En las relaciones humanas y la interacción social surge el fenómeno de la retroalimentación. Etimológicamente, el término remite a la idea de “volver a alimentar” o “volver a nutrir”, lo que nos lleva a comprender su significado profundo: un proceso de intercambio en el que el diálogo es clave. Esta dinámica, basada en la expresión verbal, nos permite reconocer nuestra capacidad tanto para emitir como para recibir mensajes, consolidando así nuestra naturaleza comunicativa. En el ámbito de la información, es posible identificar una directriz fundamental: la difusión del conocimiento. Es a través de este flujo constante de ideas que se nutren tanto la comunicación como el pensamiento colectivo.
Las potencias espirituales del hombre permiten tener una cierta claridad de la trascendencia que de ellas emana. Las entendemos desde una mirada aristotélica-tomista en donde la verdad y la bondad se juntan para dar como resultado una persona humana libre de actuar bajo cierto influjo de las pasiones. Esto según la antropología clásica.
En la Metafísica, Aristóteles nos ha dejado como herencia una mirada abierta a la naturaleza del deseo innato de conocer. Sin la necesidad de citar textualmente al estagirita, existe la posibilidad de hacer una relación entre el conocer y el chisme. La Real Academia de la Lengua Española define al chisme como1: “noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”.
La palabra chisme suele tener una connotación negativa en el uso coloquial, ya que en el imaginario popular se asocia con una forma de comunicación vulgar o corriente, muchas veces vinculada a sectores marginados. Esta percepción suele reforzar la idea de que el chisme es una práctica negativa, cuando en realidad forma parte del tráfico de comunicación humana, aunque a menudo sea malinterpretado.
En forma analógica, si el ser humano desea conocer, también se puede decir que desea comunicar. En la tradición filosófica, se ha afirmado en múltiples ocasiones que la búsqueda de la verdad requiere ciertas disposiciones fundamentales. Entre ellas, una de las más destacadas —reiterada en los institutos de enseñanza filosófica— señala: “Acérquense dóciles y humildes a la verdad2”. Esto se debe a que la altanería y la arrogancia del saber, lejos de fomentar la apertura del pensamiento, terminan por cerrar los horizontes de la racionalidad y bloquear los caminos hacia la verdad.
Al reflexionar sobre la pregunta ¿la altanería y la arrogancia tienen cabida en la filosofía?, se abren múltiples caminos que conducen a respuestas diversas, desde posturas extremas hasta puntos intermedios donde convergen distintas perspectivas. Se dice que el conocimiento otorga poder, pero este poder no radica en la mera acumulación de información, sino en la capacidad de distinguir los elementos tanto en su singularidad como en su conjunto. Un ejemplo que ilustra bien esta idea es el funcionamiento del cuerpo humano.
Existen médicos cuya formación general en medicina les permite diagnosticar, tratar y aliviar malestares comunes sin necesidad de recurrir a un especialista. Su conocimiento abarca el cuerpo humano en su conjunto, brindando herramientas para atender diversas afecciones. Sin embargo, también existen médicos especializados en áreas específicas, edades o condiciones particulares, cuyo enfoque más preciso les permite interpretar con mayor claridad los síntomas y proporcionar diagnósticos más detallados. A través de un análisis minucioso del cuerpo y sus funciones, estos especialistas logran decodificar los malestares y ofrecer soluciones más efectivas para el alivio del paciente.
¿El médico especialista sabe más sobre su área específica y menos sobre el cuerpo en general? ¿O el médico general posee un conocimiento más amplio del organismo, sin necesidad de profundizar en cada parte de manera minuciosa? Estas preguntas tienen una respuesta clara: el especialista, antes de enfocarse en un área particular, ya ha adquirido la base de conocimientos que el médico general maneja en su totalidad. Así, podemos concluir que el saber especializado, resultado de una formación más extensa, otorga un sentido de poder, seguridad e, incluso, cierta arrogancia.
Así como el médico se forma en las aulas de la facultad de medicina y el filósofo en las de filosofía, cada experto adquiere su conocimiento en el espacio académico que lo especializa. Pero, ¿qué ocurre con quienes no tienen una formación universitaria? ¿Podemos decir que poseen conocimiento? Y si es así, ¿de dónde proviene su saber?
Aquí es donde la filosofía del chisme nos muestra que toda persona posee conocimiento, aunque en algunos casos sea de forma rudimentaria, adquirido a través de la experiencia, especialmente mediante el dolor: quemaduras, tropiezos, golpes y otras vivencias que dejan una enseñanza. También se aprende a través de la interacción con otros, un proceso que en México se ha denominado coloquialmente chisme. Si bien este tipo de conocimiento no alcanza el rigor de la academia, sí responde a un impulso genuino por comprender, similar al de un filósofo errante en busca de respuestas.
El eje central de esta reflexión es comprender que el chisme forma parte de la cultura, especialmente en México, donde se ha arraigado profundamente en la vida social. Pero más allá de su connotación coloquial, encierra un deseo genuino de conocer la verdad oculta tras la incertidumbre. Quien lo recibe no solo se convierte en un espectador pasivo, sino que activa su impulso natural por indagar en la historia, llevándola hasta sus últimas causas, verificando la información, descartando lo falso y buscando todas las aristas de la realidad.
Así, el chisme no solo transmite información, sino que fomenta el desarrollo de un pensamiento más profundo, una mayor apertura de criterio y una capacidad analítica que permite unir las piezas de un relato. Curiosamente, estas cualidades —conocimiento, profundidad y claridad— son las mismas que distinguen al filósofo. De este modo, lo que suele verse de manera despectiva como simple murmuración puede entenderse, en realidad, como una herramienta metodológica de investigación, un escalón más en la búsqueda de la verdad.
Notas
[1] Real Academia Española. (s.f.). Chisme. En Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). Sitio web: https://dle.rae.es/chisme
[2] “Acérquense dóciles y humildes a la verdad” refleja una idea recurrente en la tradición filosófica y teológica sobre la disposición necesaria para el conocimiento. Platón (La República), santo Tomás de Aquino (Suma Teológica) y san Agustín (Confesiones) enfatizan la humildad intelectual como clave para la búsqueda de la verdad, evitando la arrogancia que obstaculiza la razón y el aprendizaje.
La imagen de cabecera se utiliza de acuerdo con nuestros términos de uso de imágenes. Para más información, visite nuestros términos de uso.
Cita este artículo (APA): Gutiérrez, J. (2025, 21 de febrero). Filosofía del chisme. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/02/filosofia-y-chisme
¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!
Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls.
Beneficios de la membresía:
• Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.
• Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.
• Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.
• Grupo de WhatsApp: un grupo privado para platicar, debatir y compartir de forma más cercana y directa.
O si lo prefieres, puedes hacernos una donación. Tu respaldo es vital para nosotros. Tu apoyo nos da la energía y el ánimo para continuar adelante.
💖 Donaciones 💖
España y el resto del mundo: https://donate.stripe.com/aEU28rfBCbag1VK9AC
México: https://donate.stripe.com/3cs8wP1KMa6c9oc5kn
🏦 Transferencia bancaria 🏦
España (IBAN): ES5868930001790000133394 [Nickel]
México (CLABE): 138580000017882412 [ABC Capital]
¡Gracias por estar y formar parte de la comunidad Filosofía en la Red!
