignación, el futuro en la forja, alimentado por el aprecio y admiración que le tenía a Joe; pero este evento lo cambia todo y termina por redefinir sus estándares de lo “bueno” y lo que quería ser. En otras palabras, su lugar en el mundo ha cambiado.
Esto representa una discusión sobre el amor en dos diferentes escenarios, uno implicando el valor del amor fraternal, como el de un hijo con sus padres, un familiar, o inclusive un amigo; frente al amor romántico, usualmente entendido también como el amor de pareja. Aun así, no podemos encasillar estas circunstancias a determinados tipos de amor; ninguna es necesariamente sinónimo de cambio o aceptación. Es decir, no solamente el amor romántico te invita a cambiar, ni el fraternal a seguir igual, sino que en ambos podemos encontrar esa posibilidad de cambio y el amor auténtico a lo que se es.
Múltiples dichos de la cultura popular apoyan a una u otra de estas ideas, como puede ser el amar al verdadero tú, que tu familia ama a tu versión auténtica; o en contraposición, sobre cómo los verdaderos amigos señalando tus errores y motivando el cambio, o la fantasía del amor romántico que te inspira a superarte. Si bien no es propósito de esta reflexión ahondar en la verdad de cada uno de ellos, sirven para ilustrar que la cuestión se mantiene en el aire, y por supuesto problematizar algunas categorías, de haberlas, de un mejor amor.
Indagar en qué significa el amor y en las diferentes clases de este implica también la posibilidad de que alguno de ellos sea al que debemos aspirar; considero en este planteamiento, que lo fundamental es entonces procurar definir “lo mejor”. Aquí, como en muchos otros aspectos de la vida, lo mejor entra en una categoría positivista4, alimentado por nuestros tiempos de globalización y consumismo, se manifiesta por la acumulación, por la obtención de cada vez más, en esta lógica quedarse como se es resulta entonces conformista. No obstante, la cuestión no puede ser tan sencilla. La riqueza no siempre viene en forma de dinero o posesiones; es posible, aunque usualmente poco valorado, hablar de una riqueza espiritual, de una intelectual, de formación. El mismo Pip, como veremos en breve, es partícipe de esto. Con esto en mente, en una búsqueda por conocernos nosotros mismos y desarrollarnos más allá de lo material: ¿no valdrá la pena arriesgarse a cambiar? E, incluso, y puede que más importante: ¿nos amarán esos incondicionales ante el cambio de quienes creían que éramos?
Los seres humanos cambiamos constantemente, y es complicado conocer si ese amor que se nos profesaba en determinadas circunstancias no es producto de cierto grado de comodidad, de control, pues no solamente es siempre complicado conocer la representación que los demás tienen de nosotros en sus mentes, sino que ese rol que jugamos en sus vidas puede ser muy específico, por ende, un cambio en nuestra forma de ser podría significar salir del círculo de influencia de tales personas.
Puede ser entonces que aquellos que se quedan con el paso del tiempo, y con los que nos quedamos, sean quienes profesan un amor auténtico, los que han aprendido a aceptarnos con base en esa identidad primaria; pero a la vez amarlos o amarnos en esta corta exploración de la vida por encontrar quienes somos. Cierro entonces con otro spoiler, que permita responder la cuestión: cuando a Pip, tras recibir su fortuna y convertirse en la famosa gran esperanza, se le impone la aparente ridícula condición de mantener ese nombre, nos da atisbos de quizá el verdadero amor: el mantenerse a uno mismo. Una cuestión tan simple como mantener un mote infantil invita a pensar en quienes somos y en esas ilusiones que en su momento guiaron nuestros pasos; al final, ¿de qué sirve cualquier cambio cuando ya no te reconoces y no sabes quién eres?, ¿cuál es tu propósito si la única razón es agradar a los demás?
Tal vez todos queremos ser esa gran esperanza, encarnar la gran expectativa, pues al final somos seres sociales y esperamos reconocernos en los otros; pero puede que esa trillada idea del amor a sí mismo sea un reflejo de volverse un gran anhelo para uno mismo que, sin encerrarse en su individualidad, pueda convivir en paz con los demás.
Notas
[1] Libro de Charles Dickens publicado originalmente en inglés en 1861.
[2] La saga de J.K. Rowling comenzó a publicarse en 1997, terminando en 2007.
[3] Jean-Paul Sartre, Saint Genet, comédien et martyr (1952). Reflexión que subraya la capacidad del individuo para transformar las circunstancias impuestas por la sociedad en actos de libertad y creación personal: “No importa lo que han hecho con nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.”
[4] El positivismo es una corriente filosófica que obtiene conocimiento a partir de la observación y experimentación. Por eso se puede entender a mayor, mejor.
La imagen de cabecera se utiliza de acuerdo con nuestros términos de uso de imágenes. Para más información, visite nuestros términos de uso.
Cita este artículo (APA): Zazueta, L. (2025, 26 de enero). Grandes esperanzas y expectativas en el amor. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/01/grandes-esperanzas-y-expectativas-en-el-amor/
¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!
Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls.
Beneficios de la membresía:
• Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.
• Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.
• Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.
• Grupo de WhatsApp: un grupo privado para platicar, debatir y compartir de forma más cercana y directa.
O si lo prefieres, puedes hacernos una donación. Tu respaldo es vital para nosotros. Tu apoyo nos da la energía y el ánimo para continuar adelante.
💖 Donaciones 💖
España y el resto del mundo: https://donate.stripe.com/aEU28rfBCbag1VK9AC
México: https://donate.stripe.com/3cs8wP1KMa6c9oc5kn
🏦 Transferencia bancaria 🏦
España (IBAN): ES5868930001790000133394 [Nickel]
México (CLABE): 138580000017882412 [ABC Capital]
¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!
